Consorte experta en venenos – Capítulo 121: Decepción, así son las cosas

Traducido por Selena

Editado por Ayanami


Del lado de Gu Qishao, los asesinos de túnica negra cayeron uno a uno. Mu Qingwu y el guardia Shangguan no eran estúpidos; sabían que tenían que capturar a un prisionero vivo. Pero los asesinos habían sido entrenados a conciencia para suicidarse con veneno una vez que no vieran ninguna salida.

Long Feiye miró desde la distancia. Si esto fuera en el pasado, estaría furioso. ¿No eran estos hombres inútiles si ni siquiera podían capturar a un prisionero vivo? Sin embargo, ahora mismo miraba al frente, preocupado por otras cosas. Poco después, retiró su mirada y se volvió hacia Han Yunxi, sólo para verla manipulando su bolsa médica mientras estaba agachada en el suelo. Su rostro, mortalmente pálido, estaba lleno de concentración a pesar de carecer de color. Seguí leyendo “Consorte experta en venenos – Capítulo 121: Decepción, así son las cosas”

Consorte experta en venenos – Capítulo 120: Peligro, mil libras penden de un hilo [1]

Traducido por Selena

Editado por Ayanami


Los tensos hilos de araña se rompieron, atrayendo la atención tanto de Gu Qishao como de Han Yunxi. ¿Cómo sucedió esto? A menos que…

—¡Ja, estos mosquitos venenosos son el enemigo natural de este hilo de araña! Las criaturas tóxicas pueden mantenerse a raya. —Gu Qishao se rió, sujetando a Han Yunxi con fuerza mientras daba vueltas en el enjambre de mosquitos. No estaba claro qué veneno utilizó, pero espantó a todos los insectos, muchos de los cuales cayeron muertos a sus pies. Seguí leyendo “Consorte experta en venenos – Capítulo 120: Peligro, mil libras penden de un hilo [1]”

Villana mimada por el príncipe vecino – Capítulo 93: Preparativos divertidos

Traducido por Sharon

Editado por Ayanami


—Rey Aqua, es algo repentino, ¿pero está bien si visito a la señorita Olivia mañana?

—¿Mañana? Sí, es algo repentino… Por supuesto que puedes, pero ¿sucedió algo?

—Involucra el asunto de Philliane. Pensé en pedirle consejo a la señorita Olivia. Seguí leyendo “Villana mimada por el príncipe vecino – Capítulo 93: Preparativos divertidos”

Barra de Progreso de la Muerte – Capítulo 94: Castigo

Traducido por BeeMiracle

Editado por Ayanami


Annihilation y Tarántula habían causado una gran conmoción; tan pronto como Shi Jin fue “salvado”, Lian Jun comenzó a organizar su retirada.

Xiang Aoting era un soldado curtido en la batalla y era probable que notara que las cosas no eran exactamente como parecían. Teniendo esto en cuenta, Lian Jun envió a Gua Tres para interceptarlo a él y a los otros tres y guiarlos por el camino más largo, alejándolos de las profundidades del “campo de batalla”.

En el almacén, Shi Weichong se recompuso rápidamente con un recordatorio de Gua Uno y ayudó a los médicos del equipo a transferir a Xu Jie a una camilla. Seguí leyendo “Barra de Progreso de la Muerte – Capítulo 94: Castigo”

Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 1 – Capítulo 3

Traducido por Shiro

Editado por Yugen


Zhou Wenjing quería hacer pedazos a Zhou Yun Sheng, y justo cuando estaba a punto de levantarse, fue pateado, tras lo que vomitó sangre.

El dueño original, a causa de las maquinaciones de Zhou Wenang, perdió su identidad como el hijo mayor de la familia Zhou así como todas sus propiedades, y de allí en adelante su vida cayó en ruina. Pero el protagonista, quien ya se había convertido en un gigante comercial, lo golpeó cuando ya se encontraba caído. Debido a él, todas las puertas que el dueño original tocó le fueron cerradas en su cara, y pasó toda su vida sin ser capaz de encontrar el más mínimo trabajo decente, para finalmente caer en depresión y acabar con su vida en desgracia. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 1 – Capítulo 3”

El Perseguido – Capítulo 67: Disfraz vs Realidad

Traducido por Shisai

Editado por Sakuya


Contando el tiempo y adivinando que su amigo debería dormir lo suficiente, Chi Yan le dio unas palmaditas en la cara.

