¡¡Gotas~!! La historia de la Princesa de la Fragancia~ – Acto 6: El encuentro de una chica noble de incógnito

Traducido por Ichigo

Editado por Dimah


La tarde siguiente, Cordelia, en la puerta de entrada del invernadero, colgó una etiqueta de madera en la que se leía “en medio de un experimento” y secretamente, se dirigió a la ciudad junto con Ronnie.

El traje que Ronnie había preparado para Cordelia era una túnica de mago, usada por los niños, y ella, con la capucha, cubrió completamente su cabeza. No había muchas chicas de la ciudad con pelo rubio platinado, y las que tenían ojos rojos eran aún más raras. Por eso, si alguien veía esa combinación de pelo y ojos, sabría que era una noble. Ronnie estaba preocupado por eso y parecía haber elegido la túnica con el propósito de ocultar la mayor cantidad posible de rasgos de Cordelia. La niña prefería la ropa de chica de pueblo, pero no tuvo más remedio que aceptar la túnica ya que él había expuesto tan válidas razones. Eso fue porque su objetivo no es disfrazarse como un personaje de ficción -una chica de pueblo- sino para obtener un utensilio que le permitiera pasar la magia.

El lugar al que el mago la guió se encontraba en la esquina de una calzada, ubicada a dos calles de la carretera principal. El tráfico peatonal era escaso, y a veces se detenía por completo. En ocasiones, desde la calle, se oían los sonidos de varios artesanos trabajando.

—Todas las tiendas de la zona hacen sus pedidos, así que ni siquiera los dueños de los locales salen mucho.

—¿Es eso cierto? Es fantástico que todo el mundo tenga patrocinio, ¿no?

—Oh, por aquí.

A lo largo de la calle, Ronnie se detuvo frente a una tienda que parecía una herrería. Abrió la puerta y llevó a Cordelia adentro. Al parecer, ese era su destino.

Ingresaron, y la vista de muchas herramientas dispuestas de manera desordenada, saludó sus ojos.

Lo siguiente que vio fue… un hombre en el mostrador tomando alcohol directamente de una botella.

—Bienvenido. Vaya, vaya… justo cuando pensé que era un cliente, es solo Ronnie, eh. Un tipo que no trae dinero, por lo que veo.

—¡Eso es cruel, Maestro!

—Pensaría en servirle si fuera una linda hermanita. El negocio ya ha terminado por hoy. Me sentía bien después de entregar los suministros al castillo, y solo tenía que tomar un trago, ya sabes. Y se convirtió en esto.

Sin embargo, incluso mientras decía eso, el dueño agregó:

—Bueno, soy libre de todas formas, así que te entretendré.

Sonreía. Claramente estaba jugando con Ronnie.

A diferencia del maestro, Ronnie sinceramente parecía estar cansado y susurró una introducción a Cordelia.

—Señorita, este es el propietario de la tienda.

—¿Qué es esto? ¿Te está acompañando tu hija hoy? ¿Cuándo te casaste?

—¡No lo hice, y ella no es mi hija! Además, esta niña tiene ocho años, así que si lo que el maestro dice fuera cierto, entonces la habría concebido cuando tenía once años, ¡ya sabes! Por cierto, el cliente de hoy no soy yo, sino esta niña.

—Eh, eh. No tengo ningún juego de magia para niños aquí, ¿sabes?

—Eso no es necesario. Lo que queremos no es un set de introducción, sino un recipiente hermético, hecho de vidrio, que permita que su magia penetre a través de el.

Ronnie trató de cortarle el paso y habló desinteresadamente para no dejarse llevar por el ritmo ligeramente borracho del maestro, pero también lo hizo por una leve preocupación por Cordelia. Debió estar inquieto porque el tono agudo del propietario no era familiar para un noble. Pero, en primer lugar, si Cordelia se preocupara por esas cosas, no habría mantenido a Ronnie a su lado, y no le pediría que la trajera a este tipo de lugar.

