Ya no te amo – Capítulo 32

Traducido por Melin Ithil

Editado por Sakuya


—¿No eres muy codicioso con la dote?

—Mi Vinfriet todavía necesita mucho.

Ante los pronunciamientos patrióticos del monarca, ella lo miró hacia arriba fijamente. Como si fueran un par de amatistas, sus ojos color violeta le miraron directamente a la cara, mientras que al igual que pétalos, sus párpados, temblorosos como alas de mariposa, cubrieron sus ojos lentamente. No hubo un puñado de respuestas que salieran de sus labios, pero su gesto fue una aceptación en sí mismo. Seguí leyendo “Ya no te amo – Capítulo 32”

Ya no te amo – Capítulo 31

Traducido por Melin Ithil

Editado por Sakuya


Contrario a sus expectativas, Rubiel no estaba feliz de haber ido a Larine. No había obtenido ninguna reacción, incluso cuando la tomó y la puso en el carruaje. Cuando pensaba en aquel momento en la mansión, debería haberlo golpeado en el brazo.

¿Cuál es su problema?

Aunque había traído a la niña con intenciones impuras, él se había influenciado inicialmente por el entorno. Ella le gruñía, él gruñía, ella se volvía altanera y él se ensombrecía. Tal como ahora, él también estaba viendo un paisaje bonito, pero ¿por qué estaba tan calmado?

—Cof cof…—Tosió para aliviar la atmósfera, pero por supuesto, no hubo reacción. Debía ser el primero en decir algo, pero ¿qué podría decir para levantar su ánimo? —No luzcas tan decaída, no te queda mucho tiempo con tu hermana mayor, ¿no sería bueno que se divirtieran juntas?

—…

—Lucias amable con tu hermana mayor, pero no creas que te extrañara… ¡malvada! —Había fruncido el ceño y contuvo su respiración, todo porque la niña le había dado una patada en la espinilla.

—¡Silencio! —Se puso rígida, haberle pateado la pierna no le hacía sentir mejor.

—¡Te odio! —¡Tengo razón! Pensó, mientras saltaba sujetando su espinilla que lo hacía sufrir de dolor después de gritarle y mirarle con lágrimas en los ojos.

Por su puesto, ella seguía manteniéndose firme, no, parecía emotiva.

—¿¡Tú qué sabes?! —Gritó enojada, apretando sus puños con fuerza.

—Se más que una niña.

No se sentía intimidado por lo que ella hizo y no es que tuvieran una buena relación, pero no había dicho aquello de mala fe y ahora lo habían golpeado en la espinilla, lo que le hacía estar tan enojado como ella.

—No quería hacerte sentir mal, es solo ¿qué diablos haces por tu hermana mayor? ¿Te haces la tonta? ¿Cuánto tiempo piensas que ella aguantara así? Despierta de tus sueños, eres una niña, pero dime ¿a ti te gustaría vivir en este país donde no te sientes en casa? ¡Ella pronto se casará con mi dueño e irá con él a Vinfriet! ¿¡No lo entiendes?!

Quizás parecía una clase de sermón, pero al final no podía tratarla diferente de otros niños que vivían peleando.

¡No importa cuánto lo odies! ¡Tu hermana irá con nosotros a Vinfriet! ¡Haz algo! ¡¿Sí?!

Básicamente había sido lo que quería decirle, sin embargo, no hubo respuesta de parte de la niña, solo un par de lágrimas que salieron de sus grandes ojos de rubí y que lo atravesaron directamente.

—Qué… ¿Cómo? ¿Sabes cómo disculparte por eso?

Había sido apuñalado por lo infantil de sus comentarios, por lo que trató de tenderle una trampa, pero no había notado que la mordaz mirada de la niña se había esfumado. Ahora había cruzado demasiados ríos para arrodillarse y decir que había estado mal, por lo que sus brazos se cruzaron para nada.

Ella, que había estado mirando su figura, finalmente dejó caer sus espesas lágrimas.

—Hermana… Solo tengo una hermana mayor.

—¿Sí?

—Odio que tenga que irse… —Silencio. Después pareció que murmuró algo y finalmente rompió en llanto.

Era una niña, al fin y al cabo, justo en la edad para que llorara con lágrimas y mocos. Sin embargo, el problema era que su pequeña discusión justo antes de llorar, había llamado la atención de Niveia y Arendt.

Cierto. Miraba a la niña llorar frente a él con un rostro confundido, se detuvo en seco. No, más bien empezó a dar vueltas.

