El plan de la villana Roxanne – Capítulo 18: Cita de juegos

Escrito por Polly

Asesorado por Grainne

Editado por Shiro


—Señorita Roxanne, la señorita Kalie y el señorito Aldelois han llegado —dijo Katherine, informándome con una sonrisa de oreja a oreja en su rostro. Lucía satisfecha debido al resultado de las cosas entre la joven Erns y yo.

Después de casi una semana desde la rabieta de celos de mi padre por mi cercanía con el príncipe, comencé a escribir casi de manera diaria a Kalie. Buscar amistades femeninas parecía calmar a mi padre sobremanera, y aunque George no parecía muy interesado en que yo tuviera más amigos fuera de él y John, tampoco lucía molesto con la idea.

Quizás cuando crezca, notaré cómo lo ve Kalie. Es decir, cuando deje de ser un mocoso malcriado y se vuelva un joven apuesto digno de atención femenina.  

Para mi sorpresa, las respuestas de la señorita llegaban de manera rápida a mis manos. Estaba segura de que ocupábamos a todo el servicio de mensajería, pero todo esto dio un buen resultado: Conseguí mi primera cita de juegos. Espero podamos divertirnos, después de todo, podía fingir frente a adultos; sin embargo, frente a otra niña quizás me sea algo difícil.

—¿En serio? ¿Vino con su hermano mayor? —Mi voz salió como un pequeño hilo tembloroso ante la sorpresa de la noticia. Había estado todo el día organizando mentalmente un itinerario de actividades, aunque estaba segura de que Katherine tenía calculado todo en la pequeña reunión de té en el jardín y que además había pedido a todos los sirvientes que mis juguetes estuvieran en las mejores condiciones para nosotras. De igual manera, yo necesitaba mi guión para saber cómo actuar.

Pero en todos los escenarios que había construido en mi cabeza, jamás se me habría ocurrido la presencia de mi futuro prometido en mi casa.

—Le diré que preparen toda la mesa del té para una persona más, ¿le gustaría recibir a los invitados en la sala o prefiere que el mayordomo los traiga aquí? —Por la mueca de Kath pude adivinar lo que estaba pensando. Sin dudas, no sería correcto que un chico que no fuese de mi familia entrara en mi habitación, sin importar la compañía de su propia hermana más uno de mis sirvientes.

—En la sala Kath, ¿mi papá ya sabe que están aquí? —dije, pensando en uno de mis grandes temores a causa de la presencia de un chico: La reacción del duque.

—Sí, mi señorita —me contestó Kath.

Tragué saliva en seco mientras me acercaba hacia ella, estirando mi vestido cuidadosamente y tomando su mano de manera infantil. En realidad, necesitaba sentir la seguridad de tomarle la mano, necesitaba más que una infantil promesa de matrimonio para evitar que mi padre empezara a hacer que rodaran cabezas.

Solo miré al frente, respirando profundo para dibujar mi mejor sonrisa mientras caminaba de la mano de la mujer hasta la sala, donde vi a los dos Erns esperándome.

Kalie lucía sumamente adorable con sus dos coletas y su vestido color morado con volados, tenía el aspecto de una pequeña muñequita de repisa. Lo más tierno de todo era ver cómo se sonrojaba y sonreía alegremente al verme. Incluso soltó la mano de su hermano mayor para acercarse hacia mí. Pero el mayor de los Erns, con solo una mirada, pareció detenerla.

—Etiqueta, Kalie. —Aldelois le habló, remarcando cómo debía actuar a su pequeña hermana. Parecía que no quería regañarla frente mío, pero mi oído era capaz de captar esos pequeños susurros, aunque hice caso omiso—. Señorita Roxanne, es un placer volverla a ver. Siento haber aparecido sin previo aviso, pero mis padres insistieron en que acompañara a mi hermana. Espero que no haya problema.

—Lo siento… —respondió Kalie, cual perrito regañado, parándose frente mío y bajando un poco la cabeza para poder tomar los bordes de su vestido antes de hacer una pequeña reverencia frente mío—. Muchas gracias por haberme invitado, estoy muy feliz de haber recibido la invitación.

—A mí me alegra que la hayas aceptado, eres la primera amiga que tengo… Espero que mi casa sea de tu agrado. —Con delicadeza, tomé mi vestido para realizar el saludo normal para ambos hermanos—. Y claro que también me alegra que esté aquí, señor Aldelois, más personas lo hacen más divertido —le respondí con una suave sonrisa al mayor de los Erns, intentando lucir lo más relajada posible. De hecho, menos es más, pero ya no puedo echarlo de la casa.

