Vida en prisión de la villana – Capítulo 45: El príncipe conoce los límites de su poder

Traducido por Den

Editado por Sharon


Las fiestas en el jardín se celebran con regularidad en las residencias de las afueras de la ciudad, y aunque se supone que son eventos en los que las diferentes familias nobles pueden mezclarse y formar conexiones, para los niños que asisten, son más bien una reunión aburrida en la que no tienen permitido divertirse.

Al principio, los niños siempre se ven obligados a permanecer junto a sus padres y saludar a los demás invitados, pero una vez que los adultos empiezan a hablar, lo normal es que desatiendan a sus hijos. Así, inevitablemente los niños se reúnen también, pasando su tiempo charlando entre ellos o explorando el jardín. Mientras sus padres forman facciones, ellos construyen camarillas [1].

Tal situación se ha desarrollado con un grupo en el que Elliot (de seis años) se encuentra en el centro, y se puede decir con seguridad que es la facción más grande entre los niños.

Sin importar qué, Elliot era el primer príncipe. Incluso los niños podían entender que tiene un estatus especial. Además, había varios miembros de la realeza o nobles de alto rango mayores que lo rodeaban como escoltas, por lo que era natural que los demás lo miraran fijamente…Por ello, iba a todas partes con la cabeza en alto.

—Entonces, Su Alteza, ¿quiere explorar el Bosque del Este?

Cuando los chicos se trasladaron de la zona empedrada de la fiesta a un lugar del jardín con más terreno orientado a la naturaleza, el segundo hijo de un marqués que caminaba a medio paso detrás de Elliot hizo una sugerencia sobre lo que deberían jugar hoy.

El lado este del recinto tenía un pequeño bosque… Bueno, en realidad era una arboleda. [2] Un adulto podía atravesarla en menos de dos minutos… pero era una buena parte de la propiedad que estimulaba el espíritu aventurero de los chicos.

—Hmm, sí…

Pensativo por un momento, Elliot estaba a punto de decir a dónde deberían ir cuando… se dio cuenta que una chica con cabello color chocolate se cruzaba en su camino. Era de su edad y llevaba un vestido tipo delantal [3] pero debido a su tamaño parecía más bien un vestido normal de una pieza. Tenía un plato en la mano y parecía que estaba a punto de ir a por algo de comida.

¡¿Qué es esto?!

“Elliot es genial”. “El príncipe es asombroso”.

¡¿Cómo se atreve a pasar por delante de él de esa forma cuando él y sus “sirvientes” están caminando sin decir nada?!

No, incluso Elliot pensó que no se podía evitar que alguien tuviera prisa. No obstante, esta mujer sólo iba a buscar comida. En ese caso, debería haberse detenido y esperado a que pasara, pero pasó de largo como si fuera normal.

—¡Oye, tú! [4]

Elliot comenzó a gritarle a la chica que ya le había dado la espalda.

Fue ignorado.

—¡Oye, la de ahí! Oye, ¡¿me estás escuchando?!

La chica continuó su camino mientras seguía ignorando al Elliot cada vez más furioso.

Los chicos que lo habían estado siguiendo se apresuraron a detenerla. Ella parecía estar de mal humor al verse obligada a regresar a la fuerza, pero habiendo sido ignorado hasta ahora, el mal humor de Elliot no se apaciguaba.

—¡Oye, tú! ¡¿Qué pasa contigo que ignoras a alguien cuando te está llamando?!

—Disculpe mi descortesía. No lo oí. —Respondiendo como si no hubiera hecho nada malo, la chica agarró los bordes de su falda e hizo una reverencia. Parecía tener la misma edad que ellos, pero su forma de hablar y modales no difería al de un adulto educado.

Elliot no pudo evitar irritarse al ver a este “adulto”. De alguna manera le hizo sentir estúpido.

—¡A pesar de que el príncipe te dijo que esperaras, ¿todo lo que tienes que responder es “no lo oí”?!

