Esta Villana quiere mantener al Jefe Final – Tomo I – Capítulo 5

Traducido por Kavaalin

Editado por Yusuke


—¿Sedu…?

Las mejillas de Aileen enrojecieron. Esto se debía a su falta de experiencia con el sexo opuesto. En su vida anterior sus únicos amigos habían sido los juegos otome y en esta había crecido en un ambiente conservador, así que aunque había tenido un prometido, nunca hizo ningún avance con Cedric. Seguí leyendo “Esta Villana quiere mantener al Jefe Final – Tomo I – Capítulo 5”

Un día me convertí en una princesa – Capítulo 83

Traducido por Den

Editado por Sakuya


No, pero teniendo en cuenta mi edad actual, ¿realmente tenía que tener tanto cuidado cada vez que saliera? Al menos cuando me escapaba para esconder mis preciosidades era una niña.

Lo único positivo era que no había nadie alrededor. Pero mientras caminaba por el pasillo, vi a alguien familiar.

—¡Princesa! Seguí leyendo “Un día me convertí en una princesa – Capítulo 83”

Una vez más en la luz – Capítulo 18

Traducido por Den

Editado por Yusuke


Pensando así, miré a los espíritus que brincaban a mi alrededor.

Una vez más, leí con atención el método de invocar espíritus que había en «Historia de los espíritus».

Preparación del contrato con los espíritus. 

En caso de que los poderes del usuario sean insuficientes, prepare una piedra mágica.  Seguí leyendo “Una vez más en la luz – Capítulo 18”

Escapó otra vez – Capítulo 71: El que es engreído será golpeado por un rayo

 Traducido por Army

 Editado por Ayanami


Después de tres rondas de alcohol, un funcionario de la corte, que estaba sentado junto a Xia Mingyuan, se puso de pie y, con una leve sonrisa, hablo.

—Hace cinco años, acompañé a vuestro emperador al imperio Ye como embajador.  En ese momento, el difunto emperador todavía estaba presente. Seguí leyendo “Escapó otra vez – Capítulo 71: El que es engreído será golpeado por un rayo”

Joven esposa del Capitán (de 62 años) – Capítulo 42: Un cambio en la rutina

Traducido por Hime

Editado por Sharon


Lo primero que hice al despertar, fue estirar mi cuerpo.

Ayer estuve tejiendo todo el día desde que volví a mi habitación. Fue sorprendentemente divertido.

Natalia estará fuera hoy, pero aún iré a la Orden. Ayer le pedí a Richard, el mayordomo, que fuera mi escolta por el momento. Seguí leyendo “Joven esposa del Capitán (de 62 años) – Capítulo 42: Un cambio en la rutina”

La dama bebé – Capítulo 5: Los dientes crecen

Traducido por Shaey

Editado por Sakuya


Calíope cerró la boca. No importando su frustración, el solo poder decir dya-bba-dya-bba era extremadamente vergonzoso.

—Aww, ¡qué lindo!

Sin conocer sus pensamientos internos, Robert le gritó y le dio un beso en la mejilla. Calíope se asustó por un momento antes de ceder a los besos que le llovían. Seguí leyendo “La dama bebé – Capítulo 5: Los dientes crecen”

Emperatriz Abandonada – Capítulo 1: Emperatriz abandonada (6)

Traducido por Lugiia

Editado por Gia


♦ ♦ ♦

Desperté debido al dolor que sentía. La luz del sol brillaba a través de las cortinas abiertas y los pájaros cantaban fuera de la ventana.

Era una mañana no muy diferente a cualquier otra, pero, ¿por qué me sentía tan vacía?

—Oh, ya está despierta. ¿Se encuentra bien, Su Alteza? Seguí leyendo “Emperatriz Abandonada – Capítulo 1: Emperatriz abandonada (6)”

Emperatriz Abandonada – Capítulo 1: Emperatriz abandonada (5)

Traducido por Lugiia

Editado por Gia


♦ ♦ ♦

Aunque dijo que me visitaría tarde o temprano, no vino a verme ni siquiera pasadas las dos semanas. Me sentía un poco desconcertada porque sabía que siempre cumplía sus promesas, sin importar lo que pasara.

A pesar de lo mucho que me odiara a mí y al embarazo, creí que vendría a verme. Necesitaba hablar conmigo, al menos una vez, para hacer frente a esta situación de alguna manera.

