¡No quiero ser Princesa! – Capítulo 105: La expedición del Shinigami

Traducido por Lucy

Editado por Ayanami


Nota del autor: Aunque suave, hay descripciones de crueldad en este capítulo. Si te sientes incómodo, por favor, pasa el capítulo.

♦ ♦ ♦

Tras recibir el permiso de la Princesa, me escabullí del castillo. Desde que ví a Scheat ayer, pensé un poco en la invitación de Sahaja.

No quiero causarle problemas a la Princesa.

Esa es, por supuesto, la razón principal. Pero eso no es todo. Me preocupa lo que esos tipos de Sahaja están pensando. ¿Si están apuntando a la Princesa o al Príncipe Heredero? O si existe la posibilidad de que sea a una persona diferente por completo. Pero, no importa cuánto lo piense, es inútil. No entiendo bien la situación, lo que estoy imaginando no son más que especulaciones. Quiero tener certeza. Así que recordé la existencia de los escondites. Los utilicé cuando formaba parte del Gremio de Asesinos “Aka”, si tuviera que describirlos es que son como sucursales del gremio. Se instalan de manera discreta en todos los países. Por supuesto, también existen en este país. Ahora mismo, me dirigía hacia allí.

—Está bastante lejos…

Si estuvieran demasiado cerca de la Capital Real, su existencia podría ser expuesta. Por eso, los escondites se establecen de manera discreta cerca de las fronteras nacionales. El territorio del Reino de Wilhelm es vasto. Existe una distancia considerable hasta la frontera. Para ahorrar un poco de tiempo, apunté al lugar más cercano mientras usaba, de manera libre, el arte secreto del clan Hiyuma. Para ser honesto, no esperaba mucho. Creo que es muy poco probable que el escondite siga. Como aplasté al gremio “Aka”, éste debe haberse disuelto. Todos los que estaban en el cuartel general fueron asesinados, pero, por supuesto, la gente de las sucursales aún permanecía. Pensando con normalidad, al recibir el mensaje de que “Aka” fue destruido abandonarían el lugar y ya estarían de vuelta en nuestro país, pero, sin lidiar con las secuelas, no puedo decir que no se quedaron como estaban. Tal vez, los miembros permanezcan allí sin haber sido contactados. Entonces, la visita tenía bastante mérito. Si no sabían que destruí el gremio, seguiría en la cima de “Aka”. Incluso podría aprender los secretos más importantes. Considerando que había una posibilidad de obtener la última información de Sahaja, no tenía otra opción que ir.

—No podía decirle eso a la Princesa.

Mientras me movía con rapidez murmuré. La Maestra aceptó mi pasado, pero aun así es una dama en edad de casarse. Entiendo que ella debe ser débil a las cosas sangrientas. No le reportaría nada relacionado con el gremio aparte de lo necesario. Así lo decidí al principio, creo que la princesa percibió eso y, sin embargo, permite mi libre acción, es sorprendente.

—Su calibre es enorme, de manera inesperada…

Ella tiene completa fe en lo que hago, sin escuchar mucho me permite actuar con libertad. No es algo que se pueda hacer con facilidad. Confía en mí. Cuando comprendí eso, mi motivación cambió. Habiendo encontrado a un maestro digno de servir, quería cumplir con sus expectativas, creo que todos sentirían lo mismo. La Princesa tiene un aspecto descuidado, pero creo que sus cualidades están por encima de eso. No, el descuido puede ser una de esas cualidades. Se debe tener cuidado con un amo así. Por naturaleza, tiene una disposición encantadora. No había duda de que, sin saberlo, había seducido a varias personas. Su prometido, el Príncipe Heredero, también fue seducido. Incluso los rumores dicen que está encaprichado con ella, está demasiado encantado con la Princesa. Si se enamoró tanto, no hay problema si la dejo por un tiempo. Nunca permitirá que otros se acerquen a su Princesa. Con tal sensación de seguridad, me embarqué en esta expedición…

—De seguro era por aquí…

Entré en un pueblo cercano a la frontera de Sahaja y miré a mi alrededor. El escondite de Willhelm estaba en un pueblo rural, además de encontrarse en una esquina. Buscando en mi memoria, dirigí mis pasos hacia ese lugar. De seguro debe parecer una casa en ruinas. Iba caminando mientras pensaba eso, cuando vi que una columna de fuego se alzaba en las cercanías de mi destino.

—¡¿Qué?!

