Harem Imperial – Capítulo 63: Batalla escondida

Traducido por Sharon

Editado por Tanuki


Después de alcanzar el Palacio Yi Yan, Qing Feng descubrió que Xin Yue Ning no solo la había llamado a ella.

En el espacioso salón de espera, había más de treinta mesas y la anfitriona estaba sentada en el medio con los muebles acomodados en dos filas a sus lados. Detrás de cada mesa estaba sentada una mujer, todas elegantes y hermosas. Había una sirvienta de pie detrás de cada una, y todas eran jóvenes y lindas. Observando el salón, toda la escena era deslumbrante.

Desafortunadamente, Qing Feng no era un hombre y no se sintió conmovida. Pensando que todas eran mujeres de Yan Hong Tian, su corazón se descontroló. Leer más…

Vida feliz – Capítulo 62: Una Visita

Traducido por Soyokaze

Editado por Ayanami


No es como si el trabajo de mi padre hubiese terminado sólo porque hayan puesto fin a la rebelión. Al contrario, parece haber aumentado todavía más.

A su trabajo habitual se le sumó el de castigar a los rebeldes y despedir a aquellos que trabajaban en la institución de magia, aparte de que se le encargó realizar los trámites para tomar el control de la misma. También tenía que investigar el origen de los fondos de procedencia ilícita que habían sido encontrados y para qué habían sido destinados, además de encargarse de la fundación de un nuevo laboratorio de magia, entre otras muchas tareas. Leer más…

Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 106: La batalla del primer ministro, parte 3

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


Al igual que antes, fuimos guiados por el mismo mayordomo a través de la mansión.

—Oh, usted es…

En el camino de regreso, nuestro grupo se topó con un hombre delgado.

—Bienvenido de nuevo, maestro Cordis. Esta persona es el invitado del jefe, Romeru Jib Armelia, quien viene con sus acompañantes… Maestro Romeru, este es el hijo mayor del jefe, el maestro Cordis.

—¿Romeru Jib Armelia…? ¿Usted es el famoso primer ministro del reino de Tasmeria?

—Es un placer conocerle, joven Cordis. Soy Romeru Jib Armelia. Hmm, ¿famoso, dice? Usted no se queda atrás, he oído mucho sobre el joven Cordis Sligar, quien se dice que es muy conocedor de las plantas medicinales.

Al oír mi respuesta, Cordis se rió.

—Eso es muy impresionante, señor Romeru… ¿Tiene algo de tiempo?

—Sí, por supuesto.

—Entonces, por favor, venga por aquí.

Cordis nos guió en dirección contraria a la habitación donde nos habíamos reunido con Curtis.

En el camino, pasamos por una sala con retratos alineados de personas que parecían ser las sucesivas cabezas de la familia.

Alf miró con gran interés esas pinturas que estaban adornadas con extravagantes marcos.

Aunque fingía que no ocurría nada particularmente especial, en realidad, trabajaba más que de costumbre para intentar recordar todas las características de los cuadros.

Para él, quien siempre almacenaba la información obtenida por sus ojos y oídos como “Información que puede o no llegar a ser vital”, era natural que no pudiera simplemente ignorar las cosas que solo podían ser vistas en este lugar.

Una vez que terminamos de pasar por la sala, llegamos a un lugar que parecía ser el jardín.

En lugar de parecer que había sido cuidadosamente atendido por un jardinero para que fuera agradable a la vista para las visitas, el jardín daba la imagen de que solo las plantas, que se han vuelto necesarias para crecer, podían hacerlo de manera caótica.

—Aunque puede no parecer muy atractivo a los ojos de mis invitados…, este jardín es mi orgullo y alegría.

—Entonces, ¿usted se está encargando de ello personalmente, joven Cordis…? Es increíble.

Miré con mucho cuidado el jardín. De repente, mis ojos se detuvieron en un solo punto.

Mientras que lo que estaba floreciendo ante mis ojos era una hermosa flor…, también era una planta venenosa capaz de matar a un humano en un instante.

