Traducido por Shisai
Editado por Shiro
Tang Mo intentó mover los pies, pero estaban anclados al suelo. Al observar a su alrededor, descubrió que los demás se encontraban en la misma situación; nadie podía desplazarse. Fu Wenduo asintió levemente hacia él y el joven comprendió de inmediato el mensaje: los cinco estaban atrapados en esa habitación sin posibilidad de escape.
Aquella inmovilidad no hacía distinciones. Ni siquiera el más fuerte, Fu Wenduo, ni las más débiles, Li Miaomiao y Zhao Xiaofei, lograban moverse. Con un gesto natural que pasó inadvertido, Tang Mo descolgó la pequeña sombrilla de su cintura y tocó el suelo con la punta con suavidad. Al intentar levantarla en silencio, confirmó sus sospechas.
En efecto, no puedo moverla.
Cualquier objeto que entrara en contacto con aquella estancia quedaba adherido al suelo al instante. Los cinco jugadores probaron diversos métodos para liberarse antes de darse por vencidos. Mientras tanto, el segundero del Reloj de la Verdad continuaba su marcha; el enorme artefacto carecía de ojos, pero todos sentían que, de alguna forma, los estaba observando.
Aquella voz femenina y firme se volvió a escuchar:
—Cinco intrusos de la Torre Negra, ¿eligen convertirse en la verdad o derrotar a la verdad?
—¿Qué es el Reloj de la Verdad? —preguntó Zhao Xiaofei.
—Soy el gran Reloj de la Verdad. Soy el único en el mundo de la Torre Negra y en todo el universo. Fui creado por el ilustre señor Schrödinger y nací en su costura temporal para servir a la Torre Negra.
»Cada palabra que pronuncio es cierta. La verdad se halla dentro del ámbito de la teoría científica conocida; abarca todo aquello que es imposible de refutar o rebatir. La verdad existe con precisión y posee una validez absoluta.
Li Miaomiao tomó la palabra, inquieta:
—¿A qué te refieres exactamente? ¿Acaso pretendes matarnos?
Cuando Tang Mo abrió la puerta, el Reloj de la Verdad aún no se había manifestado. Sin embargo, al segundo siguiente, detuvo el tiempo y arrastró a todos los jugadores al interior de esta habitación: el mundo del Reloj de la Verdad. Su poder era incalculable; si realmente hubiera querido eliminarlos, podría haberlo hecho en ese mismo instante en lugar de encerrarlos allí. Aquello demostraba que su propósito era otro.
—El Reloj de la Verdad solo rechaza las falacias; solo aniquila las falacias —sentenció la voz.
Li Miaomiao soltó un suspiro de alivio.
—Entonces, ¿qué es lo que buscas?
Los «ojos» del artefacto recorrieron a cada uno de los presentes. Su «mirada» era gélida, carente de emociones, y su voz sonó plana y sumamente calmada:
—Cualquier objeto que entre en el mundo del Reloj de la Verdad debe elegir entre convertirse en la verdad o derrotarla. Cinco intrusos de la Torre Negra, actualmente ustedes no son falacias, pero tampoco son la verdad.
»A continuación, cada uno de ustedes deberá formular una pregunta. Me corresponde a mí juzgar si el planteamiento que proponen constituye una verdad —sentenció la gélida voz femenina, pronunciando cada palabra con deliberada lentitud—. Por cada interrogante que planteen, el gran Reloj de la Verdad otorgará una respuesta. Si yo fuera incapaz de responder a su pregunta, esta se convertirá en una nueva verdad. En ese instante, ustedes mismos se habrán convertido en la verdad.
Grecia sonrió de medio lado.
—¿Y si respondes?
—Si la respuesta que brindo es correcta, significará que la pregunta carece de sentido y que no han logrado convertirse en la verdad —replicó el artefacto—. Si es incorrecta, habrán hecho añicos la verdad. Convertirse en la verdad o hacerla pedazos: intrusos de la Torre Negra, solo existen estos dos caminos para ustedes. El gran Reloj de la Verdad conoce todas las verdades del universo; solo superándolo podrán abandonar su mundo. El Reloj de la Verdad se rige por todas las verdades.
—Así que ahora, intrusos de la Torre Negra, pregunten. Disponen de diez minutos para hacerlo.
En cuanto la voz se extinguió, las manecillas de las horas, los minutos y los segundos del Reloj de la Verdad comenzaron a girar de forma frenética hasta que las tres apuntaron al unísono hacia el «12». Acto seguido, tras un chasquido nítido, el largo segundero avanzó una posición en el sentido de las agujas del reloj. Los jugadores, tomados por sorpresa, contemplaron estupefactos aquel enorme artefacto; la cuenta atrás había comenzado.
Tang Mo había estado observando el reloj con discreción.
En el pasado, había permanecido sobre él durante horas, librando una batalla a vida o muerte. No cabía duda: era el mismo Reloj de la Verdad. Tanto el tamaño como el color eran idénticos. Se regía por la verdad y actuaba en estricta conformidad con ella. Era evidente que, si al finalizar los diez minutos los cinco no lograban formular una pregunta adecuada, el artefacto desencadenaría algo terrible.
