Una generación de militares – Capítulo 18: Bebiendo bajo la luz de la luna (1)

Traducido por Ichigo

Editado por Sharon


Bajo la fría luz de la luna, una pequeña mujer se apoyó en el frío muro de piedra. La gran sombra del árbol estaba sobre su cuerpo, haciendo que la gente no pudiera ver ni a ella ni a su expresión facial. Sin embargo, una gran jarra de vino cerca de sus pies sugería que su humor era malo. El débil aroma del alcohol podía hacer que la gente se emborrachara, pero no podía separar las cejas de la mujer.

Ella y Qing sabían que para una enfermedad mental seria, los pacientes como Su Mu Feng debían recibir tratamiento y ayuda, no ser asesinados. Sin embargo, en esta era, en la sociedad que vivían, las familias de los fallecidos y la gente común no aceptarían el resultado si no terminaba con el asesino muerto.

Como oficial de policía, ver a Su Mu Feng sentenciado a muerte la hizo sentirse extremadamente incómoda. Sabía que no podía salvarlo. También sabía que cada lugar tenía sus propias leyes. Eso no evitó que se sintiera culpable. Sus valores en conflicto entre el bien y el mal la hicieron sentir sofocada esa noche.

No podía seguir quedándose aquí. Quería volver a casa. Esta idea nunca había sido tan clara para ella como ahora. Gu Yun decidió que mañana encontraría a Su Ling para preguntarle sobre la bagua dorada. Tomó la botella y sin piedad se tragó el vino. Una familiar sensación de ser observada volvió a aparecer.

—¿Quién anda ahí? —¡La última vez que la había sentido fue cuando se entrenaron en el bosque! En esa oportunidad, casi lo atrapó. Esta vez, no estaba interesada en perseguirlo, así que solo dijo—: Salga ahora.

Pensó que la persona no aparecería, por lo que se sorprendió al ver la gran figura alta caminar con lentitud hacia donde estaba. Sus ropas eran tan oscuras como la noche, y sus ojos plateados deslumbraban, dejando a la gente saber quién era.

—¿Eras tú? —Gu Yun entrecerró los ojos. En ese momento, Ao Tian ya se encontraba frente a ella. Viendo su pálido y frío rostro, la mujer rió—. No esperaba que nos hubiéramos conocido antes.

Parecía ser que quién la observaba era Ao Tian.

Gu Yun se dio vuelta de nuevo y levantó el frasco en su mano, bebiendo un par de grandes tragos antes de volver a hablar.

—Tienes dos opciones: la primera, siéntate conmigo y acompáñame a beber. La segunda es salir de aquí. No me interesa ser un mono de circo esta noche.

No fue difícil detectar una pizca de irritación en la voz ronca que normalmente era fría y aguda. Estaba sentada en una pose casual bajo el cielo nocturno, apoyándose en el frío muro de piedra. Su rodete alto era sacudido por la brisa nocturna de vez en cuando y en su mano se encontraba la gran jarra de vino. Era realmente desproporcionado para su pequeño cuerpo, dando una impresión diferente. Sin embargo, su ceño fruncido no podía ser ocultado. La cara normalmente inexpresiva de Ao Tian parecía desconcertada. ¿Qué la irritaba, a tal persona fuerte y tranquila?

Sentado su lado, Ao Tian pensó en Qing y sus expresiones el día en que Dan Yu anunció el decreto del emperador sobre el caso de la pérdida de corazones. Podía entender un poco por qué estaba enojada, sin embargo, ella era una mujer que vengaría sus rencores y Su Mu Feng era muy cruel. ¿Por qué se preocupaba tanto por él? Su mente estaba desconcertada.

—¿Crees que Su Mu Feng no debió ser sentenciado a muerte? —preguntó. La mano de Gu Yun que estaba levantando la jarra se detuvo de inmediato.

¿Soy tan obvia?

—Sí. No está bien —dijo con una sonrisa burlona y un tono casi inaudible.

Ella de verdad tenía este tipo de pensamiento. Esta mujer completaría de forma desesperada su objetivo si tuviera uno. No debería ser… Ao Tian la miró serio. Gu Yun se rió.

—Tu expresión es tan seria. ¿Pensaste que iba a hacer una redada en la prisión? —dijo en tono casual, y Ao Tian frunció el ceño. Era lo que estaba pensando.

¿Parezco una mujer tan imprudente?, se preguntó Gu Yun, un poco aturdida. Dejando el frasco, suspiró.