Cuando miré aún más de cerca, a su alrededor había plantas que se parecían mucho a las hierbas que se usan generalmente como alimento, así como a las que no eran particularmente conocidas. Sin el suficiente conocimiento, a simple vista parecerían ser plantas medicinales normales, pero muchas de las plantas que crecían ahí, eran en realidad plantas terriblemente venenosas.

—Realmente ama las plantas medicinales, ¿no es así? Puedo ver que las ha cultivado con mucho cuidado… Sin embargo, si me permite preguntar, ¿por qué me las ha mostrado?

Apartando mi mirada del jardín medicinal, volví mis ojos hacia Cordis.

—Solo quería presumir de algo que me hace sentir orgulloso. Mi familia no lo entendería; no obstante, eventualmente, me gustaría enseñarles lo maravilloso que es…

—¿Se está refiriendo a este jardín medicinal o a usted…?

—Bueno… Digamos que a las dos cosas —respondió Cordis con una ligera sonrisa.

Por un breve momento, esa sonrisa hizo que me diera un escalofrío en la espalda.

—Ya veo… Pero ¿por qué le contarías tal ambición a alguien como yo?

—Me pregunto por qué… ¿Estaría mal decir “porque parecía interesante”? Después de todo, es emocionante hablar con alguien tan perspicaz como usted.

Con un tono de voz suave y relajado, Cordis continuó la conversación.

Si lo juzgo solo por su apariencia, entonces ciertamente tenía un temperamento tranquilo como reportó Alf. Sin embargo, las cosas de las que hablaba y el aire que lo rodeaba negaban esa impresión. No era solo un hombre hermoso y gentil.

—Interesante, ¿verdad? Tomaré eso como que eres mucho más atrevido comparado con el señor Curtis. Rezaré fervientemente para que la utilidad de estas, como plantas medicinales, sea reconocida… Con eso en mente, joven Cordis, mi próxima reunión será en un momento, así que tendré que excusarme aquí.

—Sí, mis disculpas por retenerlo. Estaré esperando nuestro próximo encuentro… Por favor, guía apropiadamente al señor Romeru y a sus acompañantes.

Nos separamos de Cordis y, una vez más, nos dirigimos a la entrada bajo la guía del mayordomo.

—¿Hmm? Esos tipos son…

Al igual que antes, una vez más nos encontramos con un hombre cerca de la entrada.

Su físico era más robusto comparado con el de Cordis, y una espada colgaba de su cadera.

—Este es el invitado del jefe, Romeru Jib Armelia. Maestro Romeru, este es el segundo hijo del jefe, el maestro Miles Sligar.

—Armelia… No he oído hablar de ese apellido…

Por un momento, el mayordomo frunció el ceño.

El hijo de su propio amo había hablado de forma insultante frente a mí, su invitado, diciendo prácticamente: “No sé de dónde es su apellido”. No solo eso, sino que esas palabras fueron dichas a alguien que trabajaba como primer ministro del país vecino, exponiendo claramente la propia falta de conocimiento del joven Miles.

Si no estuviera justo delante de mí, este mayordomo, quien normalmente era tranquilo, habría estado sosteniendo su cabeza en sus manos.

—Esta persona es…

—Lo que sea. En cualquier caso, aunque me lo cuentes, definitivamente no podré recordar algo que no despierta mi interés. Querido invitado, me disculparé con esto.

Miles interrumpió las palabras del mayordomo y se fue rápidamente de la zona.

—Mis más profundas disculpas, maestro Romeru.

Habiendo entendido la profunda descortesía de la actitud del joven Miles, el mayordomo se disculpó conmigo.

—No, no me importa particularmente… Gracias por guiarnos.

De verdad no me importaba… Más bien, pensando en cómo pude observar que era tan egocéntrico como su reputación sugería, casi quise darle las gracias.

Así, la atmósfera incómoda continuó mientras el mayordomo nos despidió en la entrada.

Y así, volvimos a la posada.

Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 105: La batalla del primer ministro, parte 2

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


—Verdaderamente, espero que sea así… En cuanto a mí, me gustaría expandir aún más esos intercambios y profundizar la relación.

—Eso sería magnífico… ¿Ya tiene un plan concreto para eso?

