El Perseguido – Capítulo 151: Imperio

Traducido por Shisai

Editado por Sakuya


—La conferencia está por comenzar —dijo rápidamente, utilizando la excusa para alejar a Andy. Ya no podía soportar escuchar más historias.

La Academia Steffen era una existencia bastante especial dentro de la Academia Qin Shang. Todos sus estudiantes eran magos, guerreros o eruditos que habían alcanzado cierto nivel de cultivo e incluso gozaban de cierta reputación. Además, mantenían vínculos inseparables con distintas fuerzas imperiales del continente.

La Academia Steffen había sido diseñada por un célebre arquitecto del continente Xiyuan. Desde el exterior, el edificio parecía bastante común. Toda la estructura tenía la forma del carácter chino «日» y apenas alcanzaba cuatro pisos de altura, transmitiendo un aire clásico y sobrio.

Sin embargo, una vez dentro, se revelaba una belleza única. La parte central del edificio descendía cuatro niveles hacia el subsuelo y estaba completamente ahuecada, formando un enorme patio abierto. Desde allí podía verse directamente el cielo y la luz del sol descendía libremente hasta el fondo.

La academia invitaba con frecuencia a figuras famosas de distintos ámbitos para impartir conferencias y cualquier estudiante interesado podía inscribirse para asistir.

El orador de ese día era el gran mago de la corte del Imperio Omega.

Cuando Chi Yan escuchó la voz del hombre, se quedó inmóvil. La reconoció de inmediato. La había oído aquella noche junto al altar. Era una de las personas que habían intentado entrar en la Puerta del Caos.

Lo recordaba perfectamente porque aquella voz era especialmente aguda y distintiva; permanecía fresca en su memoria.

Al mismo tiempo, notó que Andy se había quedado rígido de repente.

—¿Qué ocurre? —preguntó en voz baja.

—Nada… —Andy apretó los labios y negó levemente con la cabeza, aunque su rostro seguía terriblemente pálido.

No fue hasta que la conferencia terminó que Andy tomó la iniciativa de arrastrar a Chi Yan hacia un lugar apartado en la montaña trasera. Luego levantó rápidamente una barrera mágica alrededor de ambos.

Apenas la barrera se completó, el muchacho se cubrió los ojos y habló con voz temblorosa:

—Esa persona… era él… Recuerdo su figura y el sonido de su hechizo… Fue quien mató a mi madre.

La voz de Andy se quebró.

Su padre sólo era un pequeño noble del Imperio Omega, pero su madre había sido la única hija de un importante ministro imperial que acababa de retirarse. Por aquel entonces, Andy apenas tenía nueve años.

Sus padres se habían separado debido a conflictos sentimentales y él, junto a sus hermanos, aprovechó el periodo de distanciamiento para quedarse temporalmente en casa de su madre.

Ese día se sintió agraviado porque sus hermanos estaban jugando afuera sin él, así que corrió a buscar consuelo con su madre. Ella también era maga, aunque su talento era mediocre. Cuando percibió el peligro, escondió apresuradamente a Andy debajo de la cama y lanzó un hechizo para ocultarlo.

Entonces, impotente, observó cómo un mago vestido con una túnica negra que cubría completamente su rostro irrumpía por la ventana. Con aquella misma voz aguda recitó un conjuro y mató a su madre frente a sus ojos.

Lo que más desesperó a Andy no fue sólo la muerte de ella, sino la actitud de toda su familia después del incidente. Aunque todos sabían que había sido asesinada, únicamente realizaron una investigación superficial, sin verdadero interés en encontrar al culpable.

Diez años habían pasado en un abrir y cerrar de ojos. Aquella escena seguía clavada como una espina en el fondo de su corazón. Jamás imaginó que volvería a encontrarse con el asesino en un lugar como aquel.

Chi Yan consoló a su amigo durante mucho tiempo antes de acompañarlo de regreso al dormitorio. Volvió solo a su habitación, todavía con el corazón encogido, y le contó todo a Mirlo.

Nunca pensó que acabarían encontrando una pista de semejante manera. Había pasado ocho noches vigilando inútilmente el altar sin obtener ningún resultado, sólo para descubrir de pronto al sospechoso en una conferencia académica.

Y, además, resultó ser el enemigo mortal de Andy.