—¡Jiang Tian, Jiang Tian! ¡Despierta, es hora de levantarse! —gritó.

Jiang Tian se quejó, moviendo sus manos ligeramente para evitar las manos de Chi Yan. Finalmente se sentó somnoliento diez minutos más tarde, mirando a la persona parada frente a su cama. Seguí leyendo “El Perseguido – Capítulo 67: Disfraz vs Realidad”

La consorte favorita del Príncipe Demonio – Capítulo 109.1: Proposición

Traducido por Selena

Editado por Meli


—¿Estuve de acuerdo? —Murong Qi Qi levantó una ceja—. ¿Alguien escuchó que te dejaría entrar a wangfu?

—¡No lo hemos oído! ¡La señorita no dijo eso! —negaron al unísono Su Mei y Su Yue negaron rápida y cooperativamente con sus cabezas.

—Princesas ¿escucharon? —Murong Qi Qi miró a Yu Shi Shi y a Wanyan Bao Zhu. Seguí leyendo “La consorte favorita del Príncipe Demonio – Capítulo 109.1: Proposición”

La propuesta del Héroe – Volumen 2 – Capítulo 17: Paseo aéreo

—Aria, viene gente —dijo Greed de repente.

Al revisar la entrada del patio con sus palabras en mente, vi a varias personas hablando entre sí al otro lado de la puerta.

—¡Ese jefe de cocina, diciéndonos que recojamos hierbas en este momento! Seguí leyendo “La propuesta del Héroe – Volumen 2 – Capítulo 17: Paseo aéreo”

La Villana Revierte el Reloj de Arena – Capítulo 93: Mentira por mentira (1)

Traducido por Maru

Editado por Sharon


—¿Cómo pudiste hacer eso…? ¡No podrías hacerle eso a tu padre!

Era tan buena actuando que Aria, tratando de tragarse la risa que estaba a punto de estallar, retrocedió unos pasos con cara de miedo.

—¿No fue una mentira …? ¿Mi padre…? Seguí leyendo “La Villana Revierte el Reloj de Arena – Capítulo 93: Mentira por mentira (1)”

La Emperatriz se volvió a casar – Capítulo 51: Solo yo puedo protegerme

Traducido por Shroedinger

Editado por Sakuya

—¿Qué?

Me reí asombrada. Atónita y sin poder creerlo le pedí que repitiera lo que acababa de decir, pero tan pronto como terminé, alguien más dio un paso adelante.

—¿Qué acabas de decir?

Era mi hermano. Su rostro se parecía al mío, pero se veía aterrador cuando frunció el ceño. Era un guerrero versado en batalla en la frontera, y la atmósfera a su alrededor cambió instantáneamente cuando se enojó. Seguí leyendo “La Emperatriz se volvió a casar – Capítulo 51: Solo yo puedo protegerme”

Te equivocaste de casa, villano – Capítulo 7: Así es como el villano y yo… (2)

Traducido por Shroedinger

Editado por Hime

Yuri solía salir del trabajo a las seis de la tarde. Pero como había una situación especial ese día, tuvo que cerrar la tienda en lugar de Gilbert. Las calles por el crepúsculo vespertino estaban completamente silenciosas y oscuras. Yuri caminó por la pacífica calle, sintiendo la tranquilidad única de la noche.

Algo sonó a sus espaldas.

Entonces, de repente, sintió movimiento detrás de ella, como si la estuvieran siguiendo. Sus indiferentes ojos rojos se movieron ligeramente hacia un lado. No parecía una coincidencia, por lo que tenía razón al pensar que alguien la estaba siguiendo.

Parecía ser el chico de hace no mucho tiempo…

¿Y ahora, qué debería hacer?

Yuri se preguntó por un momento, pero pronto se cansó de siquiera pensar en ello, así que lo dejó a un lado. Había pasado bastante tiempo desde que se fue tarde a casa después del trabajo y estaba un poco cansada mentalmente, así que no quería tratar con nadie.

