La Tierra está en línea – Capítulo 3: ¡Mamá me matará!

Traducido por Shisai

Editado por Shiro


La gente que no creía lo dicho por la torre negra, simplemente mirándola de principio a fin. Creían que esto era el resultado de una investigación de alta tecnología del gobierno y que no les haría ningún daño. Era imposible que el gobierno dañara a la gente. Incluso si algo realmente sucediera, tenían a sus líderes. Mientras los principales líderes estuvieran allí, no tenían que hacer nada, incluso si el cielo colapsaba.

Por otro lado, los que creían en las palabras de la torre negra sintieron un miedo extremo al tercer día.

—¿Qué es un juego? ¿Qué es la eliminación? ¡Necesitamos una declaración! Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 3: ¡Mamá me matará!”

Harem Imperial – Capítulo 49: Desterrada al Palacio Frío (1)

Traducido por Sharon

Editado por Tanuki


Una figura alta y delgada con un frío temperamento que Fu Ling reconocería en cualquier parte. Sin embargo, parecía algo diferente hoy. Sus ojos estaban entrecerrados en su rostro solemne, como si estuviera en contacto con un viento frío. Fu Ling respiró profundo antes de abrir la puerta.

—¿Quién eres y para qué vienes al Salón Qing Feng?

Ming Ze levantó la mirada y se encontró con el rostro de Fu Ling. Con un rostro sin expresión, como si fuera la primera vez que la viera, le explicó. Seguí leyendo “Harem Imperial – Capítulo 49: Desterrada al Palacio Frío (1)”

El celo de dos omegas – Capítulo 9

Traducido por Shisai

Editado por Hime


Xie Lin originalmente pensó que de acuerdo con las reglas de los dos días anteriores, su calor al menos persistiría hasta el día siguiente por la mañana. Como resultado, sintió su cuerpo calentarse y secarse mientras dormía. Cuanto más se frotaba el cuerpo, más sentía que no era suficiente. Más tarde, cuando abrió los ojos, la habitación seguía a oscuras.

No podía ver a Ning Yan en la oscuridad, pero si olía sus feromonas que gradualmente se volvían más fuertes. Sabía que Ning Yan estaba despierto y se puso en celo por su culpa.

Lo arrastró la pereza provocada por la somnolencia y el deseo que despertaba el estro. Xie Lin quería besar a Ning Yan, pero no sabía dónde caían sus besos, por lo que solo podía buscar a tientas al otro. Tal vez sus acciones fueron tan extrañas que escuchó a Ning Yan reír antes de ser abrazado. Seguí leyendo “El celo de dos omegas – Capítulo 9”

El celo de dos omegas – Capítulo 8

Traducido por Shisai

Editado por Hime


El sueño que tuvo fue corto. Xie Lin se despertó con el sonido de su estómago latiendo como un tambor. Antes de que sus ojos se abrieran, extendió la mano buscando a Ning Yan. Sin embargo, sólo tocó la colcha y de repente abrió los ojos.

Podía oler la fragancia de la comida que venía de la cocina. Se sentó y se quedó un rato con la colcha en los brazos. Luego se levantó, se puso la ropa de casa y volvió a colgar el albornoz en el baño. Tuvo demasiado sexo en los últimos dos días. Le dolían un poco las piernas al caminar y todavía se sentía incómodo en la espalda. Afortunadamente, el cuerpo de un omega era muy especial durante el estro, por lo que tenía poco impacto en su vida. Seguí leyendo “El celo de dos omegas – Capítulo 8”

El celo de dos omegas – Capítulo 7

Traducido por Shisai

Editado por Hime


La bañera se había llenado de agua. Ning Yan se sentó primero y se acomodó sumergido en agua caliente. Xie Lin también entró, salpicando agua por todo el piso. Sostuvo el pene de Ning Yan y se sentó lentamente, colocándolo en su propio agujero.

El pene entraba en su culo con agua tibia y Xie Lin se sentó completamente. Antes de que su culo se abriera por completo, volvió a ser apoyado hasta el final. Era un poco doloroso e irritante. Puso sus manos sobre los hombros de Ning Yan, se levantó y se sentó de nuevo, controlando su cuerpo y dejando que el pene de Ning Yan se frotara contra la pared interior. Seguí leyendo “El celo de dos omegas – Capítulo 7”

Mi prometido ama a mi hermana – Arco 7 – Capítulo 4

Traducido por Ichigo

Editado por Lucy


El temor de que pudiera haberme convertido en inmortal estaba a punto de arrastrarme a la oscuridad en cualquier momento. Mientras sentía el peligroso presagio, los depresivos días continuaron. Viéndome así, Emma parecía muy ansiosa. Pero tal vez sintió que no podía decir nada, así que no preguntó y sólo me cuidó.