—He cambiado de opinión —dijo finalmente Chi Yan—. Ya no quiero limitarme a informar al Maestro Tulong. Quiero descubrir personalmente cuál es el verdadero propósito de esas personas al acercarse al altar y a la estatua.

—Como quieras —respondió el pájaro negro con indiferencia.

De todos modos, sin importar cuánto investigara Chi Yan, nada escaparía realmente al control de Lord Eymer.

—Pero podrías considerar incluir a tu amigo Andy en el equipo. Creo que sus objetivos coinciden con los tuyos. También puedes buscar ayuda del Maestro Tulong. Estoy seguro de que te apoyará.

Desde que Mirlo descubrió que Tulong era creyente de la Diosa del Tiempo, había sospechado vagamente que el anciano probablemente ya conocía la relación entre Chi Yan y Lord Eymer.

Con ayuda del pequeño pájaro, además de la información que Andy y el Maestro Tulong le proporcionaban, Chi Yan fue comprendiendo poco a poco la verdadera situación del reino inferior.

El mundo humano no era tan pacífico como él había imaginado al principio.

Existían dos grandes continentes en el reino inferior: el Continente Xiyuan y el Continente Dongyuan. Los imperios de ambos continentes se enfrentaban constantemente y sus gobiernos estaban profundamente corrompidos. Al mismo tiempo, cada imperio ambicionaba devorar al otro y restaurar el esplendor del antiguo Sacro Imperio unificado.

En semejantes circunstancias, las diferencias entre clases eran enormes y las oportunidades estaban distribuidas de forma terriblemente desigual. La pequeña y atrasada aldea donde Chi Yan había nacido no era, en absoluto, un caso aislado.

También existían otros continentes menores, como el continente Alfa donde se encontraba actualmente la Academia Qin Shang. A diferencia de Xiyuan y Dongyuan, Alfa mantenía una posición relativamente neutral, por lo que los conflictos allí no eran tan intensos.

Por eso Chi Yan, protegido dentro de la academia, nunca había percibido la crudeza de la realidad exterior.

Cuando comprendió todo aquello, de pronto pensó en su madre. Su figura ya se había vuelto borrosa dentro de sus recuerdos. Sin motivo aparente, el corazón le pesó cada vez más.

Tomando al gran mago imperial como punto de partida, comenzaron a investigar poco a poco y finalmente descubrieron la verdad. Aquellas personas intentaban acercarse al altar porque deseaban utilizar el rarísimo poder del dios maligno para iniciar guerras, anexar naciones vecinas y finalmente unificar el continente entero.

Durante ese periodo, y bajo sugerencia del Maestro Tulong, Freida y Leiyun se unieron al grupo de investigación formado por Chi Yan y Andy.

Freida era huérfana y había sido criada por un maestro de artes marciales.

Leiyun, por otro lado, ocultaba su verdadera identidad como quinto príncipe del Imperio Lanqin.

Debido a que Tulong siempre había protegido a Chi Yan, algunos de sus colegas comenzaron a cuestionarlo. Poco a poco, el viejo decano dejó de confiar plenamente en quienes lo rodeaban. El asunto ya involucraba directamente a las fuerzas imperiales de ambos continentes.

Temía alertar al enemigo. Así que decidió actuar discretamente, dejando que los estudiantes investigaran en secreto y sin dejar rastros. Después de todo, aquellos jóvenes estaban llenos de sentido de justicia y entusiasmo.

Y además contaban con la protección del dios más poderoso.

Aquella noche, Chi Yan volvió a escabullirse hacia el altar. Había preguntado antes al Maestro Tulong si existía otra forma de invocar a los dioses, pero el anciano le respondió que no sabía nada al respecto.

Normalmente eran los dioses quienes escuchaban activamente las plegarias de los mortales; nadie pensaba realmente en invocar a un dios.

Aunque, después de escuchar la pregunta, la expresión de Tulong se volvió extraña durante un instante antes de disimularlo rápidamente. Así que Chi Yan siguió utilizando el mismo viejo método para convocar a Ye Ying Zhi.

Esa noche, sin embargo, tenía demasiadas cosas en la cabeza. No se quedó dormido. Simplemente permaneció acurrucado contra el pecho de Ye Ying Zhi, frotándose silenciosamente contra él sin decir una palabra, como si algo lo inquietara profundamente.

