Traducido por Shisai
Editado por Sakuya
La fiesta de los jóvenes no era del todo adecuada para Tang Feng, o más bien, él no estaba del todo adaptado a ella. Las bellezas excesivamente juveniles y vibrantes, junto con la música de baile alta y animada, le hacían sentirse algo incómodo y abrumado por el ruido.
Cuando era más joven, envidiaba a otros que podían expresar libremente su entusiasmo en las fiestas y bailar sin preocupaciones, pero debido a su personalidad y condición física, a menudo sólo podía mirar desde lejos.
No tardaba en sentir una opresión en el pecho y se marchaba antes de tiempo. Ahora, probablemente había pocos jóvenes con los que pudiera conversar fácilmente, y cuando se enfrentaba a aquellos que eran demasiado imprudentes e inmaduros, Tang Feng se daba cuenta de que él mismo no tenía mucha paciencia.
Todo era gracias a Charles y Lu Tian Chen; el actor sentía que tarde o temprano, se vería incapaz de separarse de estos chicos.
La fiesta de cumpleaños para Gino de hoy, no fue tan abrumadoramente juvenil y enérgica como había imaginado. Había lugares para bailar, pero también zonas más tranquilas, adecuadas para que los amigos se reúnan y charlen.
—¡Tang!
Cuando Tang Feng y sus dos acompañantes llegaron al salón de banquetes, Gino los vio inmediatamente y se acercó corriendo de forma ansiosa, como si hubiera estado esperando este momento durante mucho tiempo.
Para evitar situaciones incómodas, Tang Feng empujó suavemente a los dos hombres que estaban a su lado.
—Iré a tomar algo —Lu Tian Chen voluntariamente le dio su espacio personal y caminó hacia la zona del bar, aparentemente interesado en la variedad de cócteles ofrecidos.
—Creo que hoy me siento afortunado. Oh, incluso hay un juego de cartas por ahí; voy a echarle un vistazo. Cariño, llámame si necesitas algo.
Guiñandole un ojo a su amante, Charles se escabulló antes de que Gino pudiera alcanzarlos.
—Espero que no te importe que haya traído a dos amigos para que se cuelen en la fiesta.
Tang Feng sonrió y se adelantó para abrazar suavemente al cumplañero, dándole palmaditas en el hombro como si se hubieran convertido en raros amigos.
—¡Pequeño bribón! «El Hijo del Cielo» es un éxito tan grande, ¡aún vienes aquí a aprovecharte de mí! —Gino lo abrazó fuertemente, mirándolo de arriba abajo durante un buen rato, haciendo que incluso el notoriamente de piel gruesa Tang Feng se sintiera ligeramente tímido.
—Sé que estás colado por mí, pero, por favor, ¿puedes dejar de mirarme así? Podría ponerme tímido —bromeó.
—Vamos, ¿te estás volviendo tímido? —Gino no tuvo reparos en burlarse de él, riendo mientras decía: —Es que me he dado cuenta de que cada día estás más encantador. ¿Te has estado cuidando últimamente? ¿O has estado haciendo ejercicio? Irradias una vibra de felicidad y dulzura, casi como si dijeras: «¡Oh, me siento increíble!».
Mientras se abrazaba dramáticamente a sí mismo, la exagerada actuación de Gino hizo que Tang Feng quisiera lanzarle un puñetazo.
—Veo que has estado hambriento de amor; ¡te estás volviendo un poco loco!
Después de intercambiar algunos insultos juguetones, empezaron a hablar de sus trabajos y vidas recientes.
—Calculo que «El Hijo del Cielo» tendrá una secuela. En realidad, Robert asumió el riesgo de dejar su trabajo para rodar esto. Algunas personas tienen una actitud escéptica y despectiva hacia las estrellas de fuera de Estados Unidos, lo que me parece muy lamentable. Esas anticuadas opiniones supremacistas blancas me hacen sentir bastante avergonzado.
Gino entregó una copa de champán a Tang Feng de la bandeja del camarero, compartiendo algunas cosas que el oriental no había sabido antes.
—Afortunadamente, la película ha sido un gran éxito en taquilla; de lo contrario, realmente no sabría cómo enfrentarme a la confianza y el apoyo de Robert.
No se lo había mencionado a Tang Feng, pero comprendía la situación. Si se lo hubiera dicho durante el rodaje de la película, probablemente habría aumentado su carga psicológica, lo que no ayudaría en absoluto al rodaje.
Tang Feng estaba agradecido por la confianza; la mejor manera de devolvérsela era demostrar a quienes le habían prejuzgado que Robert realmente merecía ser el jefe de planificación de la empresa, y que no le había defraudado.
Los hechos hablan más alto que las palabras.
—¡Esos vejestorios que te miraban con desprecio al principio probablemente ahora están demasiado avergonzados para levantar la cabeza! —comentó Gino.
Tang Feng soltó una risita. Los que daban prioridad a los beneficios no bajarán la cabeza por eso. Aunque antes lo hubieran menospreciado y pensaran que no podía llevar la taquilla como actor principal, una vez que la película obtuviera buenos resultados, seguirán ansiosos por colaborar con él.
