El Imperio Recardius se construyó con sangre. Fueron necesarios muchos años de guerras y conflictos nacionales para establecerse hasta el nivel actual, y los tiempos de guerra significaron la pérdida o destrucción de material histórico y erudito. De ahí que se llamara la época del caos. Además, la intensa animosidad de los reinos e imperios vecinos hacía muy improbable el intercambio diplomático de conocimientos.
El caos continuó hasta nuestros días. Sin parar se producían rebeliones en las afueras del Imperio, en las zonas donde residían los ciudadanos en los reinos caídos. Konrad dudaba que esos mismos ciudadanos cambiaran alguna vez su lealtad y entregaran sus conocimientos a los historiadores y teólogos. Seguí leyendo “El contrato de la Princesa y la Duquesa Monstruosa – Capítulo 81”
—Si no está usando una máscara, no se le permitirá ingresar al baile.
Algunas señoritas y caballeros habían preparado máscaras con anticipación como se indicaba en la invitación, pero aquellos que no recibieron una máscara se les entregó una de inmediato a través del asistente que esperaba al frente tan pronto como abrieron la puerta del carruaje.
Dado que todos eran hijos de aristócratas que acababan de debutar en sociedad, asistir a un baile era una experiencia extremadamente rara. Seguí leyendo “Un día me convertí en una princesa – Capítulo 129”
Ese día cuando salí a preparar la apertura de la tarde como siempre, me encontré con una persona inusual en la fila.
—¿Eh? Si no es la Maestra. ¿Por qué haces esa cola? Podrías venir detrás como siempre.
Maestra… No, quizás sería más fácil de entender si dijera la hija del Duque Vivoir. Ella era la gran benefactora que salvó mi tienda que había sido aplastada por el acoso de cierto barón con su propia receta original. Con su posición social, ahora visitaba este lugar una vez en una luna azul, pero todavía todos los miembros del personal la adoraban. Seguí leyendo “¡No quiero ser Princesa! – Capítulo 133: La observación del comerciante”
—Cynthia. Tienes ropa de civil, ¿verdad?
—¿Eh? Sí, bueno… tengo, pero…
—Entonces ven conmigo el fin de semana.
Los ojos de Cynthia se abrieron un poco y se quedó inmóvil, sin palabras, fue Alisa quien habló en su lugar. Seguí leyendo “La poseída hija del Duque – Capítulo 63”
—Pareces malhumorado —comentó Gia.
Yulan no respondió. Era plenamente consciente del aura turbulenta que emanaba de él. Era tan eficaz para desanimar a la gente que se podía suponer que lo hacía a propósito, pero esa táctica no era necesaria. El aura típica que rodeaba a Yulan era abrumadora; hacía tiempo que no tenía un séquito a su alrededor. Lo más probable era que los compañeros de Yulan no percibieran en absoluto su estado de ánimo y lo percibieran como sumido en sus pensamientos sobre algún tema. Le daba igual que se acercaran. Seguí leyendo “¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 86: Pidiendo lo Imposible”
Leo estaba jugando solo en su escondite, como de costumbre.
—¡Krreung!
Y hoy también, estaba saltando, tratando de atrapar los pájaros que volaban hacia el edificio en ruinas, pero esta vez, no importaba cuánto lo intentó, no pudo atrapar una sola pluma. Seguí leyendo “Te equivocaste de casa, villano – Capítulo 50: Acercándonos lentamente… (5)”
Existen ocho puertas diferentes en la capital real que conectan el distrito de los nobles con el distrito de los plebeyos. En el centro está el palacio real, luego ocho calles se despliegan desde el como los radios de una rueda, formando el distrito noble, y las puertas están en los bordes exteriores. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 116: Chica problemática”
Bellway programó con la familia Rogshia que nuestra pequeña fiesta de té tuviera lugar pronto, en medio del séptimo mes de este mundo. Pero, antes de que tuviera lugar esa reunión, un joven del Fuerte Jugfena vino a visitarme. Era Oscar Terejia, el sobrino nieto del Conde Terejia, y la persona a la que iba a pedir que se convirtiera en mi caballero. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 115: Oscar Terejia”
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Como habíamos llegado mucho tiempo después de que empezara la fiesta, la casa estaba bastante tranquila. Tal vez había escuchado las noticias, ya que el señor Rass estaba de pie en la entrada haciendo una reverencia en señal de saludo.
