El emperador y la mujer caballero – Capítulo 37

Traducido por Maru

Editado por Tanuki


La primera persona que mató Pollyanna fue un hombre condenado a muerte. Para evitar que los nuevos soldados jóvenes entraran en estado de shock en medio de una batalla después de su primera muerte, se les enseñó a matar de antemano.

Pollyanna mató a tres personas incluso antes de comenzar su servicio militar oficial. El viejo caballero le trajo tres hombres para que practicara. No le contó los crímenes de los hombres, incluso cubrió sus rostros.

El viejo caballero le dijo que la muerte era el fin. Ya fuera que uno muriera o matara a alguien, siempre terminaría una vida. Seguí leyendo “El emperador y la mujer caballero – Capítulo 37”

El emperador y la mujer caballero – Capítulo 36

Traducido por Maru

Editado por Tanuki


Pollyanna se vio rodeada por los caballeros. Los hombres parecían furiosos y su ira estaba dirigida a ella. Pollyanna abrió la boca para decir algo, pero terminó decidiendo no hacerlo. Pensó que sería mejor esperar a que ellos hablaran primero. Sabía lo que iban a decir, pero también sabía que tenía que escucharlos.

No conocía a todo el mundo, pero había algunos rostros familiares a su alrededor. Sir Ainno y Sir Bentier estaban presentes, y podía adivinar que los otros caballeros también eran de alto rango. No tenían que decir una palabra, pero ella sabía exactamente por qué acudían a ella.

—¿Qué estabas pensando? —le preguntó Sir Ainno finalmente.

—Soy el caballero de su alteza.

—Eso no es lo que estaba preguntando, y lo sabes.

Los otros caballeros intervinieron enfadados.

—Nuestro emperador fue demasiado generoso al aceptar a una mujer como caballero, pero esta niña ingrata cree que sabe más. Necesitas saber tu lugar, niña.

—¡No sabes lo que estás haciendo!

—Deberías haberte quedado callada y trabajar en el departamento de suministros como una buena niña. ¡Estás abusando de la bondad de su alteza! ¿Crees que esto hará que se fije en ti?

Pollyanna se enderezó. Sabía que este día llegaría y había estado contemplando cómo responderles. Ella estaba bien con ser insultada. Todo lo que quería evitar era hacer o decir algo que avergonzara a su emperador.

Fue el gran Lucius I quien la aceptó como su caballero. No necesitaba la aprobación de los demás. Sabía que esos hombres nunca le agradarían y tampoco esperaba que la trataran con respeto. Un odio tan profundo como este nunca mejoraría. De hecho, solo iba a empeorar.

Pollyanna estaba acostumbrada a que la despreciaran. Lo experimentó toda su vida y no iba a retroceder ahora.

—No estoy segura de a que se refieren —respondió Pollyanna con calma.

—¡Eres una traidora!

—¡Desertora!

—¡Puta de hielo!

Pollyanna continuó fingiendo su ignorancia mientras preguntaba:

—¿Perdón? No entiendo.

—¿Estás fingiendo ser sorda?

Ella estaba haciendo todo lo posible por evitar la confrontación, pero parecía que no podía evitarlo. Tenía que afrontarlo de frente ahora.

Pollyanna luego explicó:

—Sinceramente, no entiendo por qué me insultáis en este momento. Su alteza es el hombre más grande y ambicioso que conozco, y pronto tendrá muchos tipos diferentes de personas, incluidas más personas como yo, siguiéndolo. Soy muy consciente de lo fuertes que son los caballeros acreianos, pero solo hay un número limitado. Sin más gente de otros reinos, como yo, su alteza no podrá realizar su sueño. Para Lucius I quien será el emperador de todos los reinos, no importaría dónde nacieron sus caballeros. Cuando más hombres de otras naciones se unan a este ejército, ¿los tratará a todos de esta manera? Os pregunto, mis caballeros, ¿por qué estáis haciendo esto? ¿Os sentís así por mí porque soy mujer o porque soy una traidora?

Su antiguo reino Aehas no tenía futuro. Su rey era débil y estaba obsesionado con la guerra, mientras que las familias nobles y los altos funcionarios que ocupaban los altos mandos eran corruptos. Su ejército era inútil y frágil.

En el pasado, Pollyanna sabía que a pesar de todo, Aehas seguía siendo su hogar. Ella era uno de los nobles, soldados y caballeros de este reino. Para la mayoría de la gente, Pollyanna sabía que debía parecer una traidora, pero no tenía excusa para ello.

Pero solo los hombres y mujeres de Aehas podían llamarla traidora. Ningún acreiano tenía derecho a llamarla por un nombre cuando ella era la razón principal por la que ganaron la batalla contra Aehas.

