Traducido por Maru
Editado por Freyna
Pollyanna sangraba bastante, pero lo que más le molestaba era que se sentía mareada y molesta al mismo tiempo. Una inmensa frustración e ira la abrumaron, por lo que Pollyanna pateó su cama con fuerza. Le dolían los dedos de los pies, lo que la enfurecía aún más.
Los médicos entraron corriendo en la habitación y se quedaron boquiabiertos al ver la sangre. La examinaron y escucharon sus síntomas, que eran dolor abdominal y muscular, y al final, los médicos llamaron al ginecólogo para pedir ayuda.
Después de una larga discusión entre los médicos, se hizo el diagnóstico.
Pollyanna estaba teniendo su período.
El ginecólogo explicó:
—Después de la guerra, probablemente su cuerpo comenzó a relajarse, marquesa Winter. Estaba regresando a un estado normal de salud y cuando esta lesión repentina le causó un estrés extremo, debió haberle provocado nuevamente la menstruación.
—¿Entonces mi período se detuvo debido al estrés y comenzó de nuevo debido al estrés nuevamente? Que irónico —murmuró ella.
Habían pasado muchos años desde que tuvo su menstruación y Pollyanna no estaba feliz con su regreso. ¿Era por su período o su mal humor era una coincidencia? De cualquier manera, Pollyanna se sintió terrible y enfadada.
Frustrada, Pollyanna actuó como un animal salvaje herido. Se volvió muy cautelosa con todos, incluso con las sirvientas que la cuidaban. Todos sabían que estaba muy preocupada por la señorita Rebecca, por lo que la gente era muy comprensiva con la grosería de Pollyanna. Su período ciertamente tampoco ayudó a su estado de ánimo.
Las criadas charlaron entre ellas.
—Nunca había visto a la marquesa Winter actuar así. Siempre ha sido dura con los demás caballeros y guardias, pero siempre amable con nosotras. Debe tener mucho dolor.
—Exactamente, y con lo que le pasó a la señorita Rebecca… La marquesa Winter es muy cercana a ella, ¿verdad?
—Y este es su primer período en cinco años, ¿verdad? ¿Te imaginas lo horrible que debe sentirse su cuerpo?
Las sirvientas recordaban los días en que eran jóvenes y no tenían que sufrir sus períodos todos los meses. Solían sentirse mucho más libres en ese momento; echaban de menos su infancia. Tan pronto como tuvieron su primera menstruación, dejaron de ser tratadas como a una niña. Se las consideraba mujeres que podían tener un hijo. Ser tratadas como adultas era divertido y emocionante, pero las mujeres todavía a veces extrañaban sus días de juventud cuando tenían menos de qué preocuparse.
En su cama, Pollyanna se acostó mientras masticaba un trozo de cecina. Sabía que estaba siendo grosera y molesta con todos desde que comenzó su período, y lo odiaba. Lo que más le molestaba era el hecho de que, aunque sabía que estaba siendo una idiota, no podía parar.
Pollyanna se prometió a sí misma que nunca abusaría de su poder, pero ahora, todo lo que sentía era que le dolía todo el cuerpo y su estado de ánimo empeoraba a cada minuto. Pollyanna no podía pensar con claridad en absoluto.
Los médicos y las criadas trataron a Pollyanna con amabilidad. Los médicos fueron amables con ella ya que ella era su paciente y las criadas fueron amables con ella porque creían que Pollyanna estaba sufriendo cinco años de menstruación a la vez.
—Argh…
Pollyanna golpeó su cama con enfado. Cada vez que lo hacía, le dolían las costillas junto con el estómago y la cadera. Los analgésicos no ayudaron en absoluto. Lo único que los médicos podían sugerirle era que tuviera paciencia. No había tenido un período en cinco años, por lo que era normal que se sintiera incómoda. Las sirvientas le pusieron un paño caliente en el estómago, pero no sirvió de nada.
En el pasado, Pollyanna había sido apuñalada con espadas y lanzas. Le dispararon muchas flechas y también le dieron varios puñetazos. Su nariz se rompió antes y experimentó muchos cortes grandes. Hubo momentos en que tuvo que sostener su espada con la palma raspada y sangrando. Incluso tuvo que rodar desnuda por el suelo sucio.
Toda su vida, Pollyanna había vivido con diversas heridas. Tenía suficientes cicatrices para demostrarlo. Estaba acostumbrada a un dolor intenso y agudo, pero este latido constante y sordo era lo peor que había experimentado; le parecía insoportable.
Se sentía tan molesta porque no podía controlar su enfado. Este síntoma duró hasta el último día de su período. Las únicas personas que Pollyanna podía reunir para tratar con cortesía eran Stra, Tory, el duque Luzo y la duquesa Luzo.
Al final, la fiesta del Día Nacional se llevó a cabo sin el emperador ni Pollyanna.
♦ ♦ ♦
La señorita Tory decidió que sería mejor no difundir la noticia del estado de Rebecca. Esto significaba que Tory y Stra tenían que seguir sonriendo durante todo el banquete como si no pasara nada en casa. Esto no era muy difícil de hacer para las mujeres porque fueron criadas para ser así. Se les enseñó a poner una sonrisa amable, incluso cuando alguien se estaba muriendo frente a ellos. Crecieron en reinos diferentes, pero las dos mujeres fueron educadas de manera similar.
Finalmente, terminó la fiesta y todas las celebraciones del Día Nacional. La mayoría de la gente de fuera de la ciudad abandonó Nanaba. Los únicos invitados que quedaron fueron Tory, Stra y Pollyanna, quienes tuvieron que permanecer en el castillo de Nanaba como ordenó el emperador.
El período de Pollyanna también terminó, y tan pronto como se sintió mejor, fue a disculparse con todos por su mala educación. Se sentía tan culpable por su comportamiento.
Stra y Tory, que eran más jóvenes que Pollyanna, actuaron de manera muy responsable durante todo el período de celebración, mientras que Pollyanna, que se suponía que también estaba trabajando, actuó como una absoluta idiota. Recordar cómo se comportó hizo que Pollyanna se sintiera frustrada también.
¿Por qué actué así? ¿Por qué? ¿Perdí la cabeza por unos días o algo así?
Ella se sonrojó de la vergüenza. Los médicos le aseguraron que estaba bien y que debía permanecer en su cama. Le informaron:
—Es muy probable que continúe teniendo su menstruación con regularidad a partir de ahora, marquesa Winter.
Esto significaba que podría tener su período incluso durante sus turnos de trabajo. Tory sacó a relucir el tema del color del uniforme de Pollyanna. Era de un azul brillante porque se veía elegante y también era uno de los tintes más baratos. El problema era que, si algo de sangre se manchaba de este color, se hacía muy notorio. Tory sugirió que tal vez Pollyanna debería ponerse un uniforme rojo, pero sabiendo en qué color se convertía la sangre cuando se secaba, Pollyanna no estaba de acuerdo. Tory era muy inteligente, sin embargo, había momentos como este en los que era obvio que era una dama adecuada que nunca antes había visto sangre seca.
Negro sería mejor para cubrir la sangre, pensó para sí misma.
Sin embargo, lo que era realmente importante aquí no era el color que sugirió Tory. Era el hecho de que Tory pensaba en Pollyanna. La consideración de la dama hizo que Pollyanna se sintiera aún más culpable.
—Me disculpo de nuevo, señorita Tory, por mi rudeza durante los últimos días. Tan pronto como regrese a Jaffa, renunciaré a mi puesto.