—Creo que es de verdad una lástima para tu padre… Pero no hay mucho que pueda contarte. Seguí leyendo “Mi prometido ama a mi hermana – Arco 7 – Capítulo 4”

La Tierra está en línea – Capítulo 2: ¿Quién diablos robó mi libro?

Traducido por Shisai

Editado por Shiro


En todo el mundo, los humanos se detuvieron y miraron la torre negra más cercana a ellos.

Nunca la habían percibido tan enorme. No importaba qué tan lejos estuvieran de la torre, podían ver claramente un punto de luz azul aparecer en ella. A continuación, más fueron los puntos azules que se encendieron y comenzaron a parpadear, formando una cadena de caracteres, como una computadora vieja que colapsa.

Entonces apareció una hilera de palabras azules en el centro de la torre negra, y al mismo tiempo se escuchó la clara voz de un niño: Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 2: ¿Quién diablos robó mi libro?”

La Tierra está en línea – Capítulo 1: ¡Ding, dong! 15 de noviembre de 2017. La Tierra está en línea

Traducido por Shisai

Editado por Shiro


Una vez que la biblioteca abrió sus puertas a las nueve de la mañana, entraron las siete u ocho personas que esperaban, todas con canas. Hoy era lunes. Era diferente a los fines de semana, que era cuando muchos padres llevaban a sus hijos a la biblioteca de la ciudad para leer. Por lo general, solo los ancianos jubilados venían los días hábiles.

Fuera de la biblioteca había un mundo ajetreado, pero la edificación en sí estaba en silencio, solo se escuchaba el sonido de las páginas al ser volteadas.

A las diez en punto, empezaron a llegar más personas. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 1: ¡Ding, dong! 15 de noviembre de 2017. La Tierra está en línea”

Harem Imperial – Capítulo 48: La fría flecha por detrás (3)

Traducido por Sharon

Editado por Tanuki


Todos los sirvientes se arrodillaron de inmediato.

—Larga vida al emperador.

Antes de que pudieran terminar el saludo, las botas amarillas ya habían pasado por el patio y entraban en la casa.

¿Él en verdad vino? Seguí leyendo “Harem Imperial – Capítulo 48: La fría flecha por detrás (3)”

El celo de dos omegas – Capítulo 6

Traducido por Shisai

Editado por Hime


—Hermano. —Xie Lin recordaba la lección del día anterior. Tan pronto como sintió el celo de Ning Yan, tomó su mano para bañarse. De hecho, ambos se habían lavado la noche pasada, por lo que ahora era una mera excusa para jugar en el baño.

Ning Yan escuchaba a Xie Lin llamarlo de esa manera, y su corazón se movía. Quiso besarlo, pero decidió escucharlo.

—Hoy está limpio. ¿Puedo? Seguí leyendo “El celo de dos omegas – Capítulo 6”

El celo de dos omegas – Capítulo 5

Traducido por Shisai

Editado por Hime


Con la primera experiencia, la segunda fue más fácil. Ambos eran omegas y Ning Yan no estaba hecho de hierro, por lo que para la repetición ambos estaban acostados en la cama con la espalda de Xie Lin sobre el pecho de Ning Yan. Levantó una pierna y Ning Yan entró de lado detrás de él.

Después de una ronda hasta llegar al clímax, el culo de Xie Lin estaba tan húmedo que su amante no necesitaba ejercer ninguna fuerza, por lo que se dirigió directamente a sus profundidades. Esta posición no era buena para ejercer fuerza, por lo que el movimiento de Ning Yan era muy lento, empujando lentamente hacia adentro, abriendo el pequeño agujero, removiendo las profundidades del cuerpo de su amante. Xie Lin estaba acostado de lado en la cama, y ​​Ning Yan empujaba hacia él y permanecía en la parte más profunda de su cuerpo. Seguí leyendo “El celo de dos omegas – Capítulo 5”

El celo de dos omegas – Capítulo 4

Traducido por Shisai

Editado por Hime


Xie Lin había estado usando inhibidores con regularidad desde la edad adulta, por lo que nunca conoció el celo como tal, exceptuando sus primeros síntomas leves. Sintió el calor y la sequedad de su cuerpo. El olor de su feromona era originalmente un ligero olor a hierba, pero en ese momento, se sentía como si el césped recién hubiese sido cortado. Fue fuerte y picante.

Pensaba que el aroma era maravilloso. Aunque Ning Yan era un omega, debía sentirse incómodo. Xie Lin miró a su compañero y notó que su respiración era pesada, su rostro estaba color carmesí y bajaba la cabeza para besarlo.