—Soy una mujer. Nunca he intentado ocultar el hecho ni siquiera desde el principio. Para Aehas, es cierto que soy considerado una traidora, pero para Acreia, soy un caballero recién ganado, un nuevo soldado leal. Así que os pregunto, caballeros, una vez más. ¿Dudáis de mí por mi género o por mis hechos? —Continuó hablando con los caballeros con firmeza.

Los hombres que rodeaban a Pollyanna se quedaron sin habla. Ella levantó la espada que recibió de Lucius I y agregó:

—Soy el caballero de su alteza. Si me considerara una amenaza para él, voluntariamente me mataría. Pero yo os pregunto, ¿dudáis de mí porque soy extranjera? ¿Una mujer? ¿O es porque traicioné a mi propio reino? Pero si todas estas cosas fueran un problema, su alteza nunca me habría aceptado. Porque el emperador cree en mí, y mientras lo haga, nunca abandonaré a mi soberano.

Sin comprobar las reacciones de los hombres, Pollyanna se dispuso a marcharse. Para su sorpresa, los caballeros se apartaron para ella. Esperaba que se enfadaran más y la insultasen más, pero nadie lo hizo.

¿Van a sacar su daga y apuñalarme por la espalda?

Pollyanna se tensó mientras se movía cuando, de repente, uno de los hombres le ofreció la mano mientras llevaba un guantelete. Con una extraña expresión ilegible, Sir Bentier le pidió que le estrechara la mano. Cuando Pollyanna lo hizo, le estrechó la mano y dijo claramente:

—Soy Sir Bentier Ceize. Creo que nos conocimos antes, pero no estoy seguro si recuerdas mi nombre.

—¡Sir Pollyanna Winter de Aehas, señor!

Cuando Pollyanna lo saludó, Sir Bentier miró alrededor de la habitación y ordenó a los otros hombres:

—Deberíais presentaros a ella. Deberíamos conocernos antes de entrar en esta batalla.

—¡Sir Bentier! —Sir Ainno protestó conmocionado. Parecía furioso y para él y para todos, explicó Sir Bentier—. No confío en una mujer extranjera que traicionó su propio reino.

—¡¿Entonces por qué haces esto?!

—Porque sí confío en la mujer caballero, Sir Pollyanna, que fue nombrada caballero por su alteza e incluso recibió su apellido del propio emperador. Como confío en mi emperador, creo que su reino eventualmente se convertirá en un imperio y nuestro líder se convertirá en su cabeza. Si puedo creer que esto podría suceder, ¿cómo no voy a creer que una mujer puede convertirse en caballero? Creo en el mundo con el que sueña mi emperador.

Con eso, Sir Bentier salió de la tienda. Cuando lo hizo, los otros hombres comenzaron a presentarse a Pollyanna. No significaba que estuvieran bien con ella todavía, pero estaban de acuerdo en que todos deberían ser presentados y familiarizarse antes de entrar en una batalla importante.

El último caballero que quedaba era Sir Ainno. Él todavía estaba enfadado y se negó a estrechar su mano, pero en su lugar asintió con la cabeza.

Cuando se quedó sola, Pollyanna miró su mano derecha, la mano que estrechó a todos los caballeros de alto rango de este reino. Tenía que admitir que sintió miedo por un momento, pero ahora se sintió emocionada mientras la adrenalina corría por todo su cuerpo. Nunca antes había sido reconocida así por tantos hombres, y se sintió conmovida. Su cuerpo tembló levemente.


Tanuki
Pensaron que era Michi, pero era yo, Tanuki. Mucho gusto gente, desde este capítulo voy a ser el nuevo editor de la novela, espero hacer el buen trabajo que tenia Michi y acompañarlos junto a Maru en esta historia

El Conde y el hada – Volumen 7 – Capítulo 0: Introducción de los personajes

Sinopsis del séptimo volumen 

La Doctora de Hadas Lydia estaba pasando sus vacaciones en Escocia. Huyó de Londres temiendo que pudiera enamorarse de su empleador, el conde que la trataba como su prometida.

Un día, escucha la historia del antepasado del primer conde del mundo de las hadas y decide dirigirse a la Isla de Man, donde viven las Merrow, para asegurarse de la verdad. Casi al mismo tiempo, en Londres, ¡una chica misteriosa aparece frente a Edgar y su amigo, el pintor Paul…!

Introducción de los personajes

Ilustraciones de los nuevos personajes en este volumen, más una corta introducción sobre ellos.

Personajes: Séptimo Volumen.