Seguí esperándolo, pero nunca llegó. Seguí leyendo “Emperatriz Abandonada – Capítulo 1: Emperatriz abandonada (5)”

Emperatriz Abandonada – Capítulo 1: Emperatriz abandonada (4)

Traducido por Lugiia

Editado por Gia


♦ ♦ ♦

No me sentí cansada después de que él terminara.

Bueno, esto no es nada nuevo, no es la primera vez.

Desde que se acostó conmigo, hace seis meses, ha venido algunas veces a visitarme.

Después de abrazarme fríamente, siempre deja la habitación sin dirigirme la mirada.

Me sentía miserable. Aunque me trate fríamente cada vez que estamos juntos, no pierdo la esperanza de que algún día se preocupará por mí. Me odiaba durante cada mañana porque tenía que cuidar de mi corazón herido y aún así, tener que hacer diversos trabajos en nombre de la emperatriz. Cada día me consumía el odio a mí misma, mi fugaz esperanza por él y mis complejos sentimientos hacia su esposa.

—¡Uf! —Respiré profundamente para aliviar mi corazón, pero no me sentí mejor.

Me molestó ver una pila de gruesos documentos amontonados. ¿Por qué diablos estaba haciendo esto?

Mirando la parte superior de la pila, recordé la razón por la que dejé escapar un suspiro en primer lugar.

Un año después de que ella apareciera, el Sol del Imperio, el trigésimo cuarto emperador del gran Imperio Castina, Ruvellis, ordenó un banquete para conmemorar el aniversario de la aparición de su esposa, la emperatriz e Hija de la Profecía, su única compañera.

No podía ni siquiera preparar un banquete para ella misma, por lo que, eventualmente, también me asignaron ese trabajo.

Aunque se le ordenara, ella no podría hacerlo de todas formas.

¡Qué ridículo! Dijo que había pasado un año desde que ella apareció en el imperio, trayendo consigo la bendición y el amor de Dios. Muchos pueden estar contentos por eso, pero para mí ha sido un infierno.

Irónicamente, fui yo quien tuvo que preparar y organizar el banquete para conmemorar el aniversario. ¿No es gracioso?

Después de reírme un rato, eché un vistazo a la apretada agenda sobre los documentos.

El banquete se celebrará mañana. Será uno muy lujoso, debido a que el emperador ordenó que lo preparara lo más magníficamente posible, para que así puedan lucir como una pareja espléndida. En ese momento, teniendo la atención de numerosos aristócratas, él bailará dulcemente con ella. Le transmitirá amor con una cálida sonrisa, la cual nunca me la mostró a mí. Por supuesto, no me prestará atención, debido a que permaneceré todo el tiempo en una esquina.

De repente, recordé que esa chica vino a verme hace unos días y me dijo que lo sentía, que no aceptaba el cortejo de Ruvellis porque pensaba que el puesto de emperatriz era mío. Y luego, mencionó que lo sentía porque, a fin de cuentas, lo amaba, que no podía evitar amarlo porque él la cuidaba con mucho cariño. También comentó que lo aceptaría después del banquete, que me trataría bien y que me cuidaría como a su hermana por el resto de mi vida. Decía que quería llevarse bien conmigo, como si fuera su verdadera hermana.

Suspiré profundamente. Después del banquete de mañana, ambos se volverán verdaderos amantes. Y entonces, ya no vendrá a mí nunca más.

Volví a suspirar por los tristes sentimientos acumulados en mi interior.

No puedo entender qué clase de mujer soy. Aun en esta situación, no puedo guardarle rencor a Ruvellis aunque quisiera.

A pesar de sentirme miserable por su frío rechazo, y que me duela cada vez que me mire con desprecio, sigo anhelando su amor.

¿Su verdadera hermana? Si ella lo acepta y él no viene a verme de nuevo, ¿podríamos llevarnos bien como hermanas? ¿Podría renunciar a mi persistente amor por él? ¿Habrá un día en que pueda quitarme de encima toda esta frustración y desesperación?

Realmente no lo sé.

♦ ♦ ♦

—Ha pasado un tiempo, Su Alteza.

—¿Cómo se encuentra, duque Rass? Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que lo vi.

Al día siguiente, estuve ocupada en el salón de banquetes del palacio central, dando instrucciones a los sirvientes y a las criadas. Para llevar a cabo la orden del emperador, envié tarjetas de invitación a todos los nobles del Imperio. Además, tuve que comprobar si existía alguna lucha de facciones, si había algún disturbio causado por los terratenientes locales, quienes buscaban ganarse el favor de los nobles influyentes de la capital, o si el banquete se desarrollaba con normalidad.

