Princesa Bibliófila – Volumen 4 – Arco 1 – Capítulo 2: Dios de la batalla del este

Traducido por Maru

Editado por Sakuya

—Nadie merece pasar por lo que acabo de pasar… —El rostro de Jean estaba pálido mientras se masajeaba el estómago y gruñía. Nos seguía a poca distancia detrás de Orphen, el doctor Harvey y yo cuando salimos del laboratorio de farmacia, acompañados por la guardia imperial.

Solo unos momentos antes había aparecido un rostro familiar: el segundo al mando de Lord Glen. Antes de que tuviera la oportunidad de recordar su nombre, lo había ofrecido por su propia voluntad. Seguí leyendo “Princesa Bibliófila – Volumen 4 – Arco 1 – Capítulo 2: Dios de la batalla del este”

La Princesa del Ataúd – Volumen 2 – Capítulo 4: La guerra limitada (2)

Traducido por Zico

Editado por Sakuya 


Como de costumbre, salió al patio para encontrarse con la chica bañada bajo la luz de la luna. Su tranquilizante sonrisa teñida con un toque de timidez.

Bajo la lluvia. En el viento. Al mediodía. Por la noche.

El tiempo ya se había detenido para esta chica. Hace cinco años, ese día, su futuro estaba en espera permanente. Todo lo que quedaba de ella era, literalmente, una imagen.

Pero, aun así, la imagen que dejó atrás todavía se aferraba a los viejos tiempos. Seguí leyendo “La Princesa del Ataúd – Volumen 2 – Capítulo 4: La guerra limitada (2)”

Matrimonio depredador – Capítulo 17: “Sus servicios”

Traducido por Yonile

Editado por Meli

Las doncellas asustadas se congelaron.

—¡Eso es demasiado grosero! —gritó la condesa Melissa, agarrando con fuerza su falda.

Pero tan pronto como miró a los ojos de Ishakan, se paralizó. Su rostro se puso pálido y su respiración entrecortada. Su cuerpo temblaba de miedo absoluto. Leah se paró frente a ella, protegiéndola de su línea de visión.

 —Él es el rey.

Ishakan se volvió hacia Leah. La condesa Melissa un suspiro de alivio cuando la atención estaba fuera de ella. Leah lo miró directamente a los ojos.

—Tocar el cuerpo de alguien de la realeza sin su permiso es una falta de respeto en Estia. Mientras esté aquí, me gustaría que siguiera la etiqueta de Estia.

Las doncellas estaban cumpliendo con sus deberes.

—Cometí un error —admitió. Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 17: “Sus servicios””

Matrimonio Oculto – Capítulo 52: Besos sanadores

Traducido por Sharon

Editado por Ayanami


—¿Cómo piensas que lo conseguí? —Ning Xi se cruzó de brazos y se inclinó en la silla, sin preocuparse por haber devuelto una pregunta con otra.

Su Yan lucía como si estuviera perdiendo la paciencia, y golpeó la mesa con sus manos.

—¡Ning Xi! Deberías saber mejor que yo qué clase de problemas, una chica como tú, podría encontrarse en el círculo del entretenimiento. ¿Por qué estás tan determinada a pisar el barro? Seguí leyendo “Matrimonio Oculto – Capítulo 52: Besos sanadores”

Matrimonio Oculto – Capítulo 51: Es su ex de nuevo

Traducido por Sharon

Editado por Ayanami


—¿Descubriste quiénes son? —La expresión de Lu Tingxiao decía que cazaría a los pretendientes sin misericordia una vez que descubriera sus identidades. Lu Jingli golpeó la mesa.

—De eso quería hablarte. Incluso con mi red de información, no pude descubrir quienes son. Al parecer tendrás que esperar a que lo hagan de nuevo para averiguar su identidad.

La mirada del malvado rey demonio estaba lista para matar. ¿Cómo podría esperar? Seguí leyendo “Matrimonio Oculto – Capítulo 51: Es su ex de nuevo”

La Princesa derriba banderas – Capítulo 101: La inspección del Segundo Príncipe (1)

Traducido por Ichigo

Editado por Sakuya


—Hace demasiado calor.