  • Ermine: sirvienta de Edgar y hermana mayor de Raven. Murió una vez, pero volvió a la vida como un hada Selkie y continúa sirviendo a Edgar.
  • Raven: sirviente leal de Edgar, un hombre con aire misterioso. Es distinguido en artes marciales.
  • Nico: hada con forma de gato que finge ser un caballero. Amigo de la infancia y compañero de Lydia. Tiene una personalidad cobarde, pero es quisquilloso con su apariencia y comida.
  • Ulysses: ayudante del némesis de Edgar, Príncipe. A primera vista parece un chico de quince o dieciséis años, pero se desconoce su identidad. Tiene el poder de tratar con las hadas y es hostil con Edgar, quien obtuvo el título de Conde Caballero Azul.
  • Lydia: una chica que puede ver y hablar con hadas. Después de ayudar a Edgar a convertirse en conde, fue contratada como su Doctora de Hadas y, por alguna razón, se comprometió con él. Sin comprender las verdaderas intenciones de Edgar, se toma unas vacaciones y regresa a su ciudad natal para reconsiderar sus confusos sentimientos.
  • Edgar: nacido en la nobleza, pero vendido a una misteriosa organización liderada por Príncipe. Después de sobrevivir a ese cruel destino, se convierte en el Conde Caballero Azul gracias a la ayuda de Lydia. Incluso mientras planea una despiadada venganza contra Príncipe, seduce a Lydia con dulces palabras.

Esta Villana quiere mantener al Jefe Final – Tomo I – Capítulo 7

Traducido por Mochi

Editado por Yusuke


Rodolfo Lauren D’Autriche era conocido como el reconocido primer ministro y hombre más astuto del Reino Elimer, pero su apariencia no se asemejaba a ninguno de esos títulos. Toda persona que lo conocía por primera vez siempre terminaba con la impresión de que es un hombre calmado y de carácter confiable.

—Ah, Aileen. Veo que ya llegaste. Lamento llamarte aquí tan temprano pero esta es a la única hora a la que podía.

Cuando Aileen entró a la habitación su padre la saludó con una sonrisa. Ella se sentó en el sillón opuesto del escritorio negro de su padre, con la intención de quedar frente a frente con su padre. Seguí leyendo “Esta Villana quiere mantener al Jefe Final – Tomo I – Capítulo 7”

Elección Absoluta – Capítulo 76: El cuchillo de sacrificio del cerdo valiente

Traducido por Lily

Editado por Sakuya


Cuando Shi Xiaobai escuchó las enojadas palabras de IAmNoPig, se tomó unos momentos antes de darse cuenta de lo que había sucedido. Inmediatamente se quedó sin saber si reír o llorar. Su apodo de juego, “Yo elijo la muerte” era un viejo meme en la Tierra. “El Perro líder” fue el apodo que le dieron los demás jugadores al no entenderlo, por lo que “Dirigiendo como un perro” significaba “Yo elijo la muerte” ¡Y no significaba que fuera dirigido por perros!

Shi Xiaobai no se molestó en explicárselo a “IAmNoPig”. Se sentó en un rincón, sólo cerrar los ojos por un momento lo hizo volver a dormirse. De hecho, estaba demasiado agotado.

Shi Xiaobai se puso de pie y estiró su cuerpo, temiendo volver a dormirse si volvía a sentarse. Seguí leyendo “Elección Absoluta – Capítulo 76: El cuchillo de sacrificio del cerdo valiente”

El último jefe, la bruja – Capítulo 28

Traducido por Ichigo

Editado por Sakuya


Había varias cosas que considerar sobre la vida temprana de Ambert y Cross. ¿Quién podría haber imaginado que nuestros padres eran compañeros de esclavitud, tan cercanos como hermanos? Es ciertamente una curiosa coincidencia.

Además, fue chocante que la bruja negra Slayzia investigara los homúnculos y que los dos pudieran ser su espécimen.

Pero, estaba extrañamente convencida. Seguí leyendo “El último jefe, la bruja – Capítulo 28”

Emperatriz Abandonada – Capítulo 2: Aristia P. La Monique (4)

Traducido por Lugiia

Editado por Gia


♦ ♦ ♦

Al abrir los ojos, todo estaba oscuro.

¿Dónde estoy ahora? ¿Desperté de mi sueño?

A pesar de que no podía ver nada, moví la cabeza de un lado a otro y contuve las ganas de gritar.

