Traducido por Selena
Editado por Ayanami
Aunque aún quedaba cierta distancia hasta las puertas principales, el clamor del exterior era evidente. La Dama Xu estaba diciendo algo que la multitud repetía, creando un gran alboroto. Si Han Yunxi lo oía, naturalmente la Gran Concubina Yi y Murong Wanru también lo harían. Aunque su corazón estaba agitado, Han Yunxi todavía alisó sus labios y presentó sus respetos. —Que mufei tenga buena fortuna.
La Gran Concubina Yi no estaba segura de lo que ocurría afuera. El mayordomo Xia iba a informar cuando vio que el Duque de Qin y Qin Wang fei regresaban y les informó primero. Al ver a Han Yunxi apresurarse hacia el exterior, la Gran Concubina Yi estaba a punto de preguntar cuando Murong Wanru abrió la boca primero. Seguí leyendo “Consorte experta en venenos – Capítulo 125: Caos en la residencia del Duque de Qin”
Traducido por Selena
Editado por Ayanami
Después de que las seis píldoras de Han Yunxi hicieran efecto, Long Feiye canalizó tres corrientes de qi verdadero en su cuerpo. Cada vez, Han Yunxi se sintió renovada y refrescada, como si estuviera llena de energía. Por desgracia, al final seguía estando demasiado cansada, por lo que la sensación no duró mucho.
Luego de tres ráfagas de qi verdadero, su pulso ya no era tan débil, aunque su cuerpo seguía agotado. Se acurrucó en los brazos de Long Feiye, demasiado perezosa para mover los párpados. Long Feiye tampoco se movió, pero utilizó un brazo para soportar todo su peso. Su entorno se volvió silencioso mientras el fuego saltaba y bailaba ante ellos. El viento que soplaba bajo el gran árbol no era muy fuerte, pero podían oír fuertes vendavales en la distancia. Seguí leyendo “Consorte experta en venenos – Capítulo 124: Regresando, un desafortunado giro de los acontecimientos”
Traducido por Den
Editado por Hime
—¿Battuanu?
En el tren con destino a Battuanu solo había una persona para contactar a las fuerzas de seguridad de Lunazel. Kyle, cuyo rostro antes parecía perplejo por la oportuna llegada de la policía, se dio cuenta y abrió levemente la boca.
Esa mujer apática ha hecho algo bastante encomiable. Seguí leyendo “Crié a un dragón negro – Capítulo 55: El logro de una perezosa”
Traducido por Den
Editado por Hime
—Continúe —ordenó Kyle mientras volvía a apuntar al operario con el revólver con su fría mirada. El hombre supo por instinto que él no dudaría en disparar.
—Uh, ¡fue un mago registrado en el Ministerio de Magia! ¡Vi con mis propios ojos una insignia del Departamento de Magia colgando bajo su capa!
—Del Departamento de Magia… Seguí leyendo “Crié a un dragón negro – Capítulo 54: El enemigo desprevenido”
Traducido por Den
Editado por Hime
—Saque su identificación de empleado —le ordenó el investigador al operario, presionando el revólver contra su cabeza. Pero este no le respondió ni se movió—. No puede ser. No creo que trabaje en la Compañía Ferroviaria de Laurent —el hombre palideció de inmediato ante su comentario; gotas de sudor se formaron en su frente—. Si no quiere recibir una bala en los brazos y piernas como sus colegas, hágase a un lado y hable —amenazó Kyle.
Extrajo unas esposas de su uniforme y aprisionó rápidamente los brazos del hombre. Cuando el operario se negó a cooperar, sacudiendo la cabeza en respuesta, Kyle le golpeó la nuca con el arma. En un instante, el hombre perdió el conocimiento. Luego, el investigador empujó su cuerpo hacia la esquina y comenzó a examinar los controles en la cabina del conductor: parada automática del tren, velocímetro, manivela, suministro eléctrico, válvula de control de la caldera, válvula del freno. Seguí leyendo “Crié a un dragón negro – Capítulo 53: Investigador audaz”
Traducido por Den
Editado por Hime
Cuando las cadenas se rompieron, el tren se sacudió. Noah temió que pudiera volcarse, pero, afortunadamente, no descarriló.
—Creo que tendremos que arrestar a todos esos asesinos y entregarlos al centro de detención —dijo Kyle, incorporándose frente a ella.
El ferrocarril con destino a Battuanu, donde se encontraban actualmente Noah y Muell, comenzó a detenerse. Por otro lado, el tren con destino a Edman Central comenzó a acelerar a lo largo de la vía férrea. Seguí leyendo “Crié a un dragón negro – Capítulo 52: La bestia”
Traducido por Den
Editado por Hime
—¡Woah! —Noah logró agarrarse a las barras de hierro que colgaban y se estabilizó.