—Todas las épocas y todos los países deberían tener leyes. Sin embargo, aunque sea articulada, no puede cumplir los deseos de todos, y por más que parezca injusta, debe ser un estándar fijo. La ley sigue siendo más justa que tomar el asunto en nuestras manos, así que la sigo respetando. Incluso si creo que hay problemas con el sistema de leyes de Qiong Yue, y que Su Mu Feng no debería estar muerto, elegiré tratar de modificar las leyes no asaltando una prisión. ¡Una redada no tiene sentido para mí y también es una estupidez!

La expresión de Ao Tian se veía compleja cuando miraba a la persona frente a él que no poseía ningún papel importante. Era una mujer que hablaba de cambiar la ley. ¿Sabía que ni siquiera el emperador podía decir al azar que deseaba cambiar el sistema legal? Aunque las palabras sonaban ridículas y poco realistas, cuando salieron de su boca, no pudo reírse de ella. Su voz era alta, su comportamiento tranquilo y esa mirada insolente y arrogante hacía que la gente no pudiera ignorarla. Mucho tiempo después, la voz de Ao Tian con toques de risa se hizo escuchar.

—Eres arrogante.

¿Arrogante? Gu Yun lo pensó de nuevo. Finalmente, estalló en una risa incontrolable y le dio la jarra de vino.

—Creo que deberías decir santurrona y demasiado confiada.

Las burlas de Gu Yun hicieron que los gélidos labios de Ao Tian sonrieran generosamente. Para su mala suerte, estaba oscuro y la gente no podía verlo.

Tomando el vino, Ao Tian estaba un poco distraído. Ya había tomado de esa bebida antes, ¿estaría bien si lo hiciera ahora? La miró de nuevo, viendo su sonrisa fácil y natural. La otra persona no era tan generosa, ¿con qué estaba insatisfecha? Agarrando la jarra, Ao Tian se tomó un gran trago. Muy pronto, la sensación de ardor viajó desde su boca hasta su estómago. ¡Qué vino tan fuerte! ¡Y justo antes, ella lo estuvo vertiendo en su boca generosamente! Sosteniendo la jarra en su mano, vio que el interior estaba agotado. Esta mujer era tan directa. A veces, podía avergonzar a los hombres.

Beber un poco de vino otra vez, esta sensación de ardor no se siente mal, pensó.

—En realidad, si quieres asaltar una prisión, no es mala idea —dijo Ao Tian.

Su Mu Feng era una persona extraordinaria. Si muriera así, sería realmente lamentable.

Esta vez, Gu Yun estaba avergonzada. Este hombre era en verdad arrogante.

¿La redada a la prisión no era una mala idea? Aunque no respetara las reglas y procedimientos judiciales y quisiera hacer una redada, se trataba de la prisión fuertemente custodiada de Xing Bu, no un mercado del que se pudiera entrar o salir cuando quisiera. Además, ¿qué harían después? ¿Dejar que Su Mu Feng y ella misma se convirtieran en los criminales más buscados del mundo?

Bajo la luz de la luna, parecía fríamente arrogante. Viendo el perfil de Ao Tian, Gu Yun tenía un poco de curiosidad.

—¿Cómo pudo una persona como tú convertirse en un cazador de recompensas?

Ao Tian parecía tener un poco de interés en este tema. Como hombre de pocas palabras, era muy difícil para él responder.

—¿Por qué no?

Apoyándose en el frío muro de piedra, Gu Yun lo miró y sonrió.

—No sentí mucho sentido de la justicia en ti.

La mujer que estaba a su lado no era la misma. Aunque también era fría, podía sentir la integridad y la bondad de Ye Mei. Mientras tanto, hablando en serio, no podía sentir ninguno de los dos en Ao Tian.

Gu Yun continuó sonriendo,

—Tampoco puedo oler ningún hedor de ti.

Después de hablar, los dos pensaron en Gan Jing que abrió ampliamente los ojos frente al dinero. Mirándose, se rieron. La mano de Gu Yun, que sostenía el vino, estaba un poco descolocada. Se sentía un poco borracha. Pensando de nuevo, se rió.

—Supongo… ¿Te convertiste en cazador de recompensas porque era un desafío?

Para elegir aprehender a un criminal como una carrera, solo podía pensar en tres razones: sentido de la justicia, dinero y deseo de conquista. Sin embargo, Gu Yun no podía ver nada de eso en Ao Tian.

¿No por el desafío? Lo pensó de nuevo durante un tiempo, pero no se le ocurrió nada. Parecía que el alcohol era el culpable de su parálisis cerebral.

—Entonces, ¿fue sólo para pasar un tiempo? —dijo en broma.

Ao Tian levantó sus negras pupilas. Nadie podía adivinar su expresión. Ella volvió a hablar.