¿Estoy muerta? ¿Aquel breve momento de felicidad, con una pizca de conciencia, fue el último regalo de Dios para mí? ¡¿Dónde estoy?! Seguí leyendo “Emperatriz Abandonada – Capítulo 2: Aristia P. La Monique (4)”

Lector Omnisciente – Episodio 12: Punto de vista del protagonista en primera persona (1)

Traducido por Shisai

Editado por Sakuya


Una de las muertes más dolorosas del mundo, era quemarse hasta morir y yo acababa de experimentarla. Las neuronas de mi cerebro parecían emitir luz a la vez.

【La habilidad exclusiva ‘Cuarta Pared’ ha atenuado el dolor mental.】

El dolor se redujo lentamente. Una vez más, fue la ‘Cuarta Pared’ quien me ayudó. Siempre me sentía extraño cuando escapaba de los problemas con la ayuda de esta habilidad.

‘Formas de Sobrevivir’ se había convertido en una realidad y yo estaba viviendo en ella. Entonces… ¿Qué era esta ‘pared’ que me aislaba?

No, estos pensamientos fueron inútiles. Estaba a salvo gracias al atributo ‘Rey sin asesinatos’ y debía moverme de nuevo. Seguí leyendo “Lector Omnisciente – Episodio 12: Punto de vista del protagonista en primera persona (1)”

Lector Omnisciente – Episodio 11: Noche de los Profetas (5)

Traducido por Shisai

Editado por Sakuya


El autoproclamado número 1168 miró las llamas más allá del escudo.

—¿Mi identidad? ¿De qué está hablando de repente…? —preguntó.

—¿Lo has olvidado? Tengo ojos de sabio. Seguí leyendo “Lector Omnisciente – Episodio 11: Noche de los Profetas (5)”

La Tierra está en línea – Capítulo 7: ¡Tang Mo, tú, sálvame!

Traducido por Shisai

Editado por Shiro


Como si realmente estuviera expresando sólo su desprecio, el mosaico en el rostro de la niña volvió a la normalidad después de terminar esta frase. A continuación le entregó el fósforo gigante a Tang Mo y corrió hacia las profundidades de las estanterías. Sus largas coletas de caballo balanceándose mientras saltaba, y la pequeña figura desapareció en las sombras de las estanterías.

¡Ding, dong! El juego «¿Quién robó mi libro?» ha sido completado.

Calculando recompensas por finalizar el juego…

El jugador Tang Mo ganó el juego y obtuvo las recompensas «Fósforo gigante» y «Desprecio de Mosaico».

El jugador Chen Fangzhi falló su misión. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 7: ¡Tang Mo, tú, sálvame!”

Una generación de militares – Capítulo 18: Bebiendo bajo la luz de la luna (1)

Traducido por Ichigo

Editado por Sharon


Bajo la fría luz de la luna, una pequeña mujer se apoyó en el frío muro de piedra. La gran sombra del árbol estaba sobre su cuerpo, haciendo que la gente no pudiera ver ni a ella ni a su expresión facial. Sin embargo, una gran jarra de vino cerca de sus pies sugería que su humor era malo. El débil aroma del alcohol podía hacer que la gente se emborrachara, pero no podía separar las cejas de la mujer.

Ella y Qing sabían que para una enfermedad mental seria, los pacientes como Su Mu Feng debían recibir tratamiento y ayuda, no ser asesinados. Sin embargo, en esta era, en la sociedad que vivían, las familias de los fallecidos y la gente común no aceptarían el resultado si no terminaba con el asesino muerto.

Como oficial de policía, ver a Su Mu Feng sentenciado a muerte la hizo sentirse extremadamente incómoda. Sabía que no podía salvarlo. También sabía que cada lugar tenía sus propias leyes. Eso no evitó que se sintiera culpable. Sus valores en conflicto entre el bien y el mal la hicieron sentir sofocada esa noche.

No podía seguir quedándose aquí. Quería volver a casa. Esta idea nunca había sido tan clara para ella como ahora. Gu Yun decidió que mañana encontraría a Su Ling para preguntarle sobre la bagua dorada. Tomó la botella y sin piedad se tragó el vino. Una familiar sensación de ser observada volvió a aparecer.

—¿Quién anda ahí? —¡La última vez que la había sentido fue cuando se entrenaron en el bosque! En esa oportunidad, casi lo atrapó. Esta vez, no estaba interesada en perseguirlo, así que solo dijo—: Salga ahora.

Pensó que la persona no aparecería, por lo que se sorprendió al ver la gran figura alta caminar con lentitud hacia donde estaba. Sus ropas eran tan oscuras como la noche, y sus ojos plateados deslumbraban, dejando a la gente saber quién era.

—¿Eras tú? —Gu Yun entrecerró los ojos. En ese momento, Ao Tian ya se encontraba frente a ella. Viendo su pálido y frío rostro, la mujer rió—. No esperaba que nos hubiéramos conocido antes.