Nacht, con su cara pegada a la ventana de cristal, se quejó en silencio. Arqueó sus labios con dificultad y se podía ver una arruga formándose entre sus cejas. Se consideraba normal que pusiera una cara hosca, pero si se miraba de cerca, parecía que su expresión también tenía un toque de fatiga. No podía culparlo por sentirse así, porque habíamos sido arrojados en el interior del carruaje hace bastante tiempo. Seguí leyendo “La Princesa derriba banderas – Capítulo 101: La inspección del Segundo Príncipe (1)”

Mi discípulo murió una vez más – Capítulo 32: Las buenas cosas vienen en pares

Traducido por Rencov

Editado por Yonile


—Hermana menor Su, déjame explicarte. —Xiao Yi jaló a la persona frente a él—. Crecí con Ling Long. Ella es mi responsabilidad, tengo que cuidarla.

—¡Mientes! ¿Qué amigos de la infancia? Es evidente que estás enamorado de ella.

Su Zi lloró un mar de lágrimas.

¿Eh? En realidad, es un triángulo amoroso. Seguí leyendo “Mi discípulo murió una vez más – Capítulo 32: Las buenas cosas vienen en pares”

Escapó otra vez – Capítulo 88: La tragedia de comer la medicina incorrecta

Traducido por Army

Editado por Ayanami


Deporte colectivo para enseñar a los niños…

La cabeza de Yan Ran de inmediato tenía varias cruces rojas brillantes sobre su cabeza. ¿Por qué a esta pareja le encantaba apuñalar siempre su corazón? Además, claramente, no podía ofender a ninguno de ellos. Lo único que podía hacer era rechinar los dientes y tragarse la sangre. ¡Joder, me están asesinando! Seguí leyendo “Escapó otra vez – Capítulo 88: La tragedia de comer la medicina incorrecta”

Todos creen que él me gusta – Capítulo 51

Traducido por Bee

Editado por Sakuya

Ye Zhou descubrió que Shang Jin actuaba un poco extraño recientemente, observando las fresas por más tiempo todos los días.

Ambas macetas de fresas tenían muchas flores, y Shang Jin sacó cuidadosamente las fresas de la jaula y extendió las hojas para ver cada flor.

—¿Qué estás mirando? —Ye Zhou preguntó con curiosidad.

—Observación de flores. —Shang Jin dijo inexpresivamente. Seguí leyendo “Todos creen que él me gusta – Capítulo 51”

Todos creen que él me gusta – Capítulo 50

Traducido por Bee

Editado por Sakuya


—¿Quién hizo esto? —Ye Zhou recogió las hojas del alféizar de la ventana y dijo con incredulidad—: Todavía estaban bien ayer.

—Escuché el canto de un pájaro esta mañana. Debería haber sido un pájaro. —Shang Jin ojeó la maceta y realmente no le quedaron flores.

En comparación con la maceta de Shang Jin, Ye Zhou se sintió repentinamente aliviado de la experiencia de su propia maceta. Había perdido algunas hojas como máximo, mientras que las flores de Shang Jin habían florecido genuinamente. Ye Zhou palmeó el hombro de Shang Jin y suspiró: —Tu fresa realmente se encontró con muchas dificultades en la vida. Seguí leyendo “Todos creen que él me gusta – Capítulo 50”

Joven esposa del Capitán (de 62 años) – Capítulo 58: La intrusión de Su Alteza (4)

Traducido por Hime

Editado por Sharon


—¿Q-Qué…?

Su Alteza me fulminó con ojos rojos de ira.

Desafortunadamente para él, no me asusta para nada. Ahora mismo, solo me parecía un bufón.

Bueno, tal vez he sido demasiado mordaz.

Se me escapó.

—¡Tú…! ¡¿Qué dijiste?!

—¿Acaso además de una mente pobre posee un oído pobre, Su Alteza?

—¡Detén tus insolencias! ¡¿Sabes qué sucederá si me sigues hablando de esa manera?!

—¿Qué sucederá?

—¡Claramente sería Lesa-Majestad!