Ella entró deliberadamente en un callejón remoto. Momentos después, se acercaron los mismos pasos que la seguían. Tan pronto como la persona entró en la calleja, Yuri tiró de su hilo.

—¡Uck!

El hilo se enroscó alrededor del cuello del hombre y se tensó como una soga alrededor de un animal. Privado de oxígeno, el hombre se desmayó rápidamente.

Yuri lo ató enroscándolo en hilos y lo arrojó dentro del basurero más cercano. Como bonificación gratuita, también lo amordazó para que no hiciera sonido alguno.

—Me ocuparé de ti mañana. No tengo ganas hoy.

Sus ojos rojos sin emociones eran lo único que brillaba en el oscuro callejón. Después de un rato, salió del sombrío y estrecho callejón  y continuó por las oscuras calles oscuras.

La luna era particularmente brillante hoy.

Me quedé mirando el astro redondo que brillaba en lo alto del cielo. Habían pasado exactamente cinco meses y veinticuatro días desde que la heroína, Anne-Marie, se mudara a la casa de al lado. Y mientras tanto, mi vida diaria no había cambiado mucho.

De la mañana a la noche, trabajaba en la cafetería cercana y luego regresaba a casa para descansar o atender una solicitud que me daban. Era una rutina monótona que siempre transcurría de manera similar.

Quizás alguien más lo llamaría aburrido y poco interesante, pero fue muy satisfactorio para alguien como yo, que buscaba lo ordinario. Sería incluso mejor si no tuviera lunáticos como ese tipo de antes, siguiéndome a veces para intentar hacer tonterías.

—¿Hm?

Pero por alguna razón, vi un montón de bonitos hilos amarillos frente a mi casa. Sintiendo sospechas, me acerqué para mirar mejor y me di cuenta de que no eran hilos, sino la cabeza de alguien. Al principio pensé que era un borracho.

—Perdóneme. No puedes hacer esto aquí…

Sin embargo, en el momento en que miré el cuerpo del hombre con molestia, me congelé en mi lugar.

“¿Qué diablos…?”

Antes de darme cuenta, casi maldije en voz alta, a pesar de no haberlo hecho en mucho tiempo. Aun así, traté de calmarme y luego volví a verificar la dirección en la placa de identificación.

[Calle 44, Grey Ferret – B04]

No importa lo mucho que mirara, definitivamente esta era mi casa. ¿Entonces qué era esto? ¿Por qué estaba este tipo frente a mi morada?

Este rostro era definitivamente el mismo rostro que había visto en el instituto de investigación. Por supuesto, el hermoso chico de ese entonces se había transformado en un joven más varonil y guapo con el paso de los años, pero tenía una presencia tan abrumadora que era imposible confundirlo con otra persona.

Escondí mi desconcierto y me incliné para comprobar primero el estado del hombre. Mientras me acercaba a él, el espeso hedor a sangre inundó mi nariz. Todo su cuerpo estaba cubierto del líquido carmín, pero no pensé que toda fuera suya, y aunque estaba renuente, usé mi habilidad para verificar su condición.

Un hilo blanco translúcido se extendió desde la punta de mis dedos, invadiendo su cuerpo y lo atravesó. Tenía una herida grave, pero no era como si fuera a morir ahora.

Miré su rostro, tan angelicalmente hermoso que era difícil creer que fuera el rey del inframundo. Luego, me levanté de nuevo y miré a mí alrededor en silencio. Afortunadamente, no parecía que hubiera ratas correteando.

Levanté la pierna y empujé su torso. Sonidos de advertencia sonaban en mi cabeza.

Mira, ¿No eres el sub-villano? Entonces deberías desmayarte en la casa de mi vecina, no en la mía.

—Ng…

Justo en ese momento, un gemido ahogado vino desde abajo. Rápidamente volví a mis sentidos y dejé de empujarlo con mis pies.

Su cabeza se movió un poco mientras yacía de lado en el suelo. Además de girar ligeramente la cabeza hacia el frente, sus párpados, que estaban muy cerrados, comenzaron a abrirse lentamente. Sus ojos azul claro se revelaron vívidamente en la oscuridad. Por una fracción de segundo, esos ojos desenfocados se encontraron con los míos.