Parecía ser que quién la observaba era Ao Tian.

Gu Yun se dio vuelta de nuevo y levantó el frasco en su mano, bebiendo un par de grandes tragos antes de volver a hablar.

—Tienes dos opciones: la primera, siéntate conmigo y acompáñame a beber. La segunda es salir de aquí. No me interesa ser un mono de circo esta noche.

No fue difícil detectar una pizca de irritación en la voz ronca que normalmente era fría y aguda. Estaba sentada en una pose casual bajo el cielo nocturno, apoyándose en el frío muro de piedra. Su rodete alto era sacudido por la brisa nocturna de vez en cuando y en su mano se encontraba la gran jarra de vino. Era realmente desproporcionado para su pequeño cuerpo, dando una impresión diferente. Sin embargo, su ceño fruncido no podía ser ocultado. La cara normalmente inexpresiva de Ao Tian parecía desconcertada. ¿Qué la irritaba, a tal persona fuerte y tranquila?

Sentado su lado, Ao Tian pensó en Qing y sus expresiones el día en que Dan Yu anunció el decreto del emperador sobre el caso de la pérdida de corazones. Podía entender un poco por qué estaba enojada, sin embargo, ella era una mujer que vengaría sus rencores y Su Mu Feng era muy cruel. ¿Por qué se preocupaba tanto por él? Su mente estaba desconcertada.

—¿Crees que Su Mu Feng no debió ser sentenciado a muerte? —preguntó. La mano de Gu Yun que estaba levantando la jarra se detuvo de inmediato.

¿Soy tan obvia?

—Sí. No está bien —dijo con una sonrisa burlona y un tono casi inaudible.

Ella de verdad tenía este tipo de pensamiento. Esta mujer completaría de forma desesperada su objetivo si tuviera uno. No debería ser… Ao Tian la miró serio. Gu Yun se rió.

—Tu expresión es tan seria. ¿Pensaste que iba a hacer una redada en la prisión? —dijo en tono casual, y Ao Tian frunció el ceño. Era lo que estaba pensando.

¿Parezco una mujer tan imprudente?, se preguntó Gu Yun, un poco aturdida. Dejando el frasco, suspiró.

—Todas las épocas y todos los países deberían tener leyes. Sin embargo, aunque sea articulada, no puede cumplir los deseos de todos, y por más que parezca injusta, debe ser un estándar fijo. La ley sigue siendo más justa que tomar el asunto en nuestras manos, así que la sigo respetando. Incluso si creo que hay problemas con el sistema de leyes de Qiong Yue, y que Su Mu Feng no debería estar muerto, elegiré tratar de modificar las leyes no asaltando una prisión. ¡Una redada no tiene sentido para mí y también es una estupidez!

La expresión de Ao Tian se veía compleja cuando miraba a la persona frente a él que no poseía ningún papel importante. Era una mujer que hablaba de cambiar la ley. ¿Sabía que ni siquiera el emperador podía decir al azar que deseaba cambiar el sistema legal? Aunque las palabras sonaban ridículas y poco realistas, cuando salieron de su boca, no pudo reírse de ella. Su voz era alta, su comportamiento tranquilo y esa mirada insolente y arrogante hacía que la gente no pudiera ignorarla. Mucho tiempo después, la voz de Ao Tian con toques de risa se hizo escuchar.

—Eres arrogante.

¿Arrogante? Gu Yun lo pensó de nuevo. Finalmente, estalló en una risa incontrolable y le dio la jarra de vino.

—Creo que deberías decir santurrona y demasiado confiada.

Las burlas de Gu Yun hicieron que los gélidos labios de Ao Tian sonrieran generosamente. Para su mala suerte, estaba oscuro y la gente no podía verlo.

Tomando el vino, Ao Tian estaba un poco distraído. Ya había tomado de esa bebida antes, ¿estaría bien si lo hiciera ahora? La miró de nuevo, viendo su sonrisa fácil y natural. La otra persona no era tan generosa, ¿con qué estaba insatisfecha? Agarrando la jarra, Ao Tian se tomó un gran trago. Muy pronto, la sensación de ardor viajó desde su boca hasta su estómago. ¡Qué vino tan fuerte! ¡Y justo antes, ella lo estuvo vertiendo en su boca generosamente! Sosteniendo la jarra en su mano, vio que el interior estaba agotado. Esta mujer era tan directa. A veces, podía avergonzar a los hombres.

Beber un poco de vino otra vez, esta sensación de ardor no se siente mal, pensó.

—En realidad, si quieres asaltar una prisión, no es mala idea —dijo Ao Tian.