—¿Lo adiviné bien?

Él no habló, pero una leve sonrisa en su rostro le contó todo. Gu Yan se dio una palmadita en la frente y rió a carcajadas. ¿Convertirse en cazador de recompensas para pasar el tiempo? Era la primera vez que escuchaba algo como eso. Sin embargo, viendo su manera de hacer las cosas, no era sorprendente.

No sabía si era por el efecto del alcohol o por reírse a carcajadas, pero el humor de esta noche parecía mucho mejor. La luna se movió gradualmente hacia el oeste, escondida entre las rocas gigantes.

—La luna de esta noche no está mal, sólo que es una lástima que no podamos verla desde aquí —suspiró Gu Yun, mirando hacia el cielo.

Sólo lo dijo para hacer conversación, no se esperó ver un brillo de emoción en los ojos de Ao Tian. Su voz ronca sonaba encantadora.

—Tengo un buen lugar para ver la luna.

Después de hablar, se levantó y se dirigió hacia la selva. Gu Yan sonrió ligeramente. No pensó mucho y sólo lo siguió, dejando la gran jarra de vino frente a las paredes de roca.

El centenario árbol chino de la sombrilla estaba en flor. Incluso su rama superior era lo suficientemente gruesa como para que una persona se sentara en ella. Gu Yun miró hacia arriba y encontró una luna creciente en el cielo negro que estaba cubierto de innumerables estrellas. Era casi como si pudieras tocarlas y recogerlas. Nunca había visto este tipo de vista antes.

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que pude disfrutar de la visión de la luna? Casi lo olvido. Gu Yun sonrió.

—Este es un muy buen lugar para ver la luna.

Después de observarla por mucho tiempo, Gu Yun miró de mala gana hacia abajo. Encontró que bajo sus pies, la luz del astro brillaba a través del bosque de la montaña. La vista tenía el mismo efecto refrescante y embriagador a la imagen de arriba. Su nariz podía oler las tenues fragancias de los árboles. Gu Yun se sintió mareada de repente. Deseando encontrar una posición diferente para ver el paisaje debajo de ella, movió su cuerpo. La rama se balanceó un poco, por lo que se apresuró en agarrar otra. Sentado a su lado en otra rama, Ao Tian la agarró del brazo. La rama dejó de temblar.

—Gracias —le sonrió, avergonzada.

Parecía que estaba un poco borracha, porque su cuerpo se negaba a escucharla.

Ao Tian no dijo nada, solo retractó silenciosamente su mano. Gu Yun miró su mano que estaba envuelta en ropa negra.

—¿Cómo está tu mano herida? Gracias por salvarme el otro día —le preguntó, recordando de repente que él le había ayudado a detener el ataque de la espada.

Tal vez fuera porque rara vez recibía la gratitud de los demás, o tal vez no le importaban los sentimientos de otras personas, pero su rostro permaneció inexpresivo.

—No hay problema.

Utilizando su mano como almohada, miró el cielo otra vez.

¡La personalidad de esta persona es realmente extraña!, pensó Gu Yun mientras rodaba sus ojos.

—¿Siempre tienes que ser tan frío?

Como respuesta, él puso una expresión vacía.

—Está bien. Solo finge que nunca te pregunte.

Gu Yun se encogió de hombros. Hablar por sí misma no era nada interesante. La posición de Ao Tian era realmente adecuada para observar las estrellas. Se sintió mareada cuando se sentó; ¡era mejor acostarse!

Apoyándose en la rama, Gu Yun se recostó lentamente. Con las estrellas sobre su cabeza, una leve brisa de olor a pasto y el apagado sonido de los insectos, todo parecía tan tranquilo. Gu Yun cerró lentamente sus ojos, suspirando en secreto.

¿Por qué después de llegar a esta era, no puedo encontrar a nadie normal y amistoso?

La noble arrogancia de Su Ling, el encanto de Mu Yin, la mujer misteriosa, la fría arrogancia de Ao Tian. Incluso ese Luo Xi Yan era, de hecho, un zorro. El estilo de vida del siglo XXI era más adecuado para ella. Realmente quería volver a casa.

Tal vez el alcohol había llegado a su cerebro, estaba más cómoda ahora o tal vez el ambiente era adecuado para dormir, pero Gu Yun comenzó a sentirse somnolienta.

♦ ♦ ♦

Media hora después…

La persona a su lado no se movió durante mucho tiempo y su respiración era más relajada. Ao Tian tuvo un mal presentimiento. Se sentó y miró a Gu Yun solo para encontrar que ella estaba tranquila, con las manos colgando y los ojos cerrados, como si estuviera durmiendo. Ao Tian frunció el ceño.