Me alegró tanto verlo en este momento, por lo que sonreí alegremente.

—Oh, me encuentro bien. Por cierto, no tiene muy buen aspecto. ¿Se siente bien?

—Estoy bien. Gracias por su cálida consideración…

Ha pasado mucho tiempo desde que lo vi. Me alegra saber que realmente está preocupado por mí.

Sonreí, mirando sus ojos azules, los cuales brillaban cálidamente.

Era el jefe de la familia del duque Rass, Arkint de Rass, llamado la Espada del Imperio.

Su familia era uno de los principales padres fundadores del Imperio. Los Rass ocupaban el primer lugar en la orden imperial. Debido a que era la cabeza de la familia, el duque Rass era un amigo íntimo de mi padre y también, mi maestro.

Tan pronto como nací, fui elegida para ser la esposa del príncipe heredero, así que recibí la más rígida e intensa educación. Y uno de los maestros que me enseñó fue el duque Rass.

Siempre enfatizó que mi conducta debía representar a la primera dama del Imperio. Me enseñó el deber y la responsabilidad que recaía en mí, además de cómo evaluar una situación política.

—Parece que se ha sobrecargado de trabajo mientras preparaba el banquete. Sé que es una persona muy débil. Por favor, cuídese.

—No trabajé demasiado, pero temo que le he preocupado.

—¿De verdad? Sin embargo, siendo sincero, no se ve muy bien, Su Alteza. ¿Está segura de estar bien?

—Bueno, me he estado sintiendo un poco enferma últimamente, pero siempre ha sido así conmigo. Ah…

Cuando iba a negar con la cabeza, para enfatizar que no había de qué preocuparse, sentí un mareo repentino.

Parecía que el mundo daba vueltas. En el momento en que perdí el equilibrio, el duque sujetó rápidamente mi mano. Oh, Dios, casi caigo al suelo provocando una escena. Sonreí suavemente para expresar mi gratitud.

—Gracias, duque Rass.

—De nada, Su Alteza. Por favor, perdóneme por tocar su cuerpo sin su consentimiento.

—¿Por qué se disculpa? Soy yo quien tiene que darle las gracias.

En realidad, me he estado sintiendo un poco mal últimamente. ¿Es por  eso que mi postura es tan débil?

Muchas personas nos estaban mirando. El duque hizo un gesto hacia un sirviente, pidiéndole una copa, la cual me entregó diciendo que debía tomar algo. En el momento en que llevé la copa a mi boca, me sentí abrumada por el intenso aroma de la bebida. Tenía ganas de vomitar, por lo que cerré la boca rápidamente.

—¿Su Alteza? —preguntó el duque, desconcertado, mirándome fijamente.

—Duque Rass, lamento mostrarle este lado tan desagradable… ¡Oh, Dios!

Oh, no. Sentí que me desmayaría con tanta gente mirando. Parecía que mi rostro había perdido el color. No podía enfrentar sus ojos deslumbrantes, por lo que rápidamente aparté la mirada de él. La gente reunida a nuestro alrededor comenzó a susurrar sobre mí. Asombro, ira y… ¿júbilo? ¿Qué diablos es esto? ¿Por qué me miran así?

—¿Qué sucede?

Temblé al reconocer al dueño de aquella fría voz. Al parecer, estaba siendo arrastrado por esa mujer hacia donde me encontraba. Miró a su alrededor y frunció el ceño profundamente. De repente, fijó sus ojos en mí, con irritación y desdén. Su fría mirada parecía preguntarme si me iba a atrever a arruinarle el banquete, lo cual me hizo retroceder.

—Me siento honrada de ver al Sol del Imperio, Su Majestad —le dije, intentando hacer una reverencia. Luego, me dirigí hacia ella—. Me siento honrada de ver a la Luna del Imperio, Su Al… ¡Oh!

¡Dios mío! No quise mostrarles este lado tan desagradable, por lo que me alejé debido a las náuseas. Varias luces de diferentes colores daban vueltas ante mis ojos. Sentí como si fuera a vomitar lo que había comido en la mañana, así que respiré profundamente para tratar de calmarme.

El duque Rass, quien nos observaba al emperador y a mí alternativamente, dio un paso adelante. Después de mirar fríamente a la emperatriz, le sonrió a regañadientes.