Teniendo un mal presentimiento, rompí a correr. Cuando me apresuré a llegar al lugar, el sitio al que me dirigía estaba ardiendo en llamas.

—En serio…

Llegué un paso demasiado tarde. No tenía ninguna duda. El que lo hizo era de Sahaja. Además, era una persona que trabajaba en las sombras, una persona cuya ocupación era la de un asesino como yo. No necesitaba pensar demasiado. No había presencia de personas alrededor. Todos fueron borrados y luego el fuego fue provocado, lo sé sin que me lo hayan explicado. Exhalé. Qué momento más horrible. Aunque había recordado la existencia del escondite, había sido aplastado justo antes de mi llegada. Aunque me sentí decepcionado, la presencia que flotaba en el aire me dio ganas de suspirar.

—De todas las personas, eres tú otra vez…

Cuando dije con una voz molesta, un joven, un poco mayor, apareció en el otro lado de la casa en ruinas y en llamas. Lleva ropas largas y negras de sacerdote. El característico rosario en forma de cruz invertida estaba iluminado de manera brillante por las llamas. Sin una pizca de tensión, el hombre de ojos de gato salió de forma despreocupada y sonrió, pareciendo feliz de verme.

—Llegaste tarde, Caín.

No hacía falta decir – que era el Apóstata Negro, Scheat.

♦ ♦ ♦

El fuego que envolvía el edificio en ruinas lo estaba quemando todo. Mientras miraba de reojo las ardientes llamas, fruncí un poco el ceño al hombre que apareció. El hombre que, tal vez era el culpable, tenía una sonrisa radiante, sin importarle en absoluto.

—Scheat…

—Oye, ha pasado un tiempo desde la última vez. Qué inesperado encontrarte en un lugar así.

Cuando Scheat levantó una mano sin dejar de sonreír, fruncí el ceño todo lo que pude.

 

—Decir que llegué tarde y llamarlo coincidencia… Qué mal gusto.

Cuando dije eso, Scheat sacudió la mano con pánico de que no era así.

—Me gustaría que no lo malinterpretaras. ¿Esto de verdad es una coincidencia? Yo también escuché la historia anoche.

—¿La historia de la quema del escondite de Aka?

Pregunté, Scheat se cruzó de brazos e inclinó la cabeza.

—Me pregunto. En realidad, esto no es obra mía. En primer lugar, no es bonito, ¿verdad? Yo no he iniciado el fuego. Sólo estoy aquí como garantía. El autor ya ha regresado.

»Ah, tus ojos dicen que no me crees. Eso es de verdad preocupante. Por eso no quería venir aquí. Vine porque mi maestro me pidió que lo hiciera sin importar qué. Oye, tal vez lo sepas, pero yo no haría algo como quemar el objetivo. Contradice mi política.

—Podrías haberlos decapitado antes de prender el fuego.

—¡No lo haría! Eso no sería bonito.

Lo que dice este tipo, tal vez sea cierto. Eso pensé, pero lo que salió de mi boca fue todo lo contrario. Scheat negó de manera frenética.

—¡Ese método es de verdad poco refinado! Me gustaría que no lo confundieras con mi forma de hacer las cosas. Ah, espera un momento. Ahora traeré al que lo hizo. No soporto que me malinterpreten.

—No, de verdad no hay una razón para traerlo.

—¡Pero!

Como Scheat, por alguna razón, perdió su temperamento, recordé que no lo necesito. Quería librarme de la molestia. Si no podía obtener información aquí, quería regresar de inmediato.

—Ah, lo tengo, lo tengo. Si dices que no lo has hecho. Te creo. Por eso, deja de molestarme.

—¿De verdad…? ¿Crees que no fui yo?

—Creo que… lo creo.

De verdad no me importaba de ninguna manera. Cuando asentí pensando así, estaba bien, con una mano en el pecho, Scheat exhaló.

—Me alegro. Me pregunto qué haría si Caín pensara que es mi trabajo. ¿Y? Esperé sin volver porque sentí tu presencia, pero ¿qué asuntos tenías aquí?

—No mucho. Vine después de recordar lo que había aquí. Tú también, ¿por qué el gremio “Kuro” está limpiando después del gremio “Aka”?

Mientras le contestaba, Scheat asintió con cara de “lo sé todo”.

—Por supuesto que había que hacerlo. Alguien, en algún lugar, mató a todos los miembros del cuartel general. No había nadie para limpiar… no es de extrañar que viniera a nosotros.