Cordelia pensó que el mago se preocupaba por las cosas más extrañas, como si fuera el problema de otra persona,  Ella le envió un mensaje con sus ojos, dándole a entender que no le importaba. Ronnie lo entendió y suspiró.

El Maestro miró a Cordelia con interés mientras hablaba:

—Eso que quieres es algo muy extremo.

Luego, sacó una bola de cristal del armario detrás de él.

—Señorita, intenta poner tu magia aquí de la misma manera que siempre la usas.

—¿Así?

Cordelia extendió sus manos y vertió el poder en el cristal de la misma manera que cuando usó la magia en las flores y, el vidrio cambió de color. Aparecieron remolinos blancos en la joya antes transparente; varias luces de diferentes tonos salieron de su interior.

—Ok, con esto sé cuáles son tus atributos… Oye, esto es una magia inusual.

—¿Puedes hacerlo…?

Ronnie le preguntó al maestro, ligeramente sorprendido.

Él se tomó el resto de la botella.

—Lo siento, pero no puedo dártela de inmediato. Es imposible con productos ya preparados. Nunca pensé que tendría tanta magia. O, mejor dicho, no se me ocurrió porque nunca antes lo había visto. Atributo de luz y… ¿Qué rayos es esto? ¿El atributo oscuro también está mezclado? La tierra y el agua se encuentran igualmente incluidas… Vaya, esa es una magia repelente. Esta chica, ¿de dónde es?

—Bueno, bueno, dejemos eso a un lado. ¿También es difícil hacer uno personalizado? ¿Incluso para el maestro?

—¡Ja! Deja de decir tonterías, ¿quién crees que soy? Yo lo haré. Es fácil para mí hacer un agujero que permita el paso de cualquier tipo de magia.

Cuando vio al maestro poner la botella en el mostrador con un golpe, Ronnie se alegró de que su provocación tuviera éxito.

Sin embargo, Cordelia, quien se encontraba a su lado, palideció.

¡¿Hecho a medida?!

Probablemente no sería tan caro como para no poder pagarlo, pero, ¿qué debo hacer si mi magia aún no puede penetrar a través de un recipiente hecho a medida? No podría comprar un montón de vidrio. ¿Tendría que adquirirlo aunque no pueda usarlo? No sé cuál es el precio, pero me pregunto si el dinero que ahorré se irá en la compra de nuevas herramientas experimentales.

Ronnie susurró a los oídos de Cordelia mientras esta se sentía ansiosa.

—Está bien, señorita. Ya que es el principio del maestro no entregar algo que la otra parte no aprueba. En su lugar, es mejor que sea hecho a medida.

—Es un profesional, ¿no es así? Un buen maestro, ¿no es así?

—¿Qué están susurrando en secreto, chicos? Ya que es así, Ronnie, ¡tú me estarás ayudando!

El dueño apuntó la botella vacía con fuerza hacia Ronnie, y este saltó.

—¡¿Yo?! ¡¿Por qué yo?!

—Voy a hacer ajustes mágicos que nunca he hecho antes. Necesita creatividad. En resumen, me aburriré si lo hago en silencio yo solo. Así que, permanece conmigo como mi compañero de conversación.

—¿Eh? Errr, ¿no es el trabajo de un profesional normalmente uno en el que tiene que concentrarse en hacer cosas?

—Tú, ¿crees que soy normal? Eres tan ingenuo, aún cuando eres un mago, ¿no?

Tan pronto como dijo eso, se retiró a la parte de atrás de la tienda.

—¡Ah, Maestro…! ¿Puedo traer a esta niña conmigo?

—Bueno, aunque diga que no es interesante… podría serlo para un niño mago. No me importa.

Cordelia fue guiada… O más bien se quedó atrás, así que siguió a Ronnie a la parte trasera de la tienda.