—Oh no… detente… espera un momento… —Si veían a la niña llorar, no solo la dama lo vería mal, incluso su señor lo tacharía de patético. Eso significaría que su mano terminaría torcida y con el cartílago desgastado.

¡Ahhhhh!

Gritó en silencio y abrazó a la niña que seguía llorando. Era sorprendente que pesara tanto tomando en cuenta su apariencia, pero no era problema para su fuerza, quien había estado en la primera línea en cada batalla.

Después de que la abrazara, toda esa tristeza que acababa de estallar en ella, se volcó hacia el caballero.

—No te lleves a mi hermana, ¡eres un tipo malo! Cállate… —Siguió llorando y con sus puños tan suaves como el algodón, comenzó a golpearlo.

Él tomó su cabeza en sus brazos mientras sostenía a esa chica que apenas le llegaba a la cintura.

—Oh, está bien, no llores, sé que duele y te sientes mal.

—Silencio… ugh… buah… buah…

No me escucha, que pare de llorar.

Refunfuño para sus adentros, aplastando suavemente las mejillas de la niña.

Yo y mi bocota…

Para empezar, debía tranquilizarla, dio un suspiro. La sostuvo entre sus brazos, quería que dejara de llorar, le dolía la cabeza. Memorizando las palabras como hechizos, comenzó a moverse.

♦ ♦ ♦

Gracias a todo el alboroto entre ellos, los sensibles oídos del emperador fueron capaces de captar la confusión, sumado al posterior grito de la niña, Arendt se despertó de un estado de ánimo confuso. Una sensación de hormigueo, como si le golpearan la cabeza con algo, se hizo presente en él, lo que hizo que se acariciara la parte posterior de la cabeza, pero le ayudó a recuperar su porte.

—Parece que hay mucho ruido donde está Rudiger —Dijo con una voz suave.

—Tu caballero siempre está molesto.

—Pero sus habilidades son buenas.

—Supongo, si no fuera así, ni siquiera lo tendrías. —Se inclinó a recoger una de las prímulas mientras contestaba cortésmente.

Aunque no lo dijo, podía sentir como Arendt volvía a suavizarse, barrió inadvertidamente los pétalos de una flor del tamaño de su uña.

No debería volver a decir que odio las flores.

Solía guardar sus pensamientos para sí misma, pero había dejado salir aquello, si volvía a pasar, podría llegar a ponerse emocional. Ella lo comprendía, había sido un momento incómodo, sin embargo, él se había sacudido aquella sensación demasiado rápido. Rodó la flor un poco más en su mano, perdía su luz, su vida, mientras la rompía, para luego tirarla al viento.

Si él le hubiera dicho que era su hermana la causante del alboroto y no Rudiger, habría corrido de inmediato hacia el carro, desafortunadamente Arendt había mencionado al caballero como el culpable, así que ella olvidó rápidamente el asunto. En cambio, dio un paso hacia el emperador.

—Disfruté el paisaje, así que ahora hablemos del negocio. —Igual como cuando destrozó la frágil flor, su voz sonaba sin sentimientos—. En un principio llegué a creer que me había traído a ver un bello paisaje, pero ahora que lo pienso, no creo que sea así.

—Tienes buen ojo. —Él sonrió ante sus palabras, dándole la razón.

—El primer paso en el amor es la observación. —Giró su cabeza en dirección a una nube flotante, iba en contra de la puesta de sol, al este.

Las altas cadenas montañosas que se formaban en la frontera de Thierry con Vinfriet, formaban una cresta escarpada que rodeaban Larine. Siendo precisos, la rodeaba a una gran distancia, pero era así porque el territorio era demasiado pequeño. Se sentía como un pastel en una caja. Esas elevaciones eran a menudo la razón por la que el atardecer llegaba a teñirse ahí. Debido a que el sol venía del poniente, quedaba atrapado en la sierra, acumulándose en Larine. Esto creaba un buen ambiente para que las prímulas crecieran en el este donde recibían un mínimo de luz solar durante mucho tiempo. Y el motivo de todo este bello y especial entorno, era la cordillera de montañas que bloquean la frontera.

Sabía que Arendt quería comprobarlo con sus propios ojos, por lo que haber ido tenía un mayor significado.

 —¿Por qué codicias las montañas?

—Quiero abrirme camino hacia esa cordillera. —Una respuesta obvia. Antes de que ella volviera a preguntar, continuo—. Si das la vuelta a la cordillera, el mar está enseguida, si hacemos un camino a través de esa cordillera, Vinfriet podrá usar los puertos de Thierry con más libertad desde nuestro matrimonio esta vez, lo siguiente es divertirse con el comercio.