—¡Es cierto, es cierto!

—¡Es una falta de respeto que no hayas notado a Su Alteza!

Los seguidores comenzaron a reprender a la chica. En respuesta, la niña desagradable hizo otra reverencia.

—Mis más sinceras disculpas. En estos momentos están sirviendo una tarta de queso con cerezas de tiempo limitado que debo conseguir con urgencia, por lo que excluyo cualquier información no relacionada o de baja prioridad que me distraiga de mi objetivo.

—Y-Ya veo…

La chica utilizó un montón de palabras difíciles de comprender, y lo único que Elliot captó de su explicación fue “tarta de queso con cerezas”. Bueno, está bien. No quería admitir que no entendió nada de lo que dijo, así que no tuvo más remedio que desviar la conversación hacia otra dirección.

—Mu… está bien. Entonces nos acompañarás en nuestra aventura. Siéntete honrada —declaró con arrogancia. Iba a llevarla a una aventura a la que normalmente sólo podían acudir sus “vasallos”. Esta chica sin duda debería estar agradecida por su buena voluntad. Sin embargo, ella no parecía estar feliz con la invitación y la rechazó.

—No, gracias. Como ya he dicho antes, tengo prisa por conseguir un poco de tarta de queso con cerezas. No tengo tiempo de involucrarme en tareas intrascendentes y sin importancia. Así que adieu.

Las palabras que usaba eran muy educadas, pero no parecía que le estuviera mostrando ningún respeto.

Elliot se quedó atónito ante la actitud de la niña, y tras darse cuenta de que esto no era un sueño, se enfadó por su forma arrogante de hablar.

—¡Tú! ¡Te acabo de dar el gran honor de acompañarnos a una aventura!

—Y por favor, tenga cuidado. Sin embargo, no tengo ningún interés en ninguna aventura (LOL). En su lugar, le desearé buena suerte a Su Alteza mientras yo me relamo los labios en la esquina de los dulces. Ahora si me disculpa…

—¡¿Qué se supone que significa “aventura (LOL)”?! Más bien… ¡¿qué estás diciendo?!

La chica se estaba alejando independientemente de la refutación de Elliot. Aunque su tono y las palabras eran respetuosas, su actitud y respuestas rechazaban por completo al príncipe. Una ejemplar cortesía superficial proveniente de una niña.

No podía soportarlo más.

Para empezar, nunca había sido muy paciente, ¡pero no podía aguantar a esta chica en absoluto!

—E… ¡Esta chica!

La sangre se le subió a la cabeza y, antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo, tiró una piedra a la niña que le había dado la espalda.

¡Esta chica! 

Ella se detuvo después de que el guijarro le diera en la nuca.

—¡Estás siendo irrespetuosa con el príncipe! ¡¿Qué te parece?! ¡¿Lo entiendes ahora?!

La orgullosa voz del príncipe se mezcló con los vítores y halagos de sus seguidores… mientras la chica acariciaba en silencio la piedra que había recogido.

Las cosas no terminarían hasta que levantara la cabeza y se disculpara, por lo que Elliot se acercó a ella para agarrarla del hombro con eso en mente.

La niña utilizó el sonido de los pasos del príncipe para saber su posición, así que justo cuando se aproximó lo suficiente como para poder alcanzarla, ella giró el puño, dándole un revés en la cara y haciéndolo volar.

—¡Ugyaaaaaaaaa!

—¡Su Alteza!

Algunos de los lacayos corrieron hacia él para tratar de ayudarlo, otros le impidieron el paso a la chica, manteniéndose alertas a ella que acababa de agredir al príncipe.

—¡Esta chica! ¡Uwaaaaaa…!

El tercer hijo de un conde intentó agarrarla del brazo, pero acabó tropezando, dando una voltereta y saliendo rodando.

—¡Cómo hiciste eso! ¡Gufouuuuuu…!

