Traducido por Ichigo
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Wang Zhong Ding estaba lo suficientemente enojado como para hacer que su cabeza se encendiera, sin embargo, Han Dong huyó con las cejas danzantes y un rostro radiante.
—Me reí con satisfacción de que el mortal no ha envejecido, me reí con satisfacción otra vez, encontrando un sonido de libertad y felicidad; me reí con satisfacción otra vez…
Reía mientras saltaba en el ascensor, mientras me balanceaba fuera del edificio, también reía cuando corría por la puerta, y en el momento en que vi a un hombre súper guapo sin igual, después de eso, no podía reír más. Seguí leyendo “Al límite – Capítulo 55: Veo cosas geniales”
Habían pasado quince minutos, y Han Dong todavía no había llegado.
Er Lei lo llamó de nuevo para que se apresurara, la respuesta de la otra parte fue: “Estreñimiento, uno grande…”
La tez de Wang Zhong Ding se ha oscurecido otra capa más.
Seguí leyendo “Al límite – Capítulo 54: Poca paciencia”
Siendo el primer día de su entrenamiento y Han Dong ya tuvo una gran discusión con su manager.
—¿Por qué no puedo llamarme Han Tianwang? ¿Qué tiene de malo este nombre?
La hermana Jiao le contestó directamente:
Seguí leyendo “Al límite – Capítulo 53: ¡Dile que venga!”
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Han Dong estuvo ocupado hasta después de la medianoche, cuando, de repente, escuchó el sonido de la cerradura de la puerta moviéndose.
Dejó su bolígrafo y salió de la habitación, para ver a un hombre cerrando la puerta con mucho cuidado.
—¡Hey! —Han Dong le llamó sin avisar. Seguí leyendo “Al límite – Capítulo 52: Una situación completamente opuesta”
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A la mañana siguiente, Wang Zhong Ding cambió al video de vigilancia de la puerta.
El video grabó claramente toda la historia del “choque” de Han Dong anoche, comenzando desde que Han Dong entró en la toma de la cámara, estaba en un completo estado de sonambulismo.
Inmediatamente después de eso caminó hacia la esquina izquierda de la puerta, el auto de Wang Zhong Ding estaba saliendo, en el momento de la colisión Han Dong no estaba preparado en lo más mínimo, no pudo ver el más mínimo defecto. Seguí leyendo “Al límite – Capítulo 51: Haciendo planes”
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Mientras Wang Zhong Ding iba a buscar el resto de los resultados del examen, Han Dong salió cojeando de la sala de examen, viendo a Wan Li Qing sentada cerca, levantó sus pies y se acercó a ella.
—¿Cómo te sientes ahora? ¿Te sientes mejor? —Preguntó. Seguí leyendo “Al límite – Capítulo 50: Cumplió su deseo”
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Usar el término “esconderse dentro de su caparazón” para describir a Han Dong era adecuado, pensando en que revelar claramente las mejillas de su trasero podría resolver el problema, pero el doctor insistió en hacer las cosas más complicadas y expuso la mitad inferior de su cuerpo, incluso el doctor sin nombre y Wang Zhong Ding están confabulados.
Después de que Han Dong se acostó boca abajo en la cama, el doctor no pudo evitar sorprenderse mientras lo elogiaba. Seguí leyendo “Al límite – Capítulo 49: Pfff-“
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Wang Zhong Ding pisó el freno de emergencia del coche, la cara de Wan Li Qing cambió de color instantáneamente.
Parecía que habían chocado con algo… Seguí leyendo “Al límite – Capítulo 48: Para auto-atarse”
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Han Dong quemó a las “cinco hermanas”, también quemó convenientemente sus sostenes y ropa interior en conjunto.
Justo cuando estaba a punto de limpiar las “cenizas”, de repente, se escuchó el sonido de la apertura de la puerta de la habitación que se encuentra en diagonal.
Corrió a la puerta, ahí vio al propietario y a una chica desconocida. No sólo era hermosa, sino que también había venido a ver la habitación sola. Seguí leyendo “Al límite – Capítulo 47: Es difícil que la esposa del hombre casado llegue a la puerta”
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Cuando Han Dong llegó a su casa, lo primero que hizo fue buscar su teléfono.
Como todo narcisista, pensó que tendría un número abrumador de llamadas perdidas, pero cuando lo encendió, sólo tres números desconocidos se habían puesto en contacto con él en los días que habían pasado. Todos los mensajes sonaron por un minuto y luego se detuvieron. A pesar de que sabía que lo más probable era que se tratase de una llamada de estafa o un número equivocado, trató de llamar una y otra vez hasta que sus tarifas fueron deducidas sin motivo alguno, lo que lo obligó a detenerse.
A lo largo del día, Han Dong había estado utilizando varias formas para contactar a Ye Chenglin. Seguí leyendo “Al límite – Capítulo 46: Durante la noche”
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Hàn Dŏng y Li Shang no siguieron hablando. Li Shang subió al auto… Se mordió el interior de su boca, y su corazón estaba acelerado: era un buen hombre, ¡y me cuidó cuando era un novato!
Su pie estaba a punto de bajar, y detrás, sonó la bocina de un auto. Seguí leyendo “Al límite – Capítulo 45: Una relación delicada”
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Sin importar cuánto tiempo haya pasado Hàn Dŏng dentro, o qué pasaría cuando salga, todavía tendrá una piel descuidada, su cola parecerá la cola de un conejo abrumado por el cielo, con el turbulento viento meciéndolo hacia un lado.
Esta podría considerarse una persona muy diferente a la de antes. Seguí leyendo “Al límite – Capítulo 44: La armonía es irónica”
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Temprano en la mañana, después de que Hàn Dŏng se levantara, se pesó como siempre.
Como resultado, en los primeros días, en los que había logrado adelgazar medio kilo, parecía que no más que unas horas después, ese peso había regresado.
¿Qué ha pasado? Estaba asombrado. Seguí leyendo “Al límite – Capítulo 43: Ultimátum”
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Wang Zhong Ding no hizo ningún comentario y solamente se quedó mirando a Hàn Dŏng. La expresión en su rostro era indescriptible.
Hàn Dŏng se sentía avergonzado de sí mismo, levantó sus cejas, dejando salir una risa malvada y pervertida.
—Ja, ja, ja… maravilloso, ¿no es así? Seguí leyendo “Al límite – Capítulo 42: ¡¿Puedes ser tan desalmado?!”
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Dándose cuenta de que las latas no podrían abrirse y que Hàn Dŏng no debía quedarse sin comida… Wang Zhong Ding sólo podía morder la bala y ayudarlo.
Hàn Dŏng, oliendo la fragancia saliendo de la lata comenzó a salivar, y quería comerla con sus propias manos.
Wang Zhong Ding lo tomó de la muñeca. Seguí leyendo “Al límite – Capítulo 41: Si quieres lamer…”