Justo en ese instante.

—Em. ¿Yuri?

La puerta de la casa de al lado se abrió de repente. Por reflejo, pateé a la persona que estaba debajo de mis pies y lo empujé hacia el parterre. Afortunadamente, él permaneció inmóvil como si hubiera vuelto a perder el conocimiento.

Esto era terrible. La situación era tan absurda y me moví antes de que pudiera pensar, así que no tenía forma de saber si él estaría bien. Sin embargo, la persona que vive al lado apareció al momento siguiente, así que no tuve más tiempo para preocuparme.

Una hermosa mujer apareció por la puerta que estaba a unos cuatro pasos de donde yo estaba parada. Si alguien desenredaba sus largos cabellos y sacaba la cara por una puerta abierta como esa, podría parecer un fantasma, pero la persona que estaba frente a mí en ese momento era la heroína.

Una cálida luz naranja se asomaba por la rendija de su puerta. Con la luz detrás de ella, exudaba una belleza profunda, como una diosa de la noche. En el momento en que nuestras miradas se encontraron, Anne-Marie sonrió alegremente, la felicidad evidente en su rostro.

—Escuché pasos, así que salí a ver y realmente es usted, señorita Yuri.

—Hola, Anne-Marie.

Le devolví el saludo, mientras que el hombre que estaba a mis pies, ahora estaba empujado en el parterre. Afortunadamente, ya que había sucedido tan rápido, Anne-Marie parecía no haber percibido algo extraño.

—¿Acabas de llegar a casa? —preguntó con una voz tan amable que se sentía como si mi corazón fuera limpiado por tal sonido.

Desde que se había mudado aquí por primera vez, Anne-Marie era muy amable conmigo, tal vez porque yo era la única vecina de su grupo de edad. Gracias a eso, nuestra relación actual había mejorado significativamente.

—Si. Tuve que cerrar la tienda hoy.

—Es peligroso moverse sola tan tarde. La seguridad por aquí no es buena.

—Lo sé. También me apresuré a regresar porque llegué más tarde de lo que esperaba —Ahora estaba más apegada a Anne-Marie que antes, así que agregué algo que no necesariamente habría dicho hacía un tiempo—. Tienes que tener cuidado también, Anne-Marie. Puede que no sea yo quien esté aquí afuera en este momento.

—Pero los pasos sonaban como los suyos, señorita Yuri.

—Alguien podría imitar deliberadamente mis pasos.

—¿Hay alguien así…?

Anne-Marie hizo una expresión extraña cuando escuchó lo que dije. Era algo vago si estaba preguntando sobre la posibilidad de que alguien hiciera eso, o si estaba preguntando si existía alguien que pudiera hacerlo deliberadamente. De cualquier manera era muy posible.

—Aun así, tendré cuidado de ahora en adelante. Gracias por preocuparte por mí. —Anne-Marie pronto dijo eso, con una leve sonrisa.

Pero a pesar de que lo había dicho con mi propia boca, en realidad me sentí un poco escéptica. De acuerdo con la ley de eventos generados[1], incluso si la heroína permaneciera encerrada en silencio en su casa, nunca estaría a salvo.

Hoy, por ejemplo.

A pesar de que no hizo nada peligroso en primer lugar, el sub-villano se arrastró hasta el frente de su hogar, tratando de ser un desastre personal para ella. Por supuesto, por alguna razón, se fue a la casa equivocada, también conocida como la mía, en lugar de la morada de la heroína.

Mientras chasqueaba la lengua por dentro, Anne-Marie hizo otra pregunta.

—Por casualidad, ¿Ya has comido?

Como pensé, ella no solo salió a saludarme. Su verdadero propósito para salir era este.

—Estoy cenando tarde con Hestia ahora mismo. ¿Te gustaría entrar a comer con nosotras? Si aún no lo has hecho, claro.

Hestia era la hermana menor de Anne-Marie. Actualmente tenía doce años y era lo suficientemente linda como para hacer que quisiera darle dulces las veces que la veía.

Como referencia, Anne-Marie tenía ahora veinte años.