Parecía que el local tenía profundidad; había un almacén en el medio y en la parte trasera estaba el taller.

Dentro había una sola mujer, artesana. Confundida, inclinó la cabeza tan pronto como vio al maestro.

—¿Eh? ¿No habíamos terminado por hoy?

—Mi error, tenemos visitas. ¿Qué planeabas hacer?

—Estaba pensando en fabricar los tubos de ensayo para el depósito ahora mismo… pero ¿debería limpiar?

—No, eso es conveniente. Voy a necesitar vidrio, así que déjame tu asiento. Puedes dejar los tubos de ensayo para mañana. Has terminado por hoy.

—¿Eh? Vale, no me importa. Bueno, entonces me disculparé.

Después de eso, el maestro ocupó el lugar donde ella estaba y comenzó a trabajar.

Primero, metió una cosa parecida a un cucharón en una olla de hierro que ardía por dentro; como las que usaban las viejas brujas de los cuentos de hadas. Luego, en el instante siguiente, justo cuando la damita pensó que él lo sacaría, vertió vidrio fundido sobre el soporte.

—¡Chicos, miren bien el trabajo del gran yo!

El maestro dijo eso y mantuvo sus manos sobre el vidrio fundido. Entonces, la forma del cristal comenzó a cambiar como si estuviera vivo. Cuando se dio cuenta, se había convertido en un gran cubo.

—Wow…

Sorprendida, ella trató de continuar, pero el propietario la interrumpió.

—Esto es malo… Lo siento, pero ¿podrías levantarte de tu asiento, señorita?

—¿Eh?

—Mi magia está siendo jalada hacia la tuya. Así que no se está transmitiendo adecuadamente al cristal. La magia de la joven es demasiado poderosa.

El maestro, a diferencia de antes, se mostró serio y la expresión de su mirada era solemne. Ronnie, quien vio eso, dijo con interés.

—¿Aunque fuiste tú quien nos dijo que lo viéramos bien? Mi magia no está siendo absorbida por esta niña, ¿sabes?

—¿Eres sarcástico? ¡No tienes que manipular la magia para saberlo!

—Bueno… entonces, estaré en la tienda.

Cordelia pensó que era mejor no meditar en si Ronnie y el maestro se llevaban bien o no, y se volvió hacia la tienda. Ella quería verlo trabajar, pero si interfiere con los resultados, entonces es inevitable retirarse.

—Ah, te recomiendo estrictamente que no salgas de la tienda. No puedes hacerlo.

—Si, lo sé.

Cordelia contestó toscamente a la voz que venía de atrás y, sin parar, cerró la puerta.

Salió del almacén, en ese momento el timbre del local sonó con un tintineo, justo cuando ella apareció en la recepción de la tienda.

¿Es un cliente? ¿Sería mejor llamar al dueño? pensó, pero inmediatamente descartó la idea.

—¡Perdón por la intromisión! ¿H-huh…? Si no es otra que Dilly.

—¿Eh…?

—Hola. ¿Qué estás haciendo?

El que apareció fue Vernoux.

No tenía el cabello rubio y los ojos azules como cuando ella lo vio por última vez, sino el pelo castaño y los ojos marrón oscuros, pero su cara era definitivamente la de  Vernoux. Además, no existía nadie más que la llamara “Dilly” después de verla profundamente escondida en una capucha. La diferencia en su color de cabello y ojos fue probablemente obra de la magia de los Flantheim o algo más. Aunque la calidad de la magia que lo rodeaba era la misma, ella sentía que la longitud de onda era un poco diferente de lo habitual.

—¿Cómo está usted, Vernoux? ¿Por qué se encuentra este tipo de lugar?

—Estoy de incógnito. Hace tiempo que no hago un viaje de observación de la sociedad… Más bien, ¿no te sorprende? Mi cabello y ojos son de un color muy diferente, ¿no?

—Estoy sorprendida. Pareces muy acostumbrado a esto.