—Su Alteza, es un honor para nuestra familia que visite este humilde lugar.
—Ha pasado mucho tiempo, señor Rass. ¿Ha estado bien?
Seguí leyendo “Emperatriz Abandonada – Capítulo 11: Entre la amistad y el amor (4)”
No has leído mal. Recibir una paliza era el método de cultivo cautivador de la técnica de templado de cuerpo, [Esta Tortuga es la más Dura]
A partir de una paliza, las células del cuerpo morían y las nuevas células producidas se harían más fuertes. En cuanto a la piel, los músculos, la sangre, los huesos y la voluntad mental, también se fortalecerían tras recibir una paliza.
Bueno, ¿quieres dominar una técnica divina? Entonces, ¡recibe una paliza! Seguí leyendo “Elección Absoluta – Capítulo 119: El desequilibrio del carácter roto en el mundo”
Siguiendo el devenir de su mirada, él observó con curiosidad y, en un instante, comprendió la situación, proporcionándole una explicación detallada.
—En la actualidad, el pequeño gordo Zhao es discípulo de la cámara de la Montaña de la Refinación de Artefactos. A pesar de su innegable talento, se muestra ansioso y recurre con frecuencia a píldoras medicinales para impulsar su cultivación. Aunque ha conseguido con dificultad formar su Núcleo Azoth, su reino permanece inestable. Me pregunto por qué el Venerable Zi Yuan le otorgó el permiso para entrar en el reino secreto. Seguí leyendo “Mi discípulo murió una vez más – Capítulo 51: ¿Qué hierba es esa?”
Cuando terminamos el plato principal, los sirvientes trajeron una bandeja con varios trozos de pastel. Sonreí sin darme cuenta al ver los exquisitos postres.
Entonces Leandro, a quien no le gustaban los dulces, me miró y también sonrió.
—No puede seducirme así. Es injusto. Seguí leyendo “Sin madurar – Capítulo 62: El destino cambiado (12)”
La noche era tranquila y apacible. El invierno no había pasado y la primavera aún no llegaba. La noche en la montaña era un poco fría, pero dentro de la caldera de la buhardilla ardía un fuego voraz.
Solo dos velas, una de dragón y otra de fénix, iluminaban el lugar. Las figuras de dos personas se proyectaban en la pared.
Los gemidos, unos graves y otros agudos, se mezclaban; componiendo una conmovedora canción de amor. Seguí leyendo “La consorte favorita del príncipe demonio – Capítulo 135: Noche de amantes (1)”
—Acerca de mí… ¿Es eso cierto?
—Ah sí. Las fiestas de té del príncipe León y la princesa Sumire se tratan solo de ti. Como escolta de un príncipe, tengo que estar cerca de ellos y, de alguna manera, siempre me involucran. El príncipe León perdió la memoria, ¿verdad? Parece que por instinto te encuentra favorable y me pregunta por ti. Además, mira, el otro día el príncipe León y la princesa Sumire te escribieron una carta, y no estoy seguro de que puedas llamar pequeño al castigo… Pero lo recibió. Seguí leyendo “¡Vamos a romper este compromiso! – Capítulo 113: Tema”
Hace unos minutos, en el ascensor. Kim Hwanseok ordenó que lo llevaran al décimo séptimo piso.
Un hombre operaba el ascensor. Aunque la tendencia era usar piedras de maná para los aparatos y maquinaria más común, en instalaciones de alta gama, se seguía empleando a los humanos para hacer más cálida la atención.
La puerta del ascensor se abrió en el séptimo piso. Kim Hwanseok frunció el ceño. Seguí leyendo “Dicen que nací hija de un rey – Capítulo 06: Prefiero morir (4)”