—¡Taryn!
Gritó el marqués a su hermano, que le había dado la espalda.
Él se detuvo y permaneció inmóvil en el sitio, sin moverse ni respirar. En sus sueños nocturnos afloraban terribles recuerdos que le aterrorizaban. Las viejas cicatrices de su espalda seguían calientes y le apuñalaban con dolor en días como aquel. Los sonidos de un látigo rasgaban el aire cerca de sus oídos y le susurraban que volviera a ver al marqués y le pidiera clemencia. Seguí leyendo “El contrato de la Princesa y la Duquesa Monstruosa – Capítulo 56”
Bethrion y los caballeros trabajaron con las manos desnudas, arrancando las tablas y apartando los troncos del camino. Él se subió a los troncos ardiendo y arrancó la puerta con un sonoro crujido. Luego, metió la mano y recuperó a un niño inconsciente.
—Gracias a Dios. Seguí leyendo “El contrato de la Princesa y la Duquesa Monstruosa – Capítulo 55”
Lucius I era el emperador y maestro de Pollyanna. Ella era un caballero que juró sostener su espada hasta el día de su muerte para proteger a su soberano. Pollyanna saltaría al fuego por él. Lucharía contra un tigre feroz por su emperador. Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 260”
Pollyanna y Lucius I tomaron sus cosas de la posada. Se hacía tarde y el pueblo más cercano no tenía posada. Esto significaba que tendrían que viajar a una aldea más lejana y si querían llegar allí antes del atardecer, tenían que moverse rápido. Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 259”
Los ojos de Diego me examinaron de arriba a abajo. Se reflejaba un leve atisbo de molestia en su mirada. Intenté esconder la cabeza dentro de mi cuerpo como una tortuga.
—Alteza, este no es lugar para usted.
—¿No? Aún no conozco este castillo. Seguí leyendo “Sin madurar – Capítulo 46: El reencuentro (7)”
—Sí, y encima después de que tocaras mis partes bajas —comentó Diego.
—Hmm, por favor, no diga esas cosas…
Me encogí. Sonaba demasiado vulgar saliendo de la boca del noble príncipe.
—Entonces, ¿por qué pones esa cara tan triste? —preguntó, encogiéndose de hombros. Seguí leyendo “Sin madurar – Capítulo 45: El reencuentro (6)”
Rashta se apresuró a volver a su habitación. Su corazón latía sin control.
¿Qué significa esto? ¿Qué acabo de ver?
Su mente era un caos. Seguí leyendo “La Emperatriz se volvió a casar – Capítulo 119: Salud”
Ahora que me fijo, cuando dejé el Nido del Árbol del Mundo, la mayoría de los humanos que he conocido hablaban de esos desastres.
¿Y qué? No es como si yo hubiera hecho algo. Es solo que ese viejo y tonto Árbol del Mundo esta sufriendo un ataque de histeria y esparciendo poder mágico por todo el mundo.
Lucas se rascó la cabeza, confundido. Seguí leyendo “Un día me convertí en una princesa – Capítulo 112”
—Antes de que el Reino de Arxia existiera en este mundo, los reyes y sus vasallos se casaban con personas de la iglesia, mientras que sus hijos y parientes eran dejados a la tierra y a los ciudadanos.
—¿De verdad? Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 88: Consejo Sincero”
—Tenemos comida para varios días, utensilios de cocina, sacos de dormir, linternas, mapas, brújulas y agua bendita para protegernos de los malos espíritus. Dado que cada uno es responsable de su propia ropa de repuesto, ¿es esto todo lo que necesitamos llevar juntos? Seguí leyendo “El fuerte caballero negro – Capítulo 39: Los preparativos y la víspera de la partida (1)”
El ruido del campo de batalla se apagó por un momento ante mi grito. La lucha entre el Soldado Gigante Heracles y el Soldado Gigante Plutón. Incluso las constelaciones del canal parecían nerviosas ante la invocación del arma.
【¡La constelación «Prisionero de la Diadema de Oro» se pregunta cuál es tu arma!】
【¡Muchas constelaciones sienten curiosidad por la «Espada de Acero»!】 Seguí leyendo “Lector Omnisciente – Episodio 62: Enemigo de Dios (4)”
—Ah, huele muy bien.
Max lo contempló con una sensación de alivio y orgullo. Brillantes brotes rojos saturaban el área alrededor del pequeño charco cavado por los sirvientes, y los arbustos que estaban alineados como soldaditos tenían flores de color púrpura azulado brotando. Junto a ellos había un campo de varias hierbas que crecían de manera agradable y creaban una maravillosa armonía con las flores. Max colocó un pañuelo sobre una silla plana tallada en piedra y se sentó. Seguí leyendo “Bajo el roble – Capítulo 87”
Los sirvientes de la Casa Pameradia también regresaron a la mansión cuando terminó el Festival de la Fundación.
Según Emina, la Capital Real seguía bullendo con más gente de lo habitual, pero estaba mucho más tranquila que cuando se celebraba el festival. La mayoría de los vendedores ambulantes y los turistas ya estaban de camino a casa.
—Así que será más fácil salir con la señorita Christina ahora, ¿verdad? Seguí leyendo “¡¡Gotas~!! La historia de la Princesa de la Fragancia~ – Acto 24: Boutique en el Barrio Noble”
Tres días después de que comenzara el Festival de la Fundación.
En una mansión más tranquila, Cordelia comprobó brevemente el estado del invernadero, y luego iba y venía de su habitación a la biblioteca.
Lo primero que empezó a hacer, durante el Festival de la Fundación, fue calcular la cantidad de papel que compraría la escuela; había calculado la cantidad aproximada de papel que se necesitaba basándose en un informe que recibió. Luego, también estimó el costo de los lápices de Lara, a partir de su registro de producción, y también calculó el precio de las “gomas de borrar de pan”. Finalmente, escribió sus objetivos y el precio, y luego una frase pidiendo a los comerciantes y a Ronnie que le dieran sus presupuestos; Cordelia suspiró aliviada. Seguí leyendo “¡¡Gotas~!! La historia de la Princesa de la Fragancia~ – Acto 23: La calma antes de la tormenta”
Estados Unidos, Agencia de Inteligencia.
Una vieja pantalla de visualización líquida mostraba el endiablado juego de piernas de Shi Xiaobai en medio del ejército de esqueletos y a él destrozando a un soldado esqueleto de un solo golpe con su cuchillo. Roy, que estaba sentado junto al ordenador, no dejaba de subirse las monturas de las gafas, y cuando el último soldado esqueleto quedó reducido a pedazos, dejó escapar una larga exhalación y dijo con un elogio: Seguí leyendo “Elección Absoluta – Capítulo 100: Esto es un bonus”