El rostro inexpresivo de Zhou Yun Sheng regresó tan pronto como se fue, y de manera casual se limpió la sangre de la frente con la mano. Sus sirvientes personales, a quienes ya había hipnotizado y solo a él eran leales, tenían la cabeza baja, fingiendo no haber visto nada.
Lin Jin Tian huyó de regreso al Salón de Cultivo Mental con torpeza y, aturdido, miró el escritorio lleno de memoriales. Encima de todos, estaba uno hecho por el astrónomo imperial donde enumeraba varios títulos, todos seleccionados para el primer duque, Gao Lang. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 7 – Capítulo 4”
Los cortesanos presentaron peticiones para la ejecución de Qi Xiu Jie durante más de medio mes, pero Li Jin Tian se mantuvo impasible y, no solo eso, también restableció su posición como concubino imperial.
Todas las noches, el emperador era atormentado por el sueño de ese solitario y frío palacio, donde veía a Qi Xiu jie arrodillarse frente a su lápida y llorar. Ese dolor reprimido y esa mirada vacía, incapaz de mostrar siquiera una pizca de alegría incluso cuando estaba sentado en el asiento de la emperatriz. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 7 – Capítulo 3”
El mar de poder espiritual de todos era diferente; algunos eran grandes mientras que otros eran pequeños, algunos eran hermosos y otros feos, algunos tenían mares de poder espiritual que estaban profundamente ocultos, mientras que otros tenían unos que simplemente descansaban en la posición más prominente de la cabeza. El mar de poder espiritual de Ye Zhizhou era un hermoso cielo estrellado profundamente escondido. Si alguien quisiera invadir su mente para causar daño, probablemente no podría encontrar el área correcta. Sin embargo, el mar de poder espiritual de Clay era un desierto engullido por fuertes vientos, y puedes verlo en el momento en que entras en su mente. Seguí leyendo “Prevenir un Harem – Capítulo 106: Mi Beta Mi País “
—De verdad, no quiero alejarme así de ti…
Agarré con fuerza ambas manos del capitán Jullius. Había subestimado la eficiencia del ayudante Sieg, que puso en marcha el plan de inmediato.
—Así es como debe ser —le expliqué, un poco apenada—. Aunque sigo en deuda contigo por tu amable hospitalidad. Seguí leyendo “Espada y Vestido – Vol 3 – Capítulo 1 (1): Leyendo novelas románticas como referencias”
A diferencia del resto de hombres en la tienda, Gu Yun siguió mirando el mapa de distribución de los arrecifes y su expresión no se iluminó. Por el contrario, sus cejas se fueron frunciendo cada vez más.
—Consejera, ¿qué opina? —preguntó Youyi. Seguí leyendo “Una generación de militares – Capítulo 41: Enfrentamiento con los piratas (2)”
El vino helado de Acreia era legendario. A Stra no le gustaba mucho beber, pero incluso ella conocía este vino. Se hizo solo en una región de Acreia, y debido a la guerra en curso entre Aehas y Kukda, había sido casi imposible para las personas del continente medio y las regiones del sur disfrutar de este vino. El padre de Stra, que era el rey de su propio reino, solo tenía una botella y la mantuvo a salvo como uno de sus tesoros. Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 227”
Sir Donau y Sir Howe estuvieron de acuerdo con sus esposas.
—Yo siento lo mismo, padre. Respeto los deseos de mi hermana adoptiva.
—Yo también, padre. Estoy seguro de que Sir Pol no tomó esta decisión a la ligera. Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 226”
Las familias Ribo y Bika se reunieron con Sir Rabi como jefe de la mesa. Tanto Sir Rabi como Sir Baufallo saludaron amablemente a Sir Deke y comenzó una conversación alegre; se preguntaron cómo les iba a sus conocidos mutuos y cómo iban las cosas en Yapa en general. Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 225”
Siguiendo la orden de Lucius I, Sir Deke exploró las regiones del sur antes de detenerse en la residencia oficial del virrey. El virrey, que controlaba toda la región sur, Sir Rabi, recibió a Sir Deke con los brazos abiertos. Sir Rabi estaba realmente feliz de ver a Sir Deke. Había pasado mucho tiempo desde que recibió una visita de la capital. También quería mucho a todos los hermanos Ingreter. Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 224”
Todos los caballeros abuchearon a Sir Mahogal, quien se limitó a encogerse de hombros. Su comentario fue repugnante, pero desafortunadamente, era cierto que Sir Mahogal era un hombre muy guapo. Si Pollyanna hubiera visto cómo se comportaban sus colegas, se habría enfadado. Ciertamente eran sus amigos y compañeros de trabajo, pero no eran sus parientes. No tenían derecho a estar de acuerdo o en desacuerdo con su plan de matrimonio, sin embargo, estos hombres estaban discutiendo seriamente la situación como si estuvieran hablando de sus propias hermanas o hijas. Hablaban de ella como si su futuro fuera asunto suyo. Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 223”
Sir Mahogal, que lamentablemente todavía trabajaba para Sir Ainno, corrió hacia Lucius I tan pronto como escuchó la impactante noticia. Cuando llegó al área de recepción del emperador, vio al maestro Chail parado frente a la puerta. Esta fue una buena señal porque significaba que el emperador estaba disponible para recibir visitantes.
¡Perfecto! Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 222”
Sir Aeke, Sir Beke y Pollyanna abrieron mucho los ojos ante la repentina declaración de Sir Ainno. Incluso las personas que los rodeaban que pasaban se detuvieron a escuchar. Todos estaban concentrados en Sir Ainno. Miraron con intensa curiosidad e interés. Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 221”
Pollyanna suspiró, pensó en golpear a los hermanos Ingreter pero decidió no hacerlo. Se sentía bastante bien porque vio a la princesa Luminae antes.
Sir Aeke y Beke se sorprendieron de que Pollyanna se pusiera perfume. Nunca pensaron que verían el día en que Pollyanna hiciera algo tan femenino como esto. Pollyanna era la mujer que mantenía su cabello corto porque era demasiado perezosa para lavarse el cabello con frecuencia. Hasta que se convirtió en guardia real, solía lavarse solo cuando era absolutamente necesario. Al igual que muchos soldados, solía creer que lavarse con demasiada frecuencia aumentaría la posibilidad de ser atrapada por los perros militares del enemigo. Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 220”
—Si le sigue respaldando, la va a malcriar —dijo Arsenio.
—¿Cómo es que tienes el corazón tan frío? ¿No te han criado bien? —dijo Helena.
—¿Corazón frío? Solo dije… Seguí leyendo “Prometida peligrosa – Capítulo 71”
Frau lo negó apresuradamente.
—¡No, no, eso no es todo! Ella ha fallecido. —Volvió a mirar hacia abajo y explicó—: Todo está en el pasado. ¡Sucedió hace muchos años! Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 219”