Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 134: Marchando hacia la batalla decisiva

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


Dejando nuestra marca con la brillante victoria de nuestra primera batalla, nos escondimos en el Principado de Rinmel.

Eso fue para esperar y ver cómo se movía el enemigo.

Aunque ciertamente salimos victoriosos en nuestra primera batalla, eso no significaba que el enemigo se hubiera metido en un aprieto catastrófico.

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Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 133: El campo de batalla del general

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


—¡General, hemos derrotado al enemigo!

La batalla contra los mercenarios en el territorio Anderson se desarrolló ante mí.

Parks diseñó la estrategia de batalla basándose en la información traída por los subordinados de Alf, mientras yo llevaba a cabo sus planes junto con un pequeño número de miembros del cuerpo de guardia.

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Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 132: Victoria

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


Luego, cruzamos en secreto la frontera entre el reino de Tasmeria y el Principado de Rinmel.

Un largo y estrecho camino se extendía ante mis ojos. Frente a ese estrecho camino, que estaba rodeado de escarpados acantilados a ambos lados, calmé mi corazón.

—Están aquí… —murmuré en voz baja al escuchar el sonido de cascos de caballos que se acercaban cada vez más.

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Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 131: Al campo de batalla

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


Después de despedirme de Louis, me dirigí a nuestra mansión en la capital, donde el cuerpo de guardia de la casa del marqués Anderson ya estaba alineado en el campo de entrenamiento.

Me puse rápidamente la ropa de Mel en mi habitación y me dirigí al campo. Ahí, desde la plataforma, miré a los aproximadamente cien miembros del cuerpo de guardia.

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La Legión del Unicornio – Tomo II – Capítulo 22: Pregunta inevitable

Traducido por Kavaalin

Editado por Meli


Julian veía ansiosamente el enfrentamiento entre Caín y el oso de hielo.

Las pocas flechas que pudo disparar después de armarse de valor no dañaban ni un pelo del pelaje del oso; se las quitaba de encima rodando por el suelo.

Además, el oso de hielo se movía continuamente, más de la mitad de las flechas salían volando desperdigadas y, si disparaba al azar, existía la posibilidad de que lastimara a un miembro del equipo.

—Caín, retrocede un poco y lanza magia de percepción. Todos cierren los ojos. —Ellen habló de repente, había estado disparando flechas desde la periferia del campo de batalla. Leer más…