Su Mu Feng era una persona extraordinaria. Si muriera así, sería realmente lamentable.

Esta vez, Gu Yun estaba avergonzada. Este hombre era en verdad arrogante.

¿La redada a la prisión no era una mala idea? Aunque no respetara las reglas y procedimientos judiciales y quisiera hacer una redada, se trataba de la prisión fuertemente custodiada de Xing Bu, no un mercado del que se pudiera entrar o salir cuando quisiera. Además, ¿qué harían después? ¿Dejar que Su Mu Feng y ella misma se convirtieran en los criminales más buscados del mundo?

Bajo la luz de la luna, parecía fríamente arrogante. Viendo el perfil de Ao Tian, Gu Yun tenía un poco de curiosidad.

—¿Cómo pudo una persona como tú convertirse en un cazador de recompensas?

Ao Tian parecía tener un poco de interés en este tema. Como hombre de pocas palabras, era muy difícil para él responder.

—¿Por qué no?

Apoyándose en el frío muro de piedra, Gu Yun lo miró y sonrió.

—No sentí mucho sentido de la justicia en ti.

La mujer que estaba a su lado no era la misma. Aunque también era fría, podía sentir la integridad y la bondad de Ye Mei. Mientras tanto, hablando en serio, no podía sentir ninguno de los dos en Ao Tian.

Gu Yun continuó sonriendo,

—Tampoco puedo oler ningún hedor de ti.

Después de hablar, los dos pensaron en Gan Jing que abrió ampliamente los ojos frente al dinero. Mirándose, se rieron. La mano de Gu Yun, que sostenía el vino, estaba un poco descolocada. Se sentía un poco borracha. Pensando de nuevo, se rió.

—Supongo… ¿Te convertiste en cazador de recompensas porque era un desafío?

Para elegir aprehender a un criminal como una carrera, solo podía pensar en tres razones: sentido de la justicia, dinero y deseo de conquista. Sin embargo, Gu Yun no podía ver nada de eso en Ao Tian.

¿No por el desafío? Lo pensó de nuevo durante un tiempo, pero no se le ocurrió nada. Parecía que el alcohol era el culpable de su parálisis cerebral.

—Entonces, ¿fue sólo para pasar un tiempo? —dijo en broma.

Ao Tian levantó sus negras pupilas. Nadie podía adivinar su expresión. Ella volvió a hablar.

—¿Lo adiviné bien?

Él no habló, pero una leve sonrisa en su rostro le contó todo. Gu Yan se dio una palmadita en la frente y rió a carcajadas. ¿Convertirse en cazador de recompensas para pasar el tiempo? Era la primera vez que escuchaba algo como eso. Sin embargo, viendo su manera de hacer las cosas, no era sorprendente.

No sabía si era por el efecto del alcohol o por reírse a carcajadas, pero el humor de esta noche parecía mucho mejor. La luna se movió gradualmente hacia el oeste, escondida entre las rocas gigantes.

—La luna de esta noche no está mal, sólo que es una lástima que no podamos verla desde aquí —suspiró Gu Yun, mirando hacia el cielo.

Sólo lo dijo para hacer conversación, no se esperó ver un brillo de emoción en los ojos de Ao Tian. Su voz ronca sonaba encantadora.

—Tengo un buen lugar para ver la luna.

Después de hablar, se levantó y se dirigió hacia la selva. Gu Yan sonrió ligeramente. No pensó mucho y sólo lo siguió, dejando la gran jarra de vino frente a las paredes de roca.

El centenario árbol chino de la sombrilla estaba en flor. Incluso su rama superior era lo suficientemente gruesa como para que una persona se sentara en ella. Gu Yun miró hacia arriba y encontró una luna creciente en el cielo negro que estaba cubierto de innumerables estrellas. Era casi como si pudieras tocarlas y recogerlas. Nunca había visto este tipo de vista antes.

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que pude disfrutar de la visión de la luna? Casi lo olvido. Gu Yun sonrió.

—Este es un muy buen lugar para ver la luna.

Después de observarla por mucho tiempo, Gu Yun miró de mala gana hacia abajo. Encontró que bajo sus pies, la luz del astro brillaba a través del bosque de la montaña. La vista tenía el mismo efecto refrescante y embriagador a la imagen de arriba. Su nariz podía oler las tenues fragancias de los árboles. Gu Yun se sintió mareada de repente. Deseando encontrar una posición diferente para ver el paisaje debajo de ella, movió su cuerpo. La rama se balanceó un poco, por lo que se apresuró en agarrar otra. Sentado a su lado en otra rama, Ao Tian la agarró del brazo. La rama dejó de temblar.

