Traducido por Den
Editado por Sharon
—¡Oye, Rachel! Tú… ¡¿me estás escuchando?!
Elliot seguía sermoneando a Rachel día tras días ya que su actitud no mejoraba en absoluto.
—Estoy escuchando… Está hablando de aquella vez que cogió un pez increíblemente enorme mientras estaba en un banquete. Seguí leyendo “Vida en prisión de la villana – Extra 1: Edición limitada de Akihabara”
Traducido por Maru
Editado por Sharon
—¡Señor Lohan! ¿Por qué? ¿Qué diablos está pasando…?
Mielle no se atrevió a hablar correctamente debido a los ojos penetrantes que brotaban de todos lados. Siempre había sido amada por los demás y había crecido en ese ambiente. Había estado en prisión, pero hasta entonces la habían tratado como una dama noble. Ahora era diferente; la estaban tratando como si fuera menos que los vagabundos en las calles y mirándola con frialdad.
—¿Cómo te atreves a decir mi nombre? No sabes quién eres. Las personas como tú son las que más odio, que venden a sus familias y su país para salvar sus vidas. Seguí leyendo “La Villana Revierte el Reloj de Arena – Capítulo 113: El resultado de la elección (3)”
Traducido por Dea
Editado por Sakuya
—Este es el pasado sobre ti y la magia.
Cuando me di cuenta, estaba en la oscuridad junto a la chica de cabello negro.
—… Vamos a arreglar las cosas. Seguí leyendo “Hermano de la Villana – Capítulo 32: Hermano mayor, regresa a casa”
Traducido por BeeMiracle
Editado por Ayanami
Con una persistencia inesperada, la tripulación esperó afuera todo el día.
Shi Jin se sentó al final de la pasarela. Mientras comía bocadillos comprados por Gua Dos, preguntó: Seguí leyendo “Barra de Progreso de la Muerte – Capítulo 110: Fruta Seca”
Traducido por Melin Ithil
Editado por Sakuya
Era cierto que odiaba a Niveia, ¿pero no era lo racional? Su compromiso arreglado se había visto terminado debido a la sirvienta que estaba embarazada con su hija y que fue cacheteada por una mujer casada. Sentía como si le hubieran cortado todos los dedos al contar todo lo que había perdido al tratar de congraciarse con el marqués Solen de ese entonces. Aun así, se casó con ella, una mujer de origen humilde que, salvo en algunas ocasiones, gastó la totalidad de sus gastos de manutención. Nunca la tuvo en su corazón, pero hizo todo lo que tenía que hacer y los demás aristócratas hablaron al respecto.
—¡Qué maravilloso es usted, Marqués Solen! Podría haber dejado que la sirvienta traviesa se sentara en la calle, pero la estás abrazando con tanta generosidad.
El propio marqués Solen pensaba lo mismo, hizo todo lo que pudo por Niveia y ese pensamiento no había cambiado. Seguí leyendo “Ya no te amo – Capítulo 45”
Traducido por Aria
Editado por Yusuke
Max se despertó con los llantos de un gato. Abrió de mala gana sus pesados párpados y se estremeció al ver la brillante luz que entraba por la ventana y que le provocaba un dolor de cabeza intenso. Gimió dolorosamente mientras se sentaba, sujetando su palpitante cabeza entre las manos.
Sentía el estómago pesado como si estuviera lleno de arena y le dolía la cabeza como si alguien le hubiera estado clavando el cráneo toda la noche. Frunció el ceño ante el inusual malestar y de repente vio aparecer ante sus ojos un vaso lleno de agua.
Max levantó lentamente la cabeza. Seguí leyendo “Bajo el roble – Capítulo 68: Elogios raros”
Traducido por Aria
Editado por Yusuke
Momentos antes, los caballeros, que llevaban sus vasos y hacían ruidos, la miraban ahora como sorprendidos con los ojos muy abiertos.
Ante el peso de sus miradas, Max sintió que su autoestima disminuía y enseguida bajó la mirada hacia suelo.
Pensaba que les pareció que ese tipo de traje tan elegante no le sentaba nada bien, tal y como ella esperaba, y por eso la miraban tan intensamente. Al sentirse curiosamente escudriñada por sus miradas, sintió que un sudor frío le recorría la nuca. Seguí leyendo “Bajo el roble – Capítulo 67: Una belleza borracha”
Traducido por Aria
Editado por Yusuke
Un dulce sentimiento de placer y un poco de remordimiento brotaron en el corazón de Max cuando ella le rodeó la cintura con sus brazos. El castillo Croix y el castillo Calypse fueron continuamente comparados por Riftan, ansioso de que ella no se sintiera complacida. Riftan se habría relajado si ella hubiera dicho la verdad. Sin embargo, para salvar su orgullo, se mantuvo en silencio.
