Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 98: El desafío del primer ministro (5)

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


—Entonces, sin demora… ¿cómo planea contener a esa gente problemática, señor Romeru?

—Usaré todo mi poder para proteger a un “cierto general” de esas personas problemáticas de mi país que han sido engañadas por las personas problemáticas de su país. Porque, en el momento en que ese “cierto general” desaparezca, la gente problemática de su país seguramente se moverá de forma activa… Por otro lado, como tengo una relación personal con ese “cierto general”, puedo tomar sus riendas. Eso puede ser una fuente de alivio para su país que lo ve como una amenaza. Además, si mi país y el suyo tuvieran una relación como la que existe entre usted y yo, me parece que eso daría lugar a una ventaja que podría silenciarlos.

Un “cierto general”… El general Gazelle del reino de Tasmeria. La destreza militar de Gazelle era bien conocida en el Principado de Rinmel.

El Principado Rinmel le temía, y como tal, la facción extremista no podía ir fácilmente a la guerra.

Naturalmente, la existencia de Gazelle no era otra cosa que una molestia para ellos. Y, como le temían como una amenaza, su existencia también era un obstáculo para la facción neutral.

Por otro lado, desafortunadamente, otros nobles en el reino de Tasmeria le miraban con envidia. Por ello, había quienes planeaban manchar su nombre… sin saber que había aquellos de la facción extremista y neutral del Principado de Rinmel que estaban esperando eso.

Es por ello que, sin importar los medios que tuviera que tomar, declaré que usaría mi posición de primer ministro para presionar a esa gente y proteger a Gazelle…

—Eso es interesante…

—Por su lado, ¿cómo planea silenciar a la gente problemática de su país?

—Por estas fechas, todas las casas ducales se reúnen en la capital. En ese momento, tengo la intención de llevar a cabo una reunión para intentar detener de alguna manera a esa gente problemática…

—¿Cree que eso detendrá a la gente problemática de su país…? —Ante mi pregunta, Maurice detuvo sus palabras—. Primero, hay algo que me gustaría preguntarle… Incluso si llegan a chocar las opiniones de usted y de las otras casas ducales, ¿tiene la firme resolución de evitar el conflicto?

—Esa es una pregunta bastante intrusiva…

—Sí. Después de todo, quería preguntarle cuán fuerte es su deseo de querer evitar la guerra… Con eso, veré qué hacer a continuación.

—Le devolveré la pregunta… ¿Tiene esa determinación?

—Sí, por supuesto.

Como respondí sin dudarlo ni un momento, Maurice se quedó momentáneamente sin palabras.

—Respondió con bastante facilidad.

—Como sabe…, hubo una guerra poco después de que me convirtiera en primer ministro. Cuando la guerra estalló, me sentí avergonzado. El deber del primer ministro es administrar los asuntos del gobierno, todo por el bien de la seguridad nacional… para proteger a sus ciudadanos. Además de una administración estable, también se exige mantener relaciones amistosas con países extranjeros. No se puede pasar por alto las semillas de una posible guerra… Sin embargo, cuando estalló la guerra, maldije mi propia incompetencia desde el fondo de mi corazón.

En un instante, inconscientemente me ridiculicé a mí mismo. Fue una profunda semilla de arrepentimiento dentro de mí.

En serio, qué gran primer ministro…

Expuse al peligro a los ciudadanos que debería haber protegido, y al propio país. No obstante, es precisamente por eso que ya no vacilaré…

—Nunca más permitiré que ocurra una guerra. Incluyendo a los oficiales militares, protegeré a la gente inocente, y al país… Incluso si me llaman demonio por eso.

Maurice se rió débilmente de mis palabras.

—Desafortunadamente, me siento orgulloso de la sangre que fluye por mis venas más que por cualquier otra cosa… —Escuché en silencio su suave voz al decir esas palabras—. Mi sangre ha gobernado la región de Grindal durante generaciones, incluso antes de la fundación del Principado de Rinmel, y ha continuado protegiendo a la gente que vive en nuestras tierras… ¿Lo sabe? En el dominio del duque Grindal, existe la costumbre de entrenar desde una edad temprana.

—Soy consciente… Si recuerdo correctamente, entrenan su propia mente y cuerpo a través de las artes marciales, ¿no es así?

—Como se espera de usted, señor Romeru… Sí, eso es correcto. Esa es la evidencia de que la gente ha protegido esa tierra por sí misma. Los ciudadanos que viven en la propiedad del duque Grindal también aman su tierra, y como tal, han continuado protegiéndola con mi casa… Y, aún ahora, eso continúa. Quiero estar a la altura de eso. Para mí, la prioridad número uno es la gente que vive en el dominio del duque Grindal. Incluso si hacer eso puede estar mal como duque del Principado de Rinmel.

