Por el momento, ya que he logrado mi objetivo de hoy de conocer a Feria, visité su jardín el tiempo suficiente para ser cortés, luego me excusé y abandoné la residencia de Rogshia tan pronto como pude.
El vizconde Rogshia y su hija Feria son completamente opuestos a todas las costumbres de Greenfield. Gracias a todas las extrañas contradicciones dentro de la mansión de Rogshia, ahora sé que me falta mucha información. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 118: Té de hojas de Renvia”
Me encargaron una tarea tan molesta desde el principio solo porque Feria no quería casarse con el hijo del Vizconde Ogren. Para el Vizconde Ogren, que se ha tomado la tarea de molestarme, y el Marqués Nordsturm, quien probablemente esté detrás de todo manejando los hilos, esta chica obstinada debe haber sido una oportunidad perfecta para mantenerme ocupada en otra parte. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 117: No era lo que esperaba”
Traducido por Maru
Editado por Yusuke
Una vez había visto un cometa que solo aparecía cada doscientos años junto con una chica.
Había sucedido hace años. Esa fue una hermosa noche. Incluso ahora, todavía puedo recordar vívidamente el centelleo de las estrellas que observamos ese día mientras nuestros cuerpos se estremecían ante la frialdad del viento nocturno. Como joyas esparcidas sobre un dosel oscuro, el cielo estrellado fue suficiente para hacer que uno se olvide incluso de respirar. Al pasar, arrastrando su cola blanca, el meteoro parecía un hada en vuelo con escamas de insectos esparcidas por sus alas.
Cada vez que miraba un hermoso cielo nocturno, pensaba muchas veces, “Aah, ahora que he marcado este momento en mi corazón, no me arrepentiría si alguien cosechara mi vida”. Si perdiera la vida, quería que fuera en una noche estrellada como esa. Quería morir con el recuerdo de presenciar algo impresionante. Seguí leyendo “Violet Evergarden – Folleto 2: Leon Stephanotis y la primera estrella”
♦ ♦ ♦
—¿Deberíamos bailar, señorita? —preguntó Carsein, despertándose del largo e incómodo silencio. Me sorprendieron sus inesperadas palabras. Él se encogió de hombros y, mientras me miraba, añadió con calma—: Ya que Su Alteza ha hecho una petición, ¿no es descortés si no le dejo divertirse? ¿Qué le parece, señorita? ¿Bailaría usted conmigo?
Dudé por un momento. ¿Podría aceptar su invitación ahora? Si se extendían rumores extraños por esto, ¿qué haría?
Seguí leyendo “Emperatriz Abandonada – Capítulo 11: Entre la amistad y el amor (5)”
Cinco minutos después de comenzar la batalla campal, cinco personas fueron eliminadas. El anciano, que era el supervisor, escoltaba a los novatos eliminados cuando no podían aguantar para evitar que recibieran heridas irreparables.
El juicio del anciano era muy oportuno y preciso, por lo que, en esta batalla campal, se volvió crítico a la hora de controlar la situación. Seguí leyendo “Elección Absoluta – Capítulo 120: Este Rey está equivocado”
—Uh, Azuza, ¿estás bromeando?
La chica más decidida de las dos, Kii, preguntó con tono cauteloso.
Ella negó con la cabeza y dio otro paso más cerca, arrastrando a Kyouya con ella. Yuu, la más animada, dio un paso atrás mientras intentaba acercarse más a ellas. Seguí leyendo “Contrato con un vampiro – Capítulo 54: De camino a la escuela (2)”
—Es del palacio imperial… —dijo mientras me miraba, como si hubiera leído a través de mi cara de confusión.
Parecía que esto no le daba buena espina. Su semblante se volvió más frío que antes.
El águila de ojos dorados era el símbolo de la familia imperial. Tras escuchar las palabras de Leandro, recordé haber visto ese sello cuando me crucé con el séquito de Diego. Seguí leyendo “Sin madurar – Capítulo 63: En la tormenta (1)”
Estaba comiendo kurinkinton en Año Nuevo cuando me di cuenta de algo impactante.
¡¿Podría ser que Kaburagi haya sido rechazado por Yurie?!