Una vez más, habló sin tener idea de nada.

Creo que la pregunta sería por qué cree que puede manipular las leyes. ¿Quién le dijo algo así?

En mi caso, un profesor de leyes me dijo que tan solo era un insulto.

—¿Y qué cree Su Alteza que es la Lesa-Majestad?

—¡Tú no sabes tanto sobre leyes! ¡Los malos comentarios hacia la realeza sin conocer el propio estatus, naturalmente se considera traición!

—No, no he escuchado nada de eso.

Al parecer realmente no sabía nada sobre ello.

¿Acaso no puede notar que al hablar de cosas de las que no tiene idea, está reclamando un completo sinsentido?

Suspiré. No quería seguir hablando con él.

—¿Por qué lo consideras una ofensa?

—¡Escupiste palabras impetuosas como “detén tu sin sentido” a la realeza! ¡¿Qué podría ser sino una ofensa?!

—Entonces, ¿cómo llamaría Su Alteza a las impetuosas palabras que me dirigió?

—¡Haa! ¡¿De qué hablas?!

En verdad no conocía la ley.

¿Cómo puede carecer del sentido común necesario para entender crímenes como la Lesa-Majestad, acaso perdió la razón?

—Todos tus comentarios hasta ahora han sido difamaciones en mi contra. Además, usar tu posición para dar órdenes constituye un chantaje. Y no quiero recordar, pero, anunciar la cancelación de nuestro compromiso en público es una ofensa que constituye una calumnia.

—¡¿Q-Qué?!

—Estos son hechos sin relevancia de la posición social. Porque aún si pertenece a la realeza, todos somos iguales frente a la ley.

Al ser un estado constitucional, la realeza sería igual a los demás frente a la ley.

Y Su Alteza ya había cometido arias ofensas de ese tipo, pero creo que no se daba cuenta.

Además..

—Su Alteza mencionó antes la Lesa-Majestad

—¡¿Q-Qué hay con ello?!

—El caso más reciente de Lesa-Majestad fue hace más de cien años. En ese entonces el reino se regía por una monarquía totalitaria, por lo que cualquier ofensa contra la realeza era considerado un acto de lesa majestad. El reino se volvió constitucional durante la revolución que hubo en aquellos años, y el sistema actual con la realeza en la cima fue entonces establecido. Esta historia se supone que debiste estudiarla a detalle en la academia.

—¡¿Q-Qué…?!

—Actualmente, la lesa majestad es solo una parte de la ley, y no hay precedentes de ella en los últimos cien años. Desde el inicio, no hay necesidad de perseguir a alguien para castigarlo por ello.

Le dirigí una mirada fría al príncipe, cuyos ojos se ensancharon. Y entonces, fingí un suspiro profundo.

—Su Alteza

—¿Q-Qué…?

—¿No tenías idea sobre esta parte de la ley y pretendes manejar este país?

Guardó silencio.

El futuro del reino era oscuro.

Sus puños temblaron. Parecía querer decir algo pero se mantuvo en silencio, abriendo y cerrando la boca como un pez.

Si un día me llego a encontrar con Su Majestad y con la reina, me gustaría decirles unas cuantas cosas sobre la mala educación de Su Alteza.

—Ahora.

Fue entonces que mi madre comenzó a hablar.

Hasta entonces, ella sólo estuvo mirando la escena. Pude mantener mi confianza en mi misma debido a que tenía el apoyo de mi madre quién estaba junto a mí.

—Su Alteza Rayford, ¿hay algo más que quisiera decir?

—¡Ku…! ¡Aarg….!

—Su Alteza ha propuesto una solución acorde a las leyes y estamos de acuerdo con ello. Entonces, por favor, retírese por hoy.

—¡P-Por favor esperen un….!

—No. La decisión ya ha sido tomada. Deberíamos hablar a través de un abogado. Lo demás se verá en la corte.

—¡Gu…..!

Mi madre se levantó y yo seguí su ejemplo.

Aún con todo esto, ¿podrían demandarme?

Su Alteza me fulminó con la mirada y se levantó.

