Dicen que nací hija de un rey – Capítulo 03: El mundo y la escala de los hombres (2)

Traducido por Lucy

Editado por Meli


Me moví dentro del palacio sin caminar porque hay algo llamado “bicicleta maná”. Es algo similar a un quickboard que monté unas cuantas veces cuando era joven, es un transporte impulsado por caballos de fuerza que solo los hombres con maná pueden usar.

—¿Cómo mi hermano mayor usa esto? —pregunto entusiasmada por estar entre sus brazos.

—Comí una Piedra de Maná —responde y levanta su mano del dispositivo de absorción atascado en el volante.

—¿Comiste una Piedra de Maná?

Oh, creo que lo ví en un libro.

Como mi hermano mayor, hombres que no pueden usar maná, comen algo llamado “Piedra de Maná” para poder usarlo. Las Piedras de Maná son uno de los mejores productos en el mundo, hechos solo para que los hombres inyecten maná en un mineral especial llamado “Alon”. Todas las civilizaciones del mundo están basadas en esta “Piedra de Maná”, en la Tierra serían como la corriente eléctrica en la que conectas una aspiradora.

Mi hermano mayor frotó mi cabello. Reí de nuevo. No estaba siendo pretenciosa, reí porque estaba feliz. Él habló en una voz amable de nuevo.

—Si consumes las Piedras de Maná, puedes usarlo temporalmente. Mi pequeña, ¿está satisfecha tu curiosidad ahora?

Entonces, mi segundo hermano mayor, Kim Hwansung, ¡quién lideraba con una velocidad aterradora! Saltó al aire con un grotesco grito de “¡Ríete!”. Parecía estar como a diez metros en el aire. Allí, voló como una mariposa, corrió como un mono y dio vueltas.

Creo que dio como veinte vueltas en el aire. Me estaba mareando de verlo y con ese pretexto abracé fuertemente a mi hermano mayor mientras fingía estar preocupada. ¡Estoy jodida! Casi tuve un pensamiento profundo sin darme cuenta.

—¡Hermano mayor!,  ¡ten cuidado! ¡El corazón de esta chica se está enfriando! ¿Vas a hacer que muera antes de tiempo? ¡Hermano!

—¡Hey! ¡Estúpida! —gritó Kim Hwansung flotando en el cielo.

Me miró de forma siniestra y luego un muñeco de trapo voló.

—¡Pero te he estado observando mucho!

Estaba volando y no pordía tocarme, aún así recogí el muñeco. Debería estar complacido por que lo traje tan fácilmente.

Tú… algún día te daré una paliza, pensé, pero me distraje al verlo entrenar. Ahora comprendía porque lo llamaban genio.

La fuerza de este mundo estaba determinada por el talento para el maná. Por supuesto, podías superar tu talento con esfuerzo, pero el talento era lo más importante.

—Oh, Dios mío.

Kim Hwansung dijo que solo era un calentamiento, pero se detuvo en el campo de entrenamiento, así que creo que sí era un entrenamiento.

—Esquiva el disparo…

Usaba algo parecido a un arma de la Tierra. Tal vez una ametralladora o una pistola. ¡Los protagonistas estaban luchando! Parecía un arma fuerte, porque al disparar, el enemigo caía.

Kim Hwansung apenas se veía en mis ojos cuando evité algunas balas.

Yo, que lo había estado observando mucho. Pronto me di cuenta de que Kim Hwansung en realidad me quería. Lo sabía vagamente, pero lo hacía más de lo que imaginaba. Pretendió tirar la muñeca de tela con todas sus fuerzas, pero no fue así. Porque me habría llevado un millón de años recogerla si la hubiera lanzado tan fuerte como podía.

Así que me decidí. Debería llevarme bien con él para sobrevivir. Está bien, puedo soportarlo. Oh, sí, lo que yo había pedido era amor… Tal vez. Maldita sea.

