Aquella relación de hermanos era tan dulce. Al no tener hermanos, verlos discutiendo así me hace sentir un poco de envidia… Aunque si lo pienso bien, Jannette es algo parecido para mí.
Entonces, de repente, Claude apareció en mi mente.
Cuando mi mirada se volcó hacia el exterior, los pétalos que estaban esparcidos como copos de nieve contra el suelo nocturno fuera de la ventana entraron en mi campo de visión. Seguí leyendo “Un día me convertí en princesa – Capítulo 102”
Después de lidiar con Carol, Ye Zhizhou finalmente fijó sus ojos en Audrey.
La solicitud de Audrey para visitar el Imperio, llegó dos horas después de que se enviaran los datos de la investigación preliminar a la Federación. Ye Zhizhou estaba muy satisfecho con esta velocidad. Una semana después, Audrey llegó en secreto al cuartel general militar del Imperio y habló en privado con Clay durante dos horas antes de regresar a la Federación. Seguí leyendo “Prevenir un Harem – Capítulo 111: Mi Beta Mi País”
Las voces de dos chicas se oían desde el interior de la mansión Dorbel.
—¡Volveré más tarde! —dijo una.
—¿Tienes suficiente dinero? —dijo la otra—. ¿Y pañales? ¿Y una toalla? Seguí leyendo “Voy a vivir mi segunda vida – Capítulo 34: Epílogo”
Después de pasar por varias calles y aldeas con oasis, Tiararose y los demás finalmente llegaron al Castillo Real de Sandrose.
El techo circular y dorado brillaba con fuerza, y había varias pinturas en las paredes que los rodeaban. Había un gran pozo frente a las escaleras de la entrada, que lucía muy refrescante. Los ojos de Tiararose brillaban, capturada por la vista impresionante. Seguí leyendo “Villana mimada por el príncipe vecino – Capítulo 110: Banquete de bienvenida”
—Dime, Gille. Dilly podría venir a mi próxima fiesta nocturna, pero ¿vendrás tú?
Era una buena tarde cuando le hice esta pregunta a Gille.
Él parpadeó sorprendido por mi repentina pregunta, pero pareció que enseguida entendió lo que le decía. Seguí leyendo “¡¡Gotas~!! La historia de la Princesa de la Fragancia~ – Entreacto 3: El amigo cercano del príncipe (1)”
Era un paisaje que podría describirse como “infernal”.
No se veía ni una sola brizna de hierba por la zona. El suelo estaba formado solo por rocas y arena, era áspero y desigual. Dar un paso atrás no cambiaba nada: el suelo se extendía hasta donde alcanzaba la vista. Miraras donde miraras, el paisaje estaba un poco oculto por el humo blanco que se elevaba desde varios lugares, y en el aire flotaba un olor espeso y extraño. En otras palabras, tanto los ojos como los oídos estaban desorientados. Seguí leyendo “La Princesa del Ataúd – Volumen 3 – Capítulo 1 (1)”
Al día siguiente, Lucía recibió un mensaje de Katherine por la mañana. Era una invitación a reunirse por la tarde. Ayer, Katherine había quedado muy satisfecha con la finalización exitosa de la fiesta. Su expresión cuando despidió a Lucía se llenó de orgullo.
Si es un poco más amable al hablar, podría llevarse bien con más personas. Pero supongo que ese es su encanto. Seguí leyendo “Lucía – Capítulo 91: Te amo (4)”
—Uff, ¡qué bien me siento! ¡La deprimente y molesta Cosette, quien corretea alrededor de mi Leonhardt, por fin se ha ido!
Me estiré todo lo que pude en el sofá.
Me sentí muy bien al librarme de Cosette, la fuente de mi reciente frustración. Seguí leyendo “Dejaré de ser la subordinada de una villana – Capítulo 51.5”
Cordelia se quedó sin palabras, aturdida por su amigo, que había aparecido de repente de la nada. Sabía que era Gille por su voz, pero no sabía por qué iba vestido así.
—¿Una máscara de zorro…? —No pudo evitar preguntar. Seguí leyendo “¡¡Gotas~!! La historia de la Princesa de la Fragancia~ – Acto 20: El pequeño cielo estrellado”
En las primeras horas de la mañana, un beso despertó a Ye Zhizhou. Antes de despertar, estaba teniendo una pesadilla. Todo tipo de extremidades humanas desgarradas habían llenado su mente, lo que resultó en que su estado mental se volviera confuso, dejándolo en un estado medio dormido y medio despierto. Tan pronto como se dio cuenta de que alguien estaba cerca de él, lanzó un puñetazo y dio una patada. Seguí leyendo “Prevenir un Harem – Capítulo 110: Mi Beta Mi País”
Aquella noche, Queen llegó al lugar designado: unas viejas ruinas de piedra en los terrenos del palacio que ya nadie utilizaba. Se había hablado de demolerlas, pero el lugar tenía valor histórico (en la medida en que cualquier cosa en Orstoll podía tenerlo) y, como tal, nadie había llegado a derribarlas todavía. El lugar estaba silencioso y parecía desierto.
—¿Fie? —llamó. Algo destelló ante sus ojos con un agudo silbido de viento como respuesta. ¡Una flecha! Era una de entrenamiento con la punta redondeada embotada por la tela, pero, aun así, dolería si daba en el blanco. Seguí leyendo “Voy a vivir mi segunda vida – Capítulo 33: No es que todo el mundo se haya enterado de todo”
Una vez Lydia y Kelpie desaparecieron en la cueva entre los setos, Edgar se giró para enfrentar a Ulya y Raven, de pie frente a la fuente.
—No te escondas. ¿O es que planeas seguir huyendo? —lo desafió Ulya.
Edgar salió despacio del laberinto de setos. En cuanto lo vio, Raven sacó un cuchillo y él desenvainó la espada de las merrow. Sin embargo, en sus ojos solo veía a un joven ágil y pequeño. Seguí leyendo “El Conde y el hada – Volumen 9 – Capítulo 7: Comienza el banquete”
Mi madre era una princesa proveniente de un reino al norte. Por lo general, era llamada “princesa Zereina” en este imperio, pero ese no era su nombre de nacimiento. En un principio, su nombre sonaba un poco más rústico debido a su origen norteño. Sin embargo, fue reemplazado cuando su padre la vendió para prevenir la caída de su reino, lo cual ocasionó su llegada a este palacio. Aquí, tenía un nombre al estilo Agrigent: Zereina. Luego de eso, las personas que la rodeaban comenzaron a llamarla de esa manera.
—¿Ariadna? Ese nombre es demasiado largo —se queja Elene por la mañana.
Seguí leyendo “La hija del Emperador – Capítulo 03”
En la tarde del comienzo del otoño, en un enorme patio lateral, tres jóvenes estaban sentadas bajo un árbol. Las tres eran muy hermosas pero cada una tenía un tipo de belleza diferente. La mujer que estaba sentada más cerca de la puerta estaba vestida con un vestido verde claro, y su expresión era tan tranquila como el agua mientras limpiaba en silencio la fina espada muy afilada que sostenía. Seguí leyendo “Una generación de militares – Epílogo 2: Dieciséis años después”
—¿Qué es exactamente esto?
Quizás porque me había quedado tan atónita, esas palabras salieron accidentalmente. Acababa de escuchar algo tan inesperado que simplemente seguí mirando fijamente al Conde Terejia en estado de shock. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 73: Una muñeca y una carta secreta”