—No puedo seguir soportando esto…

—Quién debe soportarlo soy yo. Como madre, ¿sabes cuan insoportables es ver como insultan a mi hija?

—¿Qué sí lo sé? ¡Para que me insulten de este modo….!

Fulminó a mi madre y levantó su mano derecha.

¿Qué significará ese gesto?

Como sea, nos fulminó con la mirada a mi madre y a mí, alternándonos. Y entonces, dejó caer su mano.

—¡Desháganse de estas idiotas!

—Um, Su alteza, eso es….

—¡¿Tu deber no es acaso obedecerme?! ¡Corténle la cabeza a estas tontas!

Los dos escoltas de Su Alteza recibieron esas órdenes.

Incluso si él era de la realeza, era demasiado absurdo. Como era de esperar, los dos guardias estaban perplejos.

Debían de ser rufianes que lo hacían por dinero. Como sea, los dos guardias eran caballeros comunes y corrientes. Independiente de cual fuera la orden de Su Alteza, no deberían dañar a la duquesa y a la hija del duque sin motivo.

¿Acaso el príncipe entendía esto?

—Su Alteza, eso sería….

—Por favor, Alteza, reconsidérelo…

—¡¿Y bien?! ¡Les di una orden! ¡Si no la acatan, entonces denme sus espadas! ¡Yo lo haré….!

Pateó a uno de los guardias y tomó la espada en su cintura.

Pero, Alteza, ¿en serio no lo sabes?

—¡¿Qué diablos es esto?! ¡Es una espada de madera!

—Por lo general no portamos espadas de verdad…

—¡¿Y creen que pueden protegerme con principios?! ¡Estúpidos!

Ah, si. No tienes ningún cuidado con tus guardias, ¿o sí? No me había fijado hasta hace poco, pero por lo general los caballeros no portan espadas reales.

En caso de una emergencia, toman una espada de la armería y esta suele ser de madera.

Quién me lo dijo fue el señor Wilhelm

—¡Bien! ¡Ya no me importa más!

—¡Su Alteza!

—¡Muere!

Alzó la espada de madera y la dejó caer en dirección a mi madre.

Como sea, no hubo pánico.

Puede que no supiera cuán fuerte era, pero pertenecía a la realeza. No era un caballero, un guerrero, ni siquiera un soldado.

Las habilidades de combate que poseía no eran muchas.

—¿Aah?

La espada de madera dibujó un arco y voló.

Su Alteza sostuvo sus manos con dolor. Bueno, es doloroso, ¿no?

Justo como él tenía dos guardias a su lado, nosotras también.

Natalia.

—Este nivel de violencia, incluso si viene por parte de la realeza, no debería ser tolerada —declaró, parándose frente a mi madre y pateando con fuerza el brazo de Su Alteza.

Por cierto, esto era legítima defensa propia. Más bien, las acciones de Su Alteza constituían un intento de asalto.

—¡Gg…! ¡Tú! ¡Osaste ponerme las manos encima!

—No, lo pateé con mi pie.

—¡Sinsentido! ¡No creas que saldrás indemne de esto!

—En efecto. Más bien, es Su Alteza quien no debe pensar que saldrá indemne

Aquella última voz provino desde la entrada.

Él abrió la puerta y entró en la habitación sin hacer ruido.

Mi hermano mayor, Albert Ambrose.

—¡¿Albert…?! ¡¿Por qué estás aquí?!

—Porque es mi casa. Más importante, ¿qué tal si comienzas a ser más consciente de tí mismo?

—¡Q-Qué demonios….!

—Discúlpenme

Entrando desde el otro lado de la habitación, se acercaba una gran figura.

¿Por qué estaba él aquí?

Como sea, cada vez que yo estaba en problemas, él venía en mi rescate.

El señor Wilhelm.

—¡¿Wilhelm?!

—Su Alteza, por el momento, oigamos lo que tiene que decir, ¡Hombres! ¡Agárrenlo!

—¡Sí, señor!

Las dos personas detrás del príncipe restringieron sus brazos.

