Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 90: El encuentro entre él y yo

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


En el pasado, había mantenido leves expectativas de que, una vez que me inscribiera en la Academia, podría ver más a Louis. Sin embargo, poco después de ingresar, me di cuenta de que todo eso fue un pensamiento ingenuo.

Para empezar, estoy en un grado diferente a él.

Aparte de eso, parece que su trabajo en el Consejo Estudiantil lo mantiene ocupado, y hay muchos casos en los que debe ausentarse de la Academia debido a su otro trabajo como asistente del señor Romeru. Como tal, era difícil que nuestra agenda coincidiera.

Además, está prohibido que las mujeres visiten los dormitorios de caballeros, y viceversa.

Tampoco es fácil visitar las aulas de los estudiantes de otro grado, por lo que el único lugar donde podemos reunirnos en nuestro tiempo libre es el jardín al otro lado de la capilla.

Al principio, me sorprendió lo lejos que estaban mis expectativas de la realidad; no obstante, me di cuenta que, cuanto más tiempo pasaba entre nuestros encuentros, mayor era la alegría que sentía cuando podíamos vernos.

Por ello, en este momento, en el que finalmente puedo reunirme con él en el jardín, me encuentro de muy buen humor.

—Probablemente debería irme ahora…

Sin embargo, nuestros encuentros no pueden alargarse mucho tiempo debido a la diferencia entre nuestros horarios.

—Oh, ya veo. Estaba esperando que esta vez pudiéramos pasar más tiempo juntos…

—No lo digas de esa manera.

Cuando lo veo sonreír de forma problemática, bajo mi cabeza para disculparme.

—Espero que nos podamos encontrar nuevamente, pronto…

Suavemente me da un beso en la mejilla y yo también hago lo mismo.

—Sí…, pero ¿puedo acompañarte parte del camino hasta ahí?

—Por supuesto. Es una distancia corta hasta el centro de estudios, pero me encantaría que vinieras conmigo.

Tomo la mano que me ofrece, y caminamos juntos

—B-Buen día…, señorita Mellice.

—Buen día, joven Lude.

—Ah…, señorita Mellice. ¿Cómo se encuentra?

—¿Cómo está usted, joven Beryl?

En el camino, devuelvo los saludos recibidos de cada uno de mis compañeros.

—Parece que eres bastante adorada… —murmura Louis cuando termino de devolver cuatro o cinco saludos.

Era inusual para él hablar en voz baja. Además, su tono contenía una pizca de irritación.

Pero, en contraste con su disgusto, mi corazón se agitó al pensar en la emoción detrás de esa irritación. No pude evitar sentirme feliz por eso.

Cuanto más profunda era su irritación, más podía sentir su amor.

—Son solo saludos, ¿no es así? Después de todo, somos compañeros de clase…

No obstante, contrario a mis palabras, yo también siento una oscura neblina extenderse en mi mente cuando lo veo hablar con otra mujer.

Me parece que es un trastorno bastante serio, pero aun así la neblina aparece de repente a pesar de mi voluntad.

Por supuesto, no dejo que esa emoción se muestre en la superficie…

Sería imposible decirle que no hable o mire a ninguna otra mujer.

No quiero obstruir sus movimientos e interponerme en el camino hacia su sueño… Ese pensamiento es lo único que me ayuda a contener esa neblina.

En realidad, solo quiero que piense en mí… Inesperadamente, he sido atrapada por el deseo de ahogarlo con esos pensamientos.

Por todo eso…, me sentí verdaderamente feliz cuando pude ver que él también tenía deseos de monopolizarme.

—¿Qué te hace pensar que podría interesarme en cualquier otro caballero que no seas tú…? Esos hombres probablemente temerían a mi verdadero yo. Es más, huirían si lo supieran.

Al oír mis palabras, él deja salir un pequeño suspiro.

—Lo siento… Eso fue muy intolerante de mi parte.

—No. Más bien, me siento halagada.