El primogénito de un marqués trató de atacarla, pero ella se abalanzó hacia su pecho y le clavó el puño en la mandíbula superior. Flotó en el aire por un segundo antes de desplomarse en la tierra.

—¡¿Qué es esto?!

—¡Qué peligrosa!

Independientemente de la diferencia física entre géneros… no importaba cómo la mires, esta chica que tenía la misma edad que Elliot y los demás poseía demasiada fuerza en sus golpes.

—Ay, ay. ¡Para!

Como bono especial, el último niño en caer recibió el regalo de ser pateado cruelmente una y otra vez para terminar todo.

Esta chica es peligrosa…

Naturalmente, el príncipe y sus amigos comenzaron a pensar que se habían topado con alguna clase de monstruo desconocido al ver a esta niña intensa capaz de tal exageración de primera clase.

—¡Maldita sea! ¡Aplastad a esa chica!

Una vez de pie, Elliot gritó su orden mientras se tapaba su dolorida nariz y las lágrimas inundaban sus ojos. En ese momento, todos sus subordinados se abalanzaron sobre ella a la vez… o no.

Sinceramente, todos ya mostraban expresiones de dolor después de semejante ataque salvaje… Cuatro o cinco chicos yacían tirados en el suelo mientras ella practicaba un poco de boxeo lanzando un par de puñetazos aquí y allá en el aire.

¿Qué era lo mejor que podían hacer?

La niña parecía tener más o menos su misma edad, pero la mayoría de los demás niños eran mayores. Aunque todos habían pegado un estirón y eran casi una cabeza más altos que ella… ninguno se veía ganando sólo con puñetazos o patadas. Así que el segundo hijo de un conde que estaba detrás de Elliot le gritó a sus amigos:

—¡Oigan, todos, busquen ayuda! ¡Esta chica ha lastimado a Su Alteza!

—¡Así es!

—¡Y-Ya veo!

Era un plan para pedir refuerzos en el que ninguno había pensado debido a las prisas. Parecía una buena idea. Al ver un rayo de esperanza, los chicos que rodeaban a la chica se movieron para ejecutar este nuevo plan como si fuera su única oportunidad. Así que todos corrieron de vuelta al recinto principal para ir a buscar a sus superiores.

De esa forma… Elliot y el segundo hijo de un conde se encontraron solos junto a los otros chicos que seguían tirados en el suelo sin moverse. La zona se había quedado en silencio, lo único que se podía oír era la respiración sorprendida del hijo del conde y el crujido de los nudillos de la joven mientras se acercaba a ellos.

—Para reducir a propósito el número de personas aquí… sois bastante confiados, ¿no?

—¿Eh? ¿Eh? O-Oye… alguien… ¡Fugyaaaaaaaaa!

♦ ♦ ♦

Sin querer, todos los niños ilesos que habían huido en busca de ayuda y regresaron con solo tres superiores… y encontraron a la niña a punto de abandonar la escena tras haber asestado su golpe final.

—¡Bleh….! —La chica les sacó la lengua al ver que habían llegado refuerzos.

—¡E-Está niñaaaaaaa…!

Una situación desastrosa se extendió ante ellos… y al ver que Elliot, a quien había que proteger especialmente, estaba destrozado, los chicos más grandes entraron en pánico en lugar de estar enfadados.

La verdad es que estos chicos se habían reunido para actuar como guardaespaldas, pero una sola chica les pateó el trasero a todos ellos y al importante príncipe, quien se encontraba golpeado y magullado…

Como excusa, el hecho de que estos superiores no estuvieran allí cuando sucedió probablemente sólo los metería en más problemas…

—¡Maldita sea! ¡Golpead a esa niña! —ordenó uno de los chicos a sus amigos.

—Pero Steve, pegar a una chica…

—¡¿Crees que no tendremos que responder porque Su Alteza esté en este estado?! —El líder comenzó a gritarle a uno de sus amigos que vacilaba y seguía diciendo dulces palabras—. Sea una niña o no, si no le damos una paliza y hacemos que se disculpe, ¡imagina lo furioso que se pondrá Su Alteza…!