—¿Qué significa esto? —dijo Raymond, abriendo los ojos como platos—. ¡¿Qué demonios hacen, bastardos?! ¡Libérenme!

—Como miembro de la orden de caballería, no puedo ignorar a aquellos que intentan dañar a mujeres a plena luz del día.

—¡Wilhelm, bastardo!

—¡Llévenselo!

Vi como Su Alteza, quien fue detenido por dos caballeros, fue llevado lejos.

No importaba cuanto gritara que lo dejaran ir, eso no pasaría.

Mi madre, mi hermano mayor, Natalia y yo, teníamos expresiones en blanco.

En adición, sólo la pálida señorita Mary fue dejada atrás.

El señor Wilhelm suspiró.

Pensé que incluso su forma de suspirar era galante.

—Carol…

—Señor Wilhelm…

—Es bueno que estés a salvo. Pero, bueno… sabía que estarías bien, mientras la señorita Natalia esté aquí…

—No…

Le dije a Zack que por favor llamara a mi hermano mayor, pero nunca pensé que el señor Wilhelm vendría.

Por mi bien, el ocupado capitán de caballería vino. Eso me hizo enormemente feliz.

Por lo tanto, me aferré al robusto cuerpo del señor Wilhelm y lo abracé.

—¿C-Carol?

—Señor Wilhelm… Muchas gracias.

—N-No hay de qué…

Así, expresé mi gratitud.

Incliné mi cabeza con perplejidad, pues su rostro estaba mucho más rojo de lo habitual.

No quiero arrepentirme – Capítulo 11: Flores que florecen al final de la traición

Traducido por Maru

Editado por Michi


—Padre…

Leila cerró la boca con ambas manos tratando de no gritar mientras contenía las náuseas.

—¡Aún permanecen aquí! ¡Encontrad a Leila Hessus y Nassar Hessus! —gritó Sheemon a los soldados.

Padre… Seguí leyendo “No quiero arrepentirme – Capítulo 11: Flores que florecen al final de la traición”

Prometida peligrosa – Capítulo 40

Traducido por Maru

Editado por Tanuki


El pasillo del segundo piso estaba en silencio. Como no podía atravesar el pasillo central, tuvo que caminar hasta la pared exterior donde estaban ubicadas las escaleras de emergencia. Bajó las escaleras por el estrecho pasillo hacia la pared exterior.

Había menos gente entrando y saliendo en la parte trasera de la mansión. Marianne caminaba rápidamente en silencio y podía escuchar su respiración. Quizás durante el día, ella podría haber cruzado este mismo camino con un humor más fresco que ahora. Cuando pasó por un gran jardín de flores con algunos árboles grandes, finalmente se abrió el amplio jardín trasero.

Y… Seguí leyendo “Prometida peligrosa – Capítulo 40”

Prometida peligrosa – Capítulo 39

Traducido por Maru

Editado por Tanuki


El tercer anexo estaba relativamente cerca del jardín trasero. Era un edificio que constaba de la oficina del médico dedicado a Marianne, con otra que se ocupaba de los habitantes de la mansión y la sala de suministros médicos. Aquellos familiarizados con la mansión llamaron al tercer anexo un edificio médico.

—Entonces lleva a Eve a ese edificio a través de ese camino —le dijo a Iric. Seguí leyendo “Prometida peligrosa – Capítulo 39”

Consorte experta en venenos – Capítulo 119: A tu padre no le gusta tu aspecto

Traducido por Selena

Editado por Ayanami


Han Yunxi se asustó. Sin pensarlo dos veces, ¡mordió con saña la mano del enmascarado! Al ver esto, Qingyi y los demás asesinos enmascarados se quedaron mudos. Aunque el maestro admiraba las habilidades con el veneno de Han Yunxi y quería entrenarla en sus filas, ¡sólo estaría cortejando la muerte con sus acciones actuales!

Al maestro le gustaban los que se sometían a él y eran absolutamente obedientes. En medio de las miradas sorprendidas de la multitud, todo pareció congelarse en el tiempo. Seguí leyendo “Consorte experta en venenos – Capítulo 119: A tu padre no le gusta tu aspecto”

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