♦ ♦ ♦

Este es el mundo de los hombres. Un primer ejemplo de esto son las princesas. Primero que nada, los príncipes son Kim, llamados como el rey. Las princesas, por otro lado, tienen diferentes apellidos. No hay reglas. Por tanto, el castillo, si el rey lo construye toscamente o incluso lo olvida, seguirá el apellido de su madre. ¿Qué mundo de perro-come-perro es éste? ¿Qué hay de la gente común con la familia real? No lo sé porque nunca he salido del palacio, pero creo que el mundo exterior podría ser realmente terrible. Aunque me trataron como a un perro, me alegro de haber nacido como una princesa.

Así que como mujer, debía agradecer con gloria haber recibido una carta, aunque fuera extraña.

Revisé y comprobé la carta varias veces, pero el contenido no cambió.

Dicen que él es un genio. Pero no parece tener mucho vocabulario y sus oraciones son molestas. Me pregunto si de verdad lo es.

Sacudí la cabeza. ¿Será bueno peleando como Kim Hwansung?

Obviamente… es sorprendente que le envió una carta a una chica. Es triste, pero es verdad.

Es imposible para un hombre, o incluso un pavo real, escribirle una carta a una mujer. No importa cuánto de princesa tengas, no puedes ni siquiera soñar con este tipo de trato.

Mientras estaba angustiada después de leer la carta de Jinsu, escuché muchos ruidos afuera.

—Princesa, ¿estás ahí?

Corrí y abrí la puerta. Era Alex. Un hombre de 72 años, el mayor académico del palacio. Y según mi niñera, la señorita Song Sujin, él era gay. No sé mucho, pero pienso que hay bastantes gays. Tal vez se deba que un bebé nace a través de la mujer, y genera un amor superior hacia los hombres. Oh, no está confirmado.

Incluso Song Sujin me dijo, no hace mucho: “Hay muchos rumores de que ponen al señor Alex, un homosexual, como maestro, ¡porque no pueden enviar a la hermosa princesa con alguien más!”

Realmente me gustan los chismes de este estilo.

—¡Alex, maestro!

Podría agarrar el pomo de la pesada puerta sobre mi cabeza y abrirla lloriqueando durante unos treinta segundos, estaban diseñadas para abrirse con maná. Kim Hwansung incluso las abría sin tocarlas. Con solo mirar estas cosas triviales, uno puede notar lo que piensa este mundo acerca de las mujeres.

Aprendí muchas cosas de Alex. Entre ellas, la historia y cuando lo alabé por saberlo todo, él contestó que solo era un hombre viejo.

Pero suspiré en secreto cuando lo vi sonriendo de oreja a oreja. Los hombres de aquí son inteligentes y fuertes, pero también simples. No sé si es porque no hay ninguna mujer como yo que les esté coqueteando, en primer lugar, pero no sé si una niña de ocho años coqueteando o actuando lindo genere buena impresión.

Maldición, quiero coquetear, quiero sentirme una mujer madura…

—Si hubieras nacido hombre, te habrías hecho una reputación de un genio comparable a la de Han Jinsoo. —Notó la carta qeu había dejado a un lado y dijo—: Eso es extraño, ¿puedo echar un vistazo?

—Sí, por favor.

Es una carta que trata solamente de mi propio ego, de todos modos. Alex se rió a carcajadas.

—Oh, dios mío. Ha escrito esta carta con todo el corazón.

—¿Qué?

—Bueno… No sé quién la escribió, pero… ¿puedo restaurarla?

—El maestro Alex es realmente genial. ¿Cómo puedo ser tan buena como Alex?

Sí, no sé lo que es, pero adelante. Soy realmente buena con los halagos. En vez de tener esa reputación marcada, daba patadas a las sábanas todas las noches, pero Alex utilizó su magia para restaurar la carta.

El clima es muy frío, así que tendrás que vestirte acorde.

Sinceramente te felicito y estoy apenado de no poder estar ahí.

Hay un orden jerárquico entre las princesas, pero espero que te comportes bien así todo salga excelente. 

No soy una lolita, ¿qué pasa con sus palabras? Rayos. ¿Qué está mal?