—Tengo una idea…, sin embargo, aunque estas discusiones entre nosotros son esenciales para un acuerdo, en última instancia son solo la “base”. Honestamente hablando, aún no hemos decidido si debemos o no hacer un acuerdo con su país como un todo, o si debemos hacerlo individualmente con cada territorio dentro de su país…

—Ya veo, ya veo… ¿Cuándo piensa revelar eso?

—Quiero decir que en cualquier momento, pero… esta visita fue algo apresurada, así que, aunque me avergüenza decirlo, no traje ese documento conmigo. Es por eso que me gustaría ofrecerles a todos una invitación para visitar nuestro país.

Ante mis palabras, Curtis frunció ligeramente sus cejas. Sin embargo, actué como si no me hubiera dado cuenta de ello y continué:

—Como ya casi estamos llegando a la temporada baja de eventos sociales, nuestro país está a punto de tener su Día Nacional de la Fundación, así que habrá todo tipo de exhibiciones disponibles. Es una excelente oportunidad para que todos ustedes vean nuestro país, y sobre todo, será más rápido discutir los asuntos en una conferencia con todos los altos funcionarios del gobierno, bajo el rey de nuestro país, junto con los cinco de ustedes a la vez… Ya he propuesto esto a todos los demás y he obtenido su aceptación. Solo queda usted.

—Hmm… entonces, ¿la casa ducal Baskar y la Crow ya aceptaron?

—No entiendo por qué sólo preguntó por esas dos casas, pero… por “todas” me refiero a las otras cuatro casas a excepción de la suya.

No me había reunido directamente con la casa ducal Baskar, así que la invitación escrita les fue entregada por el conde Talbot.

Si hubiéramos enviado la invitación por correspondencia, sucederían dos cosas: si enviaban una respuesta, significaba que atenderían y, si no lo hacían, se tomaba como que no asistirían; no obstante, ya que se las entregamos en persona, esa restricción no se aplicaba.

Más bien, como fue justo después de que les devolvieran los fondos, el informe decía que había dado su consentimiento alegremente.

Uno de los subordinados de Alf, el cual se las arregló para colarse entre los mensajeros del conde Talbot, había informado lo mismo, por lo que estaba seguro que no era un informe falso.

Al escuchar mi respuesta, Curtis, que estaba delante de mí, apretó ligeramente la mandíbula.

—¿Hay algún problema con invitar a esas dos casas…? —pregunté, con una expresión como si estuviera preocupado.

Viéndome pretender como si fuera un tercero de buena voluntad, la mandíbula de Curtis apretó aún más fuerte.

No debería dejar que tal expresión aparezca en su cara tan fácilmente…, pensé mientras me reía para mis adentros de los cambios que aparecieron en su rostro. Más bien, precisamente en un momento como este, uno no debe permitir que su oponente perciba sus pensamientos internos, en su lugar, debería sonreír para aparentar tener mucha compostura.

—No…, es solo que esas dos casas son reacias a interactuar con otros países, por lo que me sorprendió que lograra convencerlas para esas discusiones.

—¿La casa ducal Baskar es reacia…? Ah, ahora que lo pienso, normalmente lo es… Entonces, mi país tendrá que agradecer a los comerciantes empleados por la casa ducal Baskar. Gracias a ellos, el conde Talbot pudo establecer una conexión con la casa ducal Baskar. Probablemente, como resultado de ello, aceptaron la invitación a esa reunión.

Con esto, la expresión de Curtis finalmente se torció.

—Nos hemos desviado del tema, pero… si usted está dispuesto a visitarnos, lo ideal sería que pudiéramos llegar a un acuerdo en este momento. Hasta entonces, trabajaré en refinar un poco más la base del acuerdo con mi país.

Por un momento Curtis se rió desdeñosamente de esas palabras, como diciendo: “¿Qué clase de estupidez estás diciendo?”.

Lo más probable es que esté pensando que si el duque Grindal y Ferring de las facciones moderadas visitan el reino de Tasmeria y las casas ducales Baskar y Crow no lo hacen… entonces me será imposible llegar a un acuerdo.