Este chico, que era el más adulto de todos los del grupo, pudo darse cuenta de la terrible posición en la que se encontraba ahora.

Sin embargo, el verdadero problema era que todavía era un niño de diez años, por lo que no era lo suficientemente maduro como para saber que debía ser cauteloso con su entorno mientras trataba de persuadir a sus amigos.

—¿Bien? ¡¿Lo entiendes?!

—¡Steve!

—¿Qué?

—¡Detrás de ti!

—¿Eh…?

Al darse la vuelta, lo que se reflejó en sus ojos fue… la figura de la niña que en algún momento se había acercado sigilosamente a él con un palo largo y delgado.

—¡Grosvenor está acabado!

—¡Uwaaaaaa!

La chica había conseguido un palo de algún lugar y enseguida comenzó a usarlo para pegar al niño. Los otros dos chicos mayores intentaron detenerla, pero también terminaron golpeados y tirados en el suelo. Los refuerzos que habían llegado haciendo grandes sacrificios fueron completamente aniquilados.

Ni ser superiores en número ni pedir ayuda a los niños mayores sirvió de nada. Sólo era una niña enfrentándose a una docena de chicos mayores que ella, pero ninguno podía imaginarse saliendo victorioso contra ella.

—¿Qué hacemos? ¡¿Qué podemos hacer?!

Los jóvenes no sabían qué hacer a continuación mientras ayudaban a aquellos con heridas leves.

Aunque el príncipe debería haberse rodeado de un grupo de niños inquietos y ambiciosos, su falta de criterio quedó expuesta y se vieron reducidos a una camarilla indecisa.

Ahora bien, ya no perdían de vista a la chica incluso mientras hablaban, por lo que podía decirse que maduraron un poco con esta prueba.

Tras haber despertado con ayuda de sus lacayos, Elliot se mordió el labio al ver en qué se había convertido la situación.

—¿Por qué una persona…?

Al observar que sus seguidores estaban perdiendo el control de la circunstancia actual… tuvo una repentina inspiración.

—¡Oigan, todos tiren piedras!

Lanzaron decenas de proyectiles aunque el enemigo era una simple niña. Pero se encontraban en una área apartada, y, además, ya habían perdido todo su sentido común. Así que siguiendo las órdenes de Elliot, los chicos empezaron a recoger las piedras del suelo a su alrededor y a lanzarlas.

Como era de esperar, ni siquiera la chica podía hacer mucho contra la pedrada, así que se retiró para distanciarse un poco. Eso emocionó a Elliot, impulsándolo a seguir adelante.

—¡Bien, vamos!

—¡Podemos ganar!

Sería una victoria vergonzosa incluso si ganaban con esta diferencia de fuerza, pero… justo en frente de estos chicos que no entendían eso… la joven finalmente corrió.

—¡Hurra!

—¡Ahora vamos a perseguirla y a obligarla a inclinar la cabeza ante el príncipe!

Creyendo que el otro bando había perdido su espíritu de lucha, lo único que tenían que hacer era cortar su ruta de escape y obligarla a rendirse. De esa manera, comenzaron a correr en la dirección en la que había huido mientras llevaban sus piedras… Sin embargo, la encontraron subida a un árbol.

Tirar piedras hacia arriba era difícil y por mucho que las lanzaran con fuerza, ninguna la alcanzó.

Se suponía que la perseguirían, pero habían sido abocados a una situación en que las medias tintas no servirían…

Elliot y el resto se reunieron en la base del árbol y miraron hacia arriba. La chica claramente tenía planeado realizar un contraataque desde su rama. Además, la linda sonrisa en su rostro hizo que sus caras se deformaran insatisfechos.

De esta forma, empezaron a hablar de contramedidas.

—¿Qué hacemos? Las piedras no la alcanzarán.

