No quiero ser amada – Capítulo 49: Cásate conmigo

Traducido por Maru

Editado por Sharon


—Sí, tanto mi tío como mi primo son buenas personas.

♦ ♦ ♦

[Flashback]

El marqués y Dimitri realmente eran las luces de su mundo. No fue hasta que llegó a Crichton que se dio cuenta de lo trastornada y abusiva que era su vida pasada.

Leticia nunca permitió que Rihannan se aferrara a nada mejor que ella. Si lo hiciera, Dios no lo quisiera, provocaría una escena o formularía un plan en secreto para robar lo que debería pertenecerle. Y si ella no podía tener lo que Rihannan, entonces…

En un momento, cuando Rihannan era una niña, un punto en el que la mayoría de las jóvenes se reunían para formar amigas, Leticia no pudo ir debido a su estatus ilegítimo. Lloró y se aferró a su padre al enterarse de que Rihannan podía ir y que ella no podía debido a su estado.

—Padre, si no puedo ir, no dejes ir a Rihannan —dijo Leticia.

Y así, el conde inmediatamente prohibió a Rihannan realizar actividades externas. Pasó la mayor parte de su tiempo confinada dentro de las paredes de la mansión hasta que se casó en el palacio real. Las únicas personas con las que tuvo contacto social eran el conde, Leticia, los maestros y los sirvientes contratados personalmente por el conde, porque los anteriores es habían ido.

Originalmente era una persona gentil y despreocupada, pero la vida que vivió en cautiverio la despojó de su inocencia.

Vivir en el palacio real tampoco fue tarea fácil. La difunta reina, la única del lado de Rihannan, secretamente esperaba que ella también aceptara sus palabras y órdenes. Rihannan la evitaba porque no quería ser arrastrada a la política mundial y las intrigas. Todo lo que esperaba era paz. Pero ella sabía que esta esperanza era demasiado pedir. Al final, se puso del lado de los deseos de la reina. No había forma de evitarlo cuando surgió el tema.

La reina estuvo encantada. Cuando Igor se enteró, ella dijo que fue Rihannan, el testamento de su esposa. Los pensamientos de la reina eran los mismos que Rihannan, y no podía negarlo frente a él porque la reina ya lo había dicho. Luego, luciría decepcionado o enojado antes de volver la cabeza y alejarse con disgusto.

En ese momento, Rihannan pensó que era su falta de confianza y estupidez la razón por la que se le dificultaba tener una conversación normal o una relación adecuada con las personas, pero este no era el caso. Cuando llegó a Crichton, sintió el amor y la protección de su tío y Dimitri por primera vez, algo que la sorprendió.

Su vida en cautiverio desde la mansión había obstaculizado su crecimiento. Lo que había pasado de niña y en su edad adulta era abuso…

♦ ♦ ♦

[Fin del Flashback]

—Realmente me aman y se preocupan por mí. Son como una familia para mí.

Ante esta declaración suya, Rihannan de alguna manera se enfadó. Podría haber vivido una vida pacífica con sus seres queridos en Crichton, pero la propuesta de matrimonio la había destrozado. Si el Igor del pasado era el hombre que ella temía, entonces el Igor de este presente la enfadaba y la molestaba.

Respiró suavemente y lentamente levantó la cabeza para mirarlo.

—Solicité una reunión para verlo porque tengo algo que pedirle. —Ella estaba tranquila; sus nervios se calmaron. No tembló cuando sus ojos se encontraron con sus profundos ojos violetas. Ella tuvo el coraje de hablar—. Es decir…

—Si me pides que renuncie a la oferta de matrimonio, no puedo. No puedo permitir eso —Igor la interrumpió abruptamente.

—No, no es eso. De hecho, iba a pedirle era lo contrario.

Solo entonces Igor la miró confundido.

—¿Lo contrario…?

—Le pido sinceramente que me elija a mí, no a la princesa, para el matrimonio.

Igor miró a Rihannan en silencio. Con una mirada rígida, él solo la miró y no dijo nada. Para cuando su mirada cambió gradualmente, Rihannan se dio cuenta de que la taza de té caliente en su mano se inclinaba ligeramente, a punto de derramarse sobre sus muslos. Abrió los labios, pero él apresuradamente dejó la taza sobre la mesa.

—Ahora, ¿es correcto lo que escuché? ¿Quieres que te elija para el matrimonio y no a la princesa? ¿Está bien?

—Sé cuán grosero e imprudente debe ser pedirle esto, pero no se lo pido sin ningún compromiso. Le daré muchos más beneficios si me elige —dijo rápidamente al interpretar sus palabras como de disgusto.

Igor frunció el ceño.

—¿Una ganancia mayor…?


Maru
Creo que casi puedo escuchar los gritos internos de éxtasis de Igor.

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