Tang Mo desconocía el alcance real del poder del Reloj de la Verdad, pero en este mundo él era la ley absoluta. Su fuerza superaba cualquier capacidad de combate; probablemente, ni diez veces el poder de Fu Wenduo y el suyo propio sumados serían rivales para tal entidad.
—¿Cómo ha podido empezar ya? —preguntó angustiada Zhao Xiaofei—. ¿Qué clase de preguntas debemos hacer…?
De pronto, la voz femenina y calmada intervino:
—La respuesta. Pueden formular cualquier interrogante, desde el nacimiento del universo hasta su destrucción. Todo tipo de cuestiones pueden ser planteadas ante el gran Reloj de la Verdad.
Zhao Xiaofei se quedó atónita. Su cuerpo tembló mientras contemplaba el reloj azul suspendido en el aire. Con los ojos enrojecidos por la indignación, comenzó a protestar de forma instintiva:
—¡Yo no he hecho ninguna pregunta! ¿Cómo puedes…?
Sus palabras se cortaron de golpe. Al darse cuenta de lo que estaba haciendo, se tapó la boca de inmediato, sin atreverse a emitir un solo sonido más.
Cada jugador solo podía formular una pregunta. Zhao Xiaofei ya había hecho la suya y obtenido una respuesta; nadie sabía qué consecuencias tendría que un mismo participante hiciera una segunda, y ella no se atrevió a intentarlo.
Tras el incidente de Zhao Xiaofei, el semblante de los demás jugadores se ensombreció y nadie se atrevió a volver a hablar a la ligera. El riesgo de que el Reloj de la Verdad interpretara sus palabras como una «pregunta» y les diera respuesta era demasiado alto; nadie quería desperdiciar una oportunidad.
Tang Mo apretaba con fuerza el mango de su pequeña sombrilla. Tras un largo silencio, levantó la vista hacia Li Miaomiao y articuló las palabras con un movimiento de labios. Ella, que ya había tenido la misma idea, tomó la palabra de inmediato:
—Mi pregunta es… ¿Cómo podemos encontrar a Schrödinger?
Esta interrogante surgió en la mente de Tang Mo en cuanto escuchó al artefacto asegurar que daría la respuesta correcta a cualquier cuestión. Si el Reloj de la Verdad no respondía, ellos obtendrían la victoria; si respondía, estaba obligado a dar la respuesta correcta, de lo contrario, los jugadores también ganarían. Siempre que el reloj brindara la información veraz, obtendrían al menos el método para superar el juego de ataque a la torre, por lo que no saldrían perdiendo en absoluto.
El Reloj de la Verdad, sin mostrar la más mínima vacilación, habló directamente:
—La respuesta. Solo existe un método para encontrar a Schrödinger. La Fortaleza de Acero de Schrödinger tiene un total de 108 habitaciones; siempre que el jugador —(Bip: todos los jugadores, por favor, esfuércense en atacar la torre)—, luego —(Bip: todos los jugadores, por favor, esfuércense en atacar la torre)—, y finalmente —(Bip: todos los jugadores, por favor, esfuércense en atacar la torre)—, podrá dar con él. Esta es la respuesta correcta para encontrar a Schrödinger.
Todos los jugadores aguardaban con atención la clave para superar el nivel, pero al escuchar aquella serie de pitidos repentinos, el aire se congeló al instante.
¡Ding, dong! Tras la verificación de la Torre Negra, se confirma que la respuesta es correcta. No obstante, los juegos de la Torre Negra se rigen por los principios de equidad y justicia: cualquier información que exceda el rango permitido para los jugadores será bloqueada por la Torre Negra.
Las tres leyes inquebrantables de la Torre Negra…
¡Todos los jugadores, por favor, esfuércense en atacar la torre!
Los presentes guardaron un silencio absoluto.
¡Al carajo con eso de «esfuércense en atacar la torre»!
Ni siquiera Tang Mo imaginó que la Torre Negra sería tan descarada como para interferir y censurar la respuesta del Reloj de la Verdad. Si tenía el poder de bloquearlo, bien pudo haberlo comunicado antes. ¿Por qué no se estableció esa regla antes de que preguntaran?
No había duda: la Torre Negra tenía segundas intenciones y buscaba, deliberadamente, que desperdiciaran la oportunidad.
Fue un descuido. No previó que el sistema jugaría esa carta. Tang Mo apretó los dientes, maldiciendo en su fuero interno diez veces al artefacto y otras diez a la torre. Al final, le dedicó una última maldición extra a esta última: ¡era mucho más cínica que el propio Reloj de la Verdad!
Tras aquel imprevisto, solo Tang Mo, Fu Wenduo y Grecia quedaban por formular sus preguntas. Tang Mo barajaba dos opciones en mente, sopesando cuál elegir. De pronto, su mirada se cruzó con la de Fu Wenduo; se quedó un instante desconcertado, pero enseguida comprendió lo que el otro quería decirle. Alzó la vista hacia el artefacto.
—Mi pregunta es… ¿Qué hay exactamente en el reverso del Reloj de la Verdad?