—Gracias —le sonrió, avergonzada.

Parecía que estaba un poco borracha, porque su cuerpo se negaba a escucharla.

Ao Tian no dijo nada, solo retractó silenciosamente su mano. Gu Yun miró su mano que estaba envuelta en ropa negra.

—¿Cómo está tu mano herida? Gracias por salvarme el otro día —le preguntó, recordando de repente que él le había ayudado a detener el ataque de la espada.

Tal vez fuera porque rara vez recibía la gratitud de los demás, o tal vez no le importaban los sentimientos de otras personas, pero su rostro permaneció inexpresivo.

—No hay problema.

Utilizando su mano como almohada, miró el cielo otra vez.

¡La personalidad de esta persona es realmente extraña!, pensó Gu Yun mientras rodaba sus ojos.

—¿Siempre tienes que ser tan frío?

Como respuesta, él puso una expresión vacía.

—Está bien. Solo finge que nunca te pregunte.

Gu Yun se encogió de hombros. Hablar por sí misma no era nada interesante. La posición de Ao Tian era realmente adecuada para observar las estrellas. Se sintió mareada cuando se sentó; ¡era mejor acostarse!

Apoyándose en la rama, Gu Yun se recostó lentamente. Con las estrellas sobre su cabeza, una leve brisa de olor a pasto y el apagado sonido de los insectos, todo parecía tan tranquilo. Gu Yun cerró lentamente sus ojos, suspirando en secreto.

¿Por qué después de llegar a esta era, no puedo encontrar a nadie normal y amistoso?

La noble arrogancia de Su Ling, el encanto de Mu Yin, la mujer misteriosa, la fría arrogancia de Ao Tian. Incluso ese Luo Xi Yan era, de hecho, un zorro. El estilo de vida del siglo XXI era más adecuado para ella. Realmente quería volver a casa.

Tal vez el alcohol había llegado a su cerebro, estaba más cómoda ahora o tal vez el ambiente era adecuado para dormir, pero Gu Yun comenzó a sentirse somnolienta.

♦ ♦ ♦

Media hora después…

La persona a su lado no se movió durante mucho tiempo y su respiración era más relajada. Ao Tian tuvo un mal presentimiento. Se sentó y miró a Gu Yun solo para encontrar que ella estaba tranquila, con las manos colgando y los ojos cerrados, como si estuviera durmiendo. Ao Tian frunció el ceño.

—¿Hey?

No hubo respuesta. La llamó una vez más. Sin embargo, su respuesta fue que ella estaba durmiendo con tranquilidad.

Ao Tian estaba estupefacto.

¿Esta mujer está pensando bien? ¡Estamos en un árbol de tres metros de altura! Incluso él, que poseía unas extraordinarias artes marciales, sólo se atrevió a tumbarse (sin dormir). ¡Duerme profundamente! Estará bien si no gira, pero una vez que lo haga, ¡definitivamente caerá y morirá!

El corazón de Ao Tian estaba lleno de furia. Quería sacudirla y preguntarle si quería morir. Sin embargo, cuando sus manos tocaron su hombro, se detuvo de repente. Bajo la luz de la luna, su cara se veía tan tranquila, se veía tan… linda. Largas pestañas posadas en un rostro pálido, formando una silueta en forma de media luna. Labios húmedos y regordetes de color rojo brillante. Sus hoyuelos en la cara, que estaban presentes y ausentes al mismo tiempo, no eran tan evidentes cuando estaba despierta. Las dos cicatrices profundas de su cara resaltaban sus ojos.

¿En qué estaría pensando en ese momento? ¿Cómo pudo ella, que siempre era sensata, cometer tal acto autodestructivo?

La mano de Ao Tian tocó inconscientemente esa cicatriz. Miró serio la cara adorable que tenía delante de él, y su corazón sintió extrañas ondas; ¿qué clase de mujer era realmente? ¿Cómo puede ser tan grande la brecha cuando estaba dormida comparada con cuando estaba despierta?

Ao Tian no supo cuánto tiempo la miró. De repente, Gu Yun se movió un poco, y él salió de su aturdimiento para sostener su hombro. Afortunadamente, sólo había movido un poco la cintura y no se dio la vuelta. Poco después, cayó de nuevo en un profundo sueño.

Dormía tan profundamente, que Ao Tian comenzó a sudar frío. Con lentitud, retiró su mano de su hombro mientras fruncía el ceño. Usó sus piernas para mover varias ramas bajo sus pies hacia el lado de Gu Yun de forma que tejieran una pequeña red, así que aunque se diera la vuelta, no caería al suelo inmediatamente.