—Ya veo —respondió sonriendo amargamente, tal vez notando que sus sentimientos no estaban muy alejados de los míos.

Sin embargo, no dijo ninguna otra palabra al respecto y, una vez más, me dio un beso en la mejilla.

—Bueno, aquí es donde tendremos que separarnos… Espero que nos encontremos de nuevo.

—En efecto, Louis. Hasta pronto.

Después de que su espalda desaparece de mi visión, también empiezo a caminar de regreso a mi clase. En ese momento…

—Señorita Mellice… ¿puedo hablar con usted?

Tres alumnas me abordaron.

Ya que no logro reconocer sus rostros, lo más probable es que sean estudiantes de cursos superiores.

—Mis disculpas, pero tengo una lección que atender. ¿Sus asuntos podrían esperar hasta después de mi clase?

—¿Planea desobedecer lo que le pide una estudiante de un curso superior…?

—Entonces, ¿es común entre los estudiantes de cursos superiores no tomar en cuenta la agenda de su invitado?

Lugiia
Debo admitir, esa fue una buena elección de palabras, Melly xd

Al darse cuenta del significado detrás de mis palabras, las chicas lucieron aún más molestas. Al parecer, lograron captar lo que implicaba para los estudiantes superiores hacer una invitación tan indigna.

—Cuando la lección termine, por favor, invítenme de nuevo. En ese momento, aceptaré su invitación.

Mientras tenía la insolencia de pensar que sus asuntos serán un poco divertidos, dejé el área.

Después de distanciarme de ellas y girar en una esquina, me detuve. Lo hice para confirmar el dueño de la mirada que había sentido antes.

Cuando la persona en cuestión giró en la esquina, chocó conmigo como estaba previsto.

—Oh, Dios… Mis disculpas, Su Alteza.

Inesperadamente, la persona que me había estado observando era el príncipe Edgar.

—No… Soy yo quien debería decir eso, lo siento.

Con mucho cuidado, tomo distancia de él.

¿Por qué demonios me estaba siguiendo…?

—¿Planea confrontar a esas chicas…?

Justo cuando estaba pensando en cómo preguntarle por qué me estaba observando sin que percibiera el significado detrás de mis palabras, inesperadamente fue él quien abordó el tema primero.

—Oh, Dios, su Alteza, no me diga que estuvo escuchando la conversación de antes.

Aunque sabía que la respuesta era porque me estaba observando, de todas formas, me atreví a comentarlo.

—Solo pasaba por aquí… —respondió, desviando ligeramente su mirada.

Era una excusa poco convincente y él también estaba consciente de ello… Después de todo, en este piso, donde las chicas me abordaron, principalmente se tenían aulas donde se impartían las lecciones del curso de damas.

—No planeo hacer algo tan grandioso como “confrontarlas”… Simplemente aceptaré su invitación.

Decidí no enfrascarme con el tema de por qué se encontraba aquí. En cambio, retomé su pregunta sobre la confrontación.

—Me sorprende que pueda mantener la compostura cuando se trata de tres contra uno.

—No se trata de nada de eso… Realmente tengo curiosidad sobre los asuntos que tienen conmigo. Además, no me parece que esas estudiantes de cursos superiores hagan algo tan incivilizado como un tres contra uno… Como pensé, ¿no está exagerando un poco la situación, Su Alteza?

—Una mujer normal se asustaría de que la llamaran, ¿verdad?

—Oh, Dios… Su Alteza, qué buena broma. Seguramente no cree que hablaré de cómo son las damas de la alta sociedad con mi propia boca, ¿no es así?

El príncipe Edgar vaciló momentáneamente ante mi pregunta.

—Sin embargo, me gustaría añadir algo… Así como una moneda tiene dos lados, los caballeros en este mundo solo ven un lado de esas “damas”.

El príncipe parecía estar a punto de decir algo, pero lo detuve.

—Bueno, entonces, Su Alteza, me despido. Que tenga un buen día.

Antes de que pudiera decir algo más, me alejé del lugar.

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