¿Hay posibilidad de un final feliz? – Capítulo 5: Castillo Vaxwald

Traducido por Kiara

Editado por Sharon


Aparte del enfrentamiento en la frontera, el resto de nuestro viaje transcurrió sin incidentes. De vez en cuando veía a alguno dragonantes curiosos mirándonos desde el costado del camino, pero no intentaron acercarse ni se opusieron al matrimonio. Tal vez no eran lo suficientemente valientes como para decirlo en presencia del príncipe Darius. De cualquier manera, llegamos a salvo al castillo de Vaxwald sin demoras. Continue reading

¿Hay posibilidad de un final feliz? – Capítulo 4: En la guarida de los dragones

Traducido por Kiara

Editado por Michi


Ahora que la princesa Patricia iba a casarse con el príncipe de Vaxwald, lo arreglos para su partida estarán listos en tan sólo diez por días. No tiene sentido perder el tiempo ya que el compromiso es un asunto oficial, aunque esa es mi opinión.

Naturalmente, esto significa que, también, tengo apenas diez días para prepararme, y no puedo permitirme el lujo de perder ni un momento. Primero tengo que empacar, luego debo explicarle todo a mis padres, finalmente despedirme de todas mis amistades en Myulan. Continue reading

¿Hay posibilidad de un final feliz? – Capítulo 3: El compromiso real

Traducido por Kiara

Editado por Sharon


Una vez que termino de peinar el cabello de Su Alteza, generalmente estoy libre de tareas, por lo que puedo disfrutar del resto del día. La mayor parte de mis servicios son necesarios en las mañanas y antes de dormir, así que suelo pasar el tiempo entre lluvia de ideas de peinados nuevos, buscando accesorios para agregar a mi Continue reading

Contrato con un vampiro – Capítulo 2: Un techo desconocido

Traducido por Herijo

Editado por Ayanami


Estaba parado solo, en medio de los charcos de sangre. Ni una emoción era visible en su rostro, mientras observa a Azuza. Con su negro cabello y gabardina revoloteando en el viento, no se veía diferente a la muerte parada en sus dominios sobre los cuerpos sin cabeza. Por alguna razón, no sentía miedo. Sino que un indescifrable sentido de nostalgia surgió dentro de ella, al observar ese par de ojos rojos.

♦ ♦ ♦

Azuza abrió sus pesados ojos, ante un techo desconocido. Miró los alrededores de la habitación, donde se encontraba recostada en una cama. El cuarto desprendía tal esplendor que la hacía preguntarse si se encontraba en la habitación de un noble europeo.

Mobiliario y accesorios costosos llenan la espaciosa habitación. pocos segundos después, notó el dosel encima de ella y el candelabro que ilumina el lugar.

— ¿Dónde estoy?

— ¿Ya despertaste? Voy a pasar.

— ¿Huh? Claro —rápidamente, Azuza respondió a la voz ligeramente familiar al otro lado de la puerta.

Al abrirse, reveló a un amigable joven con ojos felinos. Azuza reaccionó después de ver su esponjoso cabello castaño. La niebla que cubre su mente se despejó un poco.

— ¡E…el secuestrador…!

—Siendo exactos, soy del lado que te rescató… —sonrió de manera irónica.

— ¡Lo siento! ¡Gracias por eso! —Azuza, rápidamente, bajó su cabeza.

Ciertamente, le debo mi vida.

—No hay necesidad de agradecer, después de todo, era mi trabajo. Además, no somos muy diferentes de ellos.

— ¿Disculpa?

—Soy Tsubaru. Espero que podamos llevarnos bien, Azuza.

Azuza tomó la mano que le extendió y le regreso el saludo, antes de volver a su lugar.

— ¿Cómo sabes mi nombre?

—Ya habrá tiempo de explicarte las cosas, pero, primero ¡ustedes dos salgan ahora!

Tsubaru grito a la puerta. Una mujer con una cola de caballo entró a la habitación. Tenía el cabello negro, ojos de color avellana y rasgos andróginos. Un pantalón y camisa blanca de cuello alto hacían resaltar su altura y piernas. Directamente, detrás de ella venía…

— ¡Papá!

— ¡Azuza!

El padre de Azuza. Vestía una maltratada túnica blanca y tenía el pelo descuidado. Sus ojos se llenaron de lágrimas, detrás de sus empañados lentes. Corrió hacia donde estaba y me abrazó con todas sus fuerzas.

— ¿Te encuentras bien? ¿Estás herida en algún lado? ¿Te hicieron algo?

—Estoy bien, no estoy herida. Después de todo, Tsubaru me rescató.

— ¡Ya veo! ¡Gracias a Dios! Estoy tan aliviado…lo siento…realmente, lo siento Azuza, yo…

— ¿Qué ocurre papá?

Su padre enterró su rostro en su hombro y se mantuvo sollozando. Azuza estaba sorprendida de ver a su papá llorando por primera vez. Tsubaru observaba desde un lado, mientras continuaba con la conversación.

—Permíteme introducirlos. Esta bella señorita es Ichy, a partir de ahora será tu guardaespaldas.

Dijo Tsubaru, apuntando a la mujer de cola de caballo. Ella asintió levemente en respuesta.

Después de eso, Tsubaru señaló al padre de Azuza que seguía llorando en su hombro.

—Y esa persona de ahí es quien te señaló por órdenes de la asamblea de brujas y es responsable de tu secuestro.

El tiempo se detuvo. Azuza no podía comprender lo que está diciendo. ¿Para qué necesita un guardaespaldas? ¿A qué se refiere con señaló? ¿Quién secuestró a quién?

— ¿De qué estás hablando?

— ¿Crees en los vampiros? —Preguntó, con unos ojos que decían que hablaba completamente en serio.

Solo soy la hija “normal” de un duque – Capítulo 1: Seré feliz

Traducido por Lugiia

Editado por Yonile


Al despertar, lo primero que veo es un techo desconocido. No, este techo… esta habitación, sí las conozco. Lo extraño no es eso, sino yo.

Mis manos son pequeñas e increíblemente blancas, mi cabello que debería ser negro ahora es de un brillante azul con plateado. Mis alrededores están decorados con adornos y lazos muy femeninos. Cuando por fin me las arreglo para salir de la cama y poder mirarme en un espejo…

Me sorprendo, mis ojos son gatunos de un color amatista, pestañas largas, cabello ondulado que llega hasta mi cintura… En el espejo se refleja una belleza angelical. Mis recuerdos borrosos señalan que yo, que jugaba juegos otome incluso antes de morir, me he convertido en la villana… Continue reading

Un día me convertí en una princesa – Capítulo 60.5: Después del debut

Traducido por Den

Editado por Nemoné


Se veía la luna.

Lucas se volvió para mirar a la luna. Su rostro brillaba bajo la luna.

— ¿Qué hago? —susurró al mismo tiempo que escuchaba la respiración de la chica durmiente.

Recientemente le hicieron tomar decisiones. Habría elegido algo sin dudarlo y se habría puesto en marcha inmediatamente después, pero no pudo evitar dudar al ver a la chica dormida sin saber nada. Continue reading