Vernoux sonrió ampliamente después de mirar y confirmar que el dueño no estaba.

—Es una experiencia importante, ¿no? Conocer el mundo que no puedes ver estando encerrado en la mansión, es decir, siempre tengo problemas para dejar a mis acompañantes.

—Es realmente una buena forma de divertirse, y creo que sus palabras son muy acertadas, pero por favor, tenga un poco de precaución. Es extremadamente peligroso para un valioso heredero, salir solo.

Cordelia se encogió de hombros ante Vernoux, quien parecía más travieso de lo que esperaba.

Ella misma le había pedido lo imposible a Ronnie, y por lo tanto no tenía derecho a decirlo, pero pensó que sus acompañantes lo tenían difícil.

Sin embargo, parecía que Vernoux, en esas solas palabras, tenía muchas quejas.

—Pensé que eras como un hombre, pero también eres como una madre, ¿no? Además, no estoy solo. Tengo a Gille conmigo.

—¿Tu acompañante?

El joven llamó a un chico que estaba mirando los artículos. ¡Eh! Tenía el pelo castaño oscuro y los ojos como el actual Vernoux. Sin embargo, la sensación de su magia era algo similar a la de Vernoux… No, en realidad estaba al mismo nivel , así que predijo que probablemente había conseguido que su señor le hiciera magia.

—Este tipo es mi acompañante. Uuh… Su nombre es Gille.

—No creo que el nombre de quien te acompaña sea algo que puedas olvidar…

—No es eso. Es sólo que tenemos varias circunstancias también.

Dijo Vernoux, mientras la presentaba brevemente al chico.

—Gille, esta es Dilly.

Ya veo, el hecho de que me presente con mi nombre de mascota probablemente significa que tampoco es el nombre real de la otra persona. 

—Encantada de conocerte.

—Encantado de conocerla…

El chico llamado Gille habló con voz ahogada después de oír las palabras de Cordelia.

¿Es un poco tímido? Pero a este ritmo, se creará un silencio incómodo. Vernoux la ayudó mientras ella se preguntaba si debía seguir hablando o no.

—¿Para qué has venido aquí, Dilly?

—¿Eh? Ah, pensé que me gustaría tener algo de cristalería, así que vine a hacer un pedido.

—Hmmm. Eres realmente extraña después de todo.

A diferencia de Gille, quien no dijo nada, Vernoux habló con Cordelia sin restricciones, pero Gille lo cortó.

—¡Eso es grosero!

¡Un caballero…!

Mientras analizaba la diferencia entre Gille y Vernoux, se dio cuenta de que estaban hablando en igualdad de condiciones. Seguramente se llevaban muy bien, ya que ambos se escabulleron juntos y su estatus social es posible que fuera igualmente alto.

—¿Qué clase de herramienta están ustedes dos…?

¿Buscando?

Las palabras que Cordelia quería decir fueron interrumpidas por los gritos que venían de fuera de la tienda.

—¿Un grito de niño…?

Parecía que Cordelia no había imaginado la voz, Vernoux rápidamente movió su cuerpo cerca de la puerta. Luego, la abrió un poco y se asomó para observar la situación. En ese momento, escucharon claramente la voz.

—Por favor, deténgase. ¡Devuélvame esas flores!

—Digo que este es mi territorio, señorita. Vamos.

La voz de un niño y la voz de un adulto.

—Eso es…

—Los novatos se han desplazado aquí de nuevo, eh…

—¿Te has enterado de algo?

Cordelia le preguntó a Vernoux quien tenía la puerta ligeramente abierta, sin revelar su cuerpo al exterior.

El Joven se alejó de la entrada, miró a Cordelia y respondió.

—Sí. Varios tipos de personas se reúnen en la Capital Real. De vez en cuando, hay hombres como ese que se hacen una idea equivocada y causan un disturbio. Tontos que intentan mostrar su poder a los niños que venden flores.