—Bueno… ya veo.

Ahora que lo decía así, podía entenderlo. Pero, ¿había necesidad de llegar tan lejos?

—¿Por qué, no solo los mataron, sino que incluso les prendieron fuego? No había necesidad de ir tan lejos, ¿verdad?

—No es mi elección. En absoluto. Pero bueno, ¿no parece que estaban tratando de ocultar documentos?

—Scheat… ¿Qué sabes tú?

Me sentí incómodo ante la frase de Scheat, que parecía insinuar algo. Pensando así intenté preguntar, pero al decir que es un secreto sonrió con su dedo índice en los labios. Estaba harto de los gestos desagradables de este hombre.

—Pero, si Caín viene con nosotros, se lo diré. Porque entonces, nos convertiremos en camaradas. Yo, no le guardaría secretos a un camarada. Le diré lo que quiera. ¿Oye? ¿Vienes conmigo?

—¿No has renunciado a invitarme…?

La descarada invitación me hizo dar un paso atrás, en cambio Scheat se acercó. Las firmes pisadas sobre la hierba y el crujido del fuego resonaron con fuerza.

—Puede ser decepcionante para ti, pero sigues teniendo una gran reputación. Me han dicho que continúe hasta que cambies de opinión. El cliente también es persistente. Aunque debería renunciar al haber sido rechazado una vez. Los hombres persistentes son odiados. Pero, que vengas a este lado es una perspectiva atractiva para mí también. Bueno, pienso que sería bueno que me acompañaras, por eso te invito.

—¿Quién iría? Nunca más volveré al gremio.

—Teniendo en cuenta todo eso, estabas tratando de usar el escondite, ¿no? Dime, ¿por qué lo necesitas? Tengo curiosidad.

—Es una historia ajena a ti…

Rechazado con voz firme, Scheat retrocedió con inesperada facilidad.

—Es verdad. No es justo pedir información cuando no he proporcionado ninguna. Sí, entiendo. No la pediré.

Ahora bien, con esas palabras, Scheat se quedó sin expresión y solo giró el cuello hacia la izquierda. Los característicos ojos de gato se entrecerraron. Me encogí de hombros mientras Scheat empezaba a desprender la presencia característica de los asesinos.

—¿No dijiste que estabas solo…?

Noté la presencia de una persona en la dirección en la que Scheat dirigió su mirada. Era alguien que me apuntaba, a mí. Así que pensé en dar vuelta a la atmosfera, cuando empezó el ataque. Pero Scheat respondió sin pasión a mis palabras con una mirada vacía.

—Se suponía que debía serlo… Por desgracia, el verdugo ya se fue, así que él es mi objetivo. Aunque dijo que había asesinado a todo el mundo, se le restan puntos por dejar a una persona… Ah, Caín. No le pongas las manos encima, ¿está bien? Es mi trabajo.

—Me defenderé…

—Es natural. Basta con que no acabes con él.

—Entendido.

—Gracias. Era correcto permanecer aquí. Casi se convirtió en un doble esfuerzo.

Como Scheat dijo que se trataba de un trabajo, asentí. No tenía ningún deseo de obstaculizarlo. Más bien, de verdad no quería estar involucrado. El objetivo era, probablemente, el superviviente del escondite. En el lugar que Scheat estaba mirando había una entrada a un pequeño bosque cubierto de arbustos. A pesar de haber descubierto su ubicación, la sed de sangre que me apuntaba no se detuvo. Solo pude suspirar al ver que quería matarme sin importar que. Pensando en ello, siempre fui odiado y nunca me gustó. Por supuesto que maté a mucha gente por trabajo, y fui yo quien destruyó a “Aka”. Me gané mucho rencor. Sintiéndome cansado, me rasqué la cabeza. Como quería acabar con él rápido, le invité con una apertura que hacía fácil el atacarme a propósito. En efecto, en su impaciencia, el tipo malinterpretó la oportunidad y saltó desesperado.

—¡Muere, Shinigami!

—Culpa mía… No te dejaré hacer eso.

Evité con facilidad su golpe de espada que, tal vez, tenía toda su fuerza puesta en él. Sus habilidades, por no hablar del Maestro del Gremio, Gill, ni siquiera se comparaban con las de los chicos del cuartel general. Por naturaleza, los que estaban destinados en los escondites eran, en su mayoría, gente carente de habilidades, así que era natural. Evité su espada con mínimos movimientos y, de inmediato, dándole la espalda, le di una patada circular con el impulso. Tal vez, sin esperar un contraataque y recibir daño directo, el hombre se estrelló contra un árbol a la entrada del bosque y, al no amortiguar la caída, se desplomó de manera desagradable en el suelo.