 —Señorita, prepararé todo en el jardín para el té. Evangeline los acompañará a donde deseen.

Al escuchar a Kath, solo curvé mis labios felizmente, para luego girarme hacia la otra sirvienta, quien no tenía el mismo nivel que mi querida niñera. Aunque me llevaba bien con la servidumbre, ninguno se tomaba libertades conmigo. La única que me hablaba con fluidez era Katherine.

—Estaba pensando en mostrarte los cuentos que mi padre me trajo. Tienen dibujos muy bonitos —dije de forma infantil mientras miraba a Kalie, preguntándome qué le gustaría hacer a los niños en esta edad tan temprana, tenía casi la misma edad que esa niña así que debía actuar como tal. Confirmé que mi elección de actividades fue acertada cuando la jovencita me vio con emoción y asintió con la cabeza, haciendo que su cabello se sacudiera un poco pero sin arruinar su peinado.

—Me encantaría, señorita Roxanne. —La voz de Kalie era tranquila, pero estaba marcada por ese tono lleno de emoción.

—Prometo no interrumpir sus actividades, señorita, solo hagan de cuenta que no estoy aquí. —Aunque Kath pueda decirlo con tanta naturalidad, no era algo sencillo pasar por alto la presencia de Aldelois. Pero intenté hacer mi mayor esfuerzo.

—No hay problema. Entonces… vamos a la biblioteca, Evangeline. —Me giré hacia la sirvienta, quien solo dio un suave asentimiento con la cabeza antes de moverse a un lado, dejando que diéramos un paso al frente. Aunque era pequeña, me manejaba con total naturalidad, después de todo ya tenía aprendido qué era lo que tenía que hacer como Rosy.

Kalie se apresuró a ponerse junto a mí, su sonrisa era amplia y sincera, como la de cualquier niña inocente. Tenía que admitir que su presencia era bastante relajante, como la suave brisa que pasaba por la casa y le daba un poco de vigor al día.

Quizás sea así como piensa mi familia de mí.

Entonces entramos en la biblioteca de la casa, teníamos cómodos sillones para poder acomodarnos; y rápido le dije a Evangeline los libros que debía traernos mientras que Kalie y yo tomábamos asiento en el sofá.

—Si no es problema, me gustaría tomar un libro, señorita Roxanne —dijo Aldelois al dar un paso hacia nosotras, hablando en ese tono educado y tan neutro, era un muchacho difícil de leer pero a la vez agradable.

—Está bien, no quiero que te aburras, si quieres te presto uno de mis libros de cuentos —hablé de la manera más tierna que se me ocurrió y le vi disimular una sonrisa, pero no de la manera que esperaba… Era casi como si se hubiera reído de mí.

—Tentadora oferta, señorita, pero disfruten ustedes de sus cuentos… tomaré otro libro, luego lo volveré a poner en su lugar. No se preocupe.

Al terminar de hablarnos, el muchacho se movió hacia las estanterías de libros mientras que la sirvienta colocaba tres libros en la mesa frente a nosotras. Me molestaba que Aldelois pensara que fuera solo una chiquilla, pero no era como si me tuviera que importar lo que él pensara de mí. Solo era un chaperón.

 ♦ ♦ ♦

No puedo creer que esto esté pasando.

Con Kalie habíamos leído un par de cuentos sueltos de uno de mis libros nuevos, un par de historias sobre príncipes, princesas, dragones y brujas malas. Cuentos sencillos para pequeñas niñas.

La tarde de juegos no estaba siendo tan difícil de soportar después de todo, la pequeña niña era una agradable compañía a pesar de que tenía modismos algo infantiles, pero era común. Su hermano nunca intentó entablar una conversación. Mientras que él se concentraba en su lectura, yo había tomado un libro del sector de estrategias de guerra de mi padre.

De repente, se tornó extraño cuando mi hermano me interrumpió sin permiso. Para empezar, Kalie no podía dejar de mirarlo mientras andaba por la biblioteca como un león enjaulado, pero nadie lo estaba reteniendo para que se quedara. No había que ser un genio para saber que él estaba allí para tener un ojo por encima de Aldelois, a pesar de que Evangeline estaba aquí y todos éramos niños inocentes, y a la vez, no tan inocentes.

George ya era un agregado incómodo, pero a esto hubo que sumarle la presencia del hermano de Kalie, y multiplicarle el hecho de que Francis se quedó parado como si fuese una estatua de mármol inamovible junto a la mesa del jardín donde nos acomodamos para poder tomar el té.

