La Princesa derriba banderas – Capítulo 89: La fatiga del hijo del marqués.

Traducido por Ichigo

Editado por Sakuya

En la región suroeste de Flamme se encuentra un pequeño pueblo portuario llamado Guarnere.

Dentro de una habitación de una mansión construida en la cima de una colina que daba a la costa, yo, Georg Zu Eigel, exhalé un pesado suspiro.

Acababa de pasar las últimas tres horas hablando tediosamente con los representantes de la ciudad y los marineros.

Tenía la intención de terminar con esto, pero al traer a plebeyos que no conocían la etiqueta para una discusión adecuada, me vi obligado a ser tan paciente como pudiera. Continue reading

Mi discípulo murió una vez más – Capítulo 25: ¿Quién no sabe cómo intimidar?

Traducido por Rencov

Editado por Yonile


Yu Yan extendió la mano y en ella había una tablilla de jade. Zhu Yao sorprendida la miró cuidadosamente.

¿Eh? ¿Por qué esta tablilla se ve tan familiar? Ah, ¿no es esta la tablilla de identidad que recibí hace cinco años? 

Debido a que no tenía poder espiritual aquella vez, la había tirado en algún rincón. Continue reading

Princesa Consorte Chu – Capítulo 49: Xia mama es buena y honesta

Traducido por Moux

Editado por Ayanami

Xia mama no quería que su señorita sea consumida por el odio, así que cambió de tema. Esbozó una sonrisa y le preguntó:

Xiaojie… ¿Cómo… encontró a nubi?

Yun Qian Meng apartó el frío de su cuerpo y palmeó con suavidad los hombros de Xia mama. Luego, le contó sobre sus actividades recientes.

Mi mama sabía que Yun Qian Meng dejó algunas cosas de lado para que Xia mama se sintiera aliviada. Sin embargo, cuando recordó la habitación en la que vivía la señorita, le provocó que su corazón se sintiera abatido. Ignorando su posición, la interrumpió. Continue reading

Un día me convertí en una princesa – Capítulo 88

Traducido por Den

Editado por Sakuya


Dejé a un lado la carta de Zenit. Esta vez no iba a responderle de inmediato, sino que le escribiría más tarde en la noche.

En nuestras correspondencias no hablábamos de nada importante, solo de nuestra vida cotidiana. Además, como no podíamos salir de nuestras residencias, ella de la mansión del duque y yo del Palacio Esmeralda, no había mucho de qué hablar.

No planeé intercambiar cartas con ella durante tanto tiempo, pero esto resultó ser más divertido de lo que esperaba. Continue reading