Juego otome yandere – Vol 4 – Extra 5: Parodia del cuento de hadas “Cenicienta” (2)

Traducido por Ichigo

Editado por Sakuya


Bam. 

El sonido de un puño golpeando la mesa resonó dentro de la elegante oficina.

La persona de la habitación, quien tenía una expresión irritada en su rostro, era el príncipe de reino vecino, Shade.

Aunque Shade era un príncipe bien conocido por su belleza y su carácter sociable, los signos de cansancio y frustración eran evidentes en su rostro ahora mismo. Lo que no era sorprendente en absoluto. Después de todo, ahora estaba lejos de su país para buscar a su hermana mayor quien había sido secuestrada y había estado desaparecida por dos años. Continue reading

La Villana Revierte el Reloj de Arena – Capítulo 79: La mujer malvada llega a tierra (4)

Traducido por Maru

Editado por Sharon


—Gracias por venir aquí para celebrar la finalización de la nueva institución académica del imperio. Soy Asterope Franz, quien organizó la academia.

Cuando recitó su discurso de felicitación, el barón Burboom se tambaleó como si estuviera a punto de caer.

¡Dijiste que eras Louie Pinonua! ¡Por eso te traté así! Continue reading

Villana sanadora – Historia Paralela 14

Traducido por Lugiia

Editado por Yugen


Entonces… ¡¿casi me caigo sobre un miembro de la familia real?! Eso se considera un insulto, ¡¿verdad?!

—Lo siento. Fui sumamente descuidada al tropezar y manchar su traje. ¡¡P-Por favor, si llega a imponer un castigo, castígueme solo a mí!!

Me inclino hacia abajo lo más que puedo. ¿Qué sucedería si llegan a pensar que el error debe recaer en lord Lookz? He oído que si un sirviente comete un error, el castigo recae en su maestro.

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La consorte favorita del Príncipe Demonio – Capítulo 102.2: No admitiré la derrota (2)

Traducido por Usagi

Editado por Meli


Murong Qing Lian sufrió una paliza, casi lloró por el dolor. Su poder fue algo inutil, porque no podía acercarse y atacar a Murong Qi Qi, quien la azotó sin parar.

Para sobrevivir debes tomar la iniciativa; porque si la pierdes, dejas tu vida en manos de la otra persona. Fue lo que su padre adoptivo le había enseñado, algo que nunca se atrevió a olvidar.

Esta vez, la muselina roja golpeó el rostro de Murong Qing Lian, su mejilla izquierda se puso roja e hinchada. Continue reading