Sin darme cuenta, tarareé débilmente. Recién ahora me di cuenta de lo que había intentado hacer sin darme cuenta hace un rato, una vez superé la sorpresa de ver al hombre inconsciente frente a mi casa. Notarlo me hirió un poco la conciencia.

Inconscientemente estaba tratando de empujar al sub-villano hacia la heroína, ¿no? Aunque yo estaba muy consciente del futuro que le esperaba si las cosas avanzaban según la novela.

De hecho, al observar a Anne-Marie durante los últimos seis meses, pude sentir directamente que era una buena. Incluso ahora, estaba preocupada de que yo estuviera sola y me invitó a cenar.

En este duro mundo, era raro encontrar personas como Anne-Marie quien todavía tenía el corazón lleno de afecto. Por eso, durante bastante tiempo, he estado eliminando en secreto a todos los tipos malos que se le pegaban.

Además, cuando vi a Anne-Marie y su hermana, Hestia, seguí pensando en mi perra Coco, y mi corazón se ablandó. Quizás había empujado a Lakis en el parterre, porque inconscientemente, no quería que Anne-Marie viera al hombre que había aparecido frente a mi casa.


[1] Ley de los eventos generados: esto solo significa que los eventos surgen alrededor de la heroína, le guste o no.

Harem Imperial – Capítulo 63: Batalla escondida

Traducido por Sharon

Editado por Tanuki


Después de alcanzar el Palacio Yi Yan, Qing Feng descubrió que Xin Yue Ning no solo la había llamado a ella.

En el espacioso salón de espera, había más de treinta mesas y la anfitriona estaba sentada en el medio con los muebles acomodados en dos filas a sus lados. Detrás de cada mesa estaba sentada una mujer, todas elegantes y hermosas. Había una sirvienta de pie detrás de cada una, y todas eran jóvenes y lindas. Observando el salón, toda la escena era deslumbrante.

Desafortunadamente, Qing Feng no era un hombre y no se sintió conmovida. Pensando que todas eran mujeres de Yan Hong Tian, su corazón se descontroló. Seguí leyendo “Harem Imperial – Capítulo 63: Batalla escondida”

Vida feliz – Capítulo 62: Una Visita

Traducido por Soyokaze

Editado por Ayanami


No es como si el trabajo de mi padre hubiese terminado sólo porque hayan puesto fin a la rebelión. Al contrario, parece haber aumentado todavía más.

A su trabajo habitual se le sumó el de castigar a los rebeldes y despedir a aquellos que trabajaban en la institución de magia, aparte de que se le encargó realizar los trámites para tomar el control de la misma. También tenía que investigar el origen de los fondos de procedencia ilícita que habían sido encontrados y para qué habían sido destinados, además de encargarse de la fundación de un nuevo laboratorio de magia, entre otras muchas tareas. Seguí leyendo “Vida feliz – Capítulo 62: Una Visita”

Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 106: La batalla del primer ministro, parte 3

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


Al igual que antes, fuimos guiados por el mismo mayordomo a través de la mansión.

—Oh, usted es…

En el camino de regreso, nuestro grupo se topó con un hombre delgado.

—Bienvenido de nuevo, maestro Cordis. Esta persona es el invitado del jefe, Romeru Jib Armelia, quien viene con sus acompañantes… Maestro Romeru, este es el hijo mayor del jefe, el maestro Cordis.

—¿Romeru Jib Armelia…? ¿Usted es el famoso primer ministro del reino de Tasmeria?

—Es un placer conocerle, joven Cordis. Soy Romeru Jib Armelia. Hmm, ¿famoso, dice? Usted no se queda atrás, he oído mucho sobre el joven Cordis Sligar, quien se dice que es muy conocedor de las plantas medicinales.

Al oír mi respuesta, Cordis se rió.

—Eso es muy impresionante, señor Romeru… ¿Tiene algo de tiempo?

—Sí, por supuesto.

—Entonces, por favor, venga por aquí.

Cordis nos guió en dirección contraria a la habitación donde nos habíamos reunido con Curtis.

En el camino, pasamos por una sala con retratos alineados de personas que parecían ser las sucesivas cabezas de la familia.

Alf miró con gran interés esas pinturas que estaban adornadas con extravagantes marcos.