—Si la esperamos, no tenemos idea de cuánto tiempo pasará antes de que baje.

El único consenso común entre ellos fue que un asedio no acabaría bien… En ese momento, unos golpes comenzaron a sonar sobre sus cabezas de repente.

—¿Eh?

Miraron hacia arriba y vieron que la chica ahora colgaba de la gruesa rama en la que estaba y pateaba varias ramas bajo ella.

Los niños no tuvieron tiempo de preguntarse qué estaba haciendo antes de que una fina rama cayera justo en medio del grupo… y entonces una gran cantidad de abejas empezaron a atacar desde la espléndida colmena de veinte centímetros de diámetro que estaba sujeta a dicha rama.

—¡Uwaaaa!

—¡Ayuda!

A los ojos de los insectos, las personas reunidas en torno al nido eran los criminales que habían destruido su hogar… así que en lugar de la joven encima de ellos, Elliot y sus seguidores fueron atacados.

En un arrebato de rabia, los animalitos persiguieron a los chicos. Trataron de huir, todos yendo en direcciones diferentes, pero en el caos, había quienes tenían mala suerte, eran picados y gritaban de dolor. Era la imagen misma del infierno.

Elliot logró escapar de la escena y se refugió en la orilla de un estanque. La situación estaba cambiando tan rápidamente que no sabía dónde estaba ahora ni lo que estaba pasando.

—C-Creí que iba a morir…

Ya no tenía energía para mantenerse de pie… De repente, una sombra apareció detrás de él.

—¿Eh?

Cuando el exhausto príncipe levantó poco a poco su rostro… justo frente a él… se encontraba la chica que debería haber estado subida en el árbol. Ella tenía una de sus piernas estiradas hacia atrás, como preparada para hacer algo.

—¿Eh? ¡GUEHHHH!

Elliot rodó después de que lo pateara, pero cuando intentó levantarse, volvió a patearlo en el trasero. Volvió a rodar por el suelo, aterrizando de gatas. Sin embargo, pateó sus caderas una vez más y, esta vez, rodó de cabeza hacia el estanque.

—¡Ue aguen m’audeeeeeee!

“¡Que alguien me ayude!” Era lo que Elliot gritaba y se perdía entre las burbujas y el agua turbia que estaba tragando.

En el estanque verde, no podía saber si estaba sacando la cabeza o no. Mientras luchaba desesperadamente, el agua seguía entrando en su boca y nariz. Cada vez que trataba de respirar, entraba agua. Así que Elliot siguió luchando en vano con el agua llenando su garganta y sin poder decir nada.

Estoy acabado…, pensó.

No obstante, en el momento en que vio venir su propia muerte, finalmente sacó la cabeza del agua.

—¡Fuah!

La visión del brumoso humo verde se disipó de repente y sus ojos quedaron expuestos al brillante sol. Era un milagro absurdo que pudiera sacar la cabeza a través de la superficie del agua cuando pensaba que todo lo que había hecho hasta ahora era hundirse.

—¡A-Alguien! —tosió repetidamente.

Debido a que su cabeza por fin había salido del agua, pudo respirar el aire que tanto necesitaba. Inhaló como si fuera la última vez que volvería a probar el aire fresco e intentó pedir ayuda mientras escupía el agua que había tragado.

Cuando estaba luchando con todas sus fuerzas, vio lo lejos que se encontraba la orilla. Debió haberse alejado tanto mientras luchaba desesperadamente, o al menos la niña en el borde del estanque parecía estar muy lejos a los ojos del niño.

Elliot siguió agitando sus extremidades, acercándose de alguna manera a tierra firme. Las mangas de su chaqueta y su ropa se enredaban en el agua, por lo que mover las manos era extremadamente difícil.

Pero cuando finalmente estaba comenzando a progresar… solo pudo verlo por un instante. Al mismo tiempo que pudo entender que algo chocó con él, su frente se calentó.