—Mi escolta está en la parte de atrás… Iré y traeré ayuda.

—No, eso no será necesario. Ya que lo retendré con mi magia… ¡¿Aaargh?!

Vernoux parecía haber notado algo y de repente soltó una voz de asombro. Cordelia se sorprendió de su voz y vio que algo estaba fuera de lugar.

—Ahora que lo pienso… ¿dónde está Gille?

—¿No vas a parar?

En el momento en que Cordelia escuchó esa voz, se pegó a la puerta junto a Vernoux y miró hacia afuera.

Entonces vio a Gille, quien se suponía que estaba con ellos, parado majestuosamente frente al rufián, cuya apariencia era la de un bandido. A su lado se encontraba la vendedora de flores quien parecía tener su edad.

—¡Espera, Vernoux…!

—¡Ese tipo! ¡saliendo como le gusta! ¿Qué está planeando hacer? Así, incluso Gille se vería atrapado en mi magia.

Vernoux murmuró mientras ponía una cara agria. Parecía que las acciones de Gille eran un obstáculo para la magia que planeaba hacer.

—Esa persona es un noble que no está acostumbrado a viajar de incógnito, ¿verdad?

—Sí. Hoy es la primera vez que lo hace… Por cierto, puedes usar la magia, ¿no?

—¿Eh? Sí.

—Entonces usa la misma habilidad que tu hermano mayor y sujétalo.

—Pero… Nunca he visto la magia de mi hermano mayor.

—Haz que las plantas crezcan rápidamente y enreda a los oponentes… Las flores en la cesta de esa chica, las ves, ¿no? Si puedes contenerlo con eso, entonces me encargaré del resto de alguna manera.

Si ella dijera que puede imaginar la magia de su hermano mayor al escuchar esa complicada explicación, entonces diría que no es posible en absoluto.

¿Hacer que las flores crezcan rápidamente? No puedo ver lo suficientemente lejos para saber qué tipo de flores son, pero creo que deberían ser pequeños ramos. En otras palabras, no podría hacer que crezcan lo suficiente como para enredar a alguien, aunque las estirara.

Si ese es el caso, en lugar de hacerlas crecer, debería forzarlas a extraer los poderes de las plantas… Amplificación, por así decirlo, ¿Está cerca de la habilidad mágica de preservación que use junto con el secado cuando hice las hierbas secas? ¿Lo uso junto con el crecimiento…? Pero el crecimiento es exactamente lo opuesto a esa habilidad… Argh, lo que sea, ¡no lo sé!

Sin embargo, las cosas parecían tensas afuera. El rufián bajó el puño y Gille esquivó ágilmente, pero se encontraba desarmado. Si las cosas continuaban así, Gille estaría en desventaja.

En ese caso, solo podía dar una respuesta.

—¡Yo, yo entiendo!

No podía decir que no lo entendía.

Era la primera vez que usaba la magia como un control remoto. Además, era magia de crecimiento, la cual tenía un alto nivel de dificultad.

Cordelia imaginó cómo su hermano usaría esa clase de habilidad mágica, canalizó el poder en sus dos manos y reunió toda su magia. Mientras lo hacía, observó tranquilamente al rufián por la rendija de la puerta.

No es bueno. Mi magia no le llegará a través de esta pequeña grieta. Tengo que salir. Pero, ¿cómo lanzo la magia acumulada en mis manos…?

Las distracciones eran un enemigo poderoso cuando uno manipulaba la magia. Sin embargo, incluso si entendía que no era algo que pudiera hacer sin pensar. Incluso ella era consciente que su poder estaba vibrando inestablemente.

Pero, tal vez por la tensión, un escenario diferente al habitual se reflejó en los ojos de Cordelia. Su campo de visión parecía como si de repente se hubiese cubierto con vidrios rojos y este se encontrara roto en algunos lugares. Era como si se hubiera formado una abertura. En el momento en que vio ese espacio, lo entendió.