Sin embargo, en el siguiente instante, Curtis se puso rígido.

Me pregunto si esa reacción se debe a que se dio cuenta…

Antes, había dicho: “Honestamente hablando, aún no hemos decidido si debemos o no hacer un acuerdo con su país como un todo, o si debemos hacerlo individualmente con cada territorio dentro de su país…”.

En ese momento, lo más probable es que tomó mis palabras al pie de la letra, entendiéndolas como: “Internamente, el reino de Tasmeria todavía no ha decidido si hacer el tratado con el Principado de Rinmel en su conjunto, o con los territorios individuales del Principado de Rinmel” o, “Todavía no sabemos si sería más ventajoso hacer el tratado con todos los territorios individuales del Principado de Rinmel, o si sería mejor hacerlo con el Principado de Rinmel como país”.

Sin embargo, habiendo llegado aquí, esas dos declaraciones podrían pensarse con significados completamente diferentes.

Si fuéramos a hacer un tratado entre nuestros dos países a nivel internacional, entonces naturalmente requeriríamos el consentimiento de todos los jefes de las cinco casas de archiduques o no podría ser ejecutado.

Pero, si hacíamos el tratado de manera que se aplicara solo a las jurisdicciones de los señores en cada uno de sus territorios, entonces las cosas serían diferentes.

En primer lugar, el Principado de Rinmel es un país hecho de una unión de lo que solían ser cinco países diferentes. Naturalmente, la autoridad de cada señor era grande.

Como tal, es posible para el reino de Tasmeria entrar en un tratado con los señores de cada territorio individual.

En otras palabras, significaba que: si hacemos el tratado a nivel nacional, depende totalmente de la actitud del Principado de Rinmel. De cualquier manera, aquellos que vengan al reino de Tasmeria entrarán en un tratado con nosotros… incluso si hay otros territorios que falten en esa reunión.

Si todas las otras casas ducales estuvieran en contra, entonces sería otro asunto completamente distinto. Pero, de las cinco casas de archiduques, cuatro de ellas ya habían declarado su participación, así que, incluso si Curtis se opone, sería difícil para él impedirles hacer un tratado como señores individuales.

Y, por la misma razón, sería difícil para él detener a las otras casas de visitar el reino de Tasmeria.

Mientras fuera rentable, en general, el país no podría poner límites a las acciones de los señores por individual, y Curtis tampoco podría hacerlo. Además de eso, carecía de cualquier base para hacerlo.

Si intentaba detenerlos a la fuerza, sería lo mismo que dar a las casas ducales Grindal y Ferring la oportunidad de aprovecharse de él.

—¿Tiene un asiento para mí, señor?

Por fin, Curtis tomó una decisión.

Probablemente se sintió frustrado al respecto, pero aun así se las arregló para sonreír.

—Sí, por supuesto. Después de todo, esperaba que todos pudieran asistir.

—Ya veo… Entonces, estaré esperando ese momento.

—Vaya… Estoy realmente agradecido por sus palabras. Esperaré con ansias el día en que todos vengan a visitarme.

Después de eso, intercambié unas últimas palabras con Curtis y salí de la habitación.

La Legión del Unicornio – Tomo II – Capítulo 14: Fin del recuerdo, comienzo del viaje

Traducido por Kavaalin

Editado por Meli


Después de aniquilar a su grupo de avanzada, el archiduque Crane se dio cuenta de que no se debía subestimar a la guarnición de la Capital de Oro y decidió suspender el asedio hasta que reuniera a todas sus fuerzas. Como resultado, olvidó cuidar su propia espalda y un ataque sorpresa de la iglesia acabó con una cuarta parte de sus fuerzas. Más que eso, el ataque envió un mensaje al archiduque; el Papa había decidido aliarse con la nueva reina.

Enfrentándose a las fuerzas duplicadas de sus oponentes, el ejército del archiduque se retiró. Luego, unos diez días después, el archiduque Crane fue asesinado por sus subordinados como prueba de su rendición. Desde la muerte del rey y el posterior golpe de estado de Crane, habían pasado tres meses. La paz había regresado a Sistar. Leer más…