Traducido por Maru
Editado por Sharon
—¿Qué estáis haciendo? ¡Échalo fuera de aquí ahora mismo!
Los empleados intercambiaron miradas entre sí y pronto apartaron sus miradas. Un pequeño momento antes, habían visto los documentos que tenían la firma del abogado y estaban certificados por él. Y basado en lo que habían oído, sabían demasiado bien que si se quedaban al lado del conde, era posible que fueran echados de la mansión.
—Tú… tú…
Rihannan, que lo veía todo en silencio, abrió la boca.
—Enviad fuera al conde y su hija fuera cortésmente.
Cuando la voz de Rihannan cayó, esta vez, varios sirvientes robustos se movieron. El conde solo se dio cuenta de la situación actual cuando fue forzado a irse.
—¡R-Rihannan! ¡Eres muy cruel!
—No te preocupes, padre. Tendrás una pensión mínima. —Su voz era fría, carente de cualquier rastro de calidez—. No será suficiente, pero es suficiente para vivir, para poner un techo sobre tus hombros. Aún soy tu hija… a pesar de todo.
—¡Rihannan!
Ignorando la voz estruendosa del conde, ella descendió lentamente por las escaleras. Y allí estaba Leticia, mirando la situación con incredulidad.
Rihannan se paró enfrente suyo.
—Ah… hermana… —La voz de Leticia temblaba.
Rihannan dejó soltar una risa gélida.
—Hermana… hermana…
La sonrisa, que floreció como flores blancas marchitas cuando la frialdad atravesaba el aire.
—¿Quién te dio permiso para que me llamaras así?
Los grandes ojos de Leticia estaban anegados en lágrimas. De repente se arrodilló en el suelo, juntando sus manos y llorando.
—Señorita Rihannan, por favor déjame quedarme aquí. Yo… No quiero volver al orfanato. Haré de todo, ¡todo! Por favor, ¡no me eches! Todo lo que digas, lo haré. ¿Qué dices…?
Rihannan miró hacia Leticia sin emoción. Tal vez esta niña era inocente, todos los niños lo eran. No había hecho nada. No, no lo hizo, al menos no ahora.
Ambas había nacido a través del egoísmo de sus padres, pero a pesar de todo…
Rihannan no tenía la culpa de que Leticia fuera una hija ilegítima.
No, era su padre quien la había dañado.
Era un egoísta.
Y así, Rihannan pensó que podría intentar aceptar a Leticia lo mejor que podía, ya que era su propia sangre. Era inocente en todo esto y una víctima de decisiones egoístas, pero…
—Ese vestido te sienta bien.
Ante la repentina observación de Rihannan, Leticia miró su vestido. Era seda, la primera ropa lujosa que ella jamás había llevado. Era como el paraíso, un recordatorio de que había escapado de sus amargas dificultades. Antes de eso, llevaba un tipo de ropa áspera y llena de parches habitualmente.
—Es el único vestido que mi madre hizo para mí y es muy preciado para mí. Y ahora lo estás llevando.
Solo entonces Leticia se dio cuenta de que algo iba mal.
—¡Lo siento, lo siento! No lo sabía… Es el único vestido que padre me dio…
—La única cosa que recibirás de mí es el vestido que llevas.
Los ojos de Leticia se giraron hacia Rihannan. Esto, también, estaba lleno de pena.
—Aparte de eso, no recibirás nada de mí. Si quieres algo, gánalo tú misma.
Los labios de Leticia se crisparon.
—¿Por qué…?
Entendió qué quería decir.
Rihannan lo tenía todo, todo cayó en su regazo desde que había nacido, ¿así que por qué ella no tenía nada? Habían nacido del mismo padre, pero, ¿por qué Rihannan era la de noble espíritu y ella, una mera plebeya e hija ilegítima?
Era injusto.
Podía tenerlo todo.
¿Así que por qué Rihannan y su madre tomaban lo que también le pertenecía?
¿Por qué?
—No volverás al orfanato. Dudo mucho que lo hagas. Padre estará contigo. Y justo como esperas, podéis vivir juntos por el resto de vuestra vida.
La cara de Leticia se distorsionó.
Poco después, fundió una innatural y odiosa mirada hacia Rihannan.
Con toda esa hostilidad, Rihannan sonrió amargamente. En el pasado, reconoció a Leticia e intentó compartir con ella lo que le pertenecía. Pero al final, fue la única acusada de tomar todo.
Tal vez no era fácil cambiar el pasado, pero a pesar de eso, el odio de Leticia era el mismo.
—Echadlos fuera.

Lo que hace la envidia…
Incluso si la vida les da nuevas oportunidades y regalos… aquellos que solo ven lo que mes falta jamas serán felices.
Muchas gracias por su arduo trabajo!
Si lo piensa bien Rihannan tenía/tiene todo pk todo lo que tiene viene de su madre…
El Weon de su padre no tenía nada entonces a ella no le corresponde nada.
Fin de la Historia.
Lo mejor de ésta historia es el lado malvado de Maru uwu gracias por traducir <3
🙂 estoy feliz.
El moustró por fin mostró su verdadera cara