El silencio llenó el aire.
Ishakan fue incapaz de comprender las palabras de Leah, entonces, la realidad lo golpeó y su atención se centró en el pequeño rostro frente a él.
—¿Tienes asuntos que atender en este lugar? Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 45: Noche de luna llena”
—¿Qué fue eso…? —se acercó a Leah, el conde Valtein—. ¿También se golpeó la cabeza cuando se rompió las piernas?
—Creo que sí.
—¡Incluso está pensando en enviar a sus caballeros al palacio real! No importa cuánto poder tenga, ignorar así a la familia real, es demasiado… Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 44: Casa de subastas”
La neblina cubrió la luna, por lo que una profunda oscuridad cayó sobre Estia, envolviendo el lugar en un misterio. Era una noche en la que resultaba inquietante salir sin compañía.
Una pequeña lámpara colgaba del carruaje. Su llama ardía, sin embargo, no fue suficiente para iluminar el camino. Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 43: Rompiendo cadenas”
Leah sabía que debería haber evitado que Ishakan continuará. Sus palabras no tenían sentido. La combinación de la política y el amor solo conducirán a una cosa: al desastre.
Ninguno pudo rebatir al otro. Fue un tira y afloja. La delicada línea se podía traspasar en cualquier momento, pero ninguno estaba dispuesto a soltar la cuerda. Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 42: Planes de refutación”
Blain aún estaba en la mesa, usando la comida como excusa para evitar que Leah se fuera.
—Dije que no te vayas. —Impaciente, pateó su asiento.
Su ceja se crispó por la ira. Su rostro mostraba amargura. La siempre complaciente Leah, se había atrevido a desafiarlo y eso lo tenía furioso. Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 41: Sed insaciable de poder”
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Cerdina parpadeó, abrió y cerró sus labios como un pez boquiabierto. Sin palabras, sus ojos se movieron con irritación.
El almuerzo fue un completo desastre. Leah observó la escena que se desarrollaba ante ella; su mente estaba demasiado conmocionada para procesar la catástrofe que había estallado en el momento en que Cerdina provocó a Ishakan y tiró de su último hilo de paciencia.
Desde el momento en que ella le había robado el vestido, había encendido una mecha. La flagrante falta de respeto y el engaño fue solo el fósforo que encendió la bomba. Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 40: Piérdete”
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—Ja… —se burló Blain.
En el dorso de sus manos aparecieron líneas azules ante la vista del juego explícito de debajo de la mesa.
Su sangre estaba irritada por el provocador intercambio que había presenciado entre Leah e Ishakan. Furioso, arrojó con desdén la vajilla que había recogido al tembloroso sirviente, que había estado esperando ansiosamente desde que el príncipe heredero se inclinó para recoger la pieza de porcelana él mismo. Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 39: Cuando la paciencia se acaba”
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La atmósfera era como una fina capa de hielo que podía romperse en cualquier momento. Entre Leah, Ishakan y Cerdina, se desató una guerra silenciosa. El sutil deseo de cada uno de avanzar o proteger al otro estaba oculto por sus fachadas.
Solo el rey, ajeno a todo, esbozó una amplia sonrisa y anunció el inicio del almuerzo.
Sonó una pequeña campana y un aperitivo llegó a la mesa. El día era cálido y viniendo del jardín el aroma de las flores era fragante. Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 38: Atrapado en el acto”
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Leah salió de su aturdimiento y vio que Ishakan sonreía con una expresión ligeramente perpleja sus ojos dorados parecían decir: “¿Se lo diste a ella?”
Ella negó sutilmente con la cabeza agachada. Por una fracción de segundo, una oleada de náuseas se apoderó de ella, lo que hizo que se llevarse de inmediato el dorso de la mano a la boca.
Sin duda, dentro de su palacio había un traidor. Uno, con el que tenía una relación muy estrecha. Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 37: Travesuras y desgracias”
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Leah decidió quedarse con el vestido y no devolverlo. Ordenó que se mantuviera a salvo hasta que pudiera decidir cuándo podría usarse adecuadamente. Las doncellas pudieron ver y disfrutar de primera mano la seda púrpura de los Kurkanos.
Ishakan sabía cuál era su debilidad, por lo que no tuvo más remedio que soportar que hiciera lo que quisiera. Pero a pesar de que tenía una disposición tortuosa, no pudo evitar sentir una extraña emoción que no podía empezar a describir y que tampoco tenía intención de averiguar. Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 36: La reina audaz”
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Leah esbozó una sonrisa tensa. Encontró adorable que Melissa haya cambiado la forma en que solía llamarlos: de bárbaros a kurkanos.
Sabía que incluso cuando tenía una excusa, con las negociaciones del tratado de paz, no podía limitarse a quedarse en el palacio, necesitaba reunir información, así que, a través del conde Valtein enviaba y recibía noticias Entre ellas, Laurent del Ministerio de Finanzas, le informó que estaba listo para proponer un nuevo plan de reforma tributaria en la próxima reunión del Gabinete. Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 35: El rey es como un niño”
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Ishakan arqueó las cejas, cuando Genin le informó los eventos que habían ocurrido en los aposentos de la princesa.
—Pensé que te había dicho que la cuidaras, Genin. —El humo del cigarro flotó frente a su rostro, sus pupilas doradas brillaron—. Pero estás aquí…
Su rostro palideció, se arrodilló frente a él golpeando su cabeza contra el suelo. Y temblando pidió perdón, lo que dejó sin respiración a Haban. Era difícil ver a Genin pidiendo perdón. Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 34: Un vuelo pasajero”
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Leah sintió náuseas, apenas podía detener el bilis que le subía por la garganta. Sabía que pronto Cerdina la llamaría, pero jamás pensó que Blain la huebiera esperado por tanto tiempo; la taza de té en su mano, hacía tiempo que se había enfriado. Sobre la elegante mesa de caoba, los aperitivos y los pasteles quedaron desmenuzados.
La miró con frialdad de arriba a abajo tomando nota de la ropa Kurkan que llevaba. Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 33: Implacable y cruel”
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Los primeros rayos de sol aparecieron, asomándose por la ventana hacia la princesa dormida. El entorno pacífico era intoxicante, libre de caos, y la atraía a quedarse para siempre. En lo profundo de un dulce sueño, ella no se inmutó por el mundo exterior.
Para alguien que últimamente no había podido dormir bien, la tranquilidad del puro silencio que la envolvía era un rayo de salvación.
Leah, aturdida, se despertó desconcertada. Se frotó los ojos, tratando de eliminar los rastros de somnolencia.
Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 32: Te esperé”
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Leah le acarició el rostro, sus delicados dedos se deslizaron sobre su frente, bajaron por sus pómulos afilados y se detuvieron en sus labios.
Ishakan cerró los ojos y permitió que le cepillara el cabello que se le pegaba a la frente. Los finos mechones de color castaño oscuro se suavizaban bajo su toque. Una sensación de hormigueo recorrió su cuerpo.
Ella acercó sus labios a los de él. Fue un ligero y delicado beso, como el roce de una pluma… incitando el deseo de más.
Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 31: Lecho de flores”