Max murmuró, apretando firmemente su cara contra su pecho, sintiéndose culpable.
—El castillo Calypse es un lugar m-maravilloso. Seguí leyendo “Bajo el roble – Capítulo 66: La chica en el espejo”
Traducido por Aria
Editado por Yusuke
Ella siguió caminando junto a los caballos que relinchaban hacia el interior con una mirada curiosa antes de llegar al caballo de guerra de Riftan, Talon.
Max tenía un poco más de miedo a estos caballos de mayor tamaño que a otros, así que siguió de cerca a Riftan, dejando apenas un espacio entre los dos. Para calmarla, Riftan le dio unas palmaditas en la espalda y empezó a caminar hacia donde estaba atado Talon.
Max, que había estado trotando nerviosamente, ahora marchaba con confianza, con los ojos bien abiertos y concentrados. Algo había gemido encima del montón de pajas junto al caballo de guerra. Seguí leyendo “Bajo el roble – Capítulo 65: Lo que deseo”
Traducido por Aria
Editado por Yusuke
—Señor, he preparado un baño. ¿Qué debo hacer?
Max se sintió extremadamente avergonzada cuando la joven voz de la criada le llegó al oído.
Ella no estaba escuchando fuera de la puerta, ¿verdad? Seguí leyendo “Bajo el roble – Capítulo 64: Un invierno cálido”
Traducido por Aria
Editado por Yusuke
Durante los tres días siguientes, Max se sumergió en el libro que Ruth le presentó. La tarea fue tomada muy en serio por esta dedicada discípula. No paraba hasta que la cabeza le daba vueltas, o tenía que visitar a Rem en los establos para peinar su melena. Revisar las páginas, memorizar, repasar, esto también actuaba como una agradable distracción ya que ahora era una semana completa después de que Riftan había partido a la cacería de goblins.
Max se sentía un poco nerviosa porque la cacería duraba más de lo esperado. Los inviernos cálidos han descrito a Anatol. Sin embargo, en los últimos días se ha producido un brusco descenso de las temperaturas, había que romper el hielo incluso para recoger el pozo. Su ansiedad se multiplicó con esta repentina ola de frío.
Era desgarrador sólo imaginar a Riftan agazapado y durmiendo en el suelo helado bajo el viento gélido mientras ella dormía en una cama suave y cálida. Mientras el responsable de esto se afanaba en las condiciones más duras, ella se sentía culpable por el lujo en el que vivía. Seguí leyendo “Bajo el roble – Capítulo 63: La cariñosa bienvenida de una esposa”
Traducido por Aria
Editado por Yusuke
Cogió el libro superior de la pila y miró a la chica del otro lado con la ceja levantada.
La confianza de Max al enfrentarse a una mirada meticulosa desapareció.
—Y p-porque podría pasar, a-aunque sea un poco, p-pensé que sería b-bueno saberlo —murmuró. Seguí leyendo “Bajo el roble – Capítulo 62: La resolución de Max”
Traducido por Aria
Editado por Yusuke
El crepúsculo comenzó a instalarse lentamente y el cansancio aún más pronto. Al ver a los heridos que aún necesitaban tratamiento, Max se preguntó si podría volver al castillo hoy.
La idea de pasar la noche aquí afuera en el frío, el enervamiento parecía hundirle hasta el estómago. Su rostro se llenó de preocupación cuando un tazón de madera fue empujado en su línea de visión.
—Por favor, coma esto, mi señora. Seguí leyendo “Bajo el roble – Capítulo 61: Lenta ola de cambios”
Traducido por Aria
Editado por Yusuke
Max se acercó a Ruth con los ojos muy abiertos, mirándole la cara. Estaba muy pálido y ella no estaba segura de si era por el agotamiento de esforzarse continuamente usando magia curativa.
Ruth suspiró agotado y se agachó junto a un guardia levantando con cuidado el brazo roto del hombre donde el hueso asomaba a través de la piel.
—¿Puede agarrarle los hombros, mi señora? Seguí leyendo “Bajo el roble – Capítulo 60”
Traducido por Aria
Editado por Yusuke
Lo primero que Max había aprendido era que Ruth era el único en Anatol capaz de utilizar la magia curativa. Eso la inquietaba. ¿Qué pasaría si hubiera un solo problema más?
Ruth le dio un ligero chasquido con el dedo, como para sacarla de su angustioso ensueño.
—Preocúpate después. Ahora mismo, lo mejor es seguir preparando a los sirvientes. Iré a preparar las hierbas medicinales. Seguí leyendo “Bajo el roble – Capítulo 59: Secuelas sangrientas”