Apoyándose en el tronco, sus pies pisando algunas ramas, Ao Tian no miró a la mujer que estaba a su lado. En medio del oscuro cielo nocturno, salieron tenuemente unos rayos dorados. Los pájaros empezaban a cantar, cada vez más y más vivos.

Cuando los cantos de los pájaros entraron en sus oídos, Gu Yun se frotó los ojos. Al abrirlos, lo que entró en sus ojos no fue el dosel blanco, sino un cielo azul. Se distrajo por un segundo. Pronto, recordó lo sucedido la noche anterior. Después de haber bebido, salió a ver la luna en la copa de un árbol. Luego descansó un rato y finalmente… ¡Se quedó dormida!

Se sentó de repente y vio la pequeña “red” debajo de su cuerpo. No pudo evitar el sudor frío. ¡Había estado durmiendo en la copa del árbol toda la noche! ¡Fue muy afortunada que no se cayera a la muerte!

Con el miedo persistente en su corazón, se dio cuenta de que alrededor del lugar donde dormía las ramas eran más gruesas. Sus ojos siguieron el origen de las ramas. Volvió a mirar más allá, para ver una cara tan fría y silenciosa como si hubieran pasado cien años, que miraba en otra dirección.

¿Ao Tian? ¿Me acompañó durante toda la noche?

—Tú…

Gu Yun abrió la boca cuando una profunda voz interrumpió sus palabras. Todavía era tan fría como de costumbre, pero sonaba un poco precipitada.

—Estoy esperando el amanecer.

¿Amanecer? Siguiendo la dirección de su mirada, el ardiente sol rojo se estaba levantando. Los rayos rojos del resplandor disipaban la oscuridad de la noche. Era realmente hermoso. Resultó que también tenía este interés “elegante”. Ella todavía quería darle las gracias, pero Ao Tian ni siquiera se molestó en mirarla, como si estuviera evitándola deliberadamente. Gu Yun estaba desconcertada, pero no lo persiguió. Estirando su cuerpo, sonrió.

—Entonces, no te molestaré.

Ahora estaba sobria, su habilidad era obviamente mayor que la de anoche. Saltó con suavidad al tronco principal. Sin importarle que no le prestara atención, se enfrentó a la figura de Ao Tian, antes de hablar.

—Gracias.

Después de eso, Gu Yun bajó del árbol por sí misma.

¡No aceptaré una heroína como tu! – Capítulo 24

Traducido por Bee

Editado por Lucy


Ha llegado la primavera, Tsubaki y su clase han progresado sin problemas al cuarto grado, pero esta vez está en una clase diferente a la de Kyosuke y Anna, así que no pudo evitar sentirse decepcionada.

Sin embargo, incluso en esta ocasión le ha tocado en la misma clase que Todou y al recordar que esta ya es la sexta vez, llega un punto en que no puede evitar pensar que es inevitable.

Seguí leyendo “¡No aceptaré una heroína como tu! – Capítulo 24”

Katarina – Volumen 8 – Capítulo 2: El seminario (1)

Traducido por Shisai

Editado por Sharon


Después de guardar mis pertenencias en mi habitación, fui a donde estaría tomando lecciones al día siguiente, donde el instructor dio una explicación superficial.

Los príncipes gemelos fueron a atender sus deberes, mientras Mary y Sophia se unieron a mí y nos sentamos en las sillas que habían sido preparadas para nosotras.

En la sala, había muchos otros niños y niñas, presumiblemente nobles que estaban aquí para asistir al seminario también. Seguí leyendo “Katarina – Volumen 8 – Capítulo 2: El seminario (1)”

Querida “amiga” – Capítulo 40: Yo lo haré

Traducido por Lugiia

Editado por Ayanami


Klaude, obviamente, no podía saber eso, pero debe haber notado algo extraño.

—Los rumores no siempre son ciertos. Supongo que me equivoqué —dijo.

—Bueno, es una verdad a medias. Ya no soy amiga de lady Dorothea —expliqué. Me detuve un momento a pensar, antes de agregar: —Tal vez, soy una dama de honor. Seguí leyendo “Querida “amiga” – Capítulo 40: Yo lo haré”

Al límite – Capítulo 50: Cumplió su deseo

Traducido por Ichigo.

Editado por Ayanami


Mientras Wang Zhong Ding iba a buscar el resto de los resultados del examen, Han Dong salió cojeando de la sala de examen, viendo a Wan Li Qing sentada cerca, levantó sus pies y se acercó a ella.

—¿Cómo te sientes ahora? ¿Te sientes mejor? —Preguntó. Seguí leyendo “Al límite – Capítulo 50: Cumplió su deseo”

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