Li Miaomiao miró a Tang Mo con sorpresa. Como parte del núcleo de Tian Xuan, estaba muy familiarizada con la información de las personas invisibles y conocía el vínculo entre el reverso del reloj y la tabla de clasificación del tiempo. Sin embargo, no esperaba que él planteara esa cuestión.
Tang Mo había reflexionado mucho antes de preguntar.
Primero debía asegurarse de que su interrogante fuera valioso; una pregunta inútil solo sería una oportunidad desperdiciada. Segundo, tenía que garantizar que la Torre Negra no bloqueara la respuesta. Cuando capturaron a Li Chaocheng, este les reveló el origen de la clasificación temporal; dado que la torre permitió que esa información saliera a la luz en aquel entonces, lo más probable era que ahora también permitiera al reloj revelar lo que ocultaba su reverso.
Las personas invisibles pertenecían claramente a un bando distinto al de los humanos supervivientes; preguntar directamente por su información conllevaba una alta probabilidad de censura por parte de la Torre Negra. Dado que esta se regía por el principio de equidad, obtener datos de esa forma habría resultado injusto para el bando de los invisibles. Por ello, Tang Mo solo pudo confiar en preguntar por la naturaleza del reloj para obtener información de forma indirecta.
La voz del Reloj de la Verdad resonó:
—La respuesta: el reverso del Reloj de la Verdad es la Brújula de la Falacia. Cada palabra que dice la Brújula de la Falacia es una mentira. La Brújula de la Falacia niega toda verdad; reniega del desarrollo constante y perpetuo del tiempo y el espacio, y rechaza tanto el nacimiento como la destrucción del universo. Para la Brújula de la Falacia, la destrucción del cosmos es su punto de partida y el nacimiento del mismo, su final; es una búsqueda en sentido antihorario de las falacias que trascienden la verdad.
Tras una breve pausa, el artefacto añadió de pronto:
—Detesto la Brújula de la Falacia.
Tang Mo se quedó atónito por un instante y miró fijamente al reloj. Llegados a ese punto, solo Fu Wenduo y Grecia quedaban por preguntar. Este último se hizo a un lado ligeramente y le sonrió a su compañero.
—Milady, por favor.
Fu Wenduo, cuya estatura no era inferior a la de Grecia, le dedicó una mirada gélida e indiferente.
—Ve tú primero.
Grecia intentó ceder el turno por cortesía un par de veces más, pero la «lady» Fu Wenduo no aceptó el gesto en absoluto. El extranjero se encogió de hombros con impotencia y se volvió hacia el artefacto.
—¡Oh, gran Reloj de la Verdad! Hay una pregunta que he guardado en mi corazón durante mucho tiempo y que jamás he confesado a nadie. Al encontrarme hoy ante su grandeza, siento que mi sueño, por fin, podría hallar la respuesta. Se lo agradezco; profeso un respeto profundo hacia usted, mi querido Reloj de la Verdad.
El artefacto no debió esperar que un jugador lo colmara de halagos, pues se permitió el lujo de pronunciar una frase gratuita poco habitual:
—No hay de qué. Intruso de la Torre Negra, formula tu pregunta. El gran Reloj de la Verdad conoce todas las respuestas.
—Entonces, preguntaré… —Grecia respiró hondo y sus ojos se desbordaron de sinceridad—. Gran Reloj de la Verdad, lo que quiero saber es… ¿cómo puedo ganar mucho dinero?
El silencio se hizo absoluto. Tang Mo no supo qué decir, Fu Wenduo se quedó sin palabras y tanto Li MiaoMiao como Zhao XiaoFei se limitaron a mirar al joven con estupor. Aunque el Reloj de la Verdad carecía de rostro y era incapaz de mostrar expresión alguna, Tang Mo pudo percibir en él un inusitado rastro de fastidio; era como si el propio artefacto estuviera sumido en un mutismo desconcertado ante la vulgaridad de la cuestión.
¡¿Qué rayos era eso de «ganar mucho dinero»?! ¡¿Pero qué clase de pregunta era esa?!
El Reloj de la Verdad guardó silencio varios segundos antes de ofrecer, finalmente, su respuesta:
—Intruso de la Torre Negra Grecia Sykes: mientras desees ganar dinero, lo ganarás; nadie podrá impedírtelo. Tal vez alguien sea capaz de influir en ti, pero su alcance será extremadamente limitado y no podrá hacerte flaquear de verdad; además, nadie perdería el tiempo intentando detenerte.
»Seguirás ganando mucho dinero. Ya conoces el método para lograrlo; lo que necesitas ahora es desprenderte de toda esa ira y esos desplantes innecesarios. Limítate a hacer lo que debes y tendrás éxito. Esta es la forma en la que podrás… —Hizo una pausa—. …la respuesta correcta para ganar mucho dinero.
♦ ♦ ♦
La autora tiene algo que decir:
Viejo Fu: Mi pregunta es, ¿cómo puedo conseguir una esposa?
Reloj de la Verdad: Deja de hablar, lánzate a besarla y así cosecharás una esposa.
Tang Tang: ¡¡¿Es que no te da miedo convertirte en un montón de chatarra?!!