—Entonces, ¿porque me trajiste aquí?

—Le pedí a Vetrlang que lo alistará en la familia imperial, creo que no será difícil debido a que represento a una nación. —Concluyó, contándolo como si fuera lo más normal, acercándose más a ella. Sus pasos suaves no tenían prisa y sus gestos eran elegantes, como si pidiera un baile. Acarició suavemente el cabello de la joven, algo alborotado por el viento, juntándolo—. Las negociaciones que puedo hacer desde mi posición han terminado, faltaría obtener permisos comerciales y de tráfico de siete de los once puertos de Thierry, además de obtener una de las heladas cadenas montañosas desiertas que cruza hasta Vinfriet. Eso es lo último que quiero. —En resumen, le estaba pidiendo a ella que lo obtuviera de su nuevo padre imperial.

El emperador y la mujer caballero – Capítulo 125

Traducido por Maru

Editado por Tanuki


Pollyanna sabía que estaba siendo mezquina. Hace unos años, Lucius I le enseñó que el miedo y la fuerza por sí solos no eran suficientes para guiar a las personas. Sabía que esta no era la mejor manera, pero no tenía otra opción, considerando el hecho de que necesitaba arreglar las cosas lo más rápido posible. Tenía tanto que hacer y tan poco tiempo.

Los guardias respondieron con miedo:

—¡No lo volveremos a hacer! Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 125”

El emperador y la mujer caballero – Capítulo 124

Traducido por Maru

Editado por Tanuki


Un día, Pollyanna vio a Sir Ainno mientras caminaba. Habían pasado muchas cosas desde que se fue. Mientras estaba fuera, los caballeros de la orden de los caballeros estaban pasando un rato agradable mientras molestaban a Sir Mahogal.

Nadie parecía saber dónde había estado Sir Ainno todo este tiempo o qué había estado haciendo. Ni siquiera le informó al emperador en detalle, pero aún parecía tan confiado y tan autorizado como siempre.

Incluso ahora, Sir Ainno miró a Pollyanna con arrogancia cuando le decía: Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 124”

El emperador y la mujer caballero – Capítulo 123

Traducido por Maru

Editado por Tanuki


Las respuestas que obtuvo el emperador no fueron las que él quería. Parecía que los únicos hombres que podrían estar interesados ​​en casarse con Pollyanna podrían ser, en efecto, viejos viudos.

Lucius I se sintió visiblemente molesto. Finalmente llamó al duque Luzo, que estaba sumido en una increíble cantidad de trabajo, y le pidió que hiciera una lista de posibles esposos para Pollyanna. El duque Luzo frunció el ceño con frustración, pero al ser un buen primo, hizo lo que le pedían.

Unos días después, el duque Luzo entregó la lista al emperador. Lucius I preguntó: Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 123”

El emperador y la mujer caballero – Capítulo 122

Traducido por Maru

Editado por Tanuki


—Mmmmmm… ¿Pero no te lo perderás o sentirás que estás perdiendo una gran oportunidad? —preguntó Pollyanna.

—Habrá muchas oportunidades nuevas en el sur. Además, quiero escapar de Sir Ainno lo antes posible.

Pollyanna supuso que Sir Mahogal, que se hizo muy amigo de Sir Howe, se pondría muy triste al ver partir a su amigo.

—Ya veo… Entonces, chicos, todos vais al sur… ¿Asumo que Donau también irá? Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 122”

El emperador y la mujer caballero – Capítulo 121

Traducido por Maru

Editado por Tanuki


Lucius I estaba molesto. Esta tierra era suya, no de los ancianos. Pertenecía al emperador, lo que significaba que tenía todo el derecho a decidir qué quería hacer con él. Nadie podía decirle qué hacer. Los ancianos no lo ayudaron de ninguna manera durante la guerra, sin embargo, allí estaban, diciéndole qué hacer.

Si los ancianos estuvieron de acuerdo y ayudaron al emperador con la conquista, habrían sido recompensados ​​como todos los demás.

Lucius I estaba profundamente enamorado de Pollyanna. A pesar de sus sentimientos personales, el emperador estaba siendo justo y solo la recompensaba de lo que se merecía. El emperador miró a los ancianos. No era como si no hubieran recibido nada. Por ejemplo, sir Bentier fue recompensado generosamente, lo que significaba que el marqués Seeze también fue recompensado. Lucius I odiaba cómo los ancianos actuaban de manera tan infantil como si fueran víctimas. Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 121”

El emperador y la mujer caballero – Capítulo 120

Traducido por Maru

Editado por Tanuki


La forma en que la gente miraba a Pollyanna era reservada y persistente, por lo que los ignoró como si ni siquiera existieran. La única razón por la que vino aquí fue simple.