—¡Felicidades, Su Majestad!

—¿Felicidades?

—No estoy seguro todavía, pero creo que ella está embarazada. Si es verdad, es algo que debe celebrar. Como sabe, en todas las generaciones, solo ha habido unos pocos descendientes en la familia imperial. En realidad, es un suceso extraordinario, debemos celebrarlo.

—¿Embarazada?

¿Estoy embarazada? El duque Rass me miró con sorpresa, pero sonreía débilmente Algunos me miraban con alegría, muchos con asombro, y otros con incredulidad y rabia.

En ese momento, alguien se agachó, lanzando un grito. La diadema que había adornado su oscuro cabello, rodó por el suelo. Desde esa posición, alzó la mirada hacia mí, en la cual se notaba su incomprensión.

La arrogante actitud que mostró me golpeó. ¿No puede ver que los demás la están mirando con desdén y desprecio?

No pude encontrar ningún rastro de orgullo ni dignidad como la mujer más noble en el imperio.

Desplomada en el suelo, el emperador la abrazó y la levantó. Luego, me sonrió ligeramente. Me emocionó ver por primera vez esa sonrisa dirigida a mí. Mi corazón comenzó a latir cuando pensé que, a partir de ahora, podría cuidarme más.

—Pareces estar embarazada. ¡Es un acontecimiento maravilloso!

—Me siento honrada de escuchar eso, Su Majestad.

Por un momento, mi corazón se emocionó debido a sus acciones e inesperadas palabras.Sin embargo, tan pronto como me encontré con sus ojos, me di cuenta, rápidamente, que no lo dijo porque estuviera realmente feliz.

Él es el gobernante del Imperio Castina, el cual cuenta con una población de veinte millones de habitantes. Al igual que yo, que recibí entrenamiento como esposa del emperador, él recibió una educación más rigurosa tan pronto como nació, siendo el único sucesor del emperador. Era claro que, él, como único heredero del Imperio, me hablaba con calidez al ser consciente de mi familia y de las facciones que nos rodeaban, basándose en su pensamiento lógico. Pude confirmarlo en sus fríos ojos, al contrario de sus labios, los que esbozaban una cálida sonrisa.

—¿No es estupendo que me haya enterado de que estás embarazada en el primer aniversario de la coronación de la emperatriz? Estoy muy contento.

Los nobles, quienes lo rodeaban, se inclinaron y brindaron felicitaciones al emperador.

—¡Felicidades, Su Majestad!

Pero no pude mostrar ninguna reacción debido a la fría y confusa mirada que me daba.

No podía apartar mis ojos de aquellos que emitían una mezcla de celos y traición.

—Pareces no sentirte muy bien. ¿Por qué no vas y tomas un descanso? —me dijo después de mirarme por un momento, con una voz que no contenía ninguna emoción.

—Sí, Su Majestad. Tomaré en consideración sus palabras y me retiraré.

—Aunque debo escoltarte a tu residencia, no puedo dejar mi lugar como anfitrión. Así que, por favor, entiéndeme. Te veré pronto.

—Me siento honrada de escuchar eso… Su Majestad.

Era claro que me estaba dando el permiso para retirarme de este lugar. Volví al palacio después de inclinarme ante él.

Al verlo, noté que tanto ella como él, tenían una mirada fría en mí. Me enteré por el médico real, enviado por el emperador, que estaba oficialmente embarazada.

Me quité mi pesado vestido, me acosté en la cama con algo cómodo y me acaricié el vientre.

Estaba muy confundida. ¿Embarazada? Pensé que no me sentía bien porque estos días estuve trabajando demasiado. Creí que había perdido el apetito debido a la pesada carga de trabajo y a la creciente tensión que sentía. Pensé que mis mareos eran porque no había estado comiendo bien. Todas mis suposiciones estaban equivocadas.

Entonces, ¿ahora hay un bebé en mi vientre?

Un bebé… que es nuestro.

Una vez, tuve un sueño. En este, Ruve, el único sucesor del emperador, se sentía solo todo el tiempo, al igual que yo, debido a que su padre, después de grandes dificultades, solo pudo tener un hijo. Aunque me despreciaba y odiaba tanto, imaginaba que si llegaba a darle un hijo, me trataría con cariño. Sin embargo, los sueños solo eran eso… sueños.