—¿Eh? ¿Qué?

No podía comprender lo que acababa de suceder. No obstante, mientras seguía abriéndose paso hacia la orilla, la respuesta a su pregunta se mostraría en unos segundos.

Inmediatamente después de que la chica que estaba en la orilla moviera su brazo, otro guijarro le golpeó la cabeza. Mientras él trataba de llegar a tierra firme, ella parecía estar decidida a bloquearle el camino arrojándole piedras.

—U… ¡Uwaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

Si Elliot se quedaba en el centro del estanque, ella lo pasaría por alto, pero si seguía intentando salir del agua, le tiraría piedras. Su puntería también era excelente, así que sin duda le daría si quería.

—¡E-Eeeeeeeeeeeek!

Era inútil. No podía simplemente darse por vencido y quedarse ahí. El estanque no era tan poco profundo como para que un Elliot de seis años pudiera llegar al fondo.

Durante el tiempo que había estado intentando flotar y creyó que iba a ahogarse, todos sus seguidores se habían reunido alrededor de la joven de la orilla. Parecía que estaban suplicando por él, pero ella los ignoraba y se limitaba a jugar con un par de piedrecitas en la palma de su mano mientras observaba al príncipe en silencio.

Elliot se desmayó mientras contemplaba cómo un grupo de adultos corría hacia los niños.

♦ ♦ ♦

Los alrededores del estanque se habían convertido en el escenario de un terrible incidente con gritos agónicos que llenaban el aire.

Mientras las doncellas se ocupaban de los heridos, algunos sirvientes saltaron al estanque para rescatar al príncipe que se hundía. Nadie parecía estar herido de gravedad, sin embargo, todos necesitaban atención médica y seguimiento. Por ello, llamaron al médico de la corte real solo para estar seguros.

El rey y la reina llegaron al lugar de los hechos tras recibir un reporte repentino, y se les informó de detalles que sonaban de un campo de batalla.

—Si hay que creer a la única persona tranquila del grupo, la hija del duque Ferguson, Rachel, entonces es peor de lo que pensábamos…

A pesar de que este incidente involucró sólo a jóvenes que carecían de cierto nivel de juicio con tales cosas, todavía era difícil de creer que una docena de chicos confabuló contra la hija de un noble sólo por alguna falta de respeto percibida… y luego esa persona aniquiló por completo al príncipe y a su séquito que se suponía que debía protegerlo…

Esto no se podría llamar un fracaso educativo. Pensar qué hacer con estos niños le estaba dando dolor de cabeza al rey.

El duque Ferguson estaba junto al estanque, su rostro de un vivo tono azul, reteniendo a su hija que estaba en el centro de todo esto.

Por mucho que alguien intentara persuadirla, no dejaba de arrojar piedras a Elliot, por lo que su padre tuvo que sujetarla a la fuerza en sus brazos para que dejara de hacerlo.

Era una linda niña que parecía una muñeca inexpresiva, sobre todo por la manera en que su padre la agarraba. Sin embargo, aunque su rostro era indiferente, había una clara ira y una intención asesina en sus ojos, lo que hizo que incluso el monarca se estremeciera.

Observó el rostro tranquilo de la joven que se encontraba en los brazos del duque, quien se disculpaba sin cesar.

—Entonces tú eres Rachel. ¿Puedo hablar contigo?

Al oír su nombre, la primogénita de la casa Ferguson ladeó la cabeza.

—Su Majestad, ¿será una charla larga?

—¿Eh? ¿Qué quieres decir?

Mientras el rey hablaba todo lo suave posible, la hija de seis años del duque lo hacía con bastante seriedad.

—Como la distribución de la tarta de queso con cerezas terminará pronto, ¿está bien si continuamos con esto después de que haya recibido al menos una?

Por orden del rey, un sirviente regresó corriendo al recinto para conseguir un trozo de tarta.