Nadie iría en contra del dinero; al menos, los que aman el dinero y disfrutan haciéndolo no lo harían.
—Por lo que cuentas, ¡tienes dos secuelas preparadas! Vaya, si «El cazador de demonios» se sigue vendiendo bien, ¿no ganarás el doble que por la película? —exclamó Gino entusiasmado, como si hubiera descubierto algo nuevo, dándole una palmada en el hombro—. ¡Tengo la sensación de que no pasará mucho tiempo antes de que tus honorarios cinematográficos alcancen a los míos!
—¿No es cierto? —Tang Feng se echó a reír. No había necesidad de ser demasiado modesto con un viejo amigo; hacerlo parecería demasiado formal.
Tras un rato de bromas, como anfitrión de la fiesta de cumpleaños, Gino no podía pasarse todo el tiempo charlando con Tang Feng. Tras un rato más de conversación, apartó al cumpleañero.
—Como la estrella del día, si sigo monopolizando tu tiempo, tus otros amigos querrán matarme. Mira ahí a esas chicas guapas; te han estado observando.
—De acuerdo, iré a echar un vistazo. Pero, debo decir que fui yo quien te monopolizó un rato, escuchando mis divagaciones, jaja —Gino palmeó ligeramente el hombro del otro y le guiñó un ojo—. Me voy entonces; diviertanse todos.
La última parte era bastante ambigua.
Tang Feng realmente quería darle una patada.
♦ ♦ ♦
Lu Tian Chen seguía en el bar, aparentemente absorto en una conversación sobre bebidas, con varias de las creaciones del camarero delante de él. Charles, por su parte, reía a carcajadas, probablemente tras haber ganado varias rondas de cartas, disfrutando a tope, casi saltando de su asiento.
Tang Feng decidió no molestarlos y se propuso pasear un poco antes de encontrar a esos dos.
Para asegurarse de que sus amigos se diviertan y se sintieran a gusto, Gino no había invitado a su propio padre a la fiesta de cumpleaños, cosa que el oriental suponía pero no sabía con certeza.
Había oído que el padre de Gino era algo conservador y que probablemente no apreciaría que su hijo invitara a un grupo de amigos «desordenados» a comer, beber y divertirse. Tras deambular un rato, Tang Feng pronto divisó a otro amigo conocido, alguien que le resultaba algo más complicado.
—Doctor Harvey.
No le sorprendió ver al hombre en la fiesta; sabía que para Gino, Harvey no era sólo su médico de cabecera, sino también un amigo relativamente bueno.
Había un secreto entre ellos; Albert había hecho algo excesivo, que hizo que Tang Feng se sintiera culpable hacia Gino, y Harvey sabía sobre ello. Este médico aparentemente amable y recto había mantenido bien el acuerdo con Tang Feng, sin revelar a Gino y su familia lo ocurrido en el barco de Albert.
Ahora que las cosas relacionadas con Fiennes terminaron, no había necesidad de pensar demasiado en el pasado.
Tang Feng se acercó a Harvey de forma amistosa y proactiva. El doctor iba acompañado de una anciana, pero el actor sabía que no era la abuela de Harvey. Cuando estaba con Fiennes, había conocido a su abuela, una anciana amable y simpática, pero desgraciadamente había fallecido hacía unos años.
—¿Tang Feng? Sabía que vendrías. Puede que Gino se olvide de invitar a otros, pero nunca se olvidaría de ti —Harvey sonrió mientras se acercaba, sin olvidar presentar a la anciana a su lado—. Esta es Ruth.
—Hola, Ruth —Tang Feng saludó a la anciana, quien parecía bastante animada.
—Hola, ¿tú también eres amigo de Gino? No te había visto antes.
La anciana se quedó mirando a Tang Feng un momento, como confirmando algo, y luego negó con la cabeza.
—Aunque mi memoria no es muy buena, estoy segura de que no te he visto antes. ¿A qué te dedicas? —preguntó despreocupadamente la mujer.
—Tang Feng es actor; ha protagonizado bastantes grandes películas —lo presentó rápidamente el médico.
La anciana negó con la cabeza.
—Oh, no lo conozco, ni he visto las películas en las que ha actuado. Doctor Harvey, vamos a buscar a Gino —dijo la anciana, ignorando a Tang Feng.
—Espero que no estés enfadado. Ruth siempre ha sido así de directa; no quiere hacer daño —susurró Harvey al actor.
Tang Feng enarcó una ceja.
—No hagas que parezca que soy demasiado sensible. Gino se acaba de ir a la pista de baile. Creo que es mejor que le llames en vez de entrar ahí. Ese ruido fuerte es probablemente demasiado para la anciana.
—De acuerdo, gracias. —No hubo necesidad de discutir más. Harvey llevó a la anciana a un lado—: Ruth, esperemos aquí. Haré que un camarero vaya a buscar a Gino.
—No, no me fío de ellos. Doctor Harvey, ¿puede ir personalmente a buscar a Gino? —La anciana sostenía una copa de vino—. No se quede a mi lado; no estoy en condiciones de caerme sólo sentada.
—De acuerdo, espérame un momento.
Tras decir esto, Harvey se dirigió hacia la pista de baile.