En la realidad, él era muy frío conmigo. No me importaba en lo más mínimo que ella me traicionara, a pesar de decirme que quería llevarse bien conmigo, como si fuera su hermana. Lo que realmente me entristeció, fue su fría reacción cuando se enteró que estaba embarazada de su bebé. Me sentí tan estúpida por no poder renunciar al rayo de esperanza que mantenía en él. Me volví profundamente escéptica sobre mí misma, porque me encontré esperándolo seriamente, a pesar de que dijo solo por cortesía, que estaba feliz por mi embarazo.

Emperatriz Abandonada – Capítulo 1: Emperatriz abandonada (3)

Traducido por Lugiia

Editado por Gia


♦ ♦ ♦

¿Cuánto tiempo ha pasado? Sorprendida, levanté mi cabeza al oír que la puerta se abría con fuerza.

Él estaba de pie ahí, parecía bastante molesto. ¿Por qué ha venido? Estaba muy desconcertada, pero me levanté y le hice una reverencia por cortesía.

—Me siento honrada de ver al Sol del Imperio, Su Majestad… Seguí leyendo “Emperatriz Abandonada – Capítulo 1: Emperatriz abandonada (3)”

Emperatriz Abandonada – Capítulo 1: Emperatriz abandonada (2)

Traducido por Lugiia

Editado por Gia


♦ ♦ ♦

—Tia, ¿eres la concubina del emperador?

¿Qué le sucede hoy? Me quedé atónita por sus palabras, pero comenzó a molestarme el hecho de que se acercara a mí de forma abrupta, con lágrimas en los ojos, para preguntarme si soy la concubina del emperador.

Ya han pasado cuatro meses desde que apareció de repente ante mí. Durante más de dos meses, me ha visitado a menudo sin previo aviso, interrumpiendo mi trabajo. A pesar de eso, ahora me pregunta quién soy yo. ¿Tiene esto algún sentido? Seguí leyendo “Emperatriz Abandonada – Capítulo 1: Emperatriz abandonada (2)”

Emperatriz Abandonada – Capítulo 1: Emperatriz abandonada (1)

Traducido por Lugiia

Editado por Gia


Aristia La Monique, una mujer nacida para el emperador. Su única esposa, la Flor del Imperio. Por un tiempo, ese fue mi nombre.

♦ ♦ ♦

El Imperio Castina era el único que había en el continente. Un imperio con casi mil años de historia, el cual creció y cayó bajo el gobierno de varios emperadores. En este momento, se encontraba en pleno renacimiento, bajo el buen mando del trigésimo tercer emperador, Mirkan Lu Shana Castina. Seguí leyendo “Emperatriz Abandonada – Capítulo 1: Emperatriz abandonada (1)”

Emperatriz Abandonada – Prólogo

Traducido por Lugiia

Editado por Gia


—Será destituida de su posición como concubina real…

Me pregunto, ¿en qué momento empezaron a salir mal las cosas?

—La casa del marqués Monique, a la cual pertenece, le serán confiscados sus bienes y se le revocará su título como parte de la nobleza… Seguí leyendo “Emperatriz Abandonada – Prólogo”

El Conde y el hada – Volumen 6 – Capítulo 6: El bosque del dragón y las espinas mágicas

Traducido por Den

Editado por Meli


Existían diversos relatos sobre la forma de rescatar a un humano que fue intercambiado por un hada o alejado del Mundo Humano.

Algunos métodos eran precisos y otros carecían  de efecto. En ocasiones funcionaban y en otras fallaban, haciendo que perdieras a la persona por la eternidad.

También había una serie de casos en los que uno lograba entrar en la vivienda del hada y trataba de recuperar a su ser querido. Seguí leyendo “El Conde y el hada – Volumen 6 – Capítulo 6: El bosque del dragón y las espinas mágicas”

Beatrice – Capítulo 20: Sospechas

Traducido por Den

Editado por Sakuya


Todos los ciudadanos del imperio, que alababan a su patria por unificar el continente, dieron la bienvenida a la nueva era de paz. El torneo de combate solo intensificó la celebración.

El segundo día del evento, cuando comenzaron oficialmente las batallas, inesperadamente resultó ser aún más escandaloso que la ceremonia de apertura. La razón de esta anomalía era porque fue entonces cuando Alexandro Graham, el héroe del imperio y el hijo de Duncan Graham, iba a ser el centro de atención. Seguí leyendo “Beatrice – Capítulo 20: Sospechas”

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