Un agujero que permite que la magia pase, ¡eso es lo que dijo el maestro!

Si la pista es un agujero en el cristal que deja a la magia cruzar, entonces el hueco que existe en medio del aire, en la parte del cristal roto, podría ser también un camino que permite a la magia pasar a través de él. Y esa puede ser la pista para el control remoto. No estaba segura, pero no podía darse el lujo de dudar.

Cordelia abrió la puerta con su hombro y vertió la magia en la abertura, si tuviera que comparar, sería como meter un hilo por el ojo de una aguja.

El rufián se asustó por el fuerte sonido de una campana y Gille se dio la vuelta casi al mismo tiempo. La magia que Cordelia había liberado llegó al interior de la cesta de flores.

Los ramilletes crecieron rápidamente y, en un abrir y cerrar de ojos, se entrelazaron alrededor de los pies del rufián. Al mismo tiempo, el mundo de los vitrales desapareció del campo de visión de Cordelia.

—¡Yo lo hice!

—¡Bien, eso servirá!

Vernoux, quien aún estaba dentro de la tienda, murmuró algo en cuanto Cordelia gritó y luego extendió sus manos hacia el matón.

Al instante siguiente, una luz intensa saltó sobre el bandido, haciendo que se desplomara.

Al igual que una pistola aturdidora… supongo. Me pidió que sujetara al rufián para que Gille y la chica no fueran golpeados por eso, ¿no?

Pero, ese matón no está muerto ahora, ¿verdad? Cordelia pensó, pero no se atrevió a acercarse a él.

Además, le dijeron que se quedara dentro de la tienda. Por lo tanto, se apresuró a volver.

En cambio, Vernoux dio un paso afuera y silbó. De la nada, dos personas aparecieron, recogieron al matón y se fueron. Parecía que aunque Vernoux dijo que habían abandonado a sus guardias, probablemente los alcanzaron, y, al parecer, él lo sabía muy bien. Por eso no entró en pánico hasta que Gille saltó fuera, pensó Cordelia.

En este tipo de situación, Gille habló con la vendedora de flores.

—¿Estás bien?

—Huh, sí… Gracias.

—Debes tener cuidado.

Gille habló elocuentemente, la chica parecía estar hipnotizada por él. En contraste con esa escena de shoujo manga, la cara de Vernoux estaba muy cerca de ser una máscara Hannya.

Está enfadado. Extremadamente enfadado.

Después de que Vernoux agarrara por el cuello a Gille, quien había vuelto al frente de la tienda, Cordelia pudo predecir que le gritaría a su amigo.

Dio un paso atrás y se tapó suavemente las orejas. En primer lugar, la voz de Vernoux no era tan suave que no pudiera oír solo con taparse los oídos.

—¡“Deberías tener cuidado”, idiota!

—¡Ay!

—Es bueno que sientas un poco de dolor. Saliste corriendo sin un plan; si las cosas iban mal, podrías haber resultado gravemente herido.

Claro, tal cosa no ocurrió, no, más bien los escoltas de Vernoux no habrían permitido que ocurriera, pero esa no era la conclusión.

Sin embargo, Gille parecía insatisfecho con las palabras de Cordelia y como un acto reflejo les refutó a ella y Vernoux.

—Pero no podía dejarlo así, ¿verdad?

—Nadie dijo tal cosa, ¿o sí?

—Así es, tampoco dije que debíamos dejarlo estar. Solo quería expresar que era necesario analizar la situación. Saltar ahí fuera es un movimiento valiente, pero tampoco es que no se pueda llamar imprudente. El coraje y la imprudencia son cosas diferentes.

Cordelia reprendió con un solo golpe.

No había necesidad de saltar sin un plan. En cambio, si hubiera tomado una acción pensada, entonces Gille, él mismo, no se habría expuesto al peligro.