—¿Hey?

No hubo respuesta. La llamó una vez más. Sin embargo, su respuesta fue que ella estaba durmiendo con tranquilidad.

Ao Tian estaba estupefacto.

¿Esta mujer está pensando bien? ¡Estamos en un árbol de tres metros de altura! Incluso él, que poseía unas extraordinarias artes marciales, sólo se atrevió a tumbarse (sin dormir). ¡Duerme profundamente! Estará bien si no gira, pero una vez que lo haga, ¡definitivamente caerá y morirá!

El corazón de Ao Tian estaba lleno de furia. Quería sacudirla y preguntarle si quería morir. Sin embargo, cuando sus manos tocaron su hombro, se detuvo de repente. Bajo la luz de la luna, su cara se veía tan tranquila, se veía tan… linda. Largas pestañas posadas en un rostro pálido, formando una silueta en forma de media luna. Labios húmedos y regordetes de color rojo brillante. Sus hoyuelos en la cara, que estaban presentes y ausentes al mismo tiempo, no eran tan evidentes cuando estaba despierta. Las dos cicatrices profundas de su cara resaltaban sus ojos.

¿En qué estaría pensando en ese momento? ¿Cómo pudo ella, que siempre era sensata, cometer tal acto autodestructivo?

La mano de Ao Tian tocó inconscientemente esa cicatriz. Miró serio la cara adorable que tenía delante de él, y su corazón sintió extrañas ondas; ¿qué clase de mujer era realmente? ¿Cómo puede ser tan grande la brecha cuando estaba dormida comparada con cuando estaba despierta?

Ao Tian no supo cuánto tiempo la miró. De repente, Gu Yun se movió un poco, y él salió de su aturdimiento para sostener su hombro. Afortunadamente, sólo había movido un poco la cintura y no se dio la vuelta. Poco después, cayó de nuevo en un profundo sueño.

Dormía tan profundamente, que Ao Tian comenzó a sudar frío. Con lentitud, retiró su mano de su hombro mientras fruncía el ceño. Usó sus piernas para mover varias ramas bajo sus pies hacia el lado de Gu Yun de forma que tejieran una pequeña red, así que aunque se diera la vuelta, no caería al suelo inmediatamente.

Apoyándose en el tronco, sus pies pisando algunas ramas, Ao Tian no miró a la mujer que estaba a su lado. En medio del oscuro cielo nocturno, salieron tenuemente unos rayos dorados. Los pájaros empezaban a cantar, cada vez más y más vivos.

Cuando los cantos de los pájaros entraron en sus oídos, Gu Yun se frotó los ojos. Al abrirlos, lo que entró en sus ojos no fue el dosel blanco, sino un cielo azul. Se distrajo por un segundo. Pronto, recordó lo sucedido la noche anterior. Después de haber bebido, salió a ver la luna en la copa de un árbol. Luego descansó un rato y finalmente… ¡Se quedó dormida!

Se sentó de repente y vio la pequeña “red” debajo de su cuerpo. No pudo evitar el sudor frío. ¡Había estado durmiendo en la copa del árbol toda la noche! ¡Fue muy afortunada que no se cayera a la muerte!

Con el miedo persistente en su corazón, se dio cuenta de que alrededor del lugar donde dormía las ramas eran más gruesas. Sus ojos siguieron el origen de las ramas. Volvió a mirar más allá, para ver una cara tan fría y silenciosa como si hubieran pasado cien años, que miraba en otra dirección.

¿Ao Tian? ¿Me acompañó durante toda la noche?

—Tú…

Gu Yun abrió la boca cuando una profunda voz interrumpió sus palabras. Todavía era tan fría como de costumbre, pero sonaba un poco precipitada.

—Estoy esperando el amanecer.

¿Amanecer? Siguiendo la dirección de su mirada, el ardiente sol rojo se estaba levantando. Los rayos rojos del resplandor disipaban la oscuridad de la noche. Era realmente hermoso. Resultó que también tenía este interés “elegante”. Ella todavía quería darle las gracias, pero Ao Tian ni siquiera se molestó en mirarla, como si estuviera evitándola deliberadamente. Gu Yun estaba desconcertada, pero no lo persiguió. Estirando su cuerpo, sonrió.

—Entonces, no te molestaré.

Ahora estaba sobria, su habilidad era obviamente mayor que la de anoche. Saltó con suavidad al tronco principal. Sin importarle que no le prestara atención, se enfrentó a la figura de Ao Tian, antes de hablar.

—Gracias.

Después de eso, Gu Yun bajó del árbol por sí misma.

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