Una vez que Maurice cerró la boca, el silencio cayó sobre los alrededores.

Como para cortar ese silencio, abrí la boca.

—Ya veo… Ciertamente, he visto su determinación. Siendo así, le diré esto… Alf, por favor, ese documento.

—Entendido, maestro.

Alf, que estaba esperando a mis espaldas, me entregó un documento.

—Esta es la prueba de que la casa ducal Baskar, de su país, ha estado llevando a cabo tráfico de esclavos.

—¡¿Qué…?!

—Si no me equivoco, el tráfico de seres humanos está prohibido incluso dentro de su país… ¿Estoy en lo correcto?

—¡Por supuesto! ¿Por qué harían tal cosa…?

Con las manos temblando de rabia, Maurice echó un vistazo al documento. Ahí, estaban registradas las pruebas del tráfico de esclavos.

Los ojos inyectados de sangre de Maurice miraron intensamente el papel y, un momento después, tal vez porque había terminado de leerlo, apartó su mirada del documento y dejó escapar un profundo suspiro.

Entonces, hizo una sonrisa irónica.

—Como pensé… Las circunstancias de nuestro país ya han sido puestas al descubierto por sus capaces subordinados.

Escupió eso de una manera bastante tosca, pero eso solo sirvió para mostrar lo perturbado que estaba Maurice

—Mientras que es vergonzoso admitirlo…, con respecto a este asunto, algunos de los problemáticos de nuestro país están involucrados.

—¿Qué…?

—Como usted sabe, al este de la casa ducal Baskar está la casa Sligar y, al oeste, la casa Crow… Naturalmente, para ir a otros países internamente se requiere pasar por cualquiera de los territorios de esa casa. Sin embargo, serían fácilmente atrapados si lo hicieran.

Maurice levantó su cabeza para encontrarse con mi mirada, como si hubiera entendido el verdadero significado de mis palabras.

—Al parecer, ya lo ha entendido… Para evitar eso, la casa ducal Baskar utilizó nuestro país, que se encuentra directamente adyacente al sur de ellos. Sobornaron al señor del territorio de nuestro país que estaba a su lado, y han estado usándolo para llevar su mercancía fuera del suyo. Cuando estaba investigando un caso separado, noté un inusual intercambio de dinero y flujo de personas… Ese documento es el resultado de la investigación una vez que seguimos su curso.

Mientras que mis palabras no contenían ninguna falsedad…, no había manera de que pudiera informarle toda la verdad del asunto.

Era cierto que el documento que le entregué contenía información obtenida al seguir la ruta que atraviesa el reino de Tasmeria. Sin embargo, la razón por la que en un principio comprendí que se estaba produciendo un tráfico de personas, fue, como señaló Maurice, debido a las capaces sombras que tenía dormidas en el Principado de Rinmel.

La razón por la que no le dije eso fue porque juzgué que era innecesario exponer tanto de mi mano, y porque empeoraría la impresión de Maurice hacia mí y el reino de Tasmeria.

De lo contrario, no me habría tomado el tiempo y el esfuerzo de obtener información por otra vía.

Aunque, gracias a ello, conseguí comprender las pruebas del fraude del noble que estaba bajo sospecha, ya que su territorio tenía un flujo de personas inusualmente grande, además de gastos muy altos en comparación con su base de ingresos fiscales. Por lo tanto, pude encargarme de dos asuntos al mismo tiempo.

—Como pensé, usted, señor Romeru, es dueño de un ojo maravillosamente perspicaz.

Al decir eso, el tono de voz de Maurice se volvió un poco más suave.

—Me siento honrado con sus palabras —respondí con una sonrisa.

Quizás Maurice también se contagió de mi sonrisa, ya que momentáneamente hizo lo mismo… No obstante, pronto se transformó en una expresión sombría.

—Parece que yo también debo estar determinado.

Cuando murmuró eso, una luz decidida brilló dentro de sus ojos.

—La resolución de dar al duque Sligar y al duque Baskar sus ritos funerarios… —Maurice sonrió mientras extendía su mano—. Permítame darle las gracias, señor Romeru. Ya me he decidido. Le daré un buen uso a su información… En el futuro, espero seguir construyendo una relación amistosa con usted.

Sin dudarlo, tomé la mano de Maurice.

—Yo también me siento de la misma manera, señor Maurice… Y, si es posible, también espero construir una relación similar a la que tengo con usted a nivel nacional.

—Hmm…, eso es interesante. Si es usted, entonces ya está pensando en un curso de acción para el futuro, ¿no es así? Me encantaría escuchar eso con más detalle.

Luego de intercambiar un firme apretón de manos, empezamos a hablar del tratado de no agresión que había considerado.

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