Parecía que Gille lo había razonado de alguna manera, pero no tenía ganas de aceptarlo obedientemente.

—No he hecho nada malo… —susurró.

Cordelia escuchó esas palabras y dio el golpe final.

—Sí, no has hecho nada malo; pero tampoco hiciste lo mejor.

—Di-Dilly, creo que es suficiente…

—Vernoux, por favor, permanezca en silencio. Gille, la gente se entristecerá si usted resulta lastimado.

Cordelia ignoró a Vernoux, quien defendía a Gille, aunque debería haberse enfadado con él.

No era como si estuviera en una edad en la que ella pudiera obligarlo a responder, precisamente porque estaba en esa edad, no admitiría obedientemente algo, aunque lo entendiera.

Bueno, me pregunto cómo debería seguir con esto…

No sería capaz de convencerlo sólo regañándolo. Pensó que era importante transmitir la razón, pero desafortunadamente, no pudo pensar en una manera de continuar su discurso. Así como Gille insistió en que él no había hecho nada malo, tampoco tenía intención de decir nada incorrecto.

En medio de un incómodo silencio, una voz sorprendentemente reacia rompió ese equilibrio.

—Hace un rato sentí la presencia de una intensa magia descargándose…

—¿Eh? Ah, sí. No ha sido un gran problema, Ronnie.

Quien abrió la puerta al interior de la tienda, y habló lánguidamente con Cordelia, fue Ronnie.

El mago parecía un poco sorprendido de ver a otros dos niños allí, además de Cordelia, pero no mostró ninguna reacción más significativa que esa. Sin embargo, no parecía que creyera en las palabras de la niña.

—Bueno, entonces, por favor ven conmigo a la parte de atrás. Honestamente me siento incómodo por lo que haya pasado.

La mirada reprobatoria de Ronnie significaba “Te dije que no salieras de la tienda, ¿no?” y era demasiado dolorosa.

—Hasta luego. Me disculpo.

Cordelia se dirigió al taller en la parte de atrás de la tienda mientras fingía desesperadamente que no había pasado nada.

Pensó que Ronnie había sido de ayuda al liberarla de ese ambiente incómodo en el que se encontraba.

Sin embargo, la magia de Cordelia interfirió con el trabajo de fundición del maestro, quien no pudo terminar el recipiente ese día.

♦️ ♦️ ♦️

Como resultado, el producto terminado le sería entregado en una fecha posterior. Al verter la composición mágica de Cordelia en la bola de cristal, parecía que no necesitaba visitar la tienda.

—Contaré contigo para la verificación cuando llegue a la etapa final de la revisión, pero hasta entonces no me sirves —le dijo el maestro a la niña.

Estaba deprimida por haber perdido el motivo de ir a la ciudad, pero Ronnie no ocultó su mirada de alivio.

Su reacción podría haber sido comprensible ya que estaba en una situación en la que tenía que mantenerlo oculto del Conde.

Quería saber más sobre la ciudad, así que esto podría ser un poco decepcionante… Pero, mi proyecto está definitivamente progresando.

La joven regresó a su propia habitación en la mansión y sacó un libro de entre otros que se alineaban en la parte superior de su escritorio.

Era un registro de experimentos y un diario; en el, Cordelia escribía sus planes de experimentación, información sobre los tipos de hierbas medicinales que había recogido y los efectos que recordaba.

—El día de hoy pasó como una tormenta, ¿no es así? —murmuró, mientras escribía en su diario.

Quería escribir sobre ello antes de olvidar la sensación que tuvo cuando lanzó con éxito la magia a distancia. Pasó su bolígrafo por la página basándose en ese deseo. Continuó escribiendo lo que sintió en el momento; quizás nadie más que ella podía leer lo que escribía.

Trató de preguntarle a Ronnie sobre la magia a distancia cuando se dirigían al taller.

Parecía sorprendido de que ella supiera sobre la magia remota y se lo explicó brevemente.