Xie Lin, volviendo la cabeza hacia un lado, evitó el beso de Ning Yan pero logró olerlo. Era, de hecho, un aroma agradable que no se podía describir con exactitud. El olor era vacío y solo se podía percibir. Seguí leyendo “El celo de dos omegas – Capítulo 4”

El celo de dos omegas – Capítulos 2 y 3

Traducido por Shisai

Editado por Hime


Xie Lin regresó con éxito a la escuela. Gracias a su personalidad y apariencia, fue abordado por tres alfas en su primer día. Sin embargo, no estaba interesado en ellos, por lo que los ignoró. Originalmente, quería hacerse amigo de algunos omegas en su clase. Pero después de pensarlo, se rindió y se puso en contacto con un beta. Era mejor tener más de un amigo.

La cafetería de la escuela generalmente se dividía en dos áreas, un área omega y un área alfa. El objetivo principal era evitar la molestia causada por el calor de alguien, y los betas podían sentarse en donde quisieran.

Xie Lin y varios compañeros de clase fueron a la cafetería a almorzar. Les dijeron qué puesto tiene buena comida y qué tía regala más platos. El chico aceptó las recomendaciones, ordenó los platos característicos de la cafetería y se sentó con los otros estudiantes. Seguí leyendo “El celo de dos omegas – Capítulos 2 y 3”

El celo de dos omegas – Capítulo 1

Traducido por Shisai

Editado por Hime


Xie Lin se sentó a la mesa, bebió leche y miró a la persona frente a él. Habían estado juntos durante tres días y el otro hombre no dijo más de diez palabras, lo que causó que sintiera más curiosidad por saber qué tipo de persona era. Tenía un sentido del olfato normal. Podía oler que el otro era un omega al igual que él y que al parecer no había estado en celo y nunca lo estaría. Sin embargo, era realmente hermoso. Cuando lo vio por primera vez, sintió que sus ojos brillaban.

—Pequeño Xie, la escuela comienza mañana. ¿Qué más puedo hacer por tí? —La tía Qin limpió la cocina y fue a ver a los dos jóvenes maestros.

—Deja todo a un lado —Xie Lin respondió con una sonrisa y apartó la mirada. Seguí leyendo “El celo de dos omegas – Capítulo 1”

Matrimonio depredador – Capítulo 5: Por favor, perdóneme, maestro

Traducido por Yonile

Editado por Meli


La mayor parte de su tiempo en el palacio, Leah escuchó todo tipo de palabras vulgares de su medio hermano, Blair. No obstante, ninguna de ellas la hizo estremecerse de la forma en que lo hizo mientras el hombre encima de ella hablaba de forma grosera.

¿Fue por su voz baja y profunda? Ella sintió que sus palabras eran más crudas y ofensivas. Bajo su escrutinio, trató de ocultar su malestar mientras su rostro ardía de vergüenza.

El hombre que miraba su cara enrojecida sonrió y pronto retiró sus grandes manos de su rostro. Las usó para arrancarle la ropa, haciendo que los rápidos sonidos de desgarro resonaran en la recámara. Teniendo una fuerza inmensa, sus manos ásperas no eran tan delicadas como para desabrocharle las prendas sin causarle daño, por lo que solo tiró, sucumbiendo a sus instintos primarios.

Leah tembló, como una oveja a merced de una bestia. Hace un tiempo, habló sin reservas, pero no pudo ocultar el miedo que había comenzado a invadirla. Miedo de hacerlo por primera vez, ¡y nada menos que con un extraño!

Sus ojos se abrieron de golpe cuando un escalofrío recorrió su cuerpo, mordiendo su piel. Se encontró usando solo su ropa interior. El hombre la observó con orgullo, asombrado por su propio trabajo.

En la habitación oscura, solo se emitía una luz tenue de la vela de la mesa y de la luz de la luna que se asomaba por las rendijas de las cortinas. Sin embargo, fue suficiente para iluminar su cuerpo, y sus ojos dorados lo recorrieron. Su mirada la hizo temblar.

Al ser una princesa, su cuerpo había sido mimado, sin dejar rastros ni siquiera de la cicatriz más pequeña. Su piel era blanca como la nieve, tan inmaculada como su cabello plateado claro.

Leah pensó que el hombre balbucearía de inmediato algún elogio. Pero su rostro se endureció cuando pronunció las palabras que ella menos esperaba.

—Estás demasiado delgada. —Agarró con cuidado la muñeca de Leah y la sostuvo con suavidad, como un higo que se rompería con facilidad por un fuerte golpe de viento. Murmuró—: ¿Comes bien?