—Guh… Kuh.

Con el impacto de su cuerpo, su respiración debió detenerse por un momento. Con ambas manos en el suelo, miró hacia aquí, a pesar de resoplar de dolor. Mientras jadeaba, su boca escupió rencor hacia mí.

—¡Cómo te atreves…! ¡Cómo te atreves a matar a mi hermano mayor…!

—Ah… Así que es por eso.

La mayor parte de la gente que pertenecía a nuestro gremio de asesinos eran huérfanos de guerra. Habiendo perdido a sus padres, no era inusual que los hermanos fueran recogidos por un gremio. Tal vez, su hermano mayor estaba destinado en el cuartel general. Entonces, sí era una persona apropiada para guardar rencor. Así que estaba aquí para vengarse, eh. Convencido, me enfrenté al hombre y comencé a hablar con asombro. Creo que no se podía evitar que una persona común me escupa resentimiento, pero no quiero que me lo diga un pájaro de la misma pluma. El hecho de que estuviera apostado en el escondite no significa que no haya trabajado.

—No soy quién para decir eso, pero cuando te hiciste un asesino deberías haber sabido que algo así podría llegar a suceder… Alguien que mata gente, algún día será asesinado por alguien más. Es el karma. Por supuesto, tampoco soy una excepción, no creo que pueda escapar de ese karma. Sin embargo, ahora no estoy solo… a diferencia de ti.

—¿Qué…? ¡Aaah!

Me encogí de hombros. El hombre no pareció darse cuenta, pero Scheat se movía detrás de él sin hacer ruido. Antes de que me diera cuenta, en sus manos, cubiertas con guantes negros, brillaba algo parecido a una cuerda de plata, tan delgada y flexible que se movía de una manera maravillosa, como si tuviera voluntad propia, enroscándose en el cuello del objetivo. Todo ocurrió en un instante.

—Es hora de rezar. Ahora, ¿tú también formas parte de la colección de mamá?

Con esas palabras, la cuerda fue apretada desde ambos lados. Aunque no parecía que hubiera puesto fuerza en ello, al momento siguiente, el cuello y el cuerpo del hombre estaban separados de manera perfecta. Abrí un poco los ojos ante esa actuación. Ya que este era el modus operandi del Apóstata Negro, eh… Al ver los eficientes movimientos de Scheat por primera vez, sin saberlo, dejé escapar un suspiro de admiración. Metió la cabeza que salió volando en una bolsa de cuero que parecía haber preparado. Después de realizar todo este trabajo de forma automática, Scheat me dirigió una sonrisa. Por supuesto, no se manchó con una sóla gota de sangre. Qué maravillosa habilidad.

—Te he hecho esperar. Dime, ¿qué te ha parecido mi trabajo?

Sus ojos, al devolverle la mirada, brillaban. Al ver su expresión llena de expectación, de manera involuntaria escupí algo. Se comporta como un mocoso. Se mire como se mire, es mayor que yo y, sin embargo…

—Hermosas habilidades. Es un arma inusual.

Cuando se lo dije de forma concisa, Scheat asintió con satisfacción.

—¡Claro! ¿Eso crees? Me alegro. Me preguntaba qué haría si Caín pensaba que no era hábil. Ah, esta arma es de Irvine al sur. Tal vez, sea el único en “Kuro” que la usa.

Con Scheat hablando de manera apasionada de su arma, pregunté de nuevo por ella. La verdad es que es muy interesante. Pensé que usaba una espada asesina o algo así para decapitar.

—Lo estoy viendo por primera vez. ¿Es una cuerda?

—Es un tipo de alambre hecho lo más fino posible. Se ha fabricado con una tecnología exclusiva de Irvine. Aunque diga alambre, es mucho más flexible, se puede manipular de manera libre como una cuerda. Es difícil de manejar, pero mira. Es útil cuando se domina. Como acabas de ver, puede cortar con facilidad el cuello de una persona. Es un arma adecuada para mí. 