Aunque fingía que no ocurría nada particularmente especial, en realidad, trabajaba más que de costumbre para intentar recordar todas las características de los cuadros.

Para él, quien siempre almacenaba la información obtenida por sus ojos y oídos como “Información que puede o no llegar a ser vital”, era natural que no pudiera simplemente ignorar las cosas que solo podían ser vistas en este lugar.

Una vez que terminamos de pasar por la sala, llegamos a un lugar que parecía ser el jardín.

En lugar de parecer que había sido cuidadosamente atendido por un jardinero para que fuera agradable a la vista para las visitas, el jardín daba la imagen de que solo las plantas, que se han vuelto necesarias para crecer, podían hacerlo de manera caótica.

—Aunque puede no parecer muy atractivo a los ojos de mis invitados…, este jardín es mi orgullo y alegría.

—Entonces, ¿usted se está encargando de ello personalmente, joven Cordis…? Es increíble.

Miré con mucho cuidado el jardín. De repente, mis ojos se detuvieron en un solo punto.

Mientras que lo que estaba floreciendo ante mis ojos era una hermosa flor…, también era una planta venenosa capaz de matar a un humano en un instante.

Cuando miré aún más de cerca, a su alrededor había plantas que se parecían mucho a las hierbas que se usan generalmente como alimento, así como a las que no eran particularmente conocidas. Sin el suficiente conocimiento, a simple vista parecerían ser plantas medicinales normales, pero muchas de las plantas que crecían ahí, eran en realidad plantas terriblemente venenosas.

—Realmente ama las plantas medicinales, ¿no es así? Puedo ver que las ha cultivado con mucho cuidado… Sin embargo, si me permite preguntar, ¿por qué me las ha mostrado?

Apartando mi mirada del jardín medicinal, volví mis ojos hacia Cordis.

—Solo quería presumir de algo que me hace sentir orgulloso. Mi familia no lo entendería; no obstante, eventualmente, me gustaría enseñarles lo maravilloso que es…

—¿Se está refiriendo a este jardín medicinal o a usted…?

—Bueno… Digamos que a las dos cosas —respondió Cordis con una ligera sonrisa.

Por un breve momento, esa sonrisa hizo que me diera un escalofrío en la espalda.

—Ya veo… Pero ¿por qué le contarías tal ambición a alguien como yo?

—Me pregunto por qué… ¿Estaría mal decir “porque parecía interesante”? Después de todo, es emocionante hablar con alguien tan perspicaz como usted.

Con un tono de voz suave y relajado, Cordis continuó la conversación.

Si lo juzgo solo por su apariencia, entonces ciertamente tenía un temperamento tranquilo como reportó Alf. Sin embargo, las cosas de las que hablaba y el aire que lo rodeaba negaban esa impresión. No era solo un hombre hermoso y gentil.

—Interesante, ¿verdad? Tomaré eso como que eres mucho más atrevido comparado con el señor Curtis. Rezaré fervientemente para que la utilidad de estas, como plantas medicinales, sea reconocida… Con eso en mente, joven Cordis, mi próxima reunión será en un momento, así que tendré que excusarme aquí.

—Sí, mis disculpas por retenerlo. Estaré esperando nuestro próximo encuentro… Por favor, guía apropiadamente al señor Romeru y a sus acompañantes.

Nos separamos de Cordis y, una vez más, nos dirigimos a la entrada bajo la guía del mayordomo.

—¿Hmm? Esos tipos son…

Al igual que antes, una vez más nos encontramos con un hombre cerca de la entrada.

Su físico era más robusto comparado con el de Cordis, y una espada colgaba de su cadera.

—Este es el invitado del jefe, Romeru Jib Armelia. Maestro Romeru, este es el segundo hijo del jefe, el maestro Miles Sligar.

—Armelia… No he oído hablar de ese apellido…

Por un momento, el mayordomo frunció el ceño.

El hijo de su propio amo había hablado de forma insultante frente a mí, su invitado, diciendo prácticamente: “No sé de dónde es su apellido”. No solo eso, sino que esas palabras fueron dichas a alguien que trabajaba como primer ministro del país vecino, exponiendo claramente la propia falta de conocimiento del joven Miles.