—Bueno, en pocas palabras, aumentas la magia dentro de ti y encuentras un camino dentro de la atmósfera. La magia no es normalmente visible, pero si alguien con un alto maná se concentra, entonces es posible que lo perciba. Por lo tanto, concéntrese y elija un camino donde su magia no sea repelida por la que se encuentra en la atmósfera y dispare… Es como un sentimiento de desapego. Después, la magia simplemente volará por sí misma.

—¿Ese camino parece concreto…?

—Creo que es diferente dependiendo del poder de la persona, pero en mi caso, pude notar muchas pequeñas esferas coloridas en el ambiente. Debido a que el color indica el atributo, es como si encontraras un camino que no repele la magia que estás usando. El poder cae cuando golpeas tu magia con un atributo extraño y la dirección de la magia también se deteriora.

Cordelia no sabía si la explicación de Ronnie era complicada o si le costaba seguir lo que él decía, pero al menos no recordaba haber hecho algo tan profundo. Sin embargo, debido a que ella fue capaz de utilizar con éxito la habilidad, significaba que lo que vio fue probablemente ese “camino”.

—Bueno, si la magia que uno manipula es diferente, entonces el camino es diferente. Así que es imposible expresarlo en una sola palabra.

Ronnie concluyó, pero por el momento, se alegró de no haber presenciado lo que hizo. Definitivamente me habría confundido si hubiera visto muchas esferas coloridas en ese momento, pensó. Si ella podía ver el camino claramente, entonces no había nada mejor que eso.

El mundo rojo que era del mismo color que sus ojos. ¿Es esta la influencia de la Casa Pameradia?, también pensó, pero fue inmediatamente contrarrestado por las palabras de Ronnie.

—Lo que me recuerda, se siente como si el maestro empujara su poder si hay algunos obstáculos en el camino. Parece que puede abrir la magia de la atmósfera si no existe un camino. Puede ser porque tiene un exceso de magia, sin embargo, ¿es esta la norma de la Casa Pameradia?

—Esta es la primera vez que oigo hablar de ello…, le preguntaré a mi hermano sobre estas cosas.

Cuando dejó de hablar, recordó al acompañante de Vernoux.

—En ese momento, me pregunto si lo mejor hubiera sido decirle un simple…, “Eres tan genial” a Gille.

Ella no tenía intención de hacerle un cumplido.

Pensó que las acciones tomadas por él no eran dignas de elogio. Sin embargo, su elegante apariencia, que era como la de un príncipe de cuento de hadas, es genial, incluso si era joven.

Si estuviera en los zapatos de la florista… entonces Gille definitivamente habría parecido un héroe. Sin embargo, era un poco tarde para pensarlo en ese momento; y es difícil decírselo ya que había pasado algún tiempo; mucho menos después de que dijo dichas palabras que sonaban como un sermón.

Tal vez fui demasiado dura con él. Puede que haya actuado inmadura. Reflexionaré sobre ello.

Aunque debería haber sabido que un argumento sólido no siempre era el correcto.

Cordelia pensó eso y cerró su diario.

Luego, tomó una decisión.

Si lo vuelvo a ver, encontraré sus puntos buenos y lo felicitaré por lo asombrosos que son. 

Cuando tomó esa resolución hacía alguien cuyo nombre real no conocía, tuvo la extraña sensación de que lo volvería a ver.

—Gille… era un caballero. Por eso estoy segura de que se convertirá en un caballero aún más asombroso la próxima vez que nos veamos.

El pequeño caballero definitivamente crecerá hasta convertirse en un adulto realmente genial, pensó, incapaz de reprimir su risa.

También tengo que convertirme en una dama apropiada para cuando llegue ese momento. 

Si se volvían a encontrar, entonces ella tenía que convertirse en alguien que no perdiera con el imaginario de él.

Una pequeña resolución se encendió silenciosamente dentro de Cordelia.

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