—Lilia y Liliane, así que es así.
—Ugh…
—Si preguntas un poco, creo que te darás cuenta de que solo un pequeño grupo de personas me llaman Lilia.
—Pfft… Seguí leyendo “La poseída hija del Duque – Capítulo 60”
—Lilia y Liliane, así que es así.
—Ugh…
—Si preguntas un poco, creo que te darás cuenta de que solo un pequeño grupo de personas me llaman Lilia.
—Pfft… Seguí leyendo “La poseída hija del Duque – Capítulo 60”
—Te recuerdo… ¿Cómo podría olvidarlo?
Leslie parpadeó y mantuvo el contacto visual con la chica que tenía delante. Serea era la única del círculo de Eli que la conocía. Fue solo una vez, pero sus miradas se cruzaron en el pasado.
El cumpleaños de su hermana fue un acontecimiento extravagante. El marqués había abierto los hermosos jardines del Marquesado para celebrar la ocasión. Invitó a una famosa compañía de teatro y a músicos de talento para que actuaran e iluminó el cielo nocturno hasta el amanecer con muchas piedras mágicas caras. Las mesas estaban preparadas con todo tipo de deliciosos manjares.
Seguí leyendo “El contrato de la Princesa y la Duquesa Monstruosa – Capítulo 73”
—Bueno, eso lo debe decidir Su Alteza una vez investigados los antecedentes de las familias. —Lesia se quedó pensativa por un momento y luego agregó—: La princesa Ariel, del archiducado Schuleyan, tiene más probabilidades de ser elegida porque proviene de una de las familias más poderosas del imperio.
Las tres familias nobles más influyentes del imperio eran: el ducado Sovien del primer ministro Orn; el marquesado Saton de Kielhan, comandante de la guardia imperial; y el archiducado Schuleyan de la princesa Ariel, candidata a princesa heredera. Seguí leyendo “Una doncella competente – Capítulo 3: Encuentro en el banquete de cumpleaños (2)”
Anne-Marie se acercó rápidamente y buscó a tientas el cabello de Yuri.
—Haa… ¿Cómo el cabello de la señorita Yuri es tan sedoso? —dijo mientras dejaba escapar un suspiro.
Yuri sintió que Anne-Marie era demasiado generosa con sus cumplidos, cuando su propio cabello era fino y de textura agradable. Seguí leyendo “Te equivocaste de casa, villano – Capítulo 47: Acercándonos lentamente… (2)”
Los recuerdos de pesadilla de Pollyanna sobre Sir Batre desaparecieron cuando se enteró de la noticia de su muerte. El rumor de un hombre desconocido apuñalando el ano del cadáver fue suficiente para calmar su mente. Ya no pensaba en él ni tenía recuerdos perturbadores de él.
Pero ahora… Pollyanna tenía nuevos recuerdos de la noche que pasó con Lucius I. Cómo envolvió sus muslos alrededor de él… Tocando su suave piel… Tocando su pecho descaradamente… No podía olvidar esos recuerdos. Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 278”
Esto sucedió día tras día. Pollyanna participó en el intenso entrenamiento diario de Primera División y comió de sobra para mantenerse al día. Cuando regresó a casa, se derrumbó en su cama y se durmió de inmediato.
Era de conocimiento común que un buen y abundante descanso era necesario para que el entrenamiento físico fuera más efectivo. Pollyanna, sin embargo, no buscaba una mejora física. Ella estaba entrenando para fortalecer su mente y hasta ahora, no creía que estuviera haciendo lo suficiente. Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 277”
Tang Mo y Fu Wensheng se dirigieron a la gasolinera, Fu Wenduo se quedó atrás y el ex bibliotecario giró la cabeza hacia él, preguntándose por qué no los seguía. El polizón estaba quieto, en el pequeño almacén.
Su mirada bajó a sus pantalones y de inmediato Tang Mo tiró del niño hacia la gasolinera. El mayor debía resolver un problema personal. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 110: El último jugador con esta habilidad”
Violette nunca había vuelto a casa tan temprano por voluntad propia. No porque quisiera estar allí, por supuesto; en realidad, no se atrevía a pasear por la ciudad sin Yulan. No sería divertido sin él. Le hubiera gustado hablar más con él o invitarle a salir, pero ya era demasiado tarde para lamentarse: ya estaba en casa. Y lo que era más importante, tenía miedo de lo que pudiera decirle después de todo lo que había pasado.
Marin vio su semblante e inmediatamente intuyó que algo iba mal.
Seguí leyendo “¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 78: Más allá del bien y del mal”
El recuerdo más antiguo que podía recordar era viajando en un desierto en algún lugar. Detrás del carro de mi padre, estaba siendo sostenido en el pecho de mi madre mientras la tierra dorada y el cielo azul pasaban rápidamente frente a mí.
—Está bien, Kamil. Ven con tu madre. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 100: Historia secundaria: Estrellas aún por ver”
KangYoon se encontraba en un restaurante chino junto a los presidentes Won JinMoon y Lee HyunJi. El cerdo agridulce de ese lugar era excelente, por lo que Won JinMoon lo solía frecuentar.
—Aquí preparan el mejor cerdo agridulce. A ver qué les parece.
Les sirvieron los fideos de soja negra y el apetitoso cerdo agridulce y cogieron los palillos. El presidente le preguntó a KangYoon mientras removía los fideos de soja negra: Seguí leyendo “Dios de la Música – Capítulo 21: Conquista escolar involuntaria (2)”
Feng Cang echó un vistazo a las palabras de la carta, era la letra de Nalan Xin. Sonrió para sus adentros, pero Murong Qi Qi agarró la nota con expresión sombría.
—¿Encontraste a la gente? —preguntó Murong Qi Qi a Su Yue.
—Cuando llegué, el fuego era muy grande. No vi a nadie. Su Mei fue a Tong Bao Zhai. No sé cómo es por allí. Seguí leyendo “La consorte favorita del príncipe demonio – Capítulo 131: Así que eres tú (1)”
Para el festival escolar, mi clase decidió hacer un café de disfraces inversos. (Mujeres como camareros y hombres como camareras).
Al principio solo era un café, pero después de ver lo popular que era Iwamuro como Cenicienta, pensamos: —Oye, ¿por qué no hacer que los otros chicos también se pongan vestidos? Seguí leyendo “Viviré con humildad y confianza – Capítulo 100”
Rose quitó con cuidado el barro de las hierbas verdes frescas usando agua del lago. Incluso en el calor sofocante, se sentía agradable.
El cielo azul brillante se reflejaba en la superficie del agua. Sus ojos fueron atraídos hacia el cielo por un olor peculiar llevado por el viento. Podría llover hoy. Sacudió las hierbas recién lavadas, tiró el pequeño bote a la orilla y lo volcó.
Aunque Max decía que no quería verle la cara, eso era imposible ya que compartían la misma habitación. Verle era inevitable. Fue por eso que ella decidió tomar el enfoque infantil: el tratamiento silencioso.
—Maxi, hablemos. Seguí leyendo “Bajo el roble – Capítulo 94”
Me apresuré a agarrar el dobladillo de la ropa de mi padre. Me miró con una sonrisa cálida, como si las expresiones frías de su rostro nunca hubieran existido.
—¿Qué pasa, Mabel?
—Ozcah.
—¿Oscar? Sí, hace mucho que no lo veo. Seguí leyendo “Bebé tirana – Capítulo 26: Aléjate de mi hija”