Si no estuviera justo delante de mí, este mayordomo, quien normalmente era tranquilo, habría estado sosteniendo su cabeza en sus manos.

—Esta persona es…

—Lo que sea. En cualquier caso, aunque me lo cuentes, definitivamente no podré recordar algo que no despierta mi interés. Querido invitado, me disculparé con esto.

Miles interrumpió las palabras del mayordomo y se fue rápidamente de la zona.

—Mis más profundas disculpas, maestro Romeru.

Habiendo entendido la profunda descortesía de la actitud del joven Miles, el mayordomo se disculpó conmigo.

—No, no me importa particularmente… Gracias por guiarnos.

De verdad no me importaba… Más bien, pensando en cómo pude observar que era tan egocéntrico como su reputación sugería, casi quise darle las gracias.

Así, la atmósfera incómoda continuó mientras el mayordomo nos despidió en la entrada.

Y así, volvimos a la posada.

Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 105: La batalla del primer ministro, parte 2

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


—Verdaderamente, espero que sea así… En cuanto a mí, me gustaría expandir aún más esos intercambios y profundizar la relación.

—Eso sería magnífico… ¿Ya tiene un plan concreto para eso?

—Tengo una idea…, sin embargo, aunque estas discusiones entre nosotros son esenciales para un acuerdo, en última instancia son solo la “base”. Honestamente hablando, aún no hemos decidido si debemos o no hacer un acuerdo con su país como un todo, o si debemos hacerlo individualmente con cada territorio dentro de su país…

—Ya veo, ya veo… ¿Cuándo piensa revelar eso?

—Quiero decir que en cualquier momento, pero… esta visita fue algo apresurada, así que, aunque me avergüenza decirlo, no traje ese documento conmigo. Es por eso que me gustaría ofrecerles a todos una invitación para visitar nuestro país.

Ante mis palabras, Curtis frunció ligeramente sus cejas. Sin embargo, actué como si no me hubiera dado cuenta de ello y continué:

—Como ya casi estamos llegando a la temporada baja de eventos sociales, nuestro país está a punto de tener su Día Nacional de la Fundación, así que habrá todo tipo de exhibiciones disponibles. Es una excelente oportunidad para que todos ustedes vean nuestro país, y sobre todo, será más rápido discutir los asuntos en una conferencia con todos los altos funcionarios del gobierno, bajo el rey de nuestro país, junto con los cinco de ustedes a la vez… Ya he propuesto esto a todos los demás y he obtenido su aceptación. Solo queda usted.

—Hmm… entonces, ¿la casa ducal Baskar y la Crow ya aceptaron?

—No entiendo por qué sólo preguntó por esas dos casas, pero… por “todas” me refiero a las otras cuatro casas a excepción de la suya.

No me había reunido directamente con la casa ducal Baskar, así que la invitación escrita les fue entregada por el conde Talbot.

Si hubiéramos enviado la invitación por correspondencia, sucederían dos cosas: si enviaban una respuesta, significaba que atenderían y, si no lo hacían, se tomaba como que no asistirían; no obstante, ya que se las entregamos en persona, esa restricción no se aplicaba.

Más bien, como fue justo después de que les devolvieran los fondos, el informe decía que había dado su consentimiento alegremente.

Uno de los subordinados de Alf, el cual se las arregló para colarse entre los mensajeros del conde Talbot, había informado lo mismo, por lo que estaba seguro que no era un informe falso.

Al escuchar mi respuesta, Curtis, que estaba delante de mí, apretó ligeramente la mandíbula.

—¿Hay algún problema con invitar a esas dos casas…? —pregunté, con una expresión como si estuviera preocupado.

Viéndome pretender como si fuera un tercero de buena voluntad, la mandíbula de Curtis apretó aún más fuerte.

No debería dejar que tal expresión aparezca en su cara tan fácilmente…, pensé mientras me reía para mis adentros de los cambios que aparecieron en su rostro. Más bien, precisamente en un momento como este, uno no debe permitir que su oponente perciba sus pensamientos internos, en su lugar, debería sonreír para aparentar tener mucha compostura.

—No…, es solo que esas dos casas son reacias a interactuar con otros países, por lo que me sorprendió que lograra convencerlas para esas discusiones.