Ya fuera que Muell se desconcentrara o no, el hechizo de invisibilidad que envolvía su cuerpo desapareció.
La bruja trató de recuperar el equilibrio mientras murmuraba algunas blasfemias: Seguí leyendo “Crié a un dragón negro – Capítulo 51: Dentro de tres días”
Traducido por Den
Editado por Hime
A la señal del investigador, y después de que Noah le rodeara el brazo con sus dedos, Muell se apresuró a lanzar el hechizo sobre sí mismo y se volvió invisible.
Para subir al tren, debían trepar por el conducto de ventilación o por el empalme del tren con la locomotora. Tras sopesar ambas opciones, Kyle se decidió por la primera y condujo a Noah y al niño a una habitación privada situada en el compartimento más alejado de primera clase. Luego, cerró la puerta con seguro por dentro. Seguí leyendo “Crié a un dragón negre – Capítulo 50: Escape por los pelos”
Traducido por Den
Editado por Hime
El cuerpo de Noah se precipitó hacia un lado, esquivando por un centímetro la afilada daga que pasó junto a su cuello. La hoja atravesó su capa, desgarrándola y cortando algunos mechones de su cabello.
Los pasajeros se tranquilizaron, quejándose ante la repentina perturbación. Pronto estallaron murmullos de confusión entre los pasajeros del tren cuando las hebras color albaricoque flotaron en el aire y cayeron sobre ellos. Seguí leyendo “Crié a un dragón negro – Capítulo 49: Un oponente formidable”
Traducido por Den
Editado por Hime
Durante treinta minutos, el tren viajaría a lo largo de la frontera entre Lunazel y Cezanne. Luego, las dos locomotoras se separarían, bifurcándose hacia el norte y el oeste.
Noah se encontraba entre los viajeros. Sus frágiles manos agarraban con fuerza el dobladillo de su capa. Contuvo la respiración mientras esperaba su turno para abordar el tren.
—Creo que la vida humana es muy complicada —murmuró Muell, tomándola de las manos. Seguí leyendo “Crié a un dragón negro – Capítulo 48: Hacia adelante”
Traducido por Den
Editado por Hime
—Espera aquí un momento. Vuelvo enseguida —Kyle entregó al magistrado [1] a la mujer que capturó en secreto, y sobre la marcha compró billetes de tren en la ventanilla.
Mientras tanto, Noah se sentó en una silla frente a la estación, disfrutando de un helado de vainilla junto con Muell, que estaba en su regazo.
—¿Qué ves, Mu? Seguí leyendo “Crié a un dragón negro – Capítulo 47: La estrategia”
Traducido por Den
Editado por Hime
Después de un momento de contemplación, Noah ordenó sus pensamientos.
—Dije todo lo que sé, pero pueden existir otras posibilidades. Quizás alguien que vivió aquí, escribió la novela por admiración a ti y a Lenia… Ni siquiera estoy completamente segura de si Lenia es o no la ladrona del huevo. Ella era la supuesta maestra del dragón en la novela, por eso traté de enviarle a Muell —dijo, vacilando. Seguí leyendo “Crié a un dragón negro – Capítulo 46: Pareja encubierta”
Traducido por Ichigo
Editado por Sakuya
—Hoy también hace calor. Ya empiezo a echar de menos la capital.
[Cuando terminemos, me dijeron que volviera a casa.]
—Ya que las conversaciones y las inspecciones terminaron antes de lo previsto, ¿volvemos? Seguí leyendo “La Princesa derriba banderas – Capítulo 103: La inspección del Segundo Príncipe (3)”
Traducido por Selena
Editado por Ayanami
¿Esta mujer defendió tan ferozmente a Gu Qishao, a quien nunca había conocido?
El rostro de Long Feiye estaba lleno de disgusto, pero aun así sostuvo a Han Yunxi con una mano. Su otra mano extendió su capa en el suelo antes de depositarla sobre ella. En cuanto Han Yunxi cayó al suelo, fue como si se acostara en su cama. Cerró los ojos y cayó en un estado de estupor.
—¡Eh! ¡Han Yunxi! Seguí leyendo “Consorte experta en venenos – Capítulo 123: Alimentando con medicina, al borde de perder el control”
Traducido por Selena
Editado por Ayanami
La atmósfera tensa que se había dispersado a la llegada de Gu Qishao se volvió a tensar ante las palabras de Long Feiye. No había culpado erróneamente, ya que fue la colaboración de Huo Yang con los espías lo que facilitó el secuestro de Qin Wang fei.
—Su Alteza Duque de Qin… —El guardia Shangguan estaba a punto de explicar, pero Gu Qishao lo interrumpió con una carcajada. Seguí leyendo “Consorte experta en venenos – Capítulo 122: Despecho”