Al verlo así, el corazón de Ye Ying Zhi casi se rompió. Estaba dispuesto a darle cualquier cosa que quisiera. Lo único que no podía soportar era verlo infeliz sin pedirle ayuda.

Pero Chi Yan no hablaba, así que sólo pudo abrazarlo pacientemente y persuadirlo con suavidad.

—Cariño, Ah Yan… ¿qué sucede? ¿Por qué no pareces feliz hoy?

Chi Yan enterró el rostro entre sus brazos, abrazándole la cintura mientras murmuraba desanimado:

—Estaba pensando que sería maravilloso si yo fuera rey. Definitivamente haría que mis súbditos vivieran una buena vida.

Aquellas palabras sonaban ingenuas e infantiles pero Ye Ying Zhi no se rió de él. Al contrario.

—Entonces déjame llevarte a un lugar.

Mientras hablaba, tomó la mano de Chi Yan, lo abrazó y abandonó el altar. En el cielo nocturno, el dios maligno recuperó la forma de un gigantesco dragón negro y se llevó a Chi Yan volando sobre las nubes.

Ye Ying Zhi atravesó el cielo hasta llegar al extremo norte del Continente Dongyuan. Desde las alturas, Chi Yan pudo contemplar interminables cordilleras nevadas, enormes fortalezas oscuras y vastos bosques de pinos extendiéndose bajo ellos.

Finalmente descendieron frente a un solemne castillo negro. Chi Yan resbaló cuidadosamente del lomo del dragón mientras Ye Ying Zhi recuperaba su forma humana y lo guiaba hacia adelante.

El castillo había sido construido sobre la cima de una montaña. Era inmenso, majestuoso, tan vasto que resultaba imposible divisar sus límites.

Una enorme cantidad de soldados vestidos con armaduras negras se arrodilló respetuosamente a ambos lados del camino, inclinando la cabeza en señal de reverencia.

—¿Qué es este lugar? —preguntó Chi Yan con curiosidad, mirando a su alrededor la decoración y el mobiliario del castillo.

—El palacio del Imperio Oscuro del Este —respondió Ye Ying Zhi tranquilamente—. El Dios de la Oscuridad tiene el pasatiempo de convertirse en emperador dentro del mundo humano, así que creó este imperio y se volvió su gobernante supremo.

Luego giró la cabeza hacia Chi Yan.

—Dijiste que querías ser rey. Así que le pedí prestado este país. Ahora yo soy el emperador del imperio.

Bajo la influencia de la magia divina, los habitantes del reino inferior jamás notarían que su emperador había sido reemplazado. Para ellos, nada había cambiado.

Chi Yan lo miró desconcertado.

—¿Y yo qué?

Ye Ying Zhi se inclinó ligeramente hacia él con una sonrisa apenas perceptible.

—Todavía eres demasiado joven y aún tienes muchas cosas que aprender. No pienso dejar que desperdicies tu tiempo en el reino inferior. Primero debes aprender junto a tu padre imperial. Cuando hayas crecido lo suficiente, hablaremos de ello otra vez.

Los ojos de Chi Yan se abrieron de golpe.

—¿Padre imperial?

—Sí.

Una sonrisa divertida apareció lentamente en los labios de Ye Ying Zhi.

—En este entorno, soy un joven emperador soltero, sin esposa ni herederos. Tú eres mi heredero adoptivo. A ojos de los demás, soy tu tío y también tu padre adoptivo.

Sus ojos negros brillaron con una clara intención de molestarlo.

—Así que puedes llamarme como quieras: tío, padre, padrino… o padre adoptivo, mi pequeño príncipe. No lo olvides.

Chi Yan estuvo a punto de llorar de rabia. Obviamente Ye Ying Zhi era un viejo dios que había vivido quién sabía cuántos años y aun así fingía ser un joven emperador para aprovecharse descaradamente de él en términos de jerarquía.

¡Ye Ying Zhi era realmente detestable!

Lord Eymer observó su expresión furiosa y silenciosa. Sonrió satisfecho. Luego inclinó la cabeza y besó suavemente sus ojos. Acto seguido, extendió la mano, lo levantó en brazos y lo llevó directamente hacia el estudio.

—Ven. Este padrino le explicará a su pequeño príncipe la situación de nuestro imperio.

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