—¿La casa ducal Baskar es reacia…? Ah, ahora que lo pienso, normalmente lo es… Entonces, mi país tendrá que agradecer a los comerciantes empleados por la casa ducal Baskar. Gracias a ellos, el conde Talbot pudo establecer una conexión con la casa ducal Baskar. Probablemente, como resultado de ello, aceptaron la invitación a esa reunión.

Con esto, la expresión de Curtis finalmente se torció.

—Nos hemos desviado del tema, pero… si usted está dispuesto a visitarnos, lo ideal sería que pudiéramos llegar a un acuerdo en este momento. Hasta entonces, trabajaré en refinar un poco más la base del acuerdo con mi país.

Por un momento Curtis se rió desdeñosamente de esas palabras, como diciendo: “¿Qué clase de estupidez estás diciendo?”.

Lo más probable es que esté pensando que si el duque Grindal y Ferring de las facciones moderadas visitan el reino de Tasmeria y las casas ducales Baskar y Crow no lo hacen… entonces me será imposible llegar a un acuerdo.

Sin embargo, en el siguiente instante, Curtis se puso rígido.

Me pregunto si esa reacción se debe a que se dio cuenta…

Antes, había dicho: “Honestamente hablando, aún no hemos decidido si debemos o no hacer un acuerdo con su país como un todo, o si debemos hacerlo individualmente con cada territorio dentro de su país…”.

En ese momento, lo más probable es que tomó mis palabras al pie de la letra, entendiéndolas como: “Internamente, el reino de Tasmeria todavía no ha decidido si hacer el tratado con el Principado de Rinmel en su conjunto, o con los territorios individuales del Principado de Rinmel” o, “Todavía no sabemos si sería más ventajoso hacer el tratado con todos los territorios individuales del Principado de Rinmel, o si sería mejor hacerlo con el Principado de Rinmel como país”.

Sin embargo, habiendo llegado aquí, esas dos declaraciones podrían pensarse con significados completamente diferentes.

Si fuéramos a hacer un tratado entre nuestros dos países a nivel internacional, entonces naturalmente requeriríamos el consentimiento de todos los jefes de las cinco casas de archiduques o no podría ser ejecutado.

Pero, si hacíamos el tratado de manera que se aplicara solo a las jurisdicciones de los señores en cada uno de sus territorios, entonces las cosas serían diferentes.

En primer lugar, el Principado de Rinmel es un país hecho de una unión de lo que solían ser cinco países diferentes. Naturalmente, la autoridad de cada señor era grande.

Como tal, es posible para el reino de Tasmeria entrar en un tratado con los señores de cada territorio individual.

En otras palabras, significaba que: si hacemos el tratado a nivel nacional, depende totalmente de la actitud del Principado de Rinmel. De cualquier manera, aquellos que vengan al reino de Tasmeria entrarán en un tratado con nosotros… incluso si hay otros territorios que falten en esa reunión.

Si todas las otras casas ducales estuvieran en contra, entonces sería otro asunto completamente distinto. Pero, de las cinco casas de archiduques, cuatro de ellas ya habían declarado su participación, así que, incluso si Curtis se opone, sería difícil para él impedirles hacer un tratado como señores individuales.

Y, por la misma razón, sería difícil para él detener a las otras casas de visitar el reino de Tasmeria.

Mientras fuera rentable, en general, el país no podría poner límites a las acciones de los señores por individual, y Curtis tampoco podría hacerlo. Además de eso, carecía de cualquier base para hacerlo.

Si intentaba detenerlos a la fuerza, sería lo mismo que dar a las casas ducales Grindal y Ferring la oportunidad de aprovecharse de él.

—¿Tiene un asiento para mí, señor?

Por fin, Curtis tomó una decisión.

Probablemente se sintió frustrado al respecto, pero aun así se las arregló para sonreír.

—Sí, por supuesto. Después de todo, esperaba que todos pudieran asistir.

—Ya veo… Entonces, estaré esperando ese momento.

—Vaya… Estoy realmente agradecido por sus palabras. Esperaré con ansias el día en que todos vengan a visitarme.

Después de eso, intercambié unas últimas palabras con Curtis y salí de la habitación.

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