¿Cómo se atreve…? 

Su honestidad, que era casi cómica, colmó los nervios frenéticos de Leah.

Ella respiró hondo con sigilo y luego, sin pensar, tiró del dobladillo de sus pantalones. ¡Sus manos, como si tuvieran vida propia, se movían con ímpetu!

Al instante, su mirada se movió de su muñeca a la mano audaz que tiraba de sus pantalones. Estaba sorprendido por sus acciones. Sus ojos encontraron el camino de regreso a su delicado rostro.

—Deja de parlotear y quítatelo —ordenó Leah, roja como una remolacha.

A diferencia de ella, el hombre solo se quitó la bata y todavía estaba vestido. Él sonrió ante su orden y se rió cuando ella le jaló los pantalones de nuevo y falló en bajarlos.

Leah no sabía qué le era divertido, pero el hombre parecía reír cada vez que ella hablaba, lo encontró agravante. Se cansó y abrió la boca.

—No me hables así.

—¿Así cómo?

—Como… «Abre las piernas» —expresó con una mueca.

Sus vívidos ojos dorados perforaron los de ella. No obstante, Leah lo miró sin miedo.

Con delicadeza, estiró el cuello hacia los lados, sus ojos estaban caídos.

—Soy un hombre de baja cuna sin educación. Por favor, perdóneme, maestra. —pidió una disculpa mezclada con burla.

Agarró los muslos de Leah y los separó. Los mantuvo así, encajando su cuerpo en el medio, incluso si ella se retorcía y doblaba las piernas, era demasiado tarde. Su cintura ya estaba alojada entre sus piernas. Sin saber qué hacer, agarró el dobladillo de su camisa.

Él lo tomó como una invitación a desnudarse.

—¿Debería quitarme estos uno por uno, maestra?.

Se quitó la vestimenta y dejó al descubierto su torso, Leah se quedó boquiabierta. Con la ropa puesta, parecía perfecto, apuesto y fuerte. Pero desnudo, la verdad era muy diferente…

Sus músculos tensos se ondulaban con cada uno de sus movimientos. Eran tan delicados y hermosos como una estatua griega bien esculpida. Pero su piel era horrible.

Había cicatrices de diferentes tamaños inscritas a lo largo de su torso, y la de su pecho parecía gruesa y dolorosa. No obstante, estas cicatrices lo hacían lucir más feroz.

El miedo se apoderó de su corazón mientras sus ojos recorrían los surcos de las cicatrices que blandían su cuerpo. El hombre le sonrió a Leah, que no se había dado cuenta de que la estaba mirando y sin darse cuenta estaba abrazando su cuerpo. Luego sintió que unas manos fuertes levantaban sus nalgas y la parte superior del cuerpo de la cama, sus piernas estaban enganchadas alrededor de su delgada cintura.

Asombrada por el repentino cambio de posición, tocó el muslo del hombre para apoyarse. Entonces, sintió algo caliente bajo la palma de su mano.

¡Ahh! 

De inmediato retiró su mano como si estuviera escaldada. Tembló cuando el hombre chasqueó la lengua y tiró de la muñeca de Leah, colocándola en su hombro.

Ella cerró los ojos y gritó en silencio. Aunque no conocía el cuerpo de un hombre, sabía que estaba lejos de ser normal. No podía creer en la piel caliente como el cuero que había sentido bajo su palma.

Sintió unas manos acunando la parte posterior de su cabeza.

Debido a su gran físico, sus miradas se nivelaron a pesar de que las piernas de Leah estaban envueltas alrededor de él tan apretadas como un koala cuelga de un árbol. El hombre la miró en silencio por un momento, presionó sus manos para acercar sus rostros y se detuvo cuando sus narices casi se tocaron.

Sus ojos dorados brillaron y Leah dejó de respirar. Su frente chocó con la de ella y le susurró:

—Hagámoslo en orden.

Antes de que pudiera decir algo, sobrepuso sus labios contra los de ella. El beso fue ligero y suave. Sin embargo, pronto se hizo voraz. Su lengua sondeó sus labios abiertos y surgió dentro de su boca.

Era caliente y salvaje. Su lengua aterciopelada vagó con brusquedad dentro de ella. Cuando la dejó, encontró su camino, una y otra vez, sin dejarle espacio para respirar. Le chupó los labios e hizo cosas que ella no sabía que eran posibles.

Durante el acto, ella no pudo ignorar la extraña sensación que poco a poco se apoderó de ella… sobre todo, cuando sintió los inconfundibles dientes caninos rozando su carne.

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