Me estaba volviendo loca. Creo que el mundo psicológico de ese niño es poco comprensible. Debió pensar que no lo vería, así que creo que solo garabateó.

—Bueno, supongo que él sabe que no puedes usar magia, así que incluso garabateo. Por cierto, es sorprendente que Han Jinsoo haga esto. —Entrecerró los ojos, lucía avergonzado—. El tiempo que tardó en escribir esta carta es de seis horas. Puedo ver muchos signos de preocupación. Princesa, realmente eres amada.

¿Por qué no me sentía feliz con eso? Él me dijo que tenía a alguien a quien amaba. Y no era yo. Aún así, el contenido de la carta hace parecer que se preocupa por mí. Cómo hablando con un ser amado. ¿Esto no es algo que se dicen entre amantes?

Era como Han Jinsoo, quien todos los días me decía: “Hace frío, ¡así que vístete abrigada!”. Lo decía incluso en el verano y yo me quejaba de lo sobreprotector que era.

Alex volvió a hablar.

—Oh, por Dios. ¿El invierno ya ha llegado al Imperio? Todavía hace calor aquí.

♦ ♦ ♦

—La princesa ahora tiene ocho años… ella debía tener cuatro cuando la vi antes… ¡Je, je, je!

Eres un hombre gay. ¡Es suficiente! Ya no quiero escuchar más.

El rey se sentó en una silla dorada. Hay una larga alfombra roja en el centro y cerca de treinta académicos alineados a la derecha y a la izquierda.

Ellos preguntaron con sus corazones y almas.

—La princesa realmente necesita maná.

—Sería un héroe si tuviera magia.

—No pienso que sea importante ser mujer. De hecho, ¿no es por qué es mujer que no puede usar maná?

—Si usara maná, sería una gran bendición para el reino.

—Sí. —El rey respondió con elegancia.

Los eruditos estaban bastante avergonzados, debieron creer que diría que no.

—Esperen, es peligroso, ¿no es así?

—Hasta el momento la investigación nos muestra que no es peligroso. Sin embargo, pienso que deberíamos experimentar con un niño de un aldeano primero. Por supuesto, les ofreceré a sus padres una compensación adecuada.

Comprar y vender una hija, no un hijo, no es un problema. No había razón para detener al rey, más si podían darle una compensación adecuada.

El rey asintió con su cabeza.

—¿Cuáles son los efectos secundarios?

—No contiene efectos secundarios… porque es una ingesta constante de maná masculino.

—El dinero no importa. El coste total no importa.

—No es así, puede ser masculino. No causará genitales masculinos, pero es muy probable que se naturalice.

—¿Eso significa que.. cambiará a un hombre?

—Sí, es un honor.

El rey frunció el ceño.

—Rechazado. Cambien el plan.

—¿Qué…?

El rey habló muy serio, la expresión de su rostro era dura.

—No puedes.

Después, los académicos que habían hablado con el rey se reunieron en una habitación y discutieron.

—¿Por qué se opone el rey…?

Alex dio una respuesta convincente.

—No quiere perder a su hija.

—¿Por qué…?

No importa lo brillantes que fueran los académicos, no podían entender. Si una mujer vacía se convierte en un hombre. Por supuesto, no sería un hombre perfecto, pero todavía tendría una barba, sería más alto, y tendría músculos. ¿No sería algo bueno?

—Es porque no han visto a la princesa Sanghee. Estoy en contra, también. Busquemos otra forma.

—Por favor, dame una explicación detallada.

—Ahora estoy presionando para añadir nuevas palabras al diccionario.

—¿Nuevas palabras?

Alex sonrió y escribió en el pizarrón usando maná. Tres palabras fueron escritas.

Todos los estudiosos se sorprendieron. Nunca habían visto una palabra tan ridícula en su vida. Un erudito vomitó.

—¡Qué palabra extraña!

♦ ♦ ♦

Shin Sooyoung, la décimo séptima princesa del reino, me visitó. Con la intención de no repetir el último error, la saludé con una preocupación particular acerca del título.

¿Shin Sooyoung es la hermana de Youngja?

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