Había algo fuera de lugar mientras Scheat se jactaba de ello con una sonrisa. Pero, tal vez, había algo malo en mí también, que podía participar en esta charla. Era consciente, pero como este sentimiento ya se había convertido en una parte de mí no creo que, a estas alturas, se pueda evitar o mucho menos arreglar.

—¿Cuál es tu arma? Te he visto lanzar cuchillos muchas veces. Pero no es tu arma característica, ¿verdad?

—¿La mía?

Si tuviera que decirlo, serían las dos katanas que son los recuerdos de mi padre. Desde que hice el contrato con la Princesa las llevo siempre encima. Luego está el arte secreto de Hiyuma, pero…

—Me pregunto… Puedo usar cualquier cosa. No tengo limitaciones particulares.

—Hmph. Todopoderoso. Pero, así suena a Caín.

Mientras hablaba, recordando el estilo de los días de ser un asesino, Scheat parecía, de alguna manera, convencido.

—Ahora bien, tengo que irme. He terminado mi tarea. Me alegro de que nos hayamos encontrado hoy. Fue un encuentro inesperado.

—¿Vuelves a tu país…?

Cuando pregunté con un mal presentimiento, Scheat entrecerró los ojos y, con un “me pregunto”, negó con la cabeza.

—Se puede decir que es cierto y a la vez no. Son el patrón y el maestro del gremio los que deciden mi comportamiento. Pero, veamos. Tengo el presentimiento de que nos volveremos a encontrar pronto… ¡Ah, no pongas esa cara tan desagradable! Alégrate un poco.

¿Por qué debo alegrarme por encontrarme a un asesino de una notable habilidad? De ninguna manera querría encontrarme con alguien que usa un arma problemática.

—¿Quién es el objetivo?

Cuando pregunté directo, me devolvió el ceño fruncido.

—Como he dicho, no puedo responder, ¿verdad? Tu tampoco revelas lo que sabes, no hay manera de que te diga algo.

—Por supuesto…

Con estas palabras, le di la espalda. Ya no tenía nada que hacer aquí. Entendía muy bien que Scheat es un profesional. La probabilidad de que me ataque ahora mismo era nula.

—¿Caín? ¿A dónde vas?

Ante la pregunta de Scheat, no miré atrás. No dije nada más que la verdad.

—Voy a volver.

—Hmph…

Scheat dejó escapar una risa desagradable e ilegible. Pude notar que su presencia se volvió delgada.

—Después de todo, eres así… Es como dijo esa persona.

—¿Eh?

¿Esa persona? Preocupado por las últimas palabras que murmuró, miré hacia atrás. Pero, no había nadie allí. En su lugar, sólo se veía una sola hoja de papel blanco revoloteando hacia abajo. Por reflejo, la agarré para averiguar qué estaba escrito en ella. Aunque tenía una premonición. Después de todo, allí dibujada, había una formación mágica ya utilizada. Una hoja de papel con una ecuación que, aunque solo una vez, hacía posible que todo el mundo utilice la formación mágica dibujada con solo pasar el poder mágico necesario.

Leí la ecuación y la aplasté.

—Arte mágico para volver…

A dónde demonios había saltado. La desagradable premonición se convirtió en una convicción. No podía evitar sentir que me encontraré con Scheat de nuevo. Y en ese momento, él será mí enemigo. ¿Cuál es su objetivo? No, no es eso. ¿Cuál es el objetivo del empleador de Scheat? ¿Cuál es el objetivo del Rey de Sahaja, y cómo se moverá? Quiero saber eso.

—Maldición, al final, no entendí nada…

¿Qué debería hacer? ¿Cómo puedo entender su objetivo? Con mis pensamientos dando vueltas, me rasqué la cabeza.

—Volvamos primero…

Sí no, la Princesa se preocupará. Primero voy a volver. Vuelve… entonces…

—Después de todo, no tengo más remedio que confiar en la abuela, eh…

Mientras activaba el arte secreto de Hiyuma, suspiré de forma sombría.

Lucy
Si bien la violencia no fue muy explícita, espero que nuestros lectores más sensibles no hayan pasado un mal momento♥ Pero, después de todo, nunca es malo recordar que esta historia es de ficción, así que no teman demasiado por los personajes ilustrados aquí<3

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Un comentario en “¡No quiero ser Princesa! – Capítulo 105: La expedición del Shinigami

  1. Mer1991 says:

    Me encantó ❤️ como siempre
    Muchas gracias
    Siento q su objetivo será la princesa pero de secuestro
    Ya espero el próximo cap

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