¿Qué pasaría si esos resultados de las pruebas fueron consecuencia de estar en tal estado de shock que no podía concentrarse? Y luego, debido a eso, se embarcó en un viaje para lidiar con la angustia. Seguí leyendo “Viviré con humildad y confianza – Capítulo 102”
Bonnie dejó la sesión de Ivanna y Zhou Yunsheng para el final. Así evitaba que su jefe renunciara a la sesión una vez concluida la del minino, solo por su atracción hacia él, tomaba fotografías de personas.
Tanto los hombres como las mujeres tuvieron desempeños torpes al interpretar al sexo opuesto; sin embargo, hubo muchos momentos divertidos, de tal manera que Bonnie y Miss Jeffrey, olvidaron por completo guiar a los participantes. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 8: Capítulo 21”
La forma más fácil de manejar a Byun Gyeongbaek era capitalizar sus debilidades; la acción de los kurkan en la casa de subastas lo había puesto en desventaja. La libertad de los kurkan, era algo que a este le ofendía y Leah sabía que si no intervenía, él iniciaría maniobras militares.
Siempre lo trató con indiferencia, por lo tanto, el hombre actuaba con cautela, luego de terminar su conversación con él, la condesa Melissa, que había estado observando desde la distancia, se acercó. Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 55: Prometida de Byun Gyeongbaek de Oberd”
El Imperio Recardius se construyó con sangre. Fueron necesarios muchos años de guerras y conflictos nacionales para establecerse hasta el nivel actual, y los tiempos de guerra significaron la pérdida o destrucción de material histórico y erudito. De ahí que se llamara la época del caos. Además, la intensa animosidad de los reinos e imperios vecinos hacía muy improbable el intercambio diplomático de conocimientos.
El caos continuó hasta nuestros días. Sin parar se producían rebeliones en las afueras del Imperio, en las zonas donde residían los ciudadanos en los reinos caídos. Konrad dudaba que esos mismos ciudadanos cambiaran alguna vez su lealtad y entregaran sus conocimientos a los historiadores y teólogos. Seguí leyendo “El contrato de la Princesa y la Duquesa Monstruosa – Capítulo 81”
—Si no está usando una máscara, no se le permitirá ingresar al baile.
Algunas señoritas y caballeros habían preparado máscaras con anticipación como se indicaba en la invitación, pero aquellos que no recibieron una máscara se les entregó una de inmediato a través del asistente que esperaba al frente tan pronto como abrieron la puerta del carruaje.
Dado que todos eran hijos de aristócratas que acababan de debutar en sociedad, asistir a un baile era una experiencia extremadamente rara. Seguí leyendo “Un día me convertí en una princesa – Capítulo 129”
Ese día cuando salí a preparar la apertura de la tarde como siempre, me encontré con una persona inusual en la fila.
—¿Eh? Si no es la Maestra. ¿Por qué haces esa cola? Podrías venir detrás como siempre.
Maestra… No, quizás sería más fácil de entender si dijera la hija del Duque Vivoir. Ella era la gran benefactora que salvó mi tienda que había sido aplastada por el acoso de cierto barón con su propia receta original. Con su posición social, ahora visitaba este lugar una vez en una luna azul, pero todavía todos los miembros del personal la adoraban. Seguí leyendo “¡No quiero ser Princesa! – Capítulo 133: La observación del comerciante”
—Cynthia. Tienes ropa de civil, ¿verdad?
—¿Eh? Sí, bueno… tengo, pero…
—Entonces ven conmigo el fin de semana.
Los ojos de Cynthia se abrieron un poco y se quedó inmóvil, sin palabras, fue Alisa quien habló en su lugar. Seguí leyendo “La poseída hija del Duque – Capítulo 63”
—Pareces malhumorado —comentó Gia.
Yulan no respondió. Era plenamente consciente del aura turbulenta que emanaba de él. Era tan eficaz para desanimar a la gente que se podía suponer que lo hacía a propósito, pero esa táctica no era necesaria. El aura típica que rodeaba a Yulan era abrumadora; hacía tiempo que no tenía un séquito a su alrededor. Lo más probable era que los compañeros de Yulan no percibieran en absoluto su estado de ánimo y lo percibieran como sumido en sus pensamientos sobre algún tema. Le daba igual que se acercaran. Seguí leyendo “¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 86: Pidiendo lo Imposible”