Naturalmente, se quedó atónito por este acontecimiento, por lo que la reina, que estaba a su lado, habló en su lugar:

—Su Majestad.

—¿Qué pasa?

—Esto es muy importante para Rachel.

—Bueno…no puedo negarlo…

Más bien, incluso un hombre generoso tendría que admitir que ella se está centrando en la cosa equivocada, pensó el monarca para sí mismo.

—He tomado una decisión. Rachel será la novia de Elliot —declaró repentinamente la reina como si se le hubiera ocurrido una idea brillante.

Pero en esta situación… ¿cómo se le ocurrió eso? Incluso el rey fue incapaz de entender el rumbo de los pensamientos de su esposa al ver a esta niña.

—¿En serio…? —respondió él involuntariamente.

—Hablo muy en serio. Pudo hacer todo eso y ahora está aquí describiendo con calma y objetividad todo lo que sucedió. Eso sería difícil para cualquiera.

—Supongo que tienes razón… Aún así, ¿no será que no entendieron lo que hacían porque son niños?

—Rachel, ¿en qué estabas pensando cuando heriste a Elliot? —le preguntó la reina.

—Yo… ¿le estaba dando una pena de muerte? Quería arrancarle el cuello antes de que se acabara la tarta de queso con cerezas.

—¿Qué le parece, Su Majestad? Aunque podría haber acabado en prisión, ¡sigue describiendo sus acciones con tranquilidad!

—Más que eso, me preocupa esa tarta de queso con cerezas con la que Rachel parece tan obsesionada.

♦ ♦ ♦

Elliot se despertó como si sólo se hubiera quedado dormido y no tuviera recuerdos de la fiesta en el jardín. Para ser precisos, recuerda que algo sucedió pero esos recuerdos eran aleatorios y fragmentados, como si lo hubiera soñado todo.

Era bastante afortunado para la reina, quien procedió a presentarle a Rachel como su futura esposa en lugar de como la criminal que casi lo mata. Aunque Elliot se sorprendió por la repentina decisión, pensó que no importaba ya que pasaría más de una década antes de que se casara.

—Por lo cual, dado que Elliot también está de acuerdo, puedes entregar a tu hija.

—¡No seas absurdo!

El duque protestó con firmeza después de que hubieran resuelto todo, pero no era como si pudiera resistirse a la decisión de los reyes. Por no mencionar que su hija agredió al príncipe… La casa del duque no podía mostrar ninguna oposición si quería asegurar la absolución.

—Está bien, ¿no? De todas formas, ¿no es hora de que le encuentres una pareja?

—Sí, supongo que sí… pero ¿estás seguro de que estás bien con esto?

—¿Qué quieres decir?

El duque suspiró mientras se limpiaba la cara con un pañuelo.

—¿Estás seguro de que te parece bien acoger en tu familia como novia a una chica capaz de hacer eso?

Ahora que lo menciona… No, no, el rey sacudió la cabeza y ahuyentó esos nuevos pensamientos emergentes.

—B-Bueno… Bueno, estoy seguro de que un incidente así no volverá a ocurrir. Hmm.

—Eso espero…

Pasarían otros diez años para que esos dos niños provocaran un incidente mucho mayor.


[1] Una camarilla consiste en un grupo de personas que acaparan un asunto sin dejar participar a los demás interesados en él.

[2] Los bosques y las arboledas no tienen una delimitación clara en términos científicos, aunque son ampliamente considerados como ligeramente diferentes. Ambos son extensiones de tierra cubiertas de árboles y habitadas por animales, pero las arboledas son más pequeñas y menos densas que los bosques. En la historia inglesa, las arboledas eran simplemente áreas cubiertas de árboles. Sin embargo, los bosques eran similares a las reservas de vida silvestre modernas.

[3] Un vestido tipo delantal es así:

[4] Incluso cuando era niño, Elliot utilizaba “kisama” para dirigirse a Rachel. Por tanto, siempre ha sido mal hablado y grosero.

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