Fue para su emperador, Lucius I.

Dos hombres estaban de guardia detrás del emperador. Uno era Sir Wook y el otro parecía desconocido. Pollyanna asumió que era el hermano de Sir Ainno, Sir Jainno, quien pasó los últimos diez años como jefe de los guardias personales del duque Luzo.

Antes de que Pollyanna se inclinara ante el emperador, Lucius I se puso de pie, haciendo que todos a su alrededor murmuraran en estado de shock. Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 120”

El emperador y la mujer caballero – Capítulo 119

Traducido por Maru

Editado por Tanuki


Sir Rabi luego respondió:

—A la región sur.

Las regiones central y sur eran estables por ahora, pero iba a haber un riesgo muy alto de rebeliones de las colonias por un tiempo. Además, siempre hubo una preocupación tácita de que los virreyes pudieran provocar rebeliones con sus propios soldados una vez que se establecieran en sus nuevas colonias. Por tanto, ser nombrado virrey de estos lugares significó un gran honor porque significó que el emperador confiaba en él. Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 119”

El emperador y la mujer caballero – Capítulo 118

Traducido por Maru

Editado por Tanuki


Las gemelas Bika, Vanessa y Vaxi.

Estas mujeres nacieron en una familia adinerada y un padre amoroso. Su educación fue de primera y crecieron hasta convertirse en mujeres encantadoras y amables. Estas damas tenían el potencial de convertirse en grandes caballeros, pero ni siquiera se les dio una oportunidad. Si se hubieran convertido en caballeros, nunca habrían recibido ninguna oferta de matrimonio decente.

Sir Rabi le dijo a Pollyanna: Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 118”

El emperador y la mujer caballero – Capítulo 117

Traducido por Maru

Editado por Tanuki


Pollyanna regresó a su habitación rápidamente después de su incómoda conversación con la señora Bika. Hubiera preferido ir al jardín para aliviar su frustración, pero existía la posibilidad de que alguien pudiera verla, así que su habitación era su única opción.

Obviamente, no podía destruir los muebles, así que eligió la pared. Estaba cubierta con papel tapiz de colores suaves, pero debajo era de piedra. Sabiendo que se haría daño, Pollyanna atacó el muro de piedra. Lo golpeó y pateó tan fuerte como pudo.

Como era de esperar, dolió. Deseó poder asaltar un árbol como solía hacerlo, no una pared. Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 117”

El emperador y la mujer caballero – Capítulo 116

Traducido por Maru

Editado por Tanuki


Pollyanna se centró en sus manos, que sostenía la señora Bika. Pollyanna sintió el amable calor de la dama, similar a lo que sentía cada vez que entraba a los aposentos de la dama.

Estos últimos días habían sido tan tranquilos que era algo que Pollyanna nunca antes había experimentado. Este debía haber sido el tipo de vida que su hermanastra, Lyana, vivió toda su vida. Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 116”

Legendaria Esposa – Capítulo 194: El punto suave de You XiaoMo

Traducido por Kuro-Neko

Editado por Michi y Yugen

Hijo de puta, ¡por fin derramó las alubias!

You XiaoMo pronto descubrió que Kong Wen tenía otro propósito para llamarle allí, después de una larga espera, el gato por fin estaba fuera de la bolsa.

Las palabras de Kong Wen lo habían tomado por sorpresa, ya que parecían implicar que estaba buscando algo que él poseía.

¿Será que Kong Wen se enteró acerca de mi espacio secreto?

Imposible, había sido sumamente cuidadoso hasta ahora, además, Ling Xiao antes le había dicho que había colocado una barrera en su habitación. Por lo que, si Kong Wen lo estuviese monitoreando en secreto, Ling Xiao ya lo sabría. Seguí leyendo “Legendaria Esposa – Capítulo 194: El punto suave de You XiaoMo”

Elección Absoluta – Capítulo 84: Esto no es un simulacro

Traducido por Army

Editado por Sakuya


—Te veo como mi hermano, pero ¿te acuestas con mi mujer? ¿Acostarte con ella 108 veces? Genial, realmente eres un buen hermano.

—Lo siento hermano viento.

—No te disculpes. No me llames hermano Viento tampoco. No tengo un hermano tan “leal” como tú. Seguí leyendo “Elección Absoluta – Capítulo 84: Esto no es un simulacro”

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