Teniendo en cuenta la situación, esto se potenció a la décima cuando el duque llegó junto a Ronan y su secretario Alexander.

—¿Estás teniendo una cita de juegos, señorita Roxanne? —preguntó el compañero de mi padre con una sonrisa, la más agradable de ellos tres.

Kalie tomaba mi brazo ligeramente asustada, probablemente por Ronan y la cara de pocos amigos de mi padre.

—Ustedes son los hijos del conde de Erns, ¿verdad? Es un placer conocerlos, me llamo Alexander Clive Bennet, secretario del duque Maquielo.

—Es un placer conocerles —dijo Aldelois, quien se había puesto de pie inmediatamente, presentando respetos hacia mi padre y sus acompañantes—. Soy Aldelois Jeloux de Erns, hijo del conde de Erns… y mi hermana menor, Kalie de Erns, es un honor ser recibidos en la casa.

Sentí el temblor de mi pulso cuando observé la cara de mi padre. George ya se había dado cuenta que ese niño no tenía el menor interés en entablar un contacto directo conmigo, así que no había razón para que mi hermano se rehusara a mi contacto con el joven Aldelois. Pero mi padre no estaba al tanto de lo mismo.

—Padre, a Kalie le gustaron mucho los libros que me trajiste, son los libros más bonitos que hay, ¿verdad? Son mis favoritos porque padre los escogió para mí.

—Sí… son muy bonitos. —La voz de Kalie apenas se escuchó después de que yo hablara, creo que se sentía sobrepasada por la situación. El duque no se la dejaba nada fácil ni siquiera a ella, clavando su mirada de puñal como si se estuviera enfrentando a un viejo enemigo.

Pero halagarlo siempre funcionaba, si no recalcaba lo importante que era para mí, lo bueno que era conmigo, o lo mucho que lo quería —y solo a él—, todo terminaría como una batalla naval.

—Su padre había estado mucho tiempo buscando esos libros, señorita Roxanne. Sin dudas le debe hacer feliz saber que le gustaron  —me comentó Alexander con una sonrisa antes de que el codo de mi padre sutilmente se hundiera en sus costillas, haciendo que se inclinara hacia el frente en un intento por disimular su dolor.

Mi padre es tan tímido a veces. Tanto que duele. 

—Me encantan, sobre todo porque mi papá me los compró para mí y ahora los puedo leer con mi mejor amiga.

—¿Mejor amiga? —Quizás había exagerado un poco llamándola así, pero la mirada de sorpresa de Kalie fue reemplazada por unos enormes ojos de cachorrito, así supe que quizás exageré de más. Hacer que esta niña se emocionara de tal manera me hacía sentir un poco culpable.

 —Ella no es tu mejor amiga, ¡yo soy tu mejor amigo! —George levantó la voz, aún en presencia de mi padre, y se colocó de pie con su ceño fruncido de manera infantil.

—George no puede ser mi mejor amigo porque él es mi querido hermano mayor. —Sonreí suavemente para él, en un intento de calmarlo, cosa que pareció funcionar. Pues solo me miró unos momentos antes de murmurar un «está bien» en voz baja mientras se cruzaba de brazos.

—No cabe duda de que la señorita Roxanne es una joven inteligente y encantadora, será una sensación cuando sea introducida en sociedad… ¿No está de acuerdo, duque?

Apenas escuché la conversación de Alexander con mi padre, un cosquilleo recorrió mi columna, como cuando una arañita caminaba sobre tu piel. Podía sentir a la perfección la mirada de mi padre sobre mí.

—Sí, es verdad… Hay que hacerlo —dijo en voz alta el duque, haciendo que todos en la mesa nos girásemos a mirarlo.

—¿Qué? —Alexander lucía aturdido, y menos mal, creí que era la única.

—Mi hija es la más inteligente y capaz, ya debe ser introducida en sociedad, con un baile. Mi hija necesita un baile.

PERO TENGO 5 AÑOS. 

| Índice |

5 thoughts on “El plan de la villana Roxanne – Capítulo 18: Cita de juegos

  1. Tamiko says:

    A este papá le pagan… ¡Si presenta a su hija en sociedad le van a llover aún más candidatos!
    Gracias por la traducción, es un placer leer algo coherente estos días. Me encanta la historia!

    • Polly says:

      Me alegro mucho que te guste, espero que te guste saber que esta novela no es traducida. Soy la escritora y soy de habla hispana, me gusta saber que mi historia te entretenga y la sigas. Voy a esforzarme para